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Enamorándome de ti, por decimosexta vez — capítulo 1

La celebración por haber ganado la copa de quidditch recién comenzaba. La sala común de Griffindor estaba repleta de gente, que hablaba amistosamente,  que bailaban, etc. Pero había una persona, que extrañamente, no estaba disfrutando la fiesta.

 Oliver Wood observaba la hermosa chimenea, mientras sus pensamientos giraban en torno a una chica. Esa chica de cabello y ojos castaños, rostro de porcelana y grandes pómulos, labios rojos que eran toda una invitación, fracciones finas y delicadas que la hacían ver angelical y hermosa. "*Como un ángel caído del cielo"*pensaba él cada vez que la veía pasar. Sonrío recordando el hermoso sonrojo que adoptaban sus mejillas cuando se bajaba de la escoba luego de un intenso entrenamiento, o cuando el le hablaba. Cuando notó que cada vez que le hablaba, la sangre se le iba a las mejillas y la chica comenzaba a tartamudear. Eso lo desconcertó. Pero al tiempo, se dio cuenta de que le gustaba estar cerca de ella. Complacerse cada vez que sus mejillas se colorearan.

 Suspiró y una enorme sonrisa de bobo enamorado, se formó en su rostro, además del brillo en sus ojos.

-¿Por qué tan sonriente? - preguntó una voz dulce, con un deje de curiosidad, su sonrisa se ensanchó cuando se dio cuenta de quien era la persona que le habló.

-Estaba.... pensando... en una persona... especial. - dijo con un brillo en los ojos que ella nunca le había visto. Frunció ligeramente el entrecejo deseando ser ella la persona que Oliver Wood pensaba y amaba.

-No... No es por ser entrometida, ni nada de eso. Pero... ¿Quién es? - preguntó con tristeza y con ¿esperanza? Oliver sólo dijo:

-Tú la conoces muy bien. - aseguró el sin mirarla. Su expresión ya no era de tristeza, ni de esperanza. Era rabia.

-¿Angelina?

  • Dijo enfadada, pero Oliver negó divertido. - ¿Alicia? - volvió a negar. - ¿Elena? - negó nuevamente. - ¡¡Entonces quién demonios es!!

-¿Tú te conoces, Katie? - ella lo miró con una expresión de interrogación, mientras él se levantaba y se situaba a su lado. Katie, asintió. - Entonces ya sabes la respuesta. - Katie la meditó un instante, y luego sus mejillas comenzaron a arder.

 Oliver no esperó que le respondiera, tomó el rostro pálido de Katie Bell con todo el cuidado y la ternura de la que fue capas, mirando atentamente sus labios rojos, los que tanto había deseado probar.

  Estaban a milímetros, ella cerró los ojos, lo que él tomó como una invitación a que continuase con lo que pretendía hacer.

 Sonrío antes de tocar sus labios con los de Katie.

En ese momento, la sala común se quedó en silencio, observando como el capitán del equipo se besaba (de una manera no muy saludable) con la cazadora, Katie Bell.  La escena comenzó a ponerse muy privada, no apto para menores de catorce años, por lo que todos los miembros de Griffindor, se "escabulleron" a sus habitaciones dándole "privacidad" a la pareja para que "se demostraran el amor con besos"  como lo habían denominado los gemelos.

 Pero el beso no paraba, se separaban para tomar algo de aire, para volver a unir sus labios, no se cansarían nunca de hacerlo. Las manos grandes y fornidas de Oliver estaban en la pequeña cintura de Katie, mientras esta, con sus pequeñas y blancas manos jugaban con el cabello castaño que estaba pegado a la nuca de él.

 Cuando el aire hizo acto de presencia, tuvieron que separarse. Lo hicieron lentamente. Pero no del todo, ya que juntaron sus frentes, ambos estaban tan sonrojados como la sangre. Unas enormes sonrisas se comenzaron a dibujar en sus rostros.

-Te amo, Bell. - dijo el como cuando le daba instrucciones para una jugada de Quidditch excepcionalmente difícil.

-Te amo, capitán. - susurró con una enorme sonrisa en su rostro de porcelana....

Fin Flash Back.

Katie, sonrío ampliamente cuando el último recuerdo acabó. Era una historia de amor, típica de un cuento. Y como cada cuento, había tenido un final feliz.

 Caminó un poco hasta sentarse en la cama doble, y posó sus ojos castaños en la fotografía que estaba en la mesita de noche, en donde ella salía con un enorme vestido blanco que parecía de princesa, y él, con un hermoso y elegante traje, sonriendo feliz a la cámara.

 Ese día había sido el mejor día de su vida, el día en que dejó de llamarse Katie Bell, para pasar a ser Katie Wood. Sonrío mientras que en ese momento la puerta del dormitorio se abría dejando ver a un hombre de veinticinco años quien traía una malteada de chocolate.

-¡Gracias!

  • dijo ella sentándose con dificultad en la cama, recibiendo la malteada como una niña chiquita.

-¿Estas bien? Sabes que no puedes hacer esfuerzos, debes estar tranquila....

-¡Oliver! ¡Estoy embarazada, no enferma! Y estoy muy bien. El pequeño Oliver Junior está excelente....

-¿Cómo sabes que será niño? - dijo con una sonrisita burlona.

-Porque... es como.... ¡INSTINTO DE MADRE! Sí, es por instinto... - Oliver la abrazó mientras hacía un adorable puchero.

-¡Yo quiero una mini - Katie! - Katie río ante lo infantil que se veía su esposo haciendo berrinche porque quería una niña.

-Será lo que Dios quiera. - el asintió mientras acariciaba el vientre abultado de su esposa, con infinito amor y ternura. Se veía tan tierno, hablándole al su panza y dándole pequeños y suaves besos, que Katie se volvió a enamorar de él como por... decimosexta vez.... 


Bueno, lei el fanfic de Lily Paz Potter, en el que salía está pareja. Me enamoré de ellos, y bueno, quise escribir esto. 

¡Dejen comentarios!

Besos y abrazos mágicos....

Bella Lupin