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Falling Skies: Sobreviviendo — capítulo 11

Me ha encantado los 216 lecturas y 6 comentarios. Muchas gracias y si les gusta por favor comenten para saber sus opiniones. Ahora me pondré un poquito romántica

Los colores se entremezclaban hasta adaptarse a la realidad. Solo cuando pudo distinguirlos se dio cuenta de que en realidad estaba soñando. Tenía puesta una sabana encima y una ropa limpia puesta. La pierna estaba un poco morada pero ya no le dolía casi nada. Los moretones eran más pequeños y se dio cuenta de que tenía una pequeña cicatriz en su mano derecha. Por lo demás estaba excelente. Al principio se desanimó pensando en que todo era un sueño, que jamás encontró a sus hermanos. Pero cuando vio dos marañas de pelo castaño volvió a sonreír. Sus hermanos estaban durmiendo en las sillas y tenían la cabeza ladeada, como si estuvieran a punto de caerse de ella. Vestían ropa limpia y tenían unas pocas heridas. Las púas relucían con un brillo metálico gris. Como las de Ben. Entrecerró las cejas pensando en donde estaría. Ayer se había quedado dormido junto a ella por lo que ahora no sabía dónde estaba. Pero nuevamente se equivocó porque él estaba apoyado en la pared del lugar. Los fuertes brazos estaban cruzados en su pecho y tenía una camisa que se ajustaba a su estomago trabajado. El pelo rubio y mojado lo tenía corto y brillante por el sol mañanero, su pistola la tenia apoyada y cuando vio a la chica, sonrió radiante

  • Por fin despertaste. Me fui hace unos minutos para hablar con Weaver - se salió de la muralla, se sentó en la silla de al lado suyo y fijo sus ojos verde mar en ella - ¿Cómo te sientes?

  • Feliz, cansada, mareada, hambrienta, somnolienta, tranquila y viva. ¿Cuál es el nombre para ese sentimiento?

  • No creo que lo necesite - la sonrisa de ella era tan dulce que sintió deseos de besarla pero se retuvo. Sonriendo de lado se paró - Emm, iré a avisarle a Anne. Tus hermanos despertarán pronto.

El chico salió por la puerta y la dejo con sus pequeños hermanos. Al instante Sam despertó y Erik le siguió. Sonrió para sus adentros por como lo hacían. Bostezando, luego frotándose los ojos y por ultimo rascándose la nuca. Como lo hacían de pequeños. La miraron sonriendo con sus ojos verdes claros que ella siempre envidio. Lo sacaron de su padre.

  • Hey ¿Dormiste bien? - preguntó Erik sentándose en la cama con los pies colgando

  • De lo mejor - dijo ella mientras le acariciaba los cabellos castaños claros y Sam se sentaba en la silla de Ben - ¿Cómo están ustedes?

  • Bien, ahora que estamos juntos - le respondió Sam con su sonrisa de lado, pero se puso serio enseguida - Romina ¿Vas a seguir en combate?

  • No, ahora que ya cumplí mi objetivo creo que lo mejor sería que los cuidara de cerca. No es que no confié en ustedes pero hay que estar pendientes de ustedes siempre - escuchó los "Hey" de sus hermanos riendo.

Siguieron hablando de lo que habían pasado y como se sentían. Era bonito volver a conversar con sus hermanos aunque cada vez que veía las púas de sus espaldas se sentía culpable, a pesar que ellos le dijeron que no era su culpa. Estuvieron unos veinte minutos hablando y luego tuvieron que salir porque Lourdes y Anne llegaron para revisar a su hermana y asegurarse de que estaba bien. Estaba quitándose la camisa cuando Ben entró y se tuvo que tapar rápidamente. El chico ruborizado se dio la vuelta tapándose los ojos

  • Lo siento, lo siento. Venía a ver como estabas. Emm…te esperó a afuera hasta que me avisen - salió de la furgoneta y Romina vio como Lourdes y Anne se reían sin control

  • ¿Qué les pasa? - pero cuando se dio cuenta se ruborizó aun mas. Que la haya visto así un hombre era vergonzoso, pero Ben, era para morirse

  • Debieron ver sus caras. Están vueltos locos - dijo Lourdes entre risas

  • ¿Vueltos locos por qué cosa? - preguntó Romina confundida

  • Por ustedes. Se nota a la legua que están enamorados - lo dijeron al mismo tiempo y ambas empezaron a reír nuevamente. La chica notó que esos comentarios además de ruborizarla, la ponían contenta.

  • Somos amigos nada mas - pero las mujeres siguieron riendo y gruñendo les contestó- Mejor terminen su trabajo

No tenía nada además de la pierna moreteada, no estaba rota. Le dijeron que descansara una semana sin hacer mucho esfuerzo y que se tomara unos medicamentos. Al salir se despidió de las mujeres que todavía sonreían y ella puso los ojos en blanco. Afuera pudo ver a Ben claramente. El sol le daba un tono dorado a su cuerpo y la camisa sin mangas dejaba al descubierto su musculoso cuerpo. Los ojos verde mar la observaban fijamente y tenía su sonrisa de lado característica de él. Además se fijo que llevaba una mochila llena de cosas como poleras, frazadas, cosas de higiene, etc. El chico todavía ruborizado le paso la mochila. "Que mono y sexy se ve" pensó Romina pero apartó el pensamiento enseguida.

  • Conseguí esto para ti. ¿Quieres que te acompañe a tu tienda? - la chica asintió y él la acompañó

La tienda era una de las de al medio no muy lejos de la enfermería ni de la de Weaver. Era suficiente para tres personas. Dentro estaban las cosas de sus hermanos y sacos para dormir. Además de las armas que los tres llevaban. Se acordó que Weaver les permitió llevarlas en caso de emergencia, lo cual agradecieron mucho porque así se sentían mucho más seguros. Ella no se atrevía a entrar todavía y miró al chico fijamente. El la miró también como si no lo hubiera hecho nunca antes. Con su mano derecha le colocó unos cabellos detrás de la oreja y sintió un retorcijo en el estomago que no sentía desde que tuvo una novia, hace mucho tiempo.

  • Oye, yo… te quiero. Digo, hace tiempo que yo…

Pero no pudo continuar porque Romina se inclinó con el propósito de besarlo. Ambos cerraron los ojos y se besaron. Fue un beso tierno y lleno de amor que hizo que mariposas volaran en sus estómagos. Ben tenía una mano en la cara de ella y Romina acariciaba los cabellos rubios de él. Se separaron sonrientes y tímidos por la ausencia de oxigeno

  • Hace tiempo que quería hacer eso - dijo en susurros Ben

  • Yo también - susurró todavía conmovida

  • ¿Quieres ser mi novia? - Romina miraba con la ceja alzada - ¿Qué? Soy de la época antigua

  • No importa. A mí me gustas así. Y claro, me encantaría ser tu novia - esta vez Ben la besó y por primera vez desde el ataque se sintieron realmente felices