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Historia 115328 — capítulo 19

Aquí traigo el cap, como prometí xD  Advierto mucho LEMMON xD  {Casi todo el cap e.e} La mayoría fue editado por mi amiga Eli la sexosa e.e ok no XD Mitad ella mitad yo, :'3  Esperamos que les guste, y haya llegado a sus expectativas! 


Albus suspiró. La llamada insistente de Scorpius le tenía la cabeza dando vueltas. A sus diecinueve años no podía dejar de pensar en las pocas probabilidades de tener una relación buena y estable y Scorpius le hablaba de un "sexo sin compromisos" Obviamente la boda con su hermano mayor le había afectado irremediablemente el cerebro y ya comenzaba a pensar en cualquier cosa.

Tocó el timbre una vez más pero no obtuvo respuesta, y se exasperó. El rubio le había llamado varias veces en esa semana y ahora que lo convencía no se encontraba en casa, que maldito. Se preguntaba porque la insistencia de su amigo sobre pasar juntos ese fin de semana, si desde su salida de Hogwarts apenas y se veían unas cuantas veces, ciertamente, empezaba a creer que se estaban alejando demasiado.

-¡Scorpius! ¿Estas ahí, Joder? - Gruñó, mirando por sobre el vidrio de la puerta inútilmente, ya que no se veía al interior.               

-¡Sí, venga! Que voy en un minuto

  • Se escuchó la voz pastosa del rubio desde dentro. Y tras unos minutos el rubio estaba frente a él en la puerta. Scorpius había crecido al menos unos diez centímetros, y él le llegaba hasta la nariz, por lo que tuvo que levantar un poco la vista para mirarle.

-Mierda, te has tarado - Se quejó, restregándose las manos heladas - Está nevando horrible, y se te ocurre dejarme esperando, que mal amigo eres.                               

-Perdóname, es que hablaba sobe algo con James  - Dijo apenado, pero sonriendo - Pero pasa, no queremos que te congeles aquí, anda entra.

En cuestión de minutos estaban los tres en la pequeña salita de la habitación de los chicos, en un principio a Albus se le hiso raro que pasasen directamente a esa habitación, pero no protestó. Tomaron un poco de té y hablaron sobre temas sin mucha importancia. El azabache se dio cuenta de las insistentes miradas de ambos chicos sobre él y entre ellos, así que dejó su taza de té en la mesita y suspiró.

-¿Pasa algo conmigo? - Cuestionó el menor, exasperado - ¿Alguna razón por la que no dejen de mirarme?                                                    

-Albus  ¿Recuerdas lo que te dije sobre sexo sin compromisos?                                                 

-¿Qué tiene que ver eso? - Le espetó al rubio, pues se sentía incomodo tratando ese tema.                                                                     

-Puedes tener todo el que quieras - Dijo de pronto James, poniéndose de pie y caminando hacia el tocador, cerca de la puerta - Justo aquí y ahora.                            

-¿Qué? - El azabache dio un salto y se puso de pie, al mismo tiempo que Scorpius, quien sonreía.

-No te asustes, enano - Dijo James, sonriendo de lado como si eso fuera totalmente normal - No saldrá de estas cuatro padres.                                                      

-Creo que no estoy entendiendo de que mierda están hablando - Dijo Albus, entre confundido y consternado.                                         

-Yo pensé que estaba bastante claro - Musitó Scorpius, acercándose a su amigo hasta tomarle de la mano y jalarlo lentamente hasta la cama.                                       

-Mi hermanito aún es algo inocente ¿eh? - Se burló James, aún parado a lado del tocador, observando lo que ocurría.                      

-¿Qué quieres decir, James? - Pero éste no contestó, y Scorpius logró tirarlo sobre la cama y colocarse sobre él.                                         

-Albus eres tan lindo - Susurró Scorpius antes de besarle en los labios. La primera reacción de Albus fue separarse y pedir perdón, pero no le fue posible. Scorpius le sujetó y le impidió moverse.

En cuestión de segundos aquello ya era un beso correspondido por ambos, Scorpius era atractivo y era excelente besador, quizá le valdría la pena la golpiza que pudiera darle James por eso, después de todo. Scorpius le pasó ambos brazos por el cuello y de pronto dos lenguas exploraban la cavidad bucal el otro con necesidad. Albus sin darse cuenta comenzó a acariciar  al rubio por sobre la ropa, mientras éste soltaba suspiro, evidentemente, de placer.

-Sería mejor que se quitaran la ropa - Escucharon la voz de James, quien permanecía en la misma posición disfrutando del espectáculo. Scorpius sonrió y en segundos se quitó la ropa por completo, mientras un atropellado Albus le imitaba pero aún más despacio que el primero. El azabache se quedó de piedra al ver el cuerpo desnudo de Scorpius, en su totalidad. Era ligeramente musculoso y pálido pero deseable y, aparentemente suave al tacto.

Comenzó a acariciar suavemente su pecho, hasta llegar  a sus hombros, los cuales comenzó a besar segundos más tarde. Subió por su cuello hasta llegar nuevamente a sus labios, los cuales besó y acarició ferozmente.    -Acaríciame, Al. Vamos, hazlo - Susurró el rubio, anhelante. Albus sonrió, no sabía que Scorpius era de ese modo en la intimidad. Comenzó a acariciar sus piernas, su cintura, hasta llegar a su erección, la cual se metió a la boca casi enseguida, para comenzar a hacerle una *mamada.*Scorpius se corrió casi de inmediato, aparentemente estaba muy deseoso.                                                            

-Lindo - Albus escuchó la voz de su hermano, casi a su espalda. Se giró y tembló un poco, se había olvidado de que James estaba ahí.                                                                     

-James yo…- Intentó explicarse, pero su hermano posó dos dedos sobre sus labios para callarlo, y sonrió.                                         

-Ha sido excitante verles así - Dijo.

Para cuando Albus reaccionó, James ya estaba besando a Scorpius y acariciándole por dónde podía. Y le resultó fascinante. Su hermano era jodidamente sexy, y el rubio no se quedaba atrás, el azabache ya tenía una erección del tamaño de la torre Eiffel. Lo siguiente que Albus disfrutó fue el espectáculo más excitante y maravilloso que hubiese visto jamás, James haciéndoselo a Scorpius, en posiciones que él jamás se había imaginado que fuesen posible. James doblaba y colocaba al rubio en posiciones que a Albus siempre le habían parecido imposibles en el sexo, pero se excitó aún más, al ver la cara sonrojada de su mejor amigo, mientras su hermano mayor lo follaba con fuerza.

-Ven aquí, Al. Quiero… quiero que vengas - Jadeó Scorpius, mirándole directamente. El azabache no perdió tiempo y se acercó hasta colocarse sobre la cama, de frente a Scorpius, quien le besó de inmediato.

Albus creía que todo era demasiado irreal, él besando a Scorpius mientras James le envestía como una bestia. Coló las manos por el pecho del rubio para comenzar a pellizcar sus pezones, mientras bajaba besando su cuello.                                                       

-Eres delicioso, Scorp - Musitó Albus sobre la piel sensible de su cuello. Scorpius gimió bastante fuerte, gritando un "sí" repetidas veces.  James lo jaló, aún sin salir de él y lo hiso ponerse sobre Albus mientras él daba otra envestida.  - Espera, James. Espera.               

-¿Qué… que ocurre? - Cuestionó éste.                 

-Quiero, quiero hacérselo a Scorp también ¿Crees que podrías…? - Dijo en un suspiro de placer.                                                            

-Sí, claro - Dijo, moviendo a Scorpius como si fuese un muñeco para colocarlo entre ambos. - Te sorprendería saber de cuantas maneras lo hemos hecho.                                     

-He visto bastante, creo que puedo imaginármelo - Musitó el menor.

Hasta apenas en ese momento Albus se dio cuenta de que los tres estaban cubiertos por una capa de sudor, y Scorpius estaba algo atarantado pero con una expresión de satisfacción en el rostro que a Albus se le antojó adorable.

-Mmm ¿James? - Susurró Scorpius, al sentir como le movían.                                                   

-Relájate, amor. Todo está bien ¿vale? - El rubio asintió, y se abrazó de frente a James. Besando suavemente su hombro.                                

-¿Qué pasa? - Preguntó Albus.                                    

-Nada, continuemos - Indicó su hermano. Albus se posicionó como pudo e introdujo la punta muy apenas, cuando Scorpius soltó un quejido.                                                                 

-Duele - Musitó el rubio, tratando de alejarse, pero Albus le tomó de las caderas para entrar por completo.                                   

-No lo lastimes, enano. Hazlo con cuidado - Advirtió James - ÉL es lo que más amo en el mundo.

-No puedo, James. Se siente jodidamente bien - Musitó mientras daba la primera envestida, y un asustado y jadeante Scorpius gruñó al sentir a ambos dentro de él. Entonces sucedió algo que nunca pensó vivir, James se  inclinó y le besó en los labios. Su propio hermano le besaba. Y se sentía bien. Ambos embestían y el rubio gemía sus nombres como poseído. Se sentía maravillosamente increíble. Albus estaba eufórico, quería follar a  Scorpius una y otra vez hasta que se le fueran las ganas.              

-Mierda - Dijo James, jalando a Scorpius para besarle en los labios, mientras Albus le besaba el cuello. Y en un segundo los tres se corrieron el mismo tiempo.

Se dejaron caer  en la cama, dejando a Scorpius en medio de ambos, y se abrazaron. El rubio se acurrucó contra Albus, y le besó la sien casi con timidez. Albus sonrío alegre, ese había sido el mejor día de su vida.

James abrazó a su esposo por la cintura, pegándole a él, y miró por sobre su hombro a Albus.                                                           

-¿Qué tal estuvo? - Preguntó curioso.                  

-Estupendo - Murmuró con una sonrisa.                  

-Me alegro, Scorpius se puso muy contento cuando aceptaste venir - Dijo él.                           

-¿Entonces este era un plan suyo?                              

-De Scorp, principalmente. No puedo negarle nada - Comentó el castaño.                        

-Ya me di cuenta - Indicó Albus - De cualquier modo, fue magnífico. Ahora entiendo porque te gusta tener tanto sexo con él.                                                              

-Sí - Murmuró su hermano - El problema es que no aguanta mi ritmo.                                          

-¿Cómo? - Inquirió.                                                   

-Se cansa después de la segunda vuelta, es  frustrante. Pero me encanta hacérselo - Dijo, y sonrió. Se acomodó abrazando aún al rubio y se dispuso a dormir. Albus le imitó con una sonrisa de felicidad en el rostro. 


NOTICA: Este fue el penúltimo capítulo ._. El siguiente nos trae el fin de esta historia T.T Espero que les haya gustado el trío u 

Los quiero <3