Tiene sus ojos, Draco — capítulo 3
DISCLAIMER: PERSONAJES LES PERTENECE A JK ROWLING. LA TRAMA, ES MÍA.
Tiene sus ojos, Draco
—Buen día.
Albus sonrió y le dio un beso en la mejilla a su madre, Ginny que sonrió orgullosa al verlo. Su hijo tenía quince años cumplidos y era tan parecido a su padre, pero al parecer, para dolor de los dos heredo mucho la actitud de Ronald.
—Buenos días. Mamá, tengo mucha hambre— exclamo Albus frotándose las manos esperando el desayuno que le daría Ginny. La pelirroja negó con su cabeza riendo. Se parecían tanto.
—Cuando no, Al— comento James, entrando a la cocina y sirviéndose un poco de jugo despreocupado.
—Buenos días a ti también— saludo Ginny con el ceño fruncido. Su hijo, James Sirius ya iba para su sexto año en Hogwarts, pero al parecer, era el que menos había heredado de Harry y ella. Su cabello casi le caí a los hombros, era color castaño junto a unos grandes ojos marrones, aunque la actitud obviamente la había heredado de su abuelo y de su tíos Fred y George.
—Hola ma— saludo James con una sonrisilla mientras le untaba mantequilla a su pan ignorando por completo el "Si serás..".
—¿Y Lily? — pregunto Ginny al ver que una cabecita pelirroja no aparecía por el lugar.
—Ya sabes, arreglándose.
—¿Arreglándose? — Ginny frunció el ceño. Lily apenas cumpliría trece años. Era muy chica para preocuparse en que vestirse o como la verán los demás.. "O como la vera alguien.."
—¿Enserio no sabes? — pregunto Albus entornando los ojos hastiado.
—Se está arreglando por culpa de Scorpius Malfoy— soltó James como si hablara del clima.
—¡Ya se! todo este verano a estado hablado de él. Quiere cambiar por él.
—¿Y de donde se conocen? — pregunto Ginny temblorosa intentando que sus hijos no lo notaran dando una risita. Ahí, fue cuando la pelirroja se dio cuenta que el destino, lo maneja un señor gordo que mira todo y que siempre la quiere joder. Porque, al parecer, si sus hijos estaban en lo correcto. La historia se vuelve a repetir.
—Apenas ahora a finales de su tercer año. Porque, por miedo, nunca había notado a los Slytherins. Al verlo, pensó que era un ángel del cielo.
—Caído, querrás decir— susurro James agarrando el plato que le ofrecía su madre.
—¿Caído?
—Sí. Obviamente, Lily nunca ha visto a la familia Malfoy..
—Y como todos, hasta se sorprendió de Rose Malfoy.
—¿Se sorprendió? — pregunto Ginny, integrándose a la conversación que tenían Albus y James.
—Sí mamá. Muchos chicos en Hogwarts aun se sorprenden en las navidades o el primero de septiembre, cuando los Malfoy van a dejar a Scorpius y Rose.
—Ah..
—Sí. Ver a Rose, que es pelirroja entre todos esas cabezas rubias, es algo raro.. —dijo Albus repentinamente interesado.
—Yo antes creía que Rose si era una Malfoy. — admitió James pensativo mientras untaba un poco de mantequilla en su tostada.
—¿Y eso? —pregunto Albus, curioso. El tema de Rose Malfoy, hizo que se le quitara rápidamente el apetito. Todo de ella, le parecía extravagante y misterioso.
—Pues, sabrás que Astoria Malfoy es castaña ¿no?
—Creo que capto eso.
—Bien, pues Draco Malfoy es rubio..
—Pues también capt..
—Okay, pues la combinación de casi amarillo y castaño.. Es rojo ¿no?
—Casi amarrillo— repitió Ginny con una risita— ¡Cada cosa que se te ocurre James!
—¡Pues si! ¿No lo has visto?
—No es casi amarillo.. es rubio platinado..- dijo Ginny mientras le servía a Albus e involuntariamente al pensar en el rubio se le escapo una media sonrisa, aun después de tanto tiempo..quedaba un poco de él, en el corazón de la pelirroja.
—Para mí que se lo tiñe-—expuso Albus, contrariado— Ese color no es normal.
—Si y bueno.. Rose es un poco creída. — siguió James.
—¿Creída? ¿Quién es creída? —pregunto Harry Potter entrando a la cocina directo hacia su esposa, quien lo recibió con un casto beso en la mejilla. Ginny le dio su café, con lo que Harry le agradeció con una sonrisa.
—Rose Malfoy.. — respondió Albus arrugando la nariz.
—Aunque, no debes negar que esta como quiere— dijo James con una sonrisa de lado..que provoco que a Ginny diera un gritito y Harry escupiera todo el café..en la pequeña Lily que acababa de entrar.
—¡CALIENTE! — grito corriendo escaleras arriba.
Albus y James reían a carcajadas mientras Ginny limpiaba el café que derramo Harry.
—No da risa— reclamo Ginny seria, lo que hizo que los dos jóvenes se callaran inmediatamente. Cuando su madre, ponía esa mirada, no había nadie que la pudiera detener.
—No quiero que vuelvas a pensar en eso James Sirius Potter— sentencio Harry mirándolo con un poco de furia y miedo.
—Pero.. —comenzó James, confuso. ¿Es que sus padres nunca la habían visto? Sí, Rose Malfoy estaba linda, hermosa. Pero había algo en ella que lo repelaba. Cuando la vio por primera vez, en la selección de casas pensó que iba a quedar en Slytherin, pero para sorpresa de él quedo en Gryffindor.
—Naa, por mi no se preocupen. Rose Malfoy está en mi clase, pero ella es una sabelotodo—informo Albus, la ligera. Sin saber que en un futuro, recordaría esas palabras y se arrepentiría.
—¿Sabelotodo? — pregunto Harry en un hilo de voz, sintiendo cosquillas en la base del estomago. Se le hacía tan familiar lo que decía su hijo —¿También mandona?
Albus asintió férvidamente.
—¿Como lo supiste?
—Intuición.. — susurro Harry con un brillo en los ojos, que no paso desapercibido por James que se puso incomodo y curioso. ¿Pero que tanto sabe sobre la familia Malfoy?
—La odio— sentencio Albus— La odio.
—Odiar es una palabra grande Albus— aconsejo Ginny, sabiendo su caso.
—Al igual que amor— comento Lily con un nuevo vestido puesto y con las mejillas sonrojadas, gesto que provoco a Harry frunciera el ceño.
—Tu estas muy chiquita princesa— dijo Harry abrazando a la pequeña pelirroja. Lily frunció el ceño por un momento y casi soltaba un "Papá, ya no soy una pequeña" pero al ver el rostro de su padre, solo asintió y le respondió abrazándolo fuertemente.
—El punto de toda la plática es que Rose no es una Malfoy.
—¿Y eso como saben? — indagó Harry alzando una ceja. James asintió e inflo su pecho de orgullo al saber que algo que su padre no. ¿Cuántas veces podían pasar aquello?
—Pues fácil.
—¿Si?
—Bueno hay rumores de que a Rose, no la querían sus padres, así que la dejaron a la deriva y la rescato Astoria Malfoy.
—¿Enserio? — Albus suspiro cerrando sus ojos momentáneamente. Tal vez, era por eso que Rose, se escondía mucho en la biblioteca. Tal vez, por eso era que no tenía muchos amigos y era muy reservada.
—Sí. Que sus padres eran magos aliados con Voldemort y no la queri..- explicaba James en tono lúgubre pero se vio interrumpido por la risa sarcástica de Ginny y los pasos apresurados de Harry hacia la salida.
—¿A dónde vas? — pregunto Albus, extrañado.
—Nos vemos en la Madriguera— habló sin voltear a verlos cerrando la puerta de un portazo. Ginny lo miro enfurecida y Albus se encogió de hombros.
—¿Y ahora que dije? —pregunto James.
. . .
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—Buenos días— saludo Rose sentándose en pequeña mesa de la cocina. La cocina de los Malfoy, era muy grande a decir verdad. Con grandes ventanales y mucho paisaje que ver. Astoria Malfoy se encontraba a lado de ella, sonriéndole. Para Rose, Astoria era como su segunda madre. Siempre le ayudaba en lo que podía y estaba al pendiente de ella. Algún día, iba a agradecerle por todo lo que había hecho por ella. Adoptarla al mismo tiempo que había tenido a Scorpius. Aceptarla como si fuera suya.
Recuerda, que una vez en Hogwarts, en sus primeros días de su tercer año. El profesor Binns les enmendó una tarea, que trataba de escribir sobre las personas que más admiraban. Muchos compañeros, llegaron con informes sobre Harry Potter, sobre héroes de guerra y ella simplemente llego con un informe sobre sus padres.
—Buenos días Rosie. ¿Dormiste bien? ¿Te dejaron dormir los trabajadores?
—Algo— picó la pelirroja a propósito y Astoria sonrió.
—Ya sabes cómo es Draco. Quiere todo a lo muggle. Y ha querido desde hace tiempo ese quiosco en el jardín— Astoria puso los ojos en blanco, pero sin quitar su sonrisa.
—Buen día— saludo Scorpius entrando a la cocina con la pequeña Alanna en brazos.
—Igualmente— dijo Astoria levantándose y dándole un beso en la mejilla y agarrando a Alanna. —¿Que quieren de desayunar?
—Unos huevos estarían bien—comento Scorpis con una sonrisa. Su mirada se dirigió a Rose como siempre y la vio observando por la ventana. Esa mañana, se había hecho un moño suelto, resaltando su delgado cuello y su piel bronceada. Tenía puestos unos jeans junto con una sencilla blusa roja de tirantes.
—Rosebud Jean Malfoy quítate esa blusa de inmediato— se oyó la imponente voz de Draco Malfoy entrando a la cocina y viendo a su hija con el ceño fruncido.
—¿Porque? — pregunto Rose viendo que su blusa solo tenía estampado una pequeña rosa. No era nada malo ¿O sí?
—¡Estas mostrando todo!
—Claro que no Draco— la defendió Astoria evitando su mirada— Se ve bien.
—Sí — acoto Scorpius, haciendo que todos los presentes voltearan hacia él. Rose lo observo esperanzada. ¿Acaso ya le tenía cariño después de tantos años? Pero su alma cayó a sus pies ante la respuesta del joven rubio. —Quítatela Weasley. Estas mostrando todo.
—Si serás — replico Rose levantándose de su asiento apuntándolo.
—¡Ya! ¡Cálmense! — grito Astoria poniéndose entre los dos. —¡Van para su quinto año! ¿Y aun se pelean?
—Estoy de acuerdo con Astoria—expuso Draco fríamente —Scorpius, Rose es Malfoy. Ya te lo hemos dicho.
—Lo que digan— mascullo Scorpius saliendo de la cocina.
—¿A dónde vas cariño? — pregunto Astoria agarrándose nerviosamente su cabello- ¡Scorpius! ¡SCORPIUS!
—¡Donde no esté ella! — bramo Scorpius apuntándola. — ¡Toda esta familia se desmorona gracias a ella! —Su mirada se dirigió hacia ella, que al parecer se había encogido ante la mirada de su hermanastro— Te odio Weasley.
Rose sintió como sus lagrimas empezaron a caer de sus mejillas. Desde pequeños, Scorpius nunca la había abrazado. Nunca habían hablado como hermanos. Desde que su padre llora los catorces de agosto, siempre le recrimina que culpa suya. Y es lo que pensaba Rose y se sentía culpable. Y aun así, si se disculpaba Scorpius reía amargamente y le escupía un "¿Te disculpas por nacer?". ¿Es que las cosas nunca iban a cambiar?
—¡Scorpi malo! — Lo regaño la pequeña Alanna, saltando de los brazos de su madre y corriendo hacia su hermana — Rosie tú no eres mala —susurro con cariño abrazándole los pies.
—¡Hasta Alanna la quiere más que a mí!
—PORQUE TU NO PASAS TIEMPO CON ELLA— grito Draco enfurecido, viendo como débilmente Rose se agachaba y abrazaba a la pequeña Alanna. Antes, Draco observaba como al sentirse sola Alanna al primero en recurrir para entretenerse es con Scorpius. Pero el rubio, desde hace mucho tiempo no le ponía mucha atención. Le decía que no podía, que tenia tarea pendiente. Algo, que el mismo Draco Malfoy no se tragaba. Su hijo, al igual que Rose eran los mejores de su promoción. Así que, Alanna empezó a recurrir con Rose con más frecuencia y así convirtiéndose en su hermana favorita. Todo esto provocado por el mismo Scorpius. Tenía que atener a las consecuencias de sus actos.
—Tú.. —Susurro Scorpius apuntándolo— La quieres mas a ella ¿verdad? Más que a mí, ¿eh? Solo porque se parece a Hermione Weasley. Supéralo— escupio Scorpius con lagrimas en los ojos— Supéralo por el bien de esta familia. Y joder, dejen a Rose con los Potter, su legitima familia.
—¡Scorpius! ¡Cállate! — lo asalto Astoria sorprendiendo a todos. — ¿Te estás oyendo? ¡No le hables así a tu padre!
—También..También te morías por decirle así madre.. — susurro Scorpius con su voz débil por las lágrimas. Sus ojos grises habían ennegrecido por la rabia y la desazón de saberse que estaba en una familia que poco a poco se desboronaba y todo por una intrusa que veía toda la escena sollozando. Como la odiaba Scorpius.. Pero también, sin saberlo como la amaba.
Astoria, al instante sintió un nudo en la garganta y observo por primera vez a su esposo Draco. Sí, ella lo sabía. Él no la amaba como ella a él, pero era comprometido con su familia y eso era lo que más le importaba. Aunque su corazón se rompiera cada vez que sabía que se iba hacia Godric's Hollow. El lugar donde era antes la casa de Hermione Weasley. Año, tras año, cada catorce de agosto que Draco le llora a Hermione ella huye. Lo sabe, es cobarde. Habían días en que podía con la tensión en la casa. Pero con ver los ojos de sus hijos y de su esposo unas fuerzas cobran en ella.
Draco no había hablado. Su rostro no mostraba ninguna expresión. Miraba fijamente a su hijo. ¿A qué grado había llegado su amor hacia Hermione Granger que había lastimado tanto a su familia? A veces.. Solo a veces deseaba..No haberle respondido a Potter esa noche. Pero al ver la pequeña carita de Rose sonreírle, decirle papá o que sus enormes ojos castaños tan parecidos a su siempre amada Hermione, se iluminan al reírse.. se retracta de lo que piensa. Y piensa, sí. Lo valio.
—Yo..hijo.. —empezó Draco pero fue interrumpida por la voz de Rose.
—No. Él tiene razón. —dijo Rose sin observar la reacción de sus padres. — Yo no pertenezco aquí.
Rose se había dado cuenta, al ver la mirada de su padre al mirar a Scorpius. Su padre había titubeado después de que Scorpius le dijera que tenía que llevarla con los Potter. Había dudado. Y no lo culpaba de preferirlo a él. Scorpius si era su hijo y ella solo era una intrusa en sus vidas. Si solo hubiera muerto en el incendio junto a sus verdaderos padres..
—¡Pero qué dices Rosie! — Exclamo Astoria acercándose hacia la joven y agarrando su rostro suavemente—Tu perteneces aquí..
—No te irás con los Potter-—sentencio Draco observando desesperado a su hija.
—No me iré con los Potter, tal vez pueda quedarme con mis abuelos paternos.
—¿Con Narcissa? — pregunto Astoria confusa, no entendiendo a la primera, pero Draco si había entendido.
—¡No te irás a esa pocilga! ¡Me niego rotundamente!
—Sí. Que se vaya— siseo Scorpius siendo callado por la mirada de su madre.
—¡No te vayas Rosie! —lloro Alanna— Tu eres mi hermanita.
—¿Sabes Alanna? también tienes un hermano—susurro el joven rubio siendo callado ahora por Draco.
—Por favor, aunque solo por un tiempo— insistió Rose. —Falta una semana para regresar a Hogwarts.
—¡Pero no pasamos mucho tiempo contigo! —peleo Astoria. Si se trataba de su familia, pelearía con garras. Como toda Malfoy que era.
—Por favor— insistió nuevamente Rose— Solo veo a Arthur y a Molly muy pocas veces al año.
—Pero.. —se oyó la aguda voz de Astoria pero fue interrumpida por Draco.
—Solo unos días— susurro viéndola con los ojos vidriosos.
—Unos días—repitió Rose, dejando a Alanna en el suelo y dirigiéndose rápidamente a su habitación.
Draco la vio irse con el corazón encogido. Vio su cabello pelirrojo ondearse con el viento, recordándole a Hermione por un pequeño instante.
—Ahora tu —se dirigió Astoria enfadada hacia Scorpius —Estas castigado. Si Rose decide quedarse allá..
—Si se lo permito.. — susurro Draco amenazadoramente.
—Quedara en tu conciencia. — sentencio la joven señora Malfoy.
—Si se va, hare fiesta— respondió dirigiéndose hacia su habitación.
—¡Scorpius! ¡Vuelva acá!
—Dejalo tranquilo Astoria— la calmo Draco. — Todo esto se resolverá en días.
—Ojala —susurro Astoria dirigiendo su mirada hacia la ventana.
Ojala..
. . .
Ding, dong.
—¿Pero qué..? — empezó George Weasley al ver a la no tan pequeña familia Malfoy congregada en la entrada.
—Buenas tardes Weasley— saludo Draco educadamente, aunque después de tantos años, mirándolo con desconfianza.
—Hola tío— se oyó la voz de Rose asomándose con Alanna agarrada de su mano y del otro lado agarrando una maleta.
—¡Rosie! — George les abrió la puerta para entrar y se dirigió hacia la persona que para él era importante: su sobrina Rose.—¿Como estas hermosa? —pregunto ya cuando la tenia abrazada fuertemente.
—Bien, gracias por preguntar— rió al ver como la recibía su tío. — ¿Y Roxie y Fred?
—¡Te extrañan un montón! — Comento alegremente pero al ver la mirada lúgubre de los demás Malfoy se aclaro la garganta. —¿Que les parece si entramos?
—Bingo— gruño Dtaco en voz baja ganándose un golpe de parte de Astoria.
—¿Rosie? — pregunto Molly al ver a los Malfoy entrar a la Madriguera.- ¿Donde esta..?
—Aquí abuela— respondió Rose aun en los brazos de su sonriente tío.
—¡MI BEBE! ¡MIRA COMO HAS CRECIDO! — se dirigió casi corriendo y abrazo fuertemente a Rose, dejándola casi morada.
—Es mi bebe— susurro Draco receloso mirando la atención que recibía Rose.
—Si, si— dijo Molly mirando embelesada a Rose. — ¡Tienen suerte! Por Hogwarts, se quedaran varios días la familia. ¿Se quedan a comer?
—Oh no — negó Astoria incomoda — Solo vinimos a dejar a Rose unos días con ustedes— termino con un nudo en la garganta. Nunca habían dejado a Rose con ellos tantos días y a pesar de todo, ama a Rose, como ama a Scorpius y Alanna.
—¡Mas que estupendo! — comento George casi brincando— ¡Ven Rosie! No creo que sepan Roxy y Fred..
—¿Rosie? — Angelina asomo su cabeza de la cocina y sonrió radiante —¡Estas bien grande!
—¿Verdad? — susurro George abrazándola mas fuerte.
—¡Y hermosa! debe de tener a muchos chicos detrás..
—Sobre mi cadáver— dijeron al unísono Draco y George haciendo reír a Angelina.
—¿Malfoy? — Todos los presentes voltearon para ver a la familia Potter asomando su cabeza en la entrada al oír el alboroto.
Rose sintió como su garganta se secaba. Nunca había convivido con los Potter, siempre sus padres intentaban ir cuando no estaban ellos. Y ahora, que están ahí todos juntos, se revelaría la verdad. Ya que no creía que los hermanos Potter supieran que ella era su prima.
—¿Malfoy? — gruño Albus al ver a Rose, cosa que no lo gusto para nada a Draco. Ya que, fue y abrazo protectoramente a su hija.
—Si, aquí estoy— respondió Draco solemnemente.
Lily miraba todo detrás de James pero al ver que se encontraba Scorpius en la esquina, se sonrojo furiosamente. El joven Malfoy se dio cuenta del gesto y le guiño un ojo. Rose frunció el ceño y eso hizo que Scorpius sonriera de lado. Haría que ella pagara a toda costa.A cualquier precio.
—No los esperaba ver aquí—exclamo Harry serio observando de reojo a Rose. Desde hace casi catorce años que no la ve así de cerca, siempre a lo lejos. La veía de vez en cuando en la estación de tren o cuando la sorprendía yendo a la casa de Ron y Hermione. Rose tenía una piel bronceada aunque un poco pálida, porque se le podían notar las pecas que adornaban su delicado rostro, su cabello pelirrojo caía en un pequeño moño suelto de su indomable cabello, haciendo a Harry sonreír. ¡Y sus ojos, por Merlín! pensó. Se parecían tanto a los de Hermione.
—Vinimos a dejar a Rose unos días aquí.
—¿Porque? —pregunto James receloso, aunque miraba con una sonrisa de lado a Rose, Astoria desaprobo ese gesto al verlo y se dirigió también a lado de Rose junto con Alanna.
-—¡Que linda bebe! — comento alegre Lily, haciendo caso omiso a la tensión que se estaba dando en la sala. Se acerco a Alanna. —Hola soy Lily.
—Hola Lily— saludo tímidamente Alanna.
—¡Dijo mi nombre! — exclamo con una risita la pequeña pelirroja. Se intentaría a ganar a la familia Malfoy, como pudiera.
—Se llama Alanna— le dijo Astoria a Lily, mirando con orgullo a su pequeña.
—Escomo un ángel— susurro Lily observando de reojo a Scorpius.
—Porque— empezó Draco con una sonrisa torcida— Quería pasar tiempo con su familia paterna.
—¿Pa..terna? — dijo James en un hilo de voz. Albus de sopetón, se puso palido.
—Querido Potter, Rose es tu prima.
Al terminar de decir eso, se escucho el sonido del cuerpo de Albus al caer al suelo.
—¡Albus! — Ginny salto hacia él y empezó a tocar su pulso.
—Solo se asusto— dijo James al verlo.
—Sí. —exclamo Ginny con la ayuda de George llevándoselo a un sillón.
—Rose es hija de Ron y Hermione Weasley— empezó a explicar George tranquilamente.
—¿Nuestros tíos que fallecieron? — pregunto Lily triste porque siempre deseo conocerlos. Los había visto en fotos, de vez en cuando en los cromos de las ranas de chocolate. Su tía Hermione era una mujer muy bella y su tío Ron parecía un sujeto muy divertido. Sus padres, al ver sus fotos se entristecían. Así que un día, no se permitieron las ranas de chocolate.
—¿Y qué hace con los Malfoy? —pregunto James receloso frunciendo el ceño.
George se quedo callado al no saber que decir y miro a Draco y a Harry para que le respondieran.
—Porque soy un amigo de la señorita Granger— contesto Draco a la pregunta con un nudo en la garganta y evitando mirar a Astoria.
—Señora Weasley, padre— lo corrigió Scorpius con una sonrisa de lado que hizo hervir la sangre a Draco.
—Yo no tengo ningún problema en que Rose sea mi prima— comento James encogiéndose de hombros con una sonrisita muy al estilo Sirius Black.
—¿Sabes lo que es incesto, no? — pregunto Draco entre dientes e intentando aguantarse las ganas de golpear al hijo de Potter. Por la mirada que le lanzaba a su pequeña, se notaba que le atraía.
—¡Draco! — lo reprendió Astoria, aunque no tanto, al ver las miradas que le dirigía el joven Potter a Rose.
—Compórtate James. — Harry miro a su hijo callándolo con una mirada. James solo levanto sus manos en señal de "Ya, ya, calma" y se sentó en el sillón junto a Lily.
—Yo no tengo ningún problema tampoco— comento risueña —¡Tendré una prima más!
—El que me preocupa es Albus— exclamo Ginny sin quitarle la mirada a Draco y alternando hacia Albus, que yacía inconsciente en un sillón apartado siendo atendido por Molly y Angelina.
—Yo hablare con él— la secundo Harry abrazándola tiernamente, haciendo sonrojar a Ginny.
—Creo que es todo — dijo Astoria intentando acabar todo eso pronto. — Si necesitas algo.. — comenzó abrazando a Rose mientras pequeñas lagrimas salían de sus ojos verdes.
— Claro mamá, te amo — susurro respondiéndole el abrazo.
— Y señora Weasley— dijo Astoria dirigiéndose a Molly al terminar de abrazar a Rose, que comenzó a despedirse de Alanna — Rose es alérgica a las nueces, le gusta antes de dormir leche caliente, le asustan las arañas y al despertar le encantan las ventanas abiertas.. Siente que su padre Ronald la despierta — termino Astoria con los ojos llorosos.
Molly asintió aun sorprendida de que se preocupara mucho por Rose y le dijera todo eso.
— Es alérgica al maní también— añadió Draco ahora abrazando a Rose— Al menos media hora, estudia y no le gusta que la interrumpan.
— Créame— comento desdeñosamente Scorpius saliendo de la casa, pero no antes sin haberle lanzado una mirada a Lily.
— La cuidaremos bien— comento Ginny sorprendida también al ver al gran Draco Malfoy despidiendo a Rose con los ojos vidriosos y mordiendo sus labios nerviosamente, como aguantándose no llorar.
— Convivirá mas con los Weasley— comento Harry intentando aligerar la tensión y guiñándole un ojo a Rose, quien lo recibió incomoda. Aun, sabiendo que eran parientes, no soportaba la idea de que ese hombre era amigo de sus padres y hubiera permitido que se alejara de los Weasley.
— Adiós amor— se despidió Astoria hipeando y con Alanna en brazos saliendo de la casa.
— Cuídala — amenazo Draco dirigiéndose hacia Harry viendo como Rose platicaba alegremente con sus los hermanos Potter. — Esta vez, quiero a ella con bien.
Harry se aguanto de darle una patada en su albino trasero al oír su comentario. Si supiera el que el mismo también se recrimina no haber cuidado bien a Hermione y Ron.
— Por supuesto — gruño en respuesta.
Y así, observando a su hija sonriendo felizmente con su familia legitima, se desapareció.
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FIN DEL CAPITULO 3.
Bueno, muchas gracias por poner esta historia en favoritos y por sus comentarios. Sin ustedes, 'Tiene sus ojos, Draco' no seria nada.
Gracias.