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Las Golondrinas — capítulo 50
En el colegio reinaba una tristeza latente, muchos chicos se fueron de vacaciones a penas se les permitió, otros quisieron quedarse, no tenían ánimo de arribar el tren. Las gemelas Hahn estaban muy tristes por lo acontecido, su padre y abuelo las había visitado, ellas le solicitaron, así como muchos, permiso para quedarse
Habían pasado unos días, muchos chicos del colegio estaban recuperados algunos estaban aún convalecientes. Hermione Granger no daba signos de recuperación y un día antes había sido enviada a San Mungo. La leona en repentinas y frecuentes ocasiones se removía de su cama, como si despertara pero simplemente se volvía a quedar quieta, habían veces que se quejaba y derramaba lágrimas, nadie entendía porque. Scorpius Malfoy se encaminó a visitar a la joven, el anciano se sentía triste por la desaparición de Draco, había sido él quién le dio la devastadora noticia a Narcisa.
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¿Cómo está? - Preguntó el mayor de los Malfoy al médico
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Igual, no da señales de recuperación… al menos no mental - Dijo aquel hombre
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¿Puedo pasar?
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Claro, adelante
El anciano entró y se acomodó en la silla que estaba a lado de la cama de Hermione, la observó por unos instantes - Señorita Granger ¿Cómo está? - Scorpius habló como si ella le fuese a contestar - Fíjese que estoy muy preocupado por usted, sé lo que significa para mi nieto y él se sentiría muy mal de verla así - La voz del hombre por instantes se quebraba - Para ser muy viejo tengo demasiadas preocupaciones, soy el mayor de los Malfoy ¿creería usted que tengo 161 años? ¿Muchos, no es así? Pero aquí sigo ya me tengo la misión de mantener a la dinastía Malfoy en orden porque siempre terminan haciendo destrozos - Scorpius miraba y miraba a Hermione con profundo dolor, sus ojos se tupian de lágrimas - Me da tanto gusto que mi nieto se haya fijado en usted; siempre creí que la pureza de la sangre no importaba, eso no define a un mago, aunque Phineas Black, mi gran amigo, opinara lo contrario - El anciano soltó una risita nostálgica - Señorita, ya no la burro más… necesito buscar pistas para encontrar a mi nieto
- Scorpius se levantó de la silla - Si llego a tener noticias de Draco se las haré saber yo mismo - Hermione se removió de su lugar y una minúscula sonrisa cruzó por su rostro, el viejo se percató de aquello y sonrió - Hasta luego, señorita Granger - Dicho esto se retiró.
En un gran salón de una oscura mansión estaban reunidos los mortífagos con Bellatrix a la cabeza. William Rossier se acercó y tomó asiento cerca de la mujer.
Sin rodeos Rodolphus preguntó - ¿Cuál es el plan? - Dirigiendo la mirada a su mujer
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Las almas para llamar a Molob
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¿De quiénes serán las almas? - Preguntó Richard Loel
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Cualquiera puede servir - Dijo uno de los presentes
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No… - Reaccionó Diana Kidd - Tienen que ser de gentes con virtudes, como la valentía, la lealtad… he leído sobre Molob, y ese tipo de personas son las que le agradan.
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Yo propongo el alma de Dumbledore - Soltó uno de los chicos
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Su cuerpo está resguardado, no se puede - Opinó Amanda - McGonagall lo dijo alguna vez.
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¿Entonces? - Preguntó Isaac Bulstrode
Edward Teach frunció el ceño - ¿Qué tal Sirius Black, tu querido primito? Sería un bello detalle atrapar su alma para Molob - Una sonrisa malvada atravesó el rostro de Bella
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A mí me gustaría el alma de Fred Weasley - Soltó Bellatrix - Por su estúpida madre me encerraron nuevamente en Azkabán.
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Yo propongo a Cedric Diggory - Intervino William Rossier, todos lo vieron de forma de interrogatorio - Era tan noble y buen muchacho - Se mofó el mortífago - Sería un honor para él - Diana Kidd lo miró fastidiada. Rossier envidiaba en gran medida a Diggory y se alegró al saber de su muerte.
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No se diga más - Habló Rodolphus - Amanda quiero que vayas al cementerio donde se encuentra la tumba de Sirius Black y sustrae su alma, Loel ve por el de Weasley y Rossier - El hombre miró altivamente al joven - ve por Diggory. No quiero fallas.
De unas inscripciones antiguas, descubrieron hechizos para sustraer las almas de los muertos; esos hechizos eran sumamente peligrosos, pero los encargados en ir por esas almas se habían vuelto expertos en arrancarlas y almacenarlas en pequeños frascos encantados. Sin contratiempos, la orden fue realizada por los encargados, todo estaba casi listo, solo habría que esperar el cambio de fase lunar.
Los días pasaron lentamente, en espera de noticias de Draco y Thyra, de sus captores, pero nadie sabía nada y no había rastros. Christina y Elizabeth iban a visitar continuamente a Hermione para ver su mejoría; Christina había quedado muy débil después del ataque sufrido y su cuerpo seguía rechazando el veneno, había noches que la pobre slytherin no podía dormir por el dolor.
Christina caminaba con dificultad por el castillo cuando se topó con Bastet - ¿Estás bien? - Preguntó la arpía
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Sinceramente no - Se detuvo la chica - No entiendo por qué esto ha hecho estos estragos en mí
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¿Acaso no lo entiendes? - Preguntó contrariada Bastet
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¿Entender qué?
Bastet se quedó un momento pensando - El veneno de súcubo es altamente dañino para una guerrera valquiria - mencionó la rubia como algo obvio - Son naturalezas distintitas
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¿eh? ¿Valquiria?
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¿No lo sabes? ¿No te has dado cuenta? Christina Hahn, eres una guerrera Valquiria - Afirmó la chica - No me digas que no lo sabes - Se preocupó la arpía
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Bastet, no estoy para bromas - Christina está confundida - ¿Cómo puedo ser eso?
En ese instante Bastet supo que había cometido una enorme indiscreción - Sabes, es mejor que me vaya, cuídate
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No, explícate - pidió la slytherin
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Pregúntale a tus progenitores - Sin más Bastet se fue.
Christina se quedó pensado mucho en las palabras de la arpía, aunque luego su malestar físico le impidió seguir pensando en eso…
En la biblioteca se encontraba Harry Potter, solo, mirando el paisaje invernal por una de las ventanas.
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Hola Potter - Saludó Johann Hahn
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Hola Hahn ¿qué tal? - Respondió desganado el chico
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Bien, eso creo ¿puedo sentarme?
Harry lo miró por un momento - Claro, siéntate.
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Harry, lamento mucho lo de Hermione, de verdad me da mucha pena por ella… - Johann soltó aquellas palabras cuidadosamente
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Yo lamento lo de tu hermanita - Precisó Harry
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Al menos ella no estaba en las condiciones en las que Draco fue capturado, es más, ella se fue por su voluntad - Replicó contrariado y triste el slytherin.
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¿Crees que ella esté bien?
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Espero que sí… ojalá que sí.
Los días seguían transcurriendo el año nuevo se acercaba pero habían quienes tenían pocas ganas de celebrarlo.
En la tétrica mansión donde se hallaban ocultos los motífagos, harían una pequeña celebración por el año que iniciaba y que auguraba grandes cosas. Thyra estaba en su recámara muy inquieta, decidió vagar por unos momentos por el jardín aunque de su mente no salía la imagen de Draco, ella quería saber cómo estaba pero tenía prohibido bajar a los calabozos.
Estaba cerca de uno arbustos cuando escuchó que personas discutían dentro de una habitación y de pronto una varita fue arrojada fuera de ella; el objeto quedó cerca de Thyra y ella reconoció que era la de Draco. Amanda Dawson discutía acaloradamente con Nadine Peck.
- Tú no eres nadie para darme órdenes - Gritó la tejona
Amanda la miraba con mucho rencor - Ve en este instante por esa varita
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Yo la encontré y yo hago con ella lo que quiera, si tanto la quieres ve tú por ella - Desafió la bruja al súcubo.
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Algún día me las pagarás Peck - Miró con furia Amanda a Nadie y salió inmediatamente de ahí.
Thyra escuchó la discusión, tomó la varita y la escondió entre sus ropas. Rápidamente se dirigió dentro de la mansión, escabulléndose para no toparse con Amanda Dawson. La jovencita no sabía cómo ayudar a Draco, gracias a un elfo podía mandarle un poco de más comida y que le curara gradualmente sus heridas para que nadie se diera cuenta de que lo estaban ayudando.
Bellatrix Lestrange estaba muy satisfecha con lo acontecido: el ministerio había sido puesto en vergüenza por declararla muerte y luego aparecer como si nada, además el ataque a los alumnos y dejar a una McGonagall confundida no tenía precio. Su regalo sorpresa había sido la pequeña Thyra, aunque no sabía qué hacer con ella, lo único que sabía es que no la quería lejos; la jovencita le recordaba un pasado lejano y doloroso, su mirada aliviaba un mínima de ese tormento.
- ¿Interrumpo?
Bella se giró - No - Contestó altiva y secamente
Rodolphus entró a la habitación - ¿Qué te está pasado? - Sin miramientos preguntó - ¿Por qué tan blandita? - Se burló
Bella se río como una desquiciada; sí, su locura no había desaparecido - ¿Lo dices por la niña? - Se acercó al hombre
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Lo digo por todo
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Yo te puedo asegurar que todo saldrá tal como el plan… necesito cordura para ejecutarlo y tener a esa criatura cerca me ayuda - Algo dentro de Bella se sintió extraño al mencionar esas palabras.
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Como digas - Respondió - Solo espero que no traiga problemas… no solo vamos a tener al ministerio de magia de Inglaterra sino al de Alemania y a la Confederación Europea
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No te preocupes, esta es nuestra última noche en este sitio - Sonrió Bella
Amaneció una helada mañana en la mansión y en toda Inglaterra. Eran los últimos días del año y próximamente la fase lunar estaría en Luna Nueva, las noches más oscuras de la fase, propicia para invocar almas siniestras del más allá.
En luna nueva Molob despertaría para que en Luna llena se terminara de alimentar con la luz de este astro y pudiera ser sumamente fuerte. Despertarlo implicaba hacer un ritual en el que al ser invocado, las almas atrapadas de Sirius Black, el gemelo Weasley y de Diggory fueran ofrecidas, finalmente, la sangre humana terminaría por sellar a Molob en el mundo de los vivos, en el mundo presente. El alma del infortunado quedaría como vil servidor de Molob.
Todo estaba decidido, dejarían Europa y se trasladarían a un lugar en América, una zona selvática conocida como Selva Lacandona; lugar donde una gran civilización se desarrolló y en donde estaba la tumba de Molob, un salvaje, poderoso, astuto y egoísta guerrero.
- Ve por Draco Malfoy - Ordenó Bellatrix a uno de sus seguidores. Thyra temerosa no se movió de la diestra de la motífaga.
Draco estaba sentado en un rincón, sentía un dolor generalizado en todo el cuerpo. Día a día, algún mortífago bajaba a su calabozo para torturarlo, y dejarle un poco de pan con agua para que comiera. Sus heridas tenían colores extraños, tal vez una infección le aquejaba a pesar de que un elfo desconocido bajaba a curarle parcialmente y a alimentarlo un poco más. El único alivio era observar la golondrina en su muñeca, tenía un color rosa pálido pero la sentía fría, procuraba no pensar en Hermione, no citarla en sus pensamientos mucho menos llamarla; sus opresores eran como dementores, succionaban su felicidad con ofensas, con torturas, hechizos que le propinaban inmensos dolores de cabeza. Sabía Draco que estaba condenado, iba a ser el sacrificio de sangre para un tal Molob; su sangre sería el alimento final de la bestia para que resurgiera totalmente. Una tristeza en el corazón le aquejaba, pensaba en su madre, en su padre, en sus amigos y en la leona… no los volvería a ver.
El silencio reinaba hasta que escuchó unos pasos que se acercaban. Una figura vestida de negro se apareció, hizo un movimiento con su varita y las manos de Draco estuvieron atadas, aquel hombre abrió la celda y sacó al chico; debido a que Malfoy no podía caminar por las lesiones, fue arrastrado hasta el sitio donde Bellatrix se encontraba. Al verlo Bellatrix y sus mortífagos sonrieron de gusto…
Draco Malfoy supo que había llego su fin…
Constinuará…
Este es el último capítulo... uuff..! mi primer fic... bueno, la primera parte ya quedó... espero que me sigan leyendo y por supuesto... que opinen... de verdad, me interesa mucho :D
Gracias a los que siguieron la historia:
:D Les dejo muchos besos y un enorme agradecimiento...!!!
Olvidé ponerles el link de la historia... de la siguiente parte!
:D lo lamento... si no me comentan no me doy cuenta!