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El cuarteto: Harry, Ron, Draco y Hermione — capítulo 9
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-¡Así como lo oyes, Hermione! -gritó Lupin fuera de sí- ¿Sabes cómo será ese niño?
Los chicos lo miraron sin comprender.
-¡Será un hombre lobo! ¡Y si de suerte, no sale con ese mal, estará mejor, muecho mejor sin mí! ¡Pertenezco a la Orden del Fénix! ¡Es un blanco fácil! ¡Soy un asco de persona! ¡Si yo estuviera en su lugar, me avergonzaría!
-¡Remus, no digas eso! ¡El niño nunca se avergonzaría del mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que existe! ¡Nunca! -gritó Hermione, mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas.
-Yo si -dijo Harry-. Si mi padre hubiera emprendido una emocionante aventura, con cuatro adolescentes en busca de gloria personal, dejando a su esposa embarazada en casa de sus padres, bueno... me daría asco la sangre que corre por mis venas.
-¿Q-qué? ¡Esto no lo hago para hacerme el héroe de nada de eso!
-Si que lo haces -replicó Draco.
-¡NO! ¡LO HAGO PARA ALEJARME DE ESTA VIDA, EN LA QUE HE HERIDO Y HE HECHO DAÑO A MUCHOS!
-¿De qué hablas? -dijo Ron.
-Hablo de que... ¡Los padres de Tonks están molestos con nuestra boda! Claro, ¿cómo no podrían estarlo, cuando su única hija, metamorfomaga y auror, se casara con un asqueroso licántropo? ¡¡La he convertido en una maldita marginada!! ¡Siempre estará en peligro!
-¡Pero a ella no le importó, igual se casó contigo! Y... ¡ahora van a tener un hijo! -gritó Hermione.
Los cuatro amigos y el hombre lobo empezaron a discutir a gritos, hechizos y golpes. Se chillaban incoherencias como "poco hombre", "Sangre Sucia", "Hijo de mala bludger" o cosas de esa naturaleza. La discusión terminó cuando Lupin dio un portazo, salió a la calle y se desapareció a quién sabe dónde.
-¡Harry! -empezó Hermione- ¿Cómo has podido decirle eso?
-Ha sido fácil -replicó el azabache-. Si está vivo, ¿cómo quiere dejar al niño sin otra protección que la de sus abuelos y su madre? Que idiota.
Los chicos dialogaron, hasta que se oyo un suave correteo. Los cuatro se volvieron rápidamente, varita en ristre, apuntando a la pequeña criatura que estaba enfrente de ellos.
-El amo Harry ha vuelto a la casa de los Black, con la Sangre Sucia y el Traidor a la Sangre... Oh, ¿que diría mi ama? Pero... ¡el amo Malfoy, sangre limpia, ha vuelto! ¡Que alegría, si, Kreacher está muy alegre!
-¡Kreacher! -susurró Harry, sorprendido- ¿Qué haces aquí?
El elfo doméstico lo miró con sus ojos inyectados en sangre y odio y masculló:
-Es mi casa. Claro está, es la del sucio Potter, a pesar de que yo me quería ir con la señorita Bella y la señorita Cissy. Pero... la Sangre Sucia y el Traidor no son bienvenidos en la noble casa de la familia Black. Pero el amo Harry insiste en traerlos... ¿Cómo ha estado, señor Malfoy?
-B-bien.
-Y otra cosa, Kreacher -agregó Harry-. No insultes a nadie
-Deja descansar a Kreacher, Harry -dijo Hermione con dulzura-. Ha estado solo mucho tiemp...
-¿Dejarlo descansar de qué? Esta casa está negra como el cabello de Harry.
-Cállese, traidor a la sangre.
No lo pudieron detener. Antes de que alguno de los cuatro lo hubiera previsto, el elfo se echo contra el carbón ardiendo de la chimenea.
¡Travesura realizada! ¡Nox!