← Corazón de bruja · de
Corazón de bruja — capítulo 13
Esa tarde todos menos Ginny fueron al cuarto de los gemelos Weasley para ver qué cosa habrían planeado esos dos locos para hacer que todos se divirtieran.
-Hola, hola - dijo Fred en tono cantarín - Pasad, rápido, antes de que se me duerma el brazo de sostener la puerta abierta.
Luego cerró la puerta con un conjuro y con otro insonorizó la habitación.
-¿Para qué hacéis todo esto? - quiso saber Luna en tono de preocupación.
George la miró.
-Je… jeje - dijo con una cara de psicópata que daba miedo - ¿De verdad quieres saberlo?
Lo dijo en un tono tan demencial y puso tan grandes los ojos que asustó a Hermione y Luna.
-No, no quiero saberlo. ¡Dejadme salir! - dijo Luna aporreando la puerta - ¡Chicos, abridme!
Entonces los gemelos empezaron a partirse de la risa.
-¡Pero mira que sois tontas! Os creéis cualquier cosa.
Luna dejó de aporrear la puerta y bajó los brazos, avergonzada.
-Yo… eh, lo siento.
-No pasa nada - le dijo George - Habíamos pensado en hacer un karaoke, por eso hemos insonorizado la sala y hemos cerrado con llave. Ahora vendrá Angelina con los micrófonos. Es lo único que nos falta.
Las dos chicas suspiraron de alivio mientras Harry las miraba de reojo, divertido. Instantes después se apareció Angelina, la novia de George, en la habitación con dos micros en la mano.
-Ya estoy aquí - dijo alegremente y posó los labios sobre los de George - ¿Quién va primero?
Fred se puso del otro lado de la chica y le tiró de la manga para que ésta se diera la vuelta. Cuando ella le miró, él estiró los morritos y le dijo con voz infantil.
-¿Y a mí no me das un besito?
-¡Oh, por favor! - se quejó ella - ¡Siempre igual! - y puso los ojos en blanco - Bueno, yo voy primero. ¿Quién canta conmigo?
Los demás presentes se miraron, y luego los gemelos miraron a las dos amigas.
-¡Oh, no, no! - negaron Luna y Hermione al unísono - Yo no sé cantar.
-Ni yo - la apoyó la otra.
Los dos gemelos se miraron un instante y se acercaron a ellas, cada uno por un lado.
-Claro que cantaréis, chicas. Hasta que se os vaya la voz y tengáis que hablar por señas - y George cogió a Hermione y Fred a Luna por los hombros y se las llevaron a rastras hasta la pantalla con los micros.
* * *
Ginny estaba sentada en su cama, con la mirada perdida en el techo, pensando en sus amigos. Probablemente en ese instante estuvieran todos divirtiéndose en la habitación de sus hermanos, pero ella no había querido ir. En realidad, sí que quería, pero por otro lado, tenía miedo de hacerlo. Le daba miedo de sentirse sola, como apartada de los demás. Temía ser una interferencia en la relación que había entre Harry y Hermione, o una molestia, porque Ginny estaba convencida de que se gustaban mutuamente. No es que se lo hubiera dicho ninguno de los dos, pero se veían tan bien juntos, tan familiares, tan compenetrados. Ginny no podía competir con eso. Los había visto el otro día hablando y había comprendido que ella no tenía ninguna oportunidad con Harry.
Apretó los dientes de rabia. ¡Hermione! Ella siempre se llevaba lo mejor. Las mejores notas, la atención, aunque fueran sólo insultos, de los Slytherin, el reconocimiento de los profesores, y ahora a Harry.
Se llevó las manos a la cara y se arrepintió de esos malos pensamientos en el acto. Si la gente hacía caso a Hermione era porque era adorable. Una persona atenta y amable, aunque a veces un poco despistada, pero precisamente, cualquier defecto que tuviera en realidad la hacía aún más encantadora.
-Tal vez si Harry la ha escogido a ella es porque Hermione es mejor que yo. No puedo negarlo - dijo en voz baja para sí misma - Tal vez no esté hecha para estar con nadie.
En ese instante la puerta de la habitación se abrió y apreció la cotilla de Lavender con su libreta rosa en la que apuntaba todas las nuevas noticias que hubiera descubierto. En ese instante, reparó en la Weasley.
-¿Qué haces aquí a oscuras? ¿Y además, hecha un ovillo en la cama? Aún es de día.
-No es nada - se apresuró a enderezarse - Es sólo que hoy estaba un poco cansada.
-¿Cansada? Pero si tú eres la viva imagen de la vitalidad, chica Weasley. ¿Qué pasa? ¿Tienes problemas con tus amigas? ¡Oh, espera! ¡Te has declarado y te han partido el corazón! ¿Ha sido doloroso?
La pelirroja la miró con rabia y se levantó de inmediato.
-¿Vienes a que te ayude a tragarte esa libreta que traes, bicho cotilla? - le dijo arremangándose mientras le llameaban los ojos - A ver si así aprendes a meterte en tus asuntos.
-No, no - Lavender retrocedió, temerosa del carácter de Ginny, aunque se estaba riendo para disimular su miedo - Sólo venía a ver a una compañera tuya de cuarto, pero veo que sólo estás tú.
-Así es - afirmó - Así que, ya puedes irte.
-Claro, claro. Perdona - y salió por la puerta.
En cuanto estuvo fuera, se rió y abrió su libreta por la página del día de hoy:
Ginny Weasley: la acabo de pillar llorando a oscuras en su habitación. Parece que hace unos días que no se ve mucho con sus amigos y ha perdido su insufrible energía. Empiezo a sospechar que hay algún chico detrás de todo esto.
* * *
Los chicos llevaban cantando en el improvisado karaoke más de dos horas.
-Porque yoooo… sólo tengo ojos para tiiii, ie, ie, ie, babyyy - cantaban Harry y Fred, desafinando a más no poder.
-¡Jajaja! - reían los demás, no pudiendo contenerse.
-¡Guapos! ¡Tíos buenos! - empezó a gritarles George y las chicas le tiraron palomitas para hacerle callar. Todos volvieron a reírse.
Finalmente, cuando se hizo de noche, los las chicas y Harry tuvieron que irse a sus respectivas habitaciones y se despidieron de los gemelos.
-Ha sido muy divertido - les elogió Hermione cuando los demás acababan de salir por la puerta - Hay que repetirlo otro día.
-¡Claro, cuando quieras! - respondió Fred.
-Para ti, sesiones privadas si quieres, guapa - se rió George.
Hermione se ruborizó.
-Siempre estáis igual. Este año estáis muy raros.
Los gemelos se miraron con complicidad.
-Hermione, es que este año estás realmente cambiada. ¿Quién eres tú y qué has hecho con Hermione?
-Umm… Me la he comido - respondió la chica, con repentinas ganas de hacer broma.
-Pues muy bien hecho. Me gusta más esta Hermione. Pero no te preocupes por nuestros piropos, George tiene novia, y yo ahora mismo no estoy interesado en nadie. Así que no pienses cosas raras. Pero eso no significa que no podamos apostar sobre…
-¡Shh! ¡Calla! - le ordenó su hermano - Eso es entre nosotros.
La leona se cruzó de brazos.
-¿Qué estáis tramando, par de bribones?
-No te preocupes. Sólo estamos haciendo predicciones de quién se te declarará primero.
-¡¡¿Quién se me qué…?!! - se atragantó Hermione - ¡Cómo que quién se me declarará primero! ¿De qué habláis?
-¡Jaja! No hablaremos. Somos una tumba.
-Querrás decir dos, querido hermano.
-Sí, sí, eso. Dos tumbas.
-Pero… vosotros… ¿qué sabéis? - inquirió la chica, cada vez más intrigada - ¿Le gusto a alguien? Eso no puede ser. Nunca le he gustado a nadie.
-A alguien, no, cariño, a varios alguien.
-¿What?
Hermione estaba cada vez más asombrada.
-Y ahora, déjanos descansar. Ya hablaremos de tus ligues otro día - y la empujaron hasta el pasillo - ¡Good night!
Hola a tod@s. Espero que os haya gustado el capítulo. El próximo se llama: Capítulo 14: Herida de guerra, y os aseguro de que va a ser no sólo divertido, sino también bastante romántico. Así que, si tenéis un rato libre, os veo el próximo jueves.
P.D: si hay algo que no os gusta de la historia podéis decírmelo sin problemas. Así podré rectificar y mejorar poco a poco. Al fin y al cabo, lo importante es que los lectores disfrutéis al máximo.
Besos, y buena semana! =D