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Primrose Everdeen — capítulo 29

  • ¡Prim! - despierta. - ¡Primrose!

Aún era de noche.

Flinn me despertaba bruscamente. Me asuste tanto que grite.

  • ¡Vamos, vamos! - grito él.

Me paro agarrándome por la chaqueta.

  • ¿Qué pasa? - grite.

Flinn me señalo unos árboles atrás mio.

Me doy vuelta y veo unos pájaros del tamaño de un pato grande, con picos puntiagudos, patas largas y la habilidad de pasar rápido de un árbol a otro.

Estaba paralizada. Para cuando uno de los mutos abrió la boca pude verle sus dientes afilados.

  • Tiene... tiene dientes. - balbuceé.

Los mutos nos observaban desde los árboles. Si hacíamos un movimiento nos atacarían.

Yo era la más cercana a los bichos.

Los mutos nos acechaban, nos olían de lejos.

Veo el arco en el piso. Me agacho lentamente para tomarlo. Las flechas ya las tenía en la espalda.

  • Ten cuidado Prim... - susurró Rue.

Llego al piso y lentamente estiro mi brazo y tomó el arco.

Uno de los pájaros me chilló y me mostro sus dientes, amenazándome desde el árbol.

Me voy parando de apoco con el arma en la mano.

Con la otra mano, también lentamente, me la tiro para atrás para buscar una flecha.

El muto chilló fuertemente, avisándoles a los cercanos. Estos comienzan a chillar en conjunto y se preparan para el ataque.

Cambio de ritmo. Con la rapidez que lo hubiese hecho Katniss al ver un ciervo; tomó una flecha, empuño al arco y lanzó la flecha directa a su pecho.

Luego corremos todos.

Por lo menos seis de esos mutos nos perseguían sea volando o saltando de rama en rama, chillaban por todas partes.

Era como una carrera de vida, todos nos queríamos salvar de alguna forma.

A Cato le vino uno de costado y le clavo sus dientes en la cara y hombro. Se lo pudo sacar con unos puños, pero le hizo una gran herida.

Flinn iba más atrás, por lo tanto un pajarote se le lanzó por la espalda intentando morder.

  • ¡¡Aghh!! - gimió Flinn.

Lo vi tirarse al piso y comenzar a luchar con algunos de los bichos.

Me negaba a dejarlo, así que fui hacia él.

Tomé mi cuchillo y lo clavé en el animal dos veces, rematándolo.

Levante a Flinn y seguimos corriendo con dificultad.

Rue que se había quedado esperándonos por decirse así fue atacada por tres de estos bichos a la vez.

Corrimos.

Flinn tomo al pajarote del cuello separándolo del cuerpo de Rue, este comenzó a morderle los brazos, pero con la fuerza de un minero lo lanzó al piso y le piso el cráneo.

Rue seguía estando atacada.

Hice lo mismo que con el anterior. Tomé mi cuchillo y se lo apuñale al animal, esperaba que este callera, pero sin embargo se lanzó hacia mi tirándome al piso e intentando mordisquearme.

Flinn vino y decapito al animal con su espada, salpicándome de sangre toda la cara y el pecho.

Cato peleaba contra dos de los bichos y a puños solamente.

A Rue se le había lanzado otro más. Tenía dos. Escuchaba sus gritos. Temía por ella.

Cato termino con los que tenía, tomo uno en el cuerpo de Rue y le rompió el cuello, mientras otro se le saltaba. Hizo lo mismo con ese.

Cuando pude concentrarme en Rue, la vi contra un árbol, solamente podía ver su cara que estaba con algo de sangre ya que el muto con el que peleaba tapaba gran parte de su cuerpo. Luego de arrastrarme por el piso, hacía ella que gritaba, veo la gran mancha de sangre que se extiende en torno a mí.

Con mi torpeza termino arrastrándome hasta la sangre que me moja toda. Tomo al animal del largo cuello y lo pongo frente a mí.

Me pongo a llorar, pero consiente de lo que hago.

Lo comencé a ahorcar mientras me mordía la cara. No me importaba sentir sus dientes afilados en mi cabeza ni la sangre saliéndome, solo me importaba matarlo.

Flinn lo toma antes que muera y lo decapita.

Temblando entre la sangre, me arrastro hacía Rue.

Tenía todo el pecho el estomago ensangrentado, sus brazos y su cara también había sufrido las mismas heridas en minoría.

  • Rue... - sollozó.

La abrazó fuertemente. Temblando me abraza mis brazos con los suyos.

Lloraba y lloraba.

  • Prim... Quiero que tengas esto.

Se rebusco algo en su sangriento pecho y saco el collar de su madre. Luego me indico cuantos días faltaban para tener que ponerle otra planta.

Me puse a llorar con el collar bañado en sangre en las manos.

  • Gracias por todo Rue, gracias... Eres mi hermana.

Me sonrió con dificultad.

  • No te vayas, Rue... No lo hagas.

Rue dio un suspiro.

  • Prim... ¿Podrías cantar nuestra canción?

Asentí llorando.

Me prepare.

En todo esto no me importaba lo que estén haciendo Cato y Flinn, pero observaban.

  • Ellos vienen por mí.... - me costaba cantar así, no podía. -  Las... Las hojas viejas vuelan con ritmo... al viento...- Tu puedes Prim...

Asentí.

  • ...los pájaros ya no cantan, tu risa no se escucha más... - me costó seguir cantando. - Pero pasé lo que pasé, contigo estaré... Hasta que el sol ya no esté.

Sonrió. Los sinsajos repitieron mi canción una y otra vez. Rue no me miraba, miraba al cielo y los árboles. Disfrutaba la música.

  • Mereces volver a tu hogar Prim... - dijo. - Lo mereces...

Se calló y no volvo a hablar. Sus ojos seguían mirando arriba.

Me di cuenta de lo que sucedía.

  • Rue... - sollocé. - ¡Rue! ¡Rue no! ¡NO!

Sonó el cañonazo.

Sentía que mi vida se había desplomado. Largué a llorar fuertemente y Flinn vino abrazarme.

Ni podía pensar... Gritaba lo que decía.

  • ¡Malditos! ¡Malditos todos! - gritaba. - ¡Maldito Capitolio! ¡Malditos Vigilantes! ¡Malditos profesionales!

El llanto me hacía hablar extraño.

  • ¿¡Porqué?! ¿¡Porqué a mi?! - me aferraba a la sangre. - ¡¿Porqué a nosotros?!

Con mucha ayuda me lograron para y dijeron de continuar, pero me negué. Tenía que hacer algo.

Busqué y busqué hasta encontrar una flor. Se la puse en el pecho y le cerré los ojos.

Nos la quedamos contemplando.

Además de mi odio al mundo, tenía un aire de rebeldía al Capitolio y a toda la corrupción involucrada.

Amaneció.

  • Prim creo que te falta algo...

  • ¿Qué? - pregunte aún concentrada en admirar a Rue.

  • Esto...

Flinn me tomo mi mano derecha, luego los tres dedos del medio. Los coloco en mi boca, como si fuera un beso a mis dedos y me dejo hacer el resto.

Sabía que hacer.

Con los tres dedos apoyados en mis labios, los bese y luego extendí el brazo al cielo con los tres dedos.

Era un símbolo antiguo que existía. Representaba la rebeldía de los distritos al Capitolio, la libertad, derechos y otras cosas.

Ese día, para mí era un símbolo de liberación. La liberación de Rue.

Cato estaba seriamente concentrado en lo sucedido.

Seguimos el camino, pero no pudimos avanzar mucho. Caí en la mitad a llorar. Flinn me abrazo como siempre y lloré acurrucada en él como siempre.

"Innea... Tresh... Ya ahora Rue..." pensaba. "Rue, Rue, Rue..." y otra vez. "Rue..."


:´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :´( :( Estoy triste!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! EhhH!!!!!!!!!!!! No quería!!!! Perdónenme !!!!!!!!!!!! Bueno entre otras cosas, :( emm.... díganme que les pareció el cap en los comens. Te queremos Rue! Les cuento algo. Mientras escribía imitaba las caras de los personajes. Quedan 6 Besos! #Lunna