La Black y El Malfoy — capítulo 23
El domingo por la mañana llegaron los Lestrange para el desayuno, Bellatrix fue quien los recibió, saludo a Rodolphus con un apasionado beso, mientras Rabastan rodaba los ojos con impaciencia porque el par estaba atravesado en la puerta de la entrada.
—Bueno, si quieren, no se, digo, me dan permiso— dijo impaciente.
—Hola cuñado, no te había visto— fingió Bellatrix.
—Que vas a estar viéndome, si estas allí pegada a la boca de mi hermano— dijo, mientras Bellatrix sonreía burlonamente.
—Hey Rab, por fin llegaron, me estaba muriendo de hambre— exclamó Narcisa quien venía tomada de la mano con Lucius— Hola Rory— saludó sonriente a Rodolphus, que le devolvió el gesto.
—Luke ¿que tal? — preguntó Rodolphus estrechando su mano.
—Todo bien, deberíamos pasar al comedor, el traslador sale a las diez en punto—empezaron a marchar hacía el comedor— ¿por qué te dice Rory? Cuando te decimos Rody.
—Jajaja, porque cuando estábamos pequeños y Cissy empezó a hablar no sabia pronunciar la letra 'd' y me decía 'Rory' en lugar de 'Rody' y bueno con ella me quede asi ps— todos empezaron a reírse y no terminaron hasta que se sentaron en la mesa.
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Para cuando llegaron a Sao Paulo a las diez y media, aterrizaron mareados, en un punto estratégico, de un callejón que por el día estaba desolado, caminaron rápidamente hacia la transitada calle, Cygnus se apresuró a detener un taxi.
— ¿Nos vamos a montar en estas cosas muggles? — Bellatrix exclamó indignada, y no era la única, a la que parecía no importarle era a Andrómeda.
—Si Bella, y si no te gusta te puedes ir a pie, ah claro no sabes donde queda, a mi tampoco me gusta tener que montarme en estas malditas cosas muggles, pero no nos queda de otra— dijo su padre fríamente, detuvo dos taxis, y les habló a ambos choferes en un perfecto portugués— vamos, divídanse en dos grupos.
Cuando por fin se detuvieron, lo hicieron en un enorme y precioso jardín, se bajaron apresuradamente y dejaron que los choferes bajaran las maletas, Druella y Cygnus estaban hablando con dos personas que estaban parados frente a la puerta, les entregaron algo que parecían unas llaves y se fueron.
—Vengan rápido, dejen eso allí— los llamó Druella— tenemos permiso del ministerio para proteger toda la casa para que podamos hacer magia libremente, los muggles— su rostro adopto una mueca de asco— pueden vernos y hablarnos, y traspasar los limites de la protección, lamentablemente, pero no podrán ser capaces de detectar la magia, a menos que la hagamos en sus narices, Cissy y Rabastan no se vayan a volver locos— y les guiñó un ojo— Cygnus esta colocando el hechizo de inmediato y podrán mandar sus maletas a sus dormitorios, hay uno para cada uno, están designados, hay piscina, sauna, un parque, hay de todo, estoy segura de que se la van a pasar de maravilla, pero no los quiero ver a ninguno juntándose con esos asquerosos muggles.
—Si señora— exclamaron todos contentos.
—Listo, ya podemos usar magia— anunció Cygnus mientras entraba a la enorme casa veraniega.
— ¡Baúl locomotor!— exclamaron a la vez, haciendo que sus maletas se dirigieran hacia sus respectivos dormitorios, entraron a la casa, que era enorme y muy moderna, con enormes ventanales en todas partes, haciendo que la fuerte luz del sol iluminara todos los rincones.
— ¿Qué haremos primero? — Preguntó Rabastan a sus amigos.
—Yo iré a enviar una carta, bajo en un momento— dijo Andrómeda, metiéndose apresuradamente en la habitación que estaba designada para ella, cerró la puerta rápidamente, justo en el medio de la madera pulida, había una placa rectangular donde brillaba el nombre 'Andrómeda Black', Bella miró hacia el punto donde desapareció su hermana menor con los ojos entrecerrados de la furia.
— ¿Qué tal, si después de que nos acomodemos nos damos un chapuzón en la piscina? ¿O paseamos por la playa? — Sugirió Rodolphus mirando significativamente a Bellatrix, quien sonrió con malicia.
—Me parece genial Rody— ronroneó, haciendo que los demás soltaran bufidos— ¿Adónde crees que vas, Malfoy? — Siseó peligrosamente en dirección a Lucius, cuando iba a entrar a la habitación detrás de Narcisa, la rubia rodo los ojos impaciente.
—A mi dormitorio— respondió como si nada
—Ese es el dormitorio de Cissy— siseó peligrosamente— el tuyo esta al lado— señalo la puerta a la izquierda de la de su hermana donde brillaba el nombre 'Lucius Malfoy'.
—Me equivoque— dijo simplemente el chico, mientras le guiñaba un ojo a Narcisa—, te veo en la piscina— y desapareció tras su puerta.
— ¿Por qué te pones asi Bella? — Preguntó Narcisa haciendo pucheros— tu puedes estar con Rory en una habitación y ninguno nos quejamos.
—Rody y yo nos vamos a casar— respondió sin importancia— y no creo que tu vayas a llegar a tanto con Luci-pooh, como mucho intentará acostarse contigo y cuando lo haga te va a dejar.
—Eres insoportable Bella— le dijo Narcisa, quien entró a su habitación herida por las palabras de su hermana.
—Yo también te quiero hermanita, vamos a nuestra habitación Rody.
— ¡Apúrense! — Exclamó Rabastan desde la pequeña sala que precedía la terraza media hora más tarde— la playa esta sola, ningún asqueroso indeseable a la vista, ya me fui…
—Señorita Black, ¿adónde se dirige usted vestida, o mejor dicho desvestida, de tan exquisita manera? — Preguntó Lucius sedosamente en su oído.
— ¿Le parece que estoy mal, señor Malfoy? — Contestó con otra pregunta mientras hacía un delicioso mohín con la boca.
—A mi me parece que estas muy desvestida Narcisa— contestó su padre con una cara de pocos amigos en lo alto de la escalera, haciendo que Narcisa se separará de Lucius de un salto.
—Ay, Cygnus, deja el drama— replicó Druella divertida detrás de él—. Ya sabemos de quien heredo Bella el dramatismo— añadió rodando los ojos.
— ¡Pero mírala mujer! — Exclamó el hombre, haciendo caso omiso del último comentario de su esposa— esta prácticamente desnuda.
—Se llama traje de baño y es lo que se usa para bañarse en piscinas, playas, aguas termales— enumeró con los dedos, mientras sonreía divertida.
—Bueno, bueno, como sea, mantén tus manos alejadas de mi hija— le espetó a Lucius, quien hizo un esfuerzo para no rodar los ojos a causa del aburrimiento— es más— añadió como quien no quiere la cosa— mantén alejado todo tu cuerpo de mi hija, sino quieres que…-
—Cygnus, ya basta, vamos a comer— le regañó su mujer mientras lo arrastraba escaleras abajo hacia la cocina y empujándolo por la puerta, sacó la cabeza y con un rápido guiño—: disfruten, sanamente— y entró a la cocina.
Lucius soltó un ruidoso y poco educado suspiro, volviéndose hacía Narcisa— ¿He de aguantarme esto siempre? — Preguntó con una ceja levantada.
— ¿Algún problema, señor Malfoy?
—Tendremos que arreglar eso— respondió misteriosamente— ¿Nos vamos, señorita Black? — le ofreció su brazo, y la chica lo tomo recelosa, observándolo.
—Cariño, me encanta como te ves con el cabello suelto, deberías dejarlo asi siempre— le dijo Narcisa dulcemente cuando salieron de la casa al jardín trasero hacia la playa— aunque te hace ver un poquito peligroso.
—Me gusta pensar que soy peligroso, Cissa— le respondió él, sonriéndole con suficiencia y deteniéndose delante de ella, la chica le sonrió a modo de respuesta. Narcisa aprovecho el momento para contemplar a su novio detenidamente, admirando su bien formado cuerpo debido al ejercicio del Quidditch, pasando la vista por sus anchos hombros, siguiendo por sus musculosos brazos, paso por su abdomen y se detuvo en su vientre, que era donde empezaba la goma del bóxer negro que cubría sus partes intimas.
— ¿Ha visto algo que desee, señorita Black? -preguntó, una sonrisa engreída en sus labios, haciendo que la chica se sonrojará furiosamente, sus mejillas no se tiñeron de rosa, sino de un rojo Gryffindor— estoy seguro de que nunca vi ese color tan intenso en tus preciosas mejillas, mi amor— le dijo arrastrando las palabras de una manera desesperantemente sensual contra su oído y colocando una fría mano contra la parte baja de su espalda.
—Las manitos lejos de mi hermana, Malfoy— siseó Bellatrix peligrosamente, mientras lo fulminaba con la mirada— sino quieres que te saque el alma y se regale a los dementores.
—No creo tener alma, Bella— le respondió sonriendo malignamente.
Hola, mis pequeños saltamontes. Siento que estoy publicando muy seguido, les juro que no puedo aguantar las ganas de subir todo lo que he escrito hasta el momento, de echo tengo que decirle a mi madre que me haga incarcerous a la silla para no pegarme al aparato muggle ese llamado computadora. Ahora si, lo que nos interesa, el capitulo, este no me convence mucho, sobretodo tener que montarlos en carros muggles, pero de alguna manera tenia que hacerlos llegar a Sao Paulo, hasta que luego se me ocurrio hacerlos aparecer directamente en la casa, pero ya había escrito el cap y no queria modificarlo xDD Saben cual es el record de comentarios en un cap? Ocho, y si llegamos a diez? Si? Si? O más, pero quiero ver más de diez y no se vale repetir ahahahahahha. Muchas gracias a los casi 60 lectores que siguen el fic!Cap. 24. Tipos de vírgenes—Ciss, hablando de esa clase de "creatividad" — dijo Lucius haciendo comillas con los dedos en la palabra creatividad— mmm ¿tu eres virgen?
Narcissa quien estaba en proceso de levantarse se dejó caer nuevamente mirando con absoluta sorpresa a su novio— ¿Perdón? ¿Cómo dices?