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Historia 114959 — capítulo 8

Capitulo 8: eres mi tua cantante, estúpida loba.

Pov. Alec.

Caminaba por los bosques mirando con indiferencia cada árbol o no tomándole atención a nada, estaba aquí para vigilar el comportamiento de los cullen y mas el comportamiento de renesmee, Aro me había mandado sin preguntarme nada ¿Por qué? Porque quería joderme mi eterna vida.

Peor lo que me había pasado no tenia explicación alguna, primero cuando Salí a pasear me tope con una chica que no estaba para nada mal de cuerpo que se bañaba completamente desnuda, el instinto de hombre despertó en mi pero me tuve que ir cuando ella salió y se me quedo mirando, además de que el olor a perro llego a mi.

Después me tope con perros (metamorfos) en mi camino, uno de ellos me protegió observaba como me "protegía" ¿Por qué lo hacia? ¿Qué quería ese perro de mi? Y lo más importante ¿Por qué sus ojos me eran tan importantes para mi e inolvidables?  Maldito perro.

Caminaba por el bosque sin rumbo fijo, hasta que me tope con un ruido de sollozos provenientes de un tronco, donde estaba sentada la misma chica que yo había visto en la playa bajo la luz de la luna y esa misma luz de lineaba perfectamente sus curvas.

Trate de no hacer ruido… camine hacia donde ella se encontraba pero todo fue en vano ya que ella me escucho, levanto la mirada y sus ojos anhelados de lagrimas y mejillas mojadas, algo se removió dentro de mi, era algo que yo sentía cuando era humano.

Ella al sentirme o verme, se paro de inmediato de donde estaba, miro recelosa el lugar limpiándose las lagrimas, olisqueo el olor pero después ella se frustro y salto por así decirlo, convirtiéndose en una enorme bola de pelos. Era un maldito perro, pero el maldito perro que me había defendido con los otros.

Me acerque un poco mas adonde ella estaba, estaba entre las sombras y ella, alumbrada por la luna, como una diosa. ¿Pero que decía? Dios, estoy ablando de un perro sarnoso.

Estuve a nada pero el perro me gruño a mi dirección, algo me izo saltar de mi lugar y aventármele en sima, solo que no le ice daño algo no me permitía hacerle nada ella debajo de mi se des transformo, estaba desnuda bajo de mi y yo enzima de ella, mi imaginación bolo hasta muy alto, la parte del hombre que estaba dentro de mi empezó a despertar y a desear a esta chica que era un perro sarnoso y que olía… nada mal, que deseaba poseerla en este instante y saciar el deseo que ahora mismo sentía.

-quítate de enzima mio, maldito chupasangre- reí con sorna.

-cállate perrita, ahora yo soy el que te controla y manda-

-nadie me dice que hacer y menos un chupasangre- intento zafarse de mi pero era mas fuerte que ella.

-tranquila, que tal vez… te toque suerte hoy-

Me agache oliendo su cuello, ella se estremeció al sentir mi tacto, sentí como mis ojos cambiaban de color, del rojo carmesí a un negro carbón, su olor, su sangre, todo de ella me atraía, era como… la sensación de tener todo con ella ya, la satisfacción de que ella llenara todas y cada una de mis deseos.

-oh maldita loba, ahora tu eres mi tua cantante, estúpida loba, ahora tu me perteneces-

Bese fuertemente su cuello, dejándole unas visibles marcas en este, ella intentaba por todos los medios deshacerse de mí, la tome de los brazos y meti una pierna mía entre las suyas, ella empezó a lloriquear y me aleje de ella como si algo me repeliera.

-¡estúpida loba! No te puedo hacer nada…- tenia que hacer algo mejor, use mi don en ella y le avente mi capa tapándola, sabia lo que tenia que hacer ahora que tenia a la causante de mis deseos mas lujuriosos.