Tituladas 15.2% · 30,269 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.3% · 23,841 de 94,296 páginas identificadas · 23,835/24,495 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 117392 · de

Historia 117392 — capítulo 6

Miles de disculpas mis lectores queridos! He estado ausente algo más de la cuenta pero mi musa me abandonó y ha tardado un poquito en volver, pero la buena noticia es que ha regresado y que intentaré que se quede conmigo hasta el final ^^

Gracias a quienes han añadido la historia a favoritos, a aquellos que la leeis en las sombras y como no a quienes dejaron un review el último capítulo, no sabéis lo que ayudan vuestras palabras.

He aquí mi primer capítulo de 2013! Espero que lo disfrutéis. Me ha costado muchísimo cerrarlo, y lo modifiqué como diez veces, finalmente he decidido dejarlo así, no podía retrasarme mucho más.

A aquellos que leéis "entre las sombras" deciros que la actualizaré en los próximos días ^^

Sin más dilación, aquí os dejo con el capítulo 6 de "mi princesa":

Capítulo 6. Clase de transformaciones

Se había prometido a el mismo que no iba a pensar en ello, que no iba a cambiar por nada del mundo la actitud hacia su hija. Había intentado comportarse delante de su madre y delante de la niña, fingir que le daba igual, hacer creer a Granger que no le repugnaba la idea de haber tenido una squib con ella. Pero estaba enfadado, era consciente de que la niña, su niña, no tenía ninguna culpa, claramente eso había sucedido porque la familia de Granger es muggle. Era una aberración que la heredera Malfoy sea squib. Incluso podía comprender que su padre le hubiera retirado la palabra.

Se había repetido una y otra vez que no pasaba nada, que la niña seguro que tendría poderes, que todo iba a estar bien. Pero no lo estaba. Y así había pasado toda la noche, dándole vueltas, sin poder dormir. No podía asimilar que tenía una hija sin poderes con Granger, era demasiado. Miro el reloj: 6.05. Suspiró cansado, estaba agotado pero era incapaz de dormir. Se levantó de la cama, cogió su cajetilla de tabaco y salió de la habitación.

Estaba empapado en sudor, la brisa que recorrió su torso desnudo al salir al pasillo, le hizo tiritar. La ventana se había quedado abierta.

"joder"

Valoró la posibilidad de volver a su habitación, pero necesitaba fumarse un cigarrillo ya. El frío pasó a un segundo plano conforme bajaba las escaleras, la temperatura volvía a ser cálida en el piso de abajo. Fue directamente a la cocina, abrió la nevera y cogió la botella de zumo. Bebió directamente, necesitaba hidratarse, tenía muchísima sed y el zumo fresco de naranja le pareció delicioso en ese momento. Tiró la botella vacía a la basura, se dejo caer en un taburete cercano y se encendió un cigarro, que devoró en cuestión de segundos. Esas horas habían sido las peores desde que había despertado. El destino se había reído de el. No podía dejar de darle vueltas.

Cuando terminó el cigarro fue al salón, el silenció que inundaba la casa le ponía nervioso así que encendió la televisión, un escalofrío recorrió su cuerpo al aparecer en la pantalla aquellos seres extraños que tanto gustaban a su hija, recordándole de nuevo el porque de aquella noche de insomnio. Pero no cambió de canal, dejó el mando sobre la mesa y se acomodó en el sillón. Las voces de aquellos seres eran molestas pero le hacían sentir bien, cualquier cosa era mejor que el silencio. Observó durante unos minutos la televisión, aunque sin prestar demasiada atención, estaba en una especie de trance, como si se hubiera quedado dormido con los ojos abiertos.

-Papi?- Y ahí estaba Alene, observándole con curiosidad debajo del marco de la puerta-¿Estás viendo Phil y Gomis?-Se encontró a el mismo sin saber que hacer, y se odiaba por ello. Pero la niña se acercó hasta el y antes de que pudiera reaccionar ya estaba sentada en su regazo- No hace falta que lo veas a escondidas, yo lo veo contigo. Prometo no decírselo a nadie.

Los niños y su inocencia. Nadie se hubiera atrevido a acercarse a el en esa situación. En Slytherin la gente respetaba su espacio, nadie le molestaba si el no lo permitía. Cuando alguien invadía su espacio simplemente se levantaba y se marchaba, no sin antes lanzar alguna frase hiriente. Pansy era experta en molestarlo apareciendo en los momentos más inoportunos y casi siempre acababa llorando. Luego siempre pedía disculpas y el permitía que le compensara la molestia causada con una sesión bastante placentera de sexo.

La risa de su hija le devolvió a la realidad. Sonrió de medio lado, y el sueño de pronto se fue apoderando de el. Decidió que lo mejor era dormir, y descansar.

8888888888888888888888888888 888888

Despertaría varias horas más tarde, y estaba solo en el mismo sillón donde se había quedado dormido. La televisión estaba apagada y estaba tapado con una manta muy suave de color gris. Miró el reloj, eran las 12.45.

-Señor, veo que ya ha despertado- la elfina y su voz chillona hicieron aparición antes de que le diera tiempo a levantarse.

-¿Donde está Alene?- se revolvió el pelo con la mano y se levantó.

-La señora Hermione la ha llevado al colegio. Me ha mandado decirle que ella también la recogerá por la tarde.

"Por que?"

-Volverán a casa para cenar- Por un lado se sentía aliviado, necesitaba un poco más de tiempo para volver a la normalidad, para poner comportarse como siempre con la niña. Aunque le molestaba que Granger se hubiera tomado la libertad de cambiar su rutina sin tan siquiera avisarle.

-Señor-la elfina continuaba allí-la señorita Greengrass llamó esta mañana.

Le apetecía estar con Daphne, la ultima vez no estuvo mal, y que mejor manera que olvidar sus problemas que el sexo?

-Dile que venga en quince minutos, voy a ducharme- de pronto estaba más contento, practicar sexo en su nuevo cuerpo era más que placentero. Escuchó a la elfina desaparecer cuando ya estaba en los pies de la escalera. Era una elfina extraña, pero estaba claro que era leal.

[…]

Estaría de mejor humor unas horas más tarde. Acababa de hacerlo en la ducha, Daphne era insaciable y había mejorado muchísimo desde el colegio. Cada nuevo encuentro con ella comprendía mejor porque era la rubia quien estaba con el, y no cualquier otra. Cogió la toalla y se envolvió con ella, la chica seguía dentro terminándose de aclarar el pelo. Se encendió un cigarro mientras buscaba ropa en el armario, eran las cuatro y media. Tenía que darse prisa y echar a Daphne cuanto antes de casa.

Pero la rubia no parecía nada dispuesta a irse de allí, salió de la ducha completamente desnuda y mojada. Le molestó que estuviera mojando todo el suelo, pero rápidamente se le pasó el enfado, la visión era demasiado hermosa y sensual, y se concentró en devorarla con la mirada. No pudo evitar volver a excitarse. Miró el reloj: 16.34, todavía quedaba tiempo para echar el último. Sonrió de medio lado, apagó el cigarro y abrió los brazos, en señal de total y absoluta rendición. La chica se acercó de forma felina y de tirón le despojó de la toalla que envolvía su cintura.

[…]

Media hora más tarde se vestía rápidamente después de que la elfina le avisara a través de la puerta de que Granger y Alene estaban entrando en la casa.

"Joder"

Su cuerpo nuevo aguantaba mucho más, no era consciente del tiempo que pasaba haciéndolo, y sin darse cuenta un polvo que tenía programado para escasos quince minutos se dilataba hasta el doble. Estaba gratamente sorprendido, aunque no tenía tiempo material de congratularse por su buena suerte.

-Daphne vístete y vete- se levantó de la cama y fue hacía la puerta

-Así, sin más?- la rubia no había movido un musculo, seguía desnuda sobre la cama. Iba a montarle una escenita, lo presentía. Y no tenía tiempo ni ganas.

-Marcharte ya, por la chimenea- El universo no podía dejarle ni un minuto de descanso, el buen humor se esfumaba por cada poro de su piel.

-Eres un cerdo egoísta, no voy a aguantar ser relegada a tu puta personal.

-Márchate- sin decir nada más salió de allí, terminándose de colocar la camisa por dentro de los pantalones. Puso un hechizo en la puerta para evitar que Daphne pudiera salir y seguir su escenita.

-Señor- La elfina ya estaba allí, esperando indicaciones. Le gustó aquello.

-Que se vista y se marche- Leila afirmó con la cabeza- bajo ningún concepto debe de salir de la habitación.

-Sí, señor- la elfina desapareció delante de sus ojos.

-Papi!- la niña subía rápidamente las escaleras, todavía con la mochila en su espalda y con una gran sonrisa en la cara. No tuvo tiempo de pensar en nada, sin darse cuenta su cuerpo reacciono ante aquello, se arrodilló en el suelo y extendió los brazos para recibirla. Aunque quisiera mostrar indiferencia, de alguna manera reflexionar sobre la posibilidad de que su niña fuera una squib y aquello le avergonzara, era incapaz de no tenerle cariño. Con su hija entre sus brazos se sentía bien, una agradable calidez se extendía por todo su cuerpo cada vez que la tenía cerca.

-Mis amigas me han preguntado por ti hoy- se levantó, con la niña en brazos, y se encaminó al piso de abajo.

-¿Alene te has tomado el zumo?- La voz de Granger sonó desde la cocina. El la miró y la examinó con la mirada, Alene negó con la cabeza.

La castaña apareció en el marco de la puerta, con ambas manos en su cintura, observando a la niña con su típica mueca de enfado. Aunque rápidamente fue sustituida por una sonrisa. Como últimamente, Granger iba vestida sorprendentemente bien. Camisa holgada y falda de tubo. No se le escapó el detalle de que llevaba tacones altos rojos.

-Tomate el zumo, no cenaremos hasta las siete y llevas sin comer desde la una- Dejó a la niña en el suelo, devolviendole toda su atención, pero Granger no se movió. Se giró hacía el en busca de ayuda.

-No es más que un zumo, Alene- Dijo divertido. La pequeña se encamino hacia la cocina con la cabeza agachada y arrastrando los pies. Granger se hizo a un lado para dejarla pasar.

-¿Por qué no me has despertado esta mañana?- le preguntó sin paños calientes, la castaña, que había seguido con la mirada a la niña, se dio la vuelta y le miró.

  • Leila me dijo que habías bajado muy temprano al salón, al no despertarte entendí que necesitabas descansar.

-Que considerada- comentó molesto. Todavía no se acostumbraba a las "buenas obras" de Granger. Esta pareció sorprendida por su reacción.

-¿Te pasa algo?

-Mejor no preguntes- Hizo amago de pasar por lado de la castaña, pero esta le sujetó del brazo.

-¿En que habíamos quedado, Malfoy?- la chica preguntó en un susurro. Él se zafó del agarre y la enfrentó. Sonrió de medio lado al identificar el tono molesto de ella, le recordó a Hogwarts, y eso le gustaba.

  • En que habíamos quedado?- preguntó inocentemente, no sabía como pero podía apostar todos sus bienes y no perdería a que Granger ya había averiguado que Daphne había estado allí.

-Puedo entender que quieras aprovechar el tiempo que pasas solo a estar con tu novia, pero sabías que volveríamos a las cinco- La vista de la castaña estaba fija en su cuello.

-Aquí estoy, solo...- se encogió de hombros, siguiendo con esa actitud de no enterarse de lo que estaba pasando. Y la castaña estaba cada vez más enfadada- Si tienes algo que decir, dímelo- Se apoyó de lado en la pared, cruzado de brazos, mientras esperaba que la chica dejara de mirarle como reproche y dijera algo más.

-Tienes un chupeton del tamaño de un puño en el cuello, la camisa mal abrochada y te conozco lo suficiente para saber que cuando hemos llegado estabas en la cama con ella- Había hablado muy deprisa, con el tono de voz ligeramente agudo.

-¿Estas celosa, Granger?- Le encantaba molestarla casi tanto que estar cerca de su hija.

-Haz lo que te de la gana, pero que Alene no te vea- La que hizo amago de irse ahora fue ella, pero él se lo impidió, le apetecía seguir aquella conversación, era divertido.

-Estamos en mi casa, Daphne ha venido y Alene no la ha visto. No entiendo el problema- Si lo entendía, pero la cuestión era molestar a la Gryffindor. Y esta le observaba con los labios apretados, notaba como quería hablar pero se contenía.

  • Se que fijamos unas normas, ¿es eso lo que me ibas a decir?- se lo estaba pasando divinamente, después de la tarde de sexo una pelea con Granger terminaba de hacer de aquel día uno de los mejores, como cuando estaba en Hogwarts.

-Pues si que lo entiendes- dijo ella mordaz, sonriéndole de medio lado.

-Granger, eres MUY aburrida, ¿es que nunca te saltas las normas?- la castaña volvió a sonreír, lo que lo desconcertó un poco, se supone que debería de estar enfadada, y parece que estaba consiguiendo el efecto contrario-¿De que te ríes?

-He tenido una especie de deja vú- confeso ella entre risas-En el colegio siempre me decías lo mismo, y me ha hecho gracia. El también sonrió, parece ser que no era el único que disfrutaba de recordar su época del colegio.

-Aun no me has contestado-apremió segundos más tarde, borrando cualquier sonrisa de su rostro, y volviendo a la actitud chulesca del principio. Levantó una ceja, haciéndole entender que debía contestar.

-Es una pregunta inútil, Mafoy- respondió en tono más seguro, todavía sonriendo-Tenemos una niña juntos, creo que eso responde cualquier pregunta.

-Creo que la pregunta más grande es como accedí a tan siquiera tocarte- Sabía que era el momento de decirlo, la miro con una mueca de asco, aunque a ella pareció no molestarle, es más, volvió a sonreír.

-Igual que en Hogwarts- Comentó divertida

-¿Te hace gracia?- A él le molestaba, y no intentó disimularlo. El que estaba comenzándose a poner nervioso era el.

-Si- contestó ella muy sincera

-Eres insufrible, Granger- dijo el con rabia, clavando su mirada gris en los ojos de la castaña- Seguro que Weasley no te satisface, y por eso vienes arrastrándote a mí- Vio como la expresión de ella cambiaba drásticamente. Ahora el que sonrió fue el.

-Te escuche hablando con Patil, estabas pavoneándote por haberte acostado conmigo- Granger abrió mucho los ojos. Ahora si, estaba ganando la batalla- Me apuesto lo que quieras a que el pobretón no sabe nada.

  • Malfoy no sabes de lo que estás hablando...-ella intentaba mantener la calma, pero estaba nerviosa, su tono se había vuelto suplicante.

-¿Cuándo nos acostamos por última vez?- Estaba disfrutando como un niño

-No voy a responderte a eso- sonrió abiertamente, sabia perfectamente que haría lo que el dijera.

-Dímelo, o iré a Weasley y le contaré lo que escuché- Granger volvía a apretar los labios, y su mirada había pasado de la burla a la preocupación- No se porque, pero sospecho que me creería, Weasley es un acomplejado, seguro que se siente amenazado por mi.

Granger le aguantó la mirada durante unos pocos segundos.

-Y no me mientas- Le advirtió- Recuerda que escuché tu conversación...- Le susurró en la oreja, al separarse de ella la miró fijamente. Granger se mordió el labio en un gesto repetía cada vez que algo le preocupaba, en Hogwarts era algo que hacía una y otra vez mientras iba y venía con Poty y sus historias. Así de cerca, apreció que los ojos de la Gryffindor tenían unas manchas color avellana. No eran tan vulgares como a primera vista parecían.

-Estuvimos juntos dos semanas antes de que ocurriera lo de tu memoria...-Granger apartó la mirada, como avergonzada.

-Pues lo que yo digo- Soltó una carcajada, sabiéndose vencedor de la conversación- No te haré más preguntas, tengo hambre y no quiero perder el apetito. Y ahora si, logró entrar en la cocina.

8888888888888888888888888888 888888

Tres horas más tarde terminaban de cenar, y se encontraba todavía más contento. Podía notar la creciente preocupación de Granger tras su confesión. Y él no había escatimado en miradas y comentarios perfectamente medidos y con la única finalidad de hacerle dudar sobre si guardaría o no la boca cerrada. Cuando la niña salió al salón a ver la televisión aprovechó para mirarla con más intensidad, esperando que ella saltara y comenzaran así una nueva discusión. Pero como ya comenzaba a comprender, la gryffindor no era una mujer que se achantara con facilidad, y terminaba de tomarse la manzana con toda la tranquilidad del mundo, leyendo una revista.

Él se cruzó de brazos y la observó en silencio, en un intento inútil de molestarla. Pero ella seguía leyendo la revista, ignorándole deliberadamente.

Desde su sitio solo podía verle la parte superior, lo demás quedaba oculto debajo de la mesa. Llevaba una camisa blanca holgada, todavía iba vestida con ropa de calle. Con el botón superior estratégicamente desabrochado, que no enseñaba absolutamente nada pero que era un detalle muy femenino. Su pelo estaba siempre impecable, la melena enmarañada era historia.

"Le costó descubrir la poción alisadora"

Como ya se había reconocido a el mismo todos estos días, la Granger del presente vestía bien, y parecía una mujer y no un deshecho de la sociedad, como en el colegio. Incluso llevaba un collar dorado bastante bonito, y unas pulseras en su brazo izquierdo.

"Seguramente ha contratado a alguien para que la ayude con el tema de la ropa"

Estaba con la cabeza agachada mirando a la revista y no pudo fijarse en mucho más, tampoco le importaba demasiado, lo único que quería era que ella notara su mirada y se molestara, aunque no parecía estar surgiendo demasiado efecto. Igual en todo ese tiempo ya no eran efectivas las técnicas que utilizaba en el colegio, el tampoco conocía otras, así que optó por hablar de nuevo:

-¿Cómo conociste a Mayers?- Preguntó, creyendo que la mención de algo del pasado la haría reaccionar y dejar esa actitud de indiferencia.

-Éramos compañeros de clase, nos hicimos amigos en tercero. Venia conmigo a Ruinas- contestó ella con tranquilidad, pasando una hoja. Ni siquiera le miró.

-¿Te lo tirabas ya en tercero?- Insinuar que fuera una fresca seguro que la despertaba de ese letargo.

"Efectivamente"

Granger le fulminó con la mirada, el no pudo evitar sonreír.

-Vamos Granger, no te hagas la monja! A saber las cosas que harás...-Una de las opciones que el mismo barajaba como razón por la cual, en algún momento aislado, el pudiera interesarse mínimamente por Granger, era que la castaña fuera más que buena en la cama.

De nuevo la castaña se limitó a fulminarle con la mirada. El soltó una carcajada.

-Las que van de buenas son las peores...-Se acordó de la noche que pasó con Susan Bones, que siempre era muy correcta pero que resultó ser una locura de mujer. Recordaba su encuentro como excelente- Seguro que eres de esas.

-No voy a tener esta conversación contigo, Malfoy- cerró la revista, le lanzó una mirada de desaprobación y salió de la cocina. Había sido corto, pero divertido.

8888888888888888888888888888 8888888

-No vas a creerte con quien esta Tim Mayers- susurra Pansy, haciéndose la interesante.

-Mayers- me mira con el ceño fruncido, supongo que adelantarme a la reina de los cotilleos es algo que no suele suceder. Nott, a mi lado, acaba de despertarse del susto.

-No puede ser- Oigo que musita

McGonagall acaba de mirarnos advirtiéndonos, siempre lo hace, y nunca le hacemos caso. Las clases de transformaciones son las más aburridas de Hogwarts.

-¿Cómo te has enterado?- Pansy acerca más su cabeza a la mía, para fingir que estamos trabajando.

-Los vi en la biblioteca

-Qué asco...-me tengo que aguantar las ganas de reir, ver a Nott recién levantado de la "siesta de clase de transformaciones" mostrándose realmente compungido es algo mágico y único.

-Ayer estaban en el jardín por la noche, besándose sobre la hierba como si fueran críos hormonados

-Le ha echado algo en la comida, seguro- Pansy afirma con la cabeza, yo la verdad no sé que pensar.

-Me gustaría ver como se toma la noticia Mayer senior- Pagaría por verlo.

-Tiene que ser un verdadero espectáculo, ver a Steve Mayer enterándose de algo así-Los tres nos reímos de la manera más disimulada posible, es complicado imaginar algo así y no echar a reír. Toda la clase se gira a mirarnos, McGonagall ha dejado de hablar para fulminarnos con la mirada.

-SEÑOR NOTT SIENTESE AL LADO DE THOMAS Y SEÑOR MALFOY! VENGA A PRIMERA FILA!

"Oh no."

Nos dirigimos una última mirada de complicidad antes de levantarnos de nuestros sitios y acudir con la elegancia que nos caracteriza a donde la vieja McGonagall nos ha indicado.

-Granger…- Como siempre, sentada en primera fila.

"Para variar"

De pronto estoy de buen humor de nuevo, puede ser una clase divertida al fin y al cabo. Tomo asiento a su lado ante la atenta mirada de la profesora. Le sonrío, con sorna. Aunque no sé si ella lo nota, relaja la mueca de tensión y continua la clase. En ese momento me giro hacia Granger, que intenta aparentar que le da igual que este sentado a su lado, mirando con fingida atención a la profesora y anotando con frenesí en su pergamino.

Es una empollona insufrible con demasiado pelo. Hoy lo lleva especialmente descontrolado, todo y que lo lleva recogido en un moño sin ningún criterio, dándole un aspecto de nido de pájaros. Sonrío de medio lado, aguantándome las ganas de soltar una sonora carcajada.

-Te diviertes?- Dice de pronto, sin girarse y sin dejar de tomar notas.

-Mucho- Contesto, ampliando mi sonrisa. Me está observando por el rabillo del ojo desde que me he sentado a su lado. Chasquea la lengua, en un gesto claro de molestia, que a mí me hincha el pecho de satisfacción.

-¿Qué tal te va con Mayers?- Quiero terminar de sacarla de quicio

-No te importa Malfoy- Dice fingiendo indiferencia

-Eres una rancia, Granger- Pero lo que hace ahora nunca lo había hecho antes: dejar de escribir, para girarse hacía mí, mirarme a los ojos y dirigirme una falsa sonrisa.

-No me importa lo que pienses de mi, Malfoy- Me mantiene la mirada durante unos segundos, altiva y sin disminuir un milímetro su sonrisa.

Que le ocurre a Granger, y qué es eso de contestarme con esa actitud de suficiencia? Antes de que me de cuenta ya ha vuelto a atender a la profesora, con la barbilla en todo lo alto y sonriendo de medio lado.

-No te creas que por hacerte la digna cambia en algo tu naturaleza, sigues siendo una impura Granger, no lo olvides- Granger no va a ganar esta batalla.

Pero no me hace caso, sigue ignorándome. Esto es nuevo para mi, a estas alturas debería de estar al borde del llanto o contestándome con insultos sobre el pasado oscuro de mi familia. Cualquier cosa menos esto.

-Muy bien- Y vuelve a hacerlo, girarse y dirigirme una estúpida sonrisa.

-¿Qué te ocurre?¿Acaso te has tomado unos whiskies antes de venir a clase?-Esto no tiene ningún sentido.

-Que tus insultos no tengan ningún tipo de efecto sobre mi solo puede deberse a una intoxicación etílica?- Suelta una pequeña carcajada- Malfoy, tu ego es tan grande como toda gran Bretaña.

"Ahora si"

Ha abandonado su personaje de "absoluta tranquilidad", y vuelve a ser la Granger temperamental con la que me gusta meterme día si día también. Sonrío sin poder evitarlo, y me giro hacía la profesora, que como yo suponía, nos está mirando con el ceño fruncido. Yo me limito a encogerme de hombros inocentemente. McGonagall pone sus brazos en jarra, esperando algún tipo de explicación.

-Está loca- Musito señalando a Granger, apartándome un poco. Oigo a Nott riéndose, está sentando muy cerca de mí. Me tengo que aguantar la risa, una vez más.

La profesora observa fijamente a Granger, que ha bajado la cabeza, consciente de que se ha comportado inapropiadamente en clase de su profesora preferida.

-Lo siento- Musita avergonzada- No volverá a ocurrir

-Malfoy estaba metiéndose con ella!- Comadreja salta al rescate, hace cinco minutos estaba dormido al final de la clase.

-Por favor!-Salta Pansy- Que Granger se altere por nada no es culpa de Draco!- Se perfectamente que le encanta entrar en peleas que no van nada con ella, todo lo que sea perder tiempo de clase le parece perfecto.

En cuestión de segundos esta toda la clase hablando, y discutiendo a gritos.

-SILENCIO!-La voz amplificada de la profesora suena por toda la clase. Inmediatamente se hace el silencio- Ya está bien! Para la próxima clase tendrán examen sobre los temas 7, 8,9 y 10 y la nota será el 50% de la nota final!

- Pero no hemos visto nada del tema 10!- Granger está completamente desesperada.

-Se lo tendrán que estudiar por su cuenta- contesta muy seria McGonagall. La muy cerda lo está disfrutando, aunque no creo que lo del 50% vaya en serio. Granger es tan tonta que se lo ha creído.

-Y ahora seguimos, quien vuelva a interrumpir tiene un cero en el examen- Me giro una vez más a mirar a Granger, no hay ni rastro de la seguridad y altanería que intentaba mostrar minutos atrás. Me mira una última vez, para dirigirme una mirada de odio, de las de siempre y que no dejan más de recordarme lo mucho que le molesto. Sonrío abiertamente.

8888888888888888888888888888 88

Se levantó sudando y con el corazón latiendo con fuerza, aunque sonriendo. Había vuelto a recordar, otro trocito de su vida se había completado en su mente, y eso era buenísima señal. Repasó mentalmente las nuevas imágenes que evocaba su mente, las risas con sus amigos, un encuentro tórrido con Pansy en uno de los servicios del séptimo piso mientras hacían una de las guardias, lo bien que se sentía paseando por el castillo sin ninguna responsabilidad y donde el único papel de Granger era el de saco de boxeo. Sonriendo cerró los ojos de nuevo, con la esperanza de volver a recordar algo más, pero estaba demasiado excitado como para que su cuerpo se relajara lo suficiente y lograra dormirse.

Miró el reloj: 5.07am. Todavía era muy temprano.

"joder"

Fue a la cocina a beber agua, e intentar calmarse un poco. Deseo por un segundo tener a Nott y Pansy a su lado, para comentar aquellos recuerdos, para prolongar la buena sensación que se había extendido por su cuerpo al recordarlos. Pero no iba a ocurrir.

Se encendió un cigarro y abrió la ventana, necesitaba aire. El agua no le pareció una buena opción teniendo el mini mar a unos pasos de distancia. Se preparó un whisky y se lo tomó de un trago. Sin duda una de las ventajas de tener 28 años a parte del vigoroso aguante sexual era que podía beber tranquilamente, y tenía un mini bar que de mini tenía más bien poco. Se preguntó si Pansy habría mejorado su técnica tanto como Dafne. Le pareció interesante averiguarlo, le preguntaría a Nott de la disponibilidad de la morena.

Cuando volvió arriba se sentía incapaz de ir a la cama a dormir. Decidió pasarse por la habitación de Alene. Verla dormir seguro que le calmaba, podría volver a dormirse e igual recordar algo más. Pero la niña no está en su cama. Se asustó, pero entonces recordó que Granger estaba también allí y que la niña estaría durmiendo con ella. Le molestó que la niña no se hubiera ido con el primero que con la castaña.

Fue a la habitación de al lado, todavía con esa buena sensación que le había transmitido el recuerdo. Estaba de buen humor. Abrió la puerta y ahí estaban las dos, durmiendo plácidamente. Sintió la necesidad de acercarse, de observar la escena más de cerca. Granger dormía muy cerca del borde, con el rostro completamente relajado y respiración lenta y acompasada. Llevaba recogido el pelo en una coleta informal. Iba tapada hasta la cintura. La camiseta del pijama era simple y de tirantes. No adivinaba a ver bien el color en la semi penumbra de la habitación. La Granger del presente poco tenía que ver con la de la escuela, el ser asexuado de melena indomable, aunque en una versión mejorada, Granger seguía siendo Granger, y seguía sin comprender como había estado con ella. Era una cuestión de principios.

Decidió dejar de mirarla, y centrar su atención en la pequeña que dormía a su lado. Alene estaba durmiendo pegada a su madre, de espaldas a ella. Casi en la misma posición pero dando un perfil diferente. Fue hacía el lado de la pequeña y se sentó en la cama, había un gran hueco libre en uno de los lados. Ambas estaban arrinconadas en el lado derecho de la cama de matrimonio.

Se tumbó con cuidado en la cama, quedando de cara a su hija. Le acarició el pelo con cariño. Tenía el pelo rubio, suave y lacio, como el. Antes de que se diera cuenta la pequeña estaba despierta, mirándole con los ojos casi pegados.

-Papi?-preguntó la pequeña, cansada.

-Shhh, duérmete- le dijo el, sonriéndole. La niña se acercó a el, se acomodó con medio cuerpo encima de su pecho y en cuestión de segundos estaba otra vez dormida.

Fuera lo que fuera esa niña, era parte de él, tenía su sangre, y la protegería siempre. Continuo acariciándole la cabecita hasta que un par de minutos más tarde, el también se durmió.

8888888888888888888888888888 8888

Se que todavía no pasa nada, pero como digo siempre, intento que tenga coherencia y que Draco no pase de la noche a la mañana de despreciar a Hermione a quererla :) Pobrecito Draco, está todavía algo perdido en esa nueva realidad. Veremos a ver que ocurre…

Ahora dejadme un review bonito para que coja ritmo rápidamente! Intentaré actualizar lo más rápido que pueda! Miles de gracias por el cariño. Un beso enorme,

Edin