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Historia 114959 — capítulo 1
Capitulo 1: la verdad de la vida.
Principios de mayo… mi cumpleaños numero dieciséis, y solo había una diferencia de entre todo esto. Que hoy estaba rumbo a la reservación la Push, donde tengo alguna familia que no recordaba mucho que digamos.
Solo me faltaban unos minutos para llegar, si veía a mi hermano por la calle lo reconocería gracias a una foto que tenia, éramos diferentes pero su mirada era la misma que la de mamá, yo vivía con mis tíos en Texas, lose, era algo lejos, pero yo no podía seguir viviendo ahí, no cuando me transforme en lo que soy.
Mis tíos me explicaron que si viajaba a la reserva me ayudarían con eso, que no era la única. Un día por equivocación me transforme en frente de ellos porque no me dejaron salir con mi ex novio Carlos, no les cause ningún daño ni heridas, pero si se sorprendieron.
—Señorita es aquí, ¿quiere que le ayude con su equipaje?- me pregunto un señor algo regordete.
—No gracias, aquí estaré bien, tome- le tendí el dinero del viaje en taxi, claro que lo había tomado en el aeropuerto.
Baje del auto y tome mis maletas, que no eran mas de dos, y una mochila, todo junto no pesaba nada, claro que, con mi condición licantrópica, nada me pesaba. El señor del taxi arranco su auto y se fue, me quede parada donde decía un letrero "bienvenido a la Push".
Saque el papel que estaba doblado en mi bolsillo trasero de mi pantalón y lo releí bien, tenia que buscar a… Billy black, mi padre.
Solo que tenia que tener paciencia aquí, no conocía a nadie ni nada de por aquí, no estaba acostumbrada a vivir en un lugar así, además la vestimenta no me ayudaba para nada. Tal vez me estuvieran tratando de loca, ya que estaba con un pantalón de mezclilla y rasgado en las rodillas unas converse blancas y una blusa de tirantes color blanco y un mini chalequito color negro, pero no tapaba nada más.
Tome mi mochila y me la cruce, tome mis maletas y empecé a caminar buscando a alguien para pedirle información. Miraba todo a mi alrededor, maravillada por los arboles, todo era tan… verde y café, este lugar seria lindo, pero a la vez algo complicado, en Texas podía andar en tirantes y short y nadie me criticaría, peor aquí… aquí era diferente, para un humano esto seria algo frio.
—Hola, oiga buenas tardes, ¿usted me podría informar donde vive el señor…Billy black?- pare a una señora, que traía unas bolsas en las manos.
—Oh por dios…- soltó las bolsas y se tapo la boca sorprendida.
Yo la mire sin entender nada, la mire y mire las bolsas que estaban tiradas en el suelo, me agache a tomarlas y se las tendí, eran solo dos.
—¿se encuentra bien?- le pregunte.
—¿Sam? ¿Samantha black?- la mire incrédula ¿de donde me conocía?.
—Si… ¿la conozco?-
—No me recuerdas, porque eras pequeña… soy Sue Clearwater, era amiga de tu madre, Sarha black-
—¿usted sabe donde vive mi… padre?-
—Claro que si, vamos, se alegrara de que estés aquí-
Ella con una sonrisa; empezó a caminar, yo la seguí esperando llegar a casa de mi padre. Sue Clearwater… no se me venia en mente, creo que tenia razón, yo era muy pequeña. Mis padres decidieron mandarme a vivir con mis tíos cuando yo apenas tenia dos años y mi hermano Jacob tenia cinco.
Caminamos por durante quince minutos, pasamos por unas callecillas que estaban echas de solo tierra y mis zapatillas ya no estaban del todo blancas. A lo lejos se dejo ver una casita de color rojo ya gastada la pintura, una camioneta de color café y crema estaba estacionada a un lado de esta y una moto también de color negra.
Nos fuimos acercando mas y mas, y mi corazón palpitaba a mas no poder, estaba nerviosa por lo que pasara, no sabia a ciencia cierta que pasaría en ese lugar ¿me recibirían bien? O ¿me mandarían de nuevo a Texas?
Cuando estuvimos cercas, Sue, como me había dicho empezó a gritar.
—¡Billy! ¡Billy sal ahora!- escuche como unas cosas se movían dentro de esa casa.
Mi corazón se empezó a acelerar más y mi respiración también, deje mis maletas en el suelo cuando vi a una persona salir de esa casa, mi respiración se detuvo y unas pequeñas lágrimas amenazaban con salir.
—¿Sam?... ¡Sam!- el señor en silla de ruedas extendió sus brazos a mi, ya que no podía continuar por su condición.
Yo deje todo en el suelo y corrí a él, técnicamente me tire a él llorando como una niña pequeña.
—Papá- solloce mientras lo abrazaba.
Lo había extrañado tanto, solo hablábamos cada tres veces al año y eso no era lo que yo quería, ahora yo podía abrazarlo y sentir a mi padre.
(***)
—¿viajaste sola hasta aquí?-
—Si, me dijeron que aquí me ayudarían con mí… problema- mire a otro lado.
—¿Qué problema?- me pregunto mi padre.
Estábamos dentro de la casa, Sue se había retirado para seguir con sus cosas, pero no sin antes agradecerle todo.
—bueno yo… soy una loba- titubee.
—¿también tienes el gen?- me pregunto exaltado.
—Si… ¿también? ¿alguien más lo tiene?- pregunte confundida.
—Si… tu hermano y sus amigos lo tienen, tu hermano es el alfa de una de las manadas, pero que él te lo cuente cuando lo veas-
—Claro-
Le di un sorbo a mi baso con agua y me quede pensando en lo que me había dicho mi padre, ¿mi hermano es un lobo también? Además era un alfa, era hermana de un macho alfa, genial.
—¡papa, ya llegue!... ¿Quién es ella?-
No me esperaba que el llegara tan pronto, que el verlo fuera tan rápido…