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Tres slytherin, tres amores — capítulo 1

Nott & Lovegood:

   Theodore Nott, iba con sus compañeros Draco y Blaise. Estos iban alegres por todo lo sucedido anteriormente: Lord Voldemort ganó la guerra, nadie sabe qué fue de Potter y su amigo Weasley está desaparecido. Los demás, que pertenecían al bando perdedor, fueron tomados prisioneros o están escondidos por ahí esperando un milagro.

   En ese momento, iban a buscar su recompensa por ayudar en la victoria. Según tenía entendido, se les otorgaría un esclavo tomado prisionero en la guerra, específicamente una mujer. Podrían hacer lo que quisieran con ellas, aunque por lo que había escuchado, ya no quedaba mucho que hacer. Habían pasado por cada mortífero que había cerca. Cada uno de ellos se había encargado de quebrar todo resquicio de orgullo o rebeldía que pudieran tener.

   Los chicos, a su lado, hablaban y reían, pero él no se sentía con mucho ánimo para chistes, ya que en ese momento, estaban fuera de lugar. Nunca fue uno de sus amigos. Más bien, siempre fue un chico solitario, sin pandillas ni amigos. No se metía en problemas, pese a haber pertenecido a la casa de slytherin y que sus padres sean unos mortífagos. De hecho, de no ser por ellos, no estaría en ese bando, ni siquiera habría participado de la guerra. No era su estilo, hacer sentir mal a la gente, o hacer daño.

   Draco, era el líder en Hogwarts. Movía masas, era el chico guapo y popular, pese a que era cruel y sádico con los demás. Como mortífago no era distinto, aunque a veces en su mirada se ve una melancolía que logra ocultar muy bien en esa fachada fría y calculadora. Blaise, en cambio, era todo lo contrario. A él le divertía ejercer el control, y el trabajo para el Lord Tenebroso era algo muy entretenido para, ya que podía ejercer el dominio en cada situación.

   Llegaron a un túnel frió y oscuro, por no hablar del olor nauseabundo que se sentía. Caminaron a través de él y cuando llegaron a su fin, se vieron en una especie de cárcel. Había muchas celdas vacías, pero con rastro de personas. Se nota que otros ya habían retirado su recompensa con anticipación. Miraron en todas las celdas, sin encontrar a nadie. Y en la última se encontraron con una gran sorpresa.

   Se encontró con tres pares de ojos que expresaron diversos sentimientos. Dos eran castaños y, los otros, de una azul muy bonito pero sin ninguna expresión. Los demás pares de ojos expresaban rabia, orgullo, tristeza y dolor. Pero le llamó mucho la atención esos dos ojos azules con mirada vacía, porque había visto mucho en ellos pero nunca esa falta de expresión. Era como si su dueña estuviera muerta por dentro. No sabía que les habían hecho, pero podía imaginarlo.



   Luna solo lo miró. No tenía fuerzas para luchar. Ya no había nada por que luchar. Todo estaba perdido, sólo quedaba esperar lo peor. Su cuerpo, su alma y su espíritu estaban muertos, ellos se encargaron de eso. Esos hombres, que no merecen llamarse así.

   Recordaba a ese chico. Lo había visto antes, cuando Harry descubrió a los Thestrals, pero en ese entonces a ella no le importó mucho, ni siquiera el hecho de que él también pudiera verlos. A veces se preguntaba ¿a quién podría haber visto morir? Pero no importa ahora. Nada importaba ahora.

   Le mantuvo la mirada y en ese momento vio en sus ojos que había tomado una decisión. Pero le sorprendió mucho, cuando avanzó unos pasos, le tomó la mano y, sin darse cuenta, la sacó de esa celda. Solo alcanzó a ver los ojos de sus amigas, que expresaban una desesperada mirada en su dirección, que expresaba miedo por ella y, a la vez, miedo por ellas mismas.

-No se preocupen…, ya nada me puede hacer daño.

Alcanzó a decirles, cuando las perdió totalmente de vista. No temía por ella, porque ya no quedaba nada que le pudieran quitar, pero sí temía por sus amigas, sin embargo, eliminó ese pensamiento, porque no sacaba nada con preocuparse si no podría hacer nada.

Cuando llegaron al final del túnel, el no le dirigió ninguna mirada. Estaba determinado y ella no sabía porque la agarraba con tanto fervor, como si no pudiera seguir si no iba con ella.

Por fin entraron a una habitación, no era muy grande, pero tampoco era una jaula. Se sentía acogedora. No sabía qué hacer, si avanzar o quedarse ahí. Prefirió esperar a que él dijera algo.


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es mi primer fic de Harry Potter...