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Domando a Canuto — capítulo 3

Me desperté con una sonrisa, había tenido un sueño muy extraño una chica se unía a la orden.

Me duche y me vestí despacio, no había prisas. Bajé y me encontré con los gemelos Weasley comiendo tostadas.

-Hola chicos- salude, esos chicos siempre me levantaban el humor.

-Hola Sirius- saludaron a coro. Me recordaban a James y a mí, pero aparte ese pensamiento antes de que entrara la nostalgia.

-¿Que andan haciendo por aquí?- pregunté.

  • Vinimos a visitarte ¿O ya no te apetece la presencia de tus discípulos en tu dulce hogar?

-¿Tus discípulos?- pregunto divertida una voz a mis espaldas.

Los chicos levantaron la mirada y se quedaron con la boca abierta. Yo me di vuelta para verla, la rubia sexy que le gustan las motos, no la había soñado. Ella se acerco a mi silla, me abrazo por los hombros y me beso en la mejilla, los gemelos la miraban embobados y luego me miraron con una ceja alzada.

-¿Ella quien es?- preguntó uno de los gemelos.

-Liz- se presentó.

-¿Sirius… que travesura anduviste haciendo?- pregunto el otro gemelo.

-Que mal pensados- corté divertido- Es la nueva miembro de la Orden y se queda aquí en Grimmauld place.

-Y para que quede claro no me acoste con el- aclaró, con una sonrisa picara. Tranquila cariño, tendrás tu oportunidad.- ¿quieren waffles?- pregunto sacando cosas de la nevera.

-Si- respondimos los tres rápidamente, haciéndola reir.

Cuando se volteo para hacer el desayuno, me dio una perfecta vista de su trasero.  Lo único que cubría su cuerpo de mi mirada era unos pantalones de jean cortos y una remera sin mangas, esta muchacha es el pecado andante.

Al cabo de un rato los cuatro teniamos un plato con wafles y comíamos en silencio.

-Deben estar muy buenos- comento.

-¿Por qué lo dices?

-Si en la mesa nadie habla es porque la comida esta buena. Oigan ustedes dos en vez de preguntarme si había tenido sexo con Sirius podrían haberme dicho sus nombres.

Sexo con Sirius. Sexo con Sirius. Sexo con Sirius. Canutín acaba de despertar.

-Lo sentimos preciosa, el es Fred- dijo el de la izquierda.

-y el es George- completó el otro.

-Los gemelos Weasley- dijeron a coro.

-Ustedes tienen la tienda de bromas- comentó divertida.

-claro, ¿te gustan las bromas?- preguntaron, casi podía imaginarlos frotándose las manos ansiosos.

-Por supuesto, ¿hay alguien medio desagradable en la orden como para hacerle un inocente hechizo de picazón en la ropa interior?

-Snape- dijeron los gemelos.

-Conocido como Quejiqus el grasiento imbecil- agregue yo, y ella rió.

-Snape creo que Tonks me hablo de él, ¿es profesor?

-Un mal profesor, pero si ¿y qué te dijo mi sobrinita?

-Las niñas buenas como yo no decimos palabrotas, no puedo repetirlo- Respondió poniendo cara de no haber roto nunca un plato.

Necesitaba urgentemente una ducha helada.

-Bueno nosotros nos vamos...

-… A abrir el negocio

-Pórtense bien- Era un poco extraño como siempre sabían lo que el otro iba a decir.

 -¿Limpiamos?- me preguntó, cuando los gemelos se marcharon.

-¿Limpiar?- repetí no muy entusiasmado.

-Tengo una idea, ven- me tomó la mano y me arrastró escaleras arriba, hasta llegar al viejo escritorio de Orion, sucio, macabro y oscuro. Abrió todas las cortinas dejando que el sol entrara -¿Estas cosas tiene algún valor para ti?- preguntó señalando un montón de botellas y frascos.

-Claro que no, desechemos todo- dije mirando con asco las pertenencias de Orion.

Comenzó a tirar todas las cosas en un cesto- ¿me ayudas Sirius?- me puse detrás de ella y comencé a sacar las cosas de los estantes superiores y accidentalmente rozándome con ella, si ella no se quejaba  ¿Por qué no?

Al cabo de dos horas habíamos tirado todo, de manera que solo quedaban las estanterías vacías y el escritorio- ahora lo haremos al modo muggle.

-¿Hacer qué?- la miré desconcertado.

-Pintar- hizo aparecer un pote de pintura color crema, y dos pinceles-Ten- comenzamos a cubrir el feo color verde con el color crema, que quedaba mejor con los muebles oscuros.

Liz sonrió divertida y escribió Sirius en una pared y un corazón, me acerque y debajo del Sirius escribí su nombre, me sorprendió tirandome pintura en la camisa y los brazos antes de echarse a correr mientras reía a carcajadas, corrí tras ella y la rodeé con mis brazos para llenarla de pintura.

Caímos en el sofá, yo sobre ella y la rubia no dejaba de reír, me quito unos cabellos oscuros que habían caído sobre mi rostro, le sonreí y sin pensarlo estábamos muy cerca cuando una tos nos separó.

Nos levantamos rápidamente para encontrarnos con  Kingsley y Remus que nos miraban confundidos. Entonces la vi, estaba llena de pintura con la ropa pegada al cuerpo, al igual que yo, y me sonreía de manera cómplice.

-Oh lo siento- se le escapo una risita- Hola Remus- él le sonrió- Soy la nueva miembro, Liz- se presentó extendiendo su mano y Kingsley la estrechó.

-Kingsley Shacklebolt, un placer, ¿Ustedes...? - Comenzó a preguntar.

-Estábamos pintando- expliqué distraídamente.

-Lo estábamos intentando- aclaró. -Voy a ducharme- Merlín, ella desnuda, mojada, enjabonada… Canutin está de regreso -Luego bajo- dijo dándome un beso en la mejilla, me encanta que lo haga porque me gusta sentir sus labios y admirar la cara de sorprendidos que los hombres ponen cuando lo hace, pero un detalle, cuando me dio el beso también toco mi mano con la suya, me sonrió y se separo- un placer conocerte Kingsley, adiós Remus- Se dirigió pisos arriba.

Ellos no me mencionaron nada, solo me miraron inquisidoramente, me encogí de hombros sonriendo de lado.

Medía hora después oí un ¡Sirius! Proveniente del piso superior y fui a pesar de la risa de Remus.

Venía del baño. Que no sea lo que estoy pensando porque me explota el pantalón, golpee la puerta.

-Entra- bueno, eso era demasiada suerte, abrí la puerta y pase- ¿Sirius me traes una toalla?- pidió desde detrás de la cortina cerrando el agua de la ducha.

-Claro, ya vuelvo- fui a mi cuarto y saque una toalla blanca de mi armario. Volví al baño, entre sin golpear, le alcance la toalla y me senté en el taburete que había.

Para mi sorpresa se envolvió y salió cubierta solo por la escueta toalla ante mis ojos, sacó un cepillo para el cabello y comenzó a desenredarse los nudos de su melena rubia.

-La pintura en mi cabello hace que sea difícil peinarlo- comento con una mueca.

-¿Debo disculparme?- pregunte.

-Claro que no, lo pase increíble… lo paso bien contigo- me dijo sonriéndome.

  • Yo también, hacia mucho que no me divertía así- confesé.

-Sirius conmigo no te aburrirás- prometió divertida, acercándose a mí y poniendo sus manos en mis hombros, masajeándolos con suavidad.

-Se siente lindo- suspiré sintiendo sus manos masajear mis hombros, hacia añares que nadie me daba un masaje.

-¿Te gusta?- pregunto suavemente.

-Mucho- dije rozando mi mejilla contra su mano haciéndola sonreír, en lo que Remus entro por la puerta que había quedado abierta. Nos miró curioso, era una escena que daba que pensar, ella estaba denuda, mojada, solo con una toalla, casi pegada a mí y haciéndome masajes.

-Bueno- dijo con una pequeña sonrisa- nos vamos, abajo te dejamos unos papeles que Dumbledore quiere que veas.

-De acuerdo- Me levante, la mire y le sonreí- Te dejo para que te vistas- le dije besándola en la frente y girándome para irme.

-Sirius...-llamo.

-¿si?

-No…nada, ve- dijo sonriendo.