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Historia 115328 — capítulo 5
James Potter, 15 años.
Scorpius Malfoy, 13 años.
Sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo. No creía, ciertamente, que hubiera algo mejor que eso. Era estar en el paraíso, y le encantaba. Ese poder que tenía para enloquecerlo con un solo toque. Sujetó el pequeño cuerpo que se removía en sus brazos con ansiedad, y lo apretó más a él. Le abrió paso a su lengua, en aquella cavidad tan bien explorada y conocida por él, y estuchó un débil gemido en la boca del otro. Sonrió. De satisfacción, de placer, de felicidad. ¡No podía creer que en verdad estuviera sucedido! Que después de tanto desearlo, le estuviera pasando.
Aferró una mano a su cintura, y la otra la entrelazó en los hermosos cabellos rubios platinados del muchacho, quien se abrazó más a él. Cada vez que estaban juntos, notaba la desesperación del niño por estar a su lado, como si temiera, de algún modo, que aquello terminase.
-Oh…- Escuchó de pronto, y se separó jadeante de su rubia adoración.
-¿Qué sucede, Scorp? - Cuestionó.
-Se supone que debía ver a Albus, hace quince minutos - Dijo con las mejillas sonrojadas, aquella visión que le enternecía horrores el castaño.
-Lo siento - Se disculpó bajito - Siempre te retengo más de lo necesario.
-No me molesta estar contigo, James - Dijo el pequeño dándole un ligero beso al otro en los labios.
-Lo sé, y no es eso es que no estoy de acuerdo con "nuestro" arreglo - Indicó haciendo las comas con las manos.
-¿Qué quieres decir con "nuestro"? - Cuestionó Scorpius.
-Fue tu idea, estar en secreto. - Contestó en seguida, con un bufido - Yo te dije que no me importaba decirle a todos que somos novios.
-Sí. Pero no quiero causarte problemas con tus amigos - Musitó el niño, con las mejillas aún sonrojadas.
-¡Ellos se pueden ir mucho a la mierda! Yo quiero estar contigo, enfrente de todos. Poder abrazarte, y besarte - Dijo James.
-Yo también, pero ahora tenemos que seguir en secreto, ¿vale? - Dijo, suspiró - No te enojes conmigo, Jamie.
El rubio se había acercado de nuevo al castaño y le había empezando a dar cortitos besos en las mejillas, y la comisura de los labios, como incitándolo. Provocándolo. James volvió a sujetarlo de la cintura, y atrapó aquellos deliciosos labios carmesí con los suyos. En un beso lleno de ternura. Adoraba la sensación de los embriagantes besos de Scorpius Malfoy. Podía perder la razón, en segundos con su sólo beso de esos labios.
<<Quiero gritarle al mundo que eres mi novio. Odio que estemos en secreto, lo odio>> Pensó James, mientras lentamente terminaba el beso.
-Debo ir a buscar a Albus, espero no se enoje mucho por dejarlo plantado - Dijo el rubio poniéndose de pie.
-Sí. También me odiará por mentiroso - Dijo el castaño, poniéndose de pie también.
-Ya hablamos de esto. No estamos mintiendo, James, sólo…no diciendo toda la verdad - Masculló el rubio, recogiendo su mochila - Además, prefiero llamarnos "actores", mentirosos es una palabra muy fea.
-Sólo porque lo llames de otro modo, no es menos grave - Gruñó el castaño, dándole un besito corto a su novio, en secreto, claro.
-¡No cometimos un crimen, James! Deja de exagerar ¿Quieres? - Exclamó.
<<Claro, ¿Y ahora exagero? ¡Ese niño se toma todo a la ligera! Mierda >> Pensó con cansancio mientras asentía.
-Bien. Pero tarde o temprano me cansaré y gritaré que eres mi novio, ya vi a varios rondándote, y a una zorra descarada también - Gruñó.
-¡Potter, eres un celoso! - Exclamó riendo, le dio un último y largo beso al castaño y se marchó por dónde había llegado.
James se dejó caer en su cama, al llegar a su Sala Común. Suspiró ruidosamente justo cuando la puerta se abría dejando ver a sus dos mejores amigos.
-¿Dónde estabas? - Preguntó Stefan sentándose a su lado, mientras Mike se ponía a buscar algo en su baúl.
-Por ahí, nada importante - Respondió James.
-¿Y porque ahora te desapareces tanto? - Cuestionó Mike, dejando su baúl y mirándolo atentamente - Y nunca nos dices a dónde vas.
-Yo no me desaparezco, sólo me gusta pasar tiempo a solas - Se apresuró a decir el castaño, sin mirar siquiera su amigo.
-¿Estás seguro? Hasta tu hermano se queja - Insistió Mike.
-¡No lo hostigues, Mike! Somos sus amigos, pero no está obligado a estar siempre con nosotros - Intervino Stefan, y James le sonrió. Al menos uno de los dos lo comprendía, sin hacer preguntas al respecto.
-vale, vale. No quise "hostigarlo" sólo preguntaba - Dijo entrando a la ducha de la habitación.
-Cuando dijiste "a solas" ¿Te referías a solas con Scorpius Malfoy, no? - El cuello de James tronó, por tanta rapidez en que giró para ver a su amigo al escucharlo.
-¿Q-qué? ¿Por qué dices eso? - Indicó nervioso.
-Te vi ayer. Deberían buscar lugares más privados, cualquiera pudo haberlos visto - Contestó el muchacho tranquilamente.
-¿No te molesta que este con él'
-No. ¿Por qué debería? Es tu vida, y no tengo derecho a inmiscuirme en lo que no son asuntos míos - Explicó su amigo.
-Gracias, Stef - Musitó.
-No hice nada. Eres mi amigo, y te respeto. Y ese Malfoy, es jodidamente atractivo, no te culpo - Dijo y se giró para empezar a escribir en un pergamino.
<< Sí, quizá sea mejor estar un tiempo en secreto. No sé como pueda reaccionar Mike ahora si le digo. Bueno, aunque no es mentir, es no decir la verdad completa como dice Scorp, no soy mentiroso, soy como un actor. Confiaré en él, no me queda de otra >> Pensó James mientras salía de su Sala Común, para charlar seriamente con su hermano Albus.