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Historia 114342 — capítulo 32
Ron entro a casa de Harry echando chispas de coraje, después de salir de San Mungo se dirigió a donde se había celebrado el baile muggle, busco a Hermione y al mal nacido de Malfoy por todo el lugar y no los encontró.
Ya desesperado, se acerco a donde estaba la señora Magda despidiendo a los demás invitados y le pregunto por la castaña. La vecina de Hermione muy sonriente le dijo que Hermione tenía más de una hora de haber salido con el apuesto y muy generoso joven con el que había bailado. Ron no le dio tiempo de terminar cuando salió hecho una furia del lugar.
Ahora estaba de nuevo en casa de su amigo buscando al otro mal nacido de Rahab, pero al parecer el demonio no se encontraba esa noche en el lugar. El pelirrojo frustrado se jalo el cabello y termino sentado en el sofá.
-Está bien que me extrañes pero no es para tanto - susurro la voz que ahora quería oír, pero se oía distante. Ron se puso de pie y comenzó a buscar de donde provenía esa voz - no falta mucho - anuncio Rahab y cuando Ron volteo hacia la ventana de su habitación que tenía en Grimmauld place lo visualizo recargado en la ventana - ¿Mi espada? - pregunto enarcando una ceja haciéndolo ver diabólico.
-Estoy en eso - contesto nervioso ante la mirada sombría que le lanzaba el demonio - pero necesito un favor.
-¡Ja! - Exclamo Rahab alzando una de sus garras - ¿Qué te hace pensar que yo te hare otro favor? Además - el demonio sonrió dejando ver sus dientes grandes y amarillo - si se trata de Draco, esta vez no funcionara.
- ¿Por qué lo dices? - pregunto el pelirrojo con el ceño fruncido lleno de curiosidad.
-¿Así que Draco se ha acercado de nuevo a tu sangre sucia? - la voz del demonio estaba llena de diversión.
-Se llama Hermione - replico el pelirrojo furioso - y si se ha acercado de nuevo a ella - Ron enarco una ceja analizando el estado de ánimo del demonio antes de aventurarse a preguntar - ¿Por qué dices que no funcionara?
-Porque no falta mucho para que Draco se dé cuenta de que todo lo de su maldición ha sido solo un cuento que él se trago tan fácilmente - contesto Rahab como si nada. Pero después vio la expresión del pelirrojo y supo que había hablado de más.
-¿No existe tal maldición? - pregunto el pelirrojo cautelosamente. Rahab asintió con una sonrisa triunfal en el rostro - Entonces el imbécil de Malfoy se ha trago el cuento como un niño chiquito ¿Cierto?
-¿Tengo que explicártelo con manzanas o qué? - Pregunto el demonio ya harto de los cuestionamientos del pelirrojo - Así es. Draco Malfoy nunca ha estado maldito, al menos no por mí y si se lo creyó fue porque el inútil de su padre nunca le menciono nada acerca de maldiciones hechas por demonios.
-Pero Malfoy no tiene porque enterarse de eso
- la mente de Ron comenzaba a trabajar rápidamente dejando fluir ideas y ya tenía la mejor pensada para llevarla a cabo.
-Deja de idear cosas que no van a funcionar y dime qué pasa con mi espada - después de un rato, ya desesperado, Rahab hablo fuertemente haciendo que Ron saliera de su ensoñación.
-Harry la tiene dentro de su cámara de Gringotts
- dijo el pelirrojo encogiéndose de hombros - y no puedo entrar más que con la llave y Harry no me la dará.
Rahab se deslizo hasta donde estaba Ron, a pesar de estar sujeto a esa caja a la que ha estado sometido más de la mitad de lo que llevaba de vida. Ahora ya tenía una habilidad para moverse de un lado a otro arrastrando la caja tras él. Cuando llego a donde estaba el pelirrojo lo sujeto con una de sus garras haciendo que él se estremeciera.
Ron sentía como la piel le ardía al sentir el contacto de Rahab sobre él. Ahora recordaba como Astoria se puso cuando lo convocaron una vez y el demonio muy ágilmente lo asecho. Era como si estuviera en frente de un dementor, como si toda la alegría se fuera consumiendo, peor con el demonio las cosas eran distintas. Ron sentía como una ira combinada con el dolor se adherían a su piel. Estaba deseoso de venganza y sabia quien era el objetivo.
La luz que entraba por la ventana hizo que Hermione despertara. La castaña entreabrió los ojos poco a poco y sintió que Draco no estaba al lado suyo.
Un vago recuerdo de Draco recorriendo su cuerpo en suaves besos y tiernas caricias hizo que las mejillas se inundaran de un tono rojizo que hizo que Hermione se acordara de Percy el hermano de Ron que estaba enfermo en San Mungo.
Hermione se puso rápido de pie y comenzó a buscar su ropa, se dio cuenta que la habitación ya estaba completamente ordenada y su ropa estaba doblada en una de los sillones de ahí. Una sonrisa se dibujo en su rostro, seguramente Draco quería impresionarla. El olor de alimentos se coló por debajo de la puerta, Hermione fue al baño a lavarse un poco la cara y se recogió el cabello en una coleta. Salió del baño y fue al vestidor de Draco, de donde saco un pants y una playera que le quedaba excesivamente grande.
Cuando estuvo vestida comenzó a buscar calcetines en los cajones, no los encontraba por más que buscaba hasta el fondo de los cajones, cuando llego al último de abajo encontró un par y los saco. Los calcetines dejaron ver recortes del profeta. Hermione volteo a ver hacia la puerta de la habitación para asegurarse de que Draco no entrara y saco los recortes.
Lo que vio la dejo impactada, había varios recortes de ella junto con Harry, Ron y demás compañeros después de su graduación de Hogwarts. En todas, Hermione tenía una sonrisa que irradiaba felicidad. La castaña sonrió para sus adentros, por fin las cosas estarían bien con Draco. Siguió cambiando las fotos hasta que llego a donde se anunciaba el compromiso de la castaña con Ron, a Hermione le divirtió ver el rostro del pelirrojo tachado con tinta roja.
-La curiosidad mato al gato - comento un voz divertida detrás de ella, haciendo que diera un brinco desesperado. Hermione dejo caer los recortes y se puso de pie con la miraba abajo - veo que has encontrado las mejores tomas de tu rostro - le dijo el rubio tomándole la barbilla y acariciando con el pulgar su rostro - el desayuno está listo.
-Draco… yo… - dijo Hermione apenada y roja de vergüenza - yo no quería.
-Nadie te está reclamando nada nena - el rubio acerco sus labios a los de Hermione y le dio un beso suave en la comisura de los labios - veo que esa ropa se ve mejor en ti que en mi - le dijo seductoramente haciendo que ella se sonrojara - vamos - Draco tomo la mano de Hermione y la saco del vestidor. Antes de salir de la habitación saco su varita y con una sacudida, las cosas volvieron a estar en su lugar.
Hermione estaba tan apenada por andar husmeando en sus cajones que no le replico el hecho de que usara la magia para arreglar la habitación. Fueron tomados de la mano hasta la cocina, la castaña soltó un grito de asombro al ver en la mesa un plato de huevos con tocino y jugo de naranja. Creía que Draco se tomaría muy en serio lo de no comer bien.
-Huele rico - dijo Hermione en voz baja. Draco ya iba a jalarle la silla cuando se giro hacia ella haciéndola girar también tomando su cintura - hola - le dijo Hermione con timidez en su voz.
-¿Piensas que estoy molesto por que hayas visto aquellos recortes? - le pregunto de una forma tan seductora haciendo que a ella se le acelerara la respiración. Hermione solo logro atinar a asentir con un movimiento de cabeza - estas en un grande error nena - le reconforto el rubio en un susurro atrayéndola más hacia él.
-Estaba husmeando en tus cosas personales - se recrimino Hermione. Si bien se le había hecho un lindo detalle el hecho de que Draco tuviera fotografías de ella, aunque sean recortes. Pero nunca había visto bien el husmear cosas ajenas y más si la casa no era de ella - no volverá a pasar.
-No tienes nada que disculparte Hermione - el rubio hundió su barbilla cuello de Hermione besándole el lóbulo de la oreja - yo debería ser quien te pida disculpas por tener fotografías tuyas sin tu autorización.
-Yo también tengo fotos tuyas - dijo Hermione ya más tranquila. Draco alzo la vista y frunció el ceño un poco confundido - de cuando fuimos a China, lleve mi cámara ¿Recuerdas?
-Ah claro el artefacto ese que no hace que las imágenes se muevan - contesto el rubio sonriéndole.
-Se llama cámara digital - Hermione rodo los ojos, haciendo que Draco frunciera el ceño - te ves bien - le comento alegre.
-Siempre me veo bien nena - en la voz de Draco se notaba el orgullo con lo que hablaba - ¿Qué harás estos dos días?
-No lo sé - contesto la castaña dudosa - primero tengo que ir a ducharme a mi casa y después visitare a los Weasley para ver cómo sigue Ron ¿Por qué?
-Pensé que tal vez podríamos dar una vuelta por ahí - le contesto encogiéndose de hombros ante la idea de que su Hermione se fuera con la comadreja.
-¿Es eso una cita señor Malfoy? - Hermione hablo con diversión, Draco le coloco un mechón de cabello detrás de la oreja viéndola con ternura.
-Claro que es una cita señorita Granger - ella se abrazó a su cuello y le beso los labios - ¿Eso es un sí? - le pregunto entre jadeos.
-Es un sí señor Malfoy, pero tengo que ir a ver a Percy primero.
-De acuerdo - Draco la soltó y le jalo la silla para que ella se sentara - te veo esta noche aquí y veremos que hacemos ¿Vale? - Ella asintió con una sonrisa en sus labios - ahora come - esto le sonó más a orden que a petición pero no remilgo y comenzaron a desayunar.
Fue un desayuno muy ameno, donde Draco le pregunto a Hermione como era que estaba en beneficencias de caridad para niño pobres. Ella le conto que desde pequeña sus padres asistían. Pero Draco se arrepintió de haber sacado al tema lo del baile de máscaras porque ella le cuestionó como fue a parar ahí. Él le dio una breve explicación, claro sin inmiscuir a Tinna ya que ella le había dado lujo de detalles de todo.
Después de desayunar, Hermione se despidió de él con un dulce beso, prometiéndole verlo en la noche y se desapareció. Llego directo a su habitación y se quitó su ropa para meterse en la ducha.
-¡Hermione! - La señora Weasley se puso de pie cuando vio entrar a la castaña y corrió a abrazarla - Ron ha estado muy preocupado por ti ¿Dónde estabas?
-Hola señora Weasley - le contesto la castaña devolviéndole el abrazo - me quede ayudando en lo del baile y cuando terminamos ya era un poco tarde y no creí conveniente venir. ¿Cómo esta Percy?
-Ya ha despertado pero no quiere hablar nada del tema. Esta tarde lo dan de alta, los muchachos se fueron a trabajar y solo estamos Ginny y yo.
-Hola Hermy - saludo la pelirroja llegando sonriéndole pícaramente a la castaña - ¿Buena noche? - le pregunto alzando las cejas divertidas.
-Buena - contesto ruborizándose un poco.
-Iré por un poco de té ¿Les traigo? - pregunto Molly distrayendo a las muchachas.
-No gracias - contestaron al unísono sonriendo. La señora dio un respingo y se fue a la cafetería.
-Tienes que contarme todo - le pidió la pelirroja a Hermione tomándole la mano - ¿Con que Malfoy eh?
-¿Cómo… - Hermione rodo los ojos - Ron - solita contesto su pregunta sin siquiera formularla.
-Sí, mi hermano estaba hecho una furia - las chicas tomaron asiento en la sala de espera - pero eso no importa. Cuéntamelo antes de que regrese mama - le pidió haciendo que Hermione volviera a rodar los ojos.
La castaña le conto desde que Draco gano la subasta hasta que terminaron desayunando esta mañana. Ginny traía un enorme sonrisa en la cara que Hermione se preguntó el porqué de su alegría, pero no le hizo más caso porque la señora Weasley regreso.
-Me niego - dijo cruzándose de hombros - no puedo hacerle eso a Draco.
-Vamos Astoria, no me digas que estas enamorada de él - replico Ron con los ojos rojos lleno de furia.
-¿Cómo pretendes decir algo así después de todo lo que he hecho por ti? - Le reclamo la chica al momento de darle una bofetada - eres tan imbécil que no te das cuenta de nada - sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
-¿De que tengo que darme cuenta? - le pregunto Ron con el ceño fruncido.
-Olvídalo - contesto tajante. Ron se cruzó de brazos y se acercó a ella sigilosamente - y no pienso ayudarte en eso. Ya es mucho.
-Es poco para todo lo que tengo pensado hacerle a ese canalla que solo quiere aprovecharse de Hermione.
-Pero Ron eso es una bajeza - Astoria dio dos pasos atrás negando con la cabeza - además Draco no se tragara la idea.
-Con tu ayuda y la de Rahab lo hara - la Slytherin pudo ver como se oscurecían esos ojos que tanto adoraba - ese demonio esta dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que le de la espada de Harry.
-Ese demonio me da miedo - Ron pudo ver el temor de la chica al mencionar a Rahab - ¿Ya tienes la espada?
-Aun no, pero muy pronto la tendré. No quiero estar atado de por vida a ese mal nacido de Rahab.
-Tu solito te metiste en esto - le reprocho la rubia - pero lo siento Ron, quisiera ayudarte, pero esto es mucho para mí.
-Te lo suplico Astoria - Ron se acercó a ella y en un movimiento rápido la atrajo hacia él. Comenzó a besarle el lóbulo de la oreja y después descendió a su cuello y luego a su boca - ¿Si? - le dijo entre jadeos cuando su mano comenzó a acariciar el cuerpo de la chica.
-Lo hare - logro contestar gimiendo ante las caricias del pelirrojo.
Lo añoraba tanto, necesitaba sus caricias y ahora se las estaba ofreciendo. Pero de pronto recordó por qué lo hacía. Solo porque quería que lo ayudara con su nuevo plan en contra de Draco. Astoria sintió un dolor en el pecho pero se entregó a Ron como siempre lo hacía. Sin importarle lo que estaba a punto de hacer.
¡¡Hola!!
Por Merlin se que querrán matarme por no actualizar el fin de semana. No es que no escribiera, ya tenia el capitulo pero no tuve tiempo de subirla. Les dejo lo nuevo de la historia, espero les guste. Gracias a los que han comentado.
Besos :)