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Historia 114959 — capítulo 3

Capitulo 3: encontronazos con la manada.

Cuando dieron las siete en punto de la mañana el reloj que estaba en mi buro, estire mi mano y lo apague. Volví a  taparme con la manta la cara… cinco minutos más, pero ya no podía quedarme ni un minuto más ya que tenia que salir a hacer ejercicio, no podía quedarme aquí y estar de holgazana.

Me levante mejor de la cama y me dirigí a mis maletas. Donde saque la ropa adecuada, saque unos short cortos de mezclilla, una blusa de tirantes de color verde y otra de color amarillo, me fascinaban esas combinaciones; me puse mis converses y me ice una coleta alta. Tome mi reproductor que se ponía en mi brazo y también tome uno de esos pañuelos que se pueden amarrar en la pierna, esta era de color negro, tenia mi olor ya que siempre la cargaba conmigo por cualquier cosa.

Salí de la habitación y en la sala me tope con mi padre.

-buenos días, ¿no crees que es muy temprano?-

-buenos días, y no, en la casa de los tíos salía a correr desde temprano para ejercitarme, ya que no podía transformarme a ya y tenia que quemar adrenalina, aunque algunas veces asía deportes extremos-

-ya veo, aquí puedes transformarte cuando quieras en el bosque claro,  oh y puedes practicar salto de acantilado-

-claro, suena interesante, bueno me voy que no quiero que me vea nadie corriendo o asiendo ejercicio como lo hago yo- me acerque a mi padre y le di un beso en la frente.

Salí de la casa y me puse los audífonos, encendí el reproductor y deje que las canciones corrieran. Mire a todos lados, todo alrededor era bosque así que no seria difícil convertirme, solo que aun no lo aria.

Corrí asía el bosque, trate de estar lo más adentro para que ningún humano me viera y no sospechara nada malo de mí.

Llegue a un pequeño clarito, era angosto pero me serviría de mucho.

Cuando estuve ahí lo primero que asía eran estiramientos o calentamientos como mejor se les conoce, a mi me encantaba bailar al ritmo de la música y a la vez ejercitarme. Así que puse una de mis favoritas, "born for this" de paramore. Era uno de mis grupos favoritas y cuando vivía con mis tíos y me ponían a limpiar mi habitación tomaba la escoba y la convertía en guitarra eléctrica, jamás me enseñe a tocarla.

Bailaba y saltaba, daba algunos giros y maro metas, también algunos puñetazos y patadas, algo que si llegue a hacer cuando aun era humana completamente fue entrar a defensa personal, así que sigo entrenando con los mismos movimientos que me enseñaron.

Me encantaba bailar y también cantaba pero creo que no lo asía muy bien, así que solo lo asía en mi cabeza o cuando me bañaba, cuando la música acabo le puse pausa a mi reproductor y me quite los audífonos, los colgué en mi cuello y me desamarre mi pañuelo que estaba en mi pierna, lo pase por mi cara quitándome todo el sudor, aunque fuera loba sudaba creo que aun tenia partes humanas.

Cuando acabe de limpiarme tendí el pañuelo en el suelo y me quite mi reproductor poniéndolo ahí, me quite mis converse y en uno de ellos metí el pañuelo con el reproductor, quería tener todo junto. Me transformaría para darme una estiradita, de seguro mi loba interna debe estar agarrotada desde ase mucho que no me convierto.

Me quite mi ropa y la doble dejándola alado de todas mis cosas, todo eso lo deje en una de las ramas en lo alto de un árbol, para que no se ensuciara.

Me concentre en mi loba interna y después de segundos la bola de pelos que era me invadió. Caí al suelo en cuatro patas blancas, me sacudí como es normal en un perro, abecés me era patético hacerlo y me sentía como si me rebajara demasiado asiendo eso, pero era divertido.

Estire mis patas traseras y después mis delanteras, me tire en el suelo y rodee, sentía tan rico, como la hierva me rascaba mi lomo. Patético, creo que en vez de ser una loba Salí a un perro blanco y enorme.

De repente empecé a escuchar ruido a mi alrededor, mire recelosa todo el lugar, agudice mi oído para escuchar todo a mi alrededor, escuchaba barias cosas pero lo que mas me llamo la atención fueron las pisadas pesadas que sentía, eran como animales grandes y barios.

Me preparare para lo que fuera, me puse en posición de ataque y de entre los arbustos salieron barios lobos enormes, de diferentes gamas decolores. Abrí mis ojos hasta más no poder, baje la guardia pero eso me costó que uno me atacara desprevenida, pensé que seria diferente y no me atacarían por ser una como ellos.

Quede en el suelo mirándolos desconcertada, el que me ataco miro a un lobo negro y actuó como si le estuvieran hablando y si el contestara, los mire a cada uno,  me pare de donde estaba y los mire enseñándoles mis colmillos, si ellos me habían atacado yo solo me defendería.

El que me había atacado se puso enfrente de mí y me gruño fuerte, lo mire directamente a los ojos y le gruñí en respuesta,  empezamos a caminar en círculos, jamás me había enfrentado a ningún animal de tal magnitud solo a un toro que se había soltado del rancho de mis tíos, pero no fue problema alguno. 

Esto era…  bueno me daba un poco de miedo, ya que debería de tener en cuenta que era mucho mas grande que yo, y además su aspecto daba miedo, no vi cuando el lobo se aventó a mi pero trate de apartarme de su alcance y casi lo logro ya que me mordió mi pata, aullé del dolor, genial tenia una herida que preocuparía a mi padre.

Con la otra pata que tenia libre le di una patada en el hocico y me solté de él, me pare y ahora fui yo la que me avente contra el, le mordí un poco una de las patas pero este me empujo, me levante de nuevo y me le tire enzima, me le subí en el lomo tumbándolo en el suelo con mi peso, este se levanto y me aventó de nuevo al suelo, tenia que decirle a Jacob que me enseñara a defenderme, no sabia ni como atacar.

Sabia que si seguía así me terminarían lastimando de mas, y no quería eso ya que preocuparía solo así a mi padre y no quería eso, lo único que pude hacer fue… correr, correr como una cobarde, pero sabia que si no lo asía  me terminarían lastimando. Olvide mi ropa y mis cosas en la rama, pero creo que no se dieron cuenta de que estaban ahí, solo mis converse y mi reproductor con mi pañuelo, ¡rayos!

Lo bueno de todo esto es que déjela ventana abierta y no tendría problemas de buscar una ropa. Aun era muy temprano no pasaban de las doce del medio día…