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El ultimo "Te amo" — capítulo 3

Había despertado entre sus brazos, recuerdo que aquella mañana había sido mas cálida, mas luminosa.  Me tenía por el dorso con sus fuertes y acogedores brazos, nuestros pies se entrelazaban como si fuese un juego. Me giré para verle la cara, el sonreía. -Buenos días amor - dijo aun con la sonrisa en su rostro. -Excelentes días - había dicho yo.  -¿Como amaneciste? - pregunto...- ¿Pasaste una buena noche?  -La mejor.  Quise añadir tanto, supongo que lo noto en mi rostro, fui tan clara que él se encargo de que no hablara. Me hundió en un beso, tan profundo como el océano mismo, tan perfecto como nuestro amor. Le amaba demasiado. Amaba su modo de hacerme feliz, de hacerme sentir mujer. Él tenía todo lo que yo quería.  La noche anterior habíamos estado mirando películas, comiendo una que otra botana y habíamos terminado rendidos en la habitación con una copa de vino tinto. Me gustaría decir que la copa de vino fue exquisita, pero en realidad quedaba corta al lado de lo que vino después.  Me cargo hasta la cama, se puso sobre mí y beso mi cuello, mi hombro. Subió a mis labios, mi frente, mi mejilla. Se mantuvo ahí y luego regreso a mi cuello, me saco la blusa y... una cosa llevo a otra. Terminamos haciéndonos propiedad del otro. Ahora estaba satisfecha, con él a mi lado.  Nos decidimos a ponernos de pie, salimos a correr como cada mañana. Le gustaba mantenerme saludable.  Regresamos después de una hora, habíamos desayunado en un café cerca de su casa.  Ahora estabamos alistándonos, él para trabajar y yo para ir a la escuela. Trabajaba con su padre en un bufete de abogados, yo estudiaba artes en un instituto privado.  -Te veo en la noche cielo. - dijo antes de subir a su auto. - Te amo. -Hasta la noche, Te amo. - respondí con el mismo cosquilleo que sentía hacia ya año y medio.  Esa noche era nuestra celebración, nuestro mes numero dieciocho. Habíamos quedado en un restaurante típico de la ciudad, nada exagerado. Ansiaba con muchas ganas que llegara la noche, tenerlo frente a mí otra vez. En ocasiones me reprendía por ser tan dependiente, en otras me decía a mi misma que "no podría vivir sin ti" era mas real que mi existencia.  Camine hasta el instituto, pase mis clases y quedé en comer con mi hermano. Mas tarde fui de compras y luego a mi casa, la casa que habíamos comprado entre los dos. Casi olía como esta noche el haría una propuesta que no podría rechazar. ¡Que ansias!  Un hermoso vestido rosa ajustado, un cinturón negro y unos tacones del mismo color. Trencé mi cabello y me puse un poco de maquillaje. Estaba lista. Fue ahí que comenzaba a perder todo. Mi celular sonó. Escuche con atención lo que decía, no podía creerlo, quería morirme. Que torpe me sentía en ese vestido, que torpe me sentía estando parada y sola, sola por siempre. Lloré, no me resigné. Fui a donde estaba, lista para encarar la verdad y la verdad era que él ya no estaba, no estaría nunca más. Él había muerto.