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Historia 119311 — capítulo 6
Scarlet había dormido mal, no dejaba de pensar en lo que podría decir aquella misteriosa carta. Todos estaban muy callados en el desayuno. Dudley se hallaba en estado de conmoción. Había gritado, pataleado, pegado con el bastón a su padre y no consiguió que le devolvieran su habitación.-Ojala hubiéramos abierto las cartas en el vestíbulo-Pensó Scarlet con amargura.Cuando llego el correo, tío Vernon obligo a Dudley a ir para recogerlas. Parecía que trataba de hacer un gran esfuerzo por ser amable con ellos. Dudley grito:-¡Hay otras mas! Señor y Señorita H. y S. Potter, el dormitorio mas pequeño, Privet Drive, 4...Con un grito ahogado, tío Vernon corrió hasta Dudley con Scarlet y Harry pisandole los talones. Allí todos tuvieron que forcejear para conseguir las cartas. Después de un rato de lucha, en la que todos fueron golpeados por el bastón, tío Vernon se enderezo se irguió con las cartas en las manos.-Váyanse a su alacena, quiero decir, a su dormitorio. Y Dudley...vete...vete de aquí...Harry paseaba en círculos mientras Scarlet lo veía sin verlo en realidad.-Necesitamos leer esa carta, Scarlet-Dijo Harry.-Pero...alguien sabe que nos mudamos a este dormitorio como sabia que dormíamos en la alacena.-¿Eso significa que lo intentara de nuevo?-Pregunto Harry, pensativo.-Probablemente.-Pues, esta vez no fallaremos. Ya tengo un plan.Entonces, Harry se apresuro a susurrarle el plan a Scarlet por si los Dursley llegaban a oírlo. El reloj sonó a las seis de la mañana. Scarlet lo apago rápidamente y los dos se vistieron en silencio. No debían de hacer ningún ruido para despertar a los Dursley. Se deslizaron por la escalera sin encender ninguna luz.-Esperaremos al cartero y recogeremos las cartas antes de que los Dursley se den cuenta,¿entendido?-Dijo Harry.Scarlet asintió. Sus corazones latían casi al unisono mientras se acercaban a la puerta.-¡AAAAAAAAAAAAAAAUUUUUUUUUU!Scarlet lanzo un grito similar y Harry se sobresalto en el aire cuando la niña piso algo grande y fofo que estaba en la alfombra.Las luces se encendieron y se dieron cuenta, horrorizados, de que era la cara de su tío, que estaba acostado en la puerta dentro de un saco de dormir. Grito a los gemelos durante media hora y le ordeno a Scarlet que hiciera una taza de te. Pero antes de irse, vio que seis cartas caían en el regazo de tío Vernon.-Quiero...-Comenzó Harry, pero tío Vernon rompía las cartas en pedacitos ante sus ojos. Aquel día, tío Vernon no fue a trabajar y entablo el buzón para que no entrara ninguna carta.-¿Te das cuenta?-Dijo a tía Petunia- Si no pueden entregarlas, dejaran de hacerlo.-No estoy segura de que eso funcione, Vernon.-La mente de esas personas funciona de manera extraña, Petunia, ellos no son como tu y yo.El viernes llegaron dos docenas de cartas para Scarlet y Harry. Tío Vernon se quedo en casa de nuevo y tapio cualquier lugar donde pudiera entrar una carta. El sábado, las cosas empezaron a ir cada vez peor. Cuarenta y ocho cartas llegaron para los gemelos. Tio Vernon llamo a la oficina de correo y a la lecheria para quejarse con alguien mientras tia Petunia tiraba las cartas en un picador.-¿Se puede saber quien tiene tanto interés en comunicarse con ustedes?-Pregunto Dudley a Scarlet con asombro.La mañana del domingo, tio Vernon estaba sentado en la mesa para desayunar con aspecto cansado y enfermo, pero sonriente y feliz. Scarlet se asusto de la expresión de tio Vernon y tomo el brazo de Harry.-No hay correo los domingos-Recordó su tio con voz alegre mientras ponía mermelada en su periódico, una acción que asusto un poco mas a Scarlet.-Hoy no llegaran las malditas cartas...Algo paso zumbando y lo golpeo en la nuca. Segundos después, sesenta u ochenta cartas cayeron de la chimenea. Los Dursley se agacharon, pero los gemelos se sonrieron el uno al otro y trataron de atraparlas.-¡Fuera!¡FUERA!Tomo a Scarlet de la cintura y la arrojo al vestíbulo.-¡Quiero mi carta!Tio Vernon callo a Scarlet cuando lanzo a Harry y este se tropezó y cayo encima de ella. Tia Petunia salio corriendo junto con Dudley y tio Vernon cerro la puerta rápidamente, se podía escuchar el ruido de las cartas golpear contra la pared y el suelo.-Ya esta-Dijo tio Vernon, arrancándose parte del bigote-Quiero que estén listos en cinco minutos, listos para irnos de aquí. Nos vamos.¡Sin discutir!La expresión de tio Vernon se veía llena de ira y violencia que nadie se atrevió a discutir ni comentar nada. Scarlet no se atrevió a separarse de Harry cuando tio Vernon estaba en la misma habitación.-Esto se ve mal-Comento Harry.-Tio Vernon enloqueció...Los dos observaron a su tio apurar a tia Petunia y Dudley. Scarlet hizo una mueca cuando su tio la empujo para meterla en el carro rápidamente, pero casi se pone a llorar cuando se pego con el techo del carro en la cabeza. Dudley lloraba en el asiento trasero ya que su padre le había pegado en la cabeza cuando lo sorprendió intentando meter el televisor y el ordenador en una bolsa.Scarlet tenia una mano en su cabeza para tratar de suavizar el dolor de su cabeza.Avanzaron durante horas. Tia Petunia no se atrevía a preguntarle a donde iban. De vez en cuando, tio Vernon daba la vuelta bruscamente y conducía en sentido contrario.-Quitárnoslos de encima... Perderlos de vista...-Susurraba una y otra vez. No se detuvieron ni una vez para comer ni beber. Al llegar la oscura noche, Dudley lloraba por que nunca había pasado un día en su vida como aquel.Tio Vernon se detuvo finalmente en un hotel de aspecto lúgubre. Scarlet, Harry y Dudley compartieron una habitación con camas gemelas. Dudley ocuparía una cama para el solo y los gemelos dormirían en la misma, después de todo estaban acostumbrados a dormir juntos.Al día siguiente, comieron para el desayuno copos de trigo, tostadas y tomates de lata. Estaban a punto de terminar, cuando la dueña del hotel se acercó a la mesa.-Perdonen, ¿algunos de ustedes son el señor H. Potter y la señorita S. Potter? Tengo como cien de estas en la entrada.Extendió las cartas.Harry y Scarlet levantaron las manos para recogerlas, pero tio Vernon les pego en las manos a los dos. La mujer los vio con asombro.-Yo las recogeré. -¿No sera mejor volver a casa, querido?-Pregunto tia Petunia tímidamente, pero tio Vernon parecía no oírla. Los llevo al centro del bosque, salio, negó con la cabeza y volvió a poner en marcha el coche. Lo mismo sucedió en un campo, en un puente y en un estacionamiento.-Papa se ha vuelto loco,¿verdad?-Pregunto Dudley a su madre cuando tio Vernon se fue y desapareció en una costa.Comenzó a llover. Dudley gimoteaba.-Es lunes-Gimió a su madre-Mi programa favorito es hoy. Quiero ir a un lugar donde haya un televisor.-Hoy es lunes...-Susurro Harry, pensativo.-¿Y que?-Dijo Scarlet con el ceño fruncido de puro enfado.-Mañana es nuestro cumpleaños numero once.Scarlet se encogió de hombros. Sus cumpleaños nunca habían sido divertidos, Scarlet comenzó a perder el interés por su cumpleaños desde los 6 años.Tio Vernon regreso, sonriente y con algo en las manos.-¡He encontrado un lugar perfecto! ¡Vamos, todos fuera!Hacia mucho frió afuera. Tio Vernon señalaba algo parecido a una roca en el mar. Y, encima de ella, se veía la mas miserable choza que Scarlet había visto nunca.-¡Han anunciado tormenta para esta noche!¡Y este caballero aceptó gentilmente alquilarnos su bote! Un viejo señalo un bote.-Ya conseguí algo de comida-Dijo tio Vernon-¡Todos a bordo!En el bote hacia un frió horrible. El agua de mar estaba helada y los empapaba mientras pasaba un viento gélido. Scarlet se abrazo a Harry para poder mantener el calor y que no le diera una hipotermia en ese momento.Después de lo que pareció una eternidad, tio Vernon los condujo a la choza que era peor por dentro. Había un fuerte olor a algas y el viento se colaba por la madera. Solo habían dos habitaciones. La comida de tio Vernon consistían en cinco plátanos y un paquete de papas fritas para cada uno. Trato de encender fuego, pero solo salia humo.-Ahora podremos utilizar algunas de esas cartas-Dijo tio Vernon alegremente. Estaba de muy buen humor. Era evidente que creía que nadie se iba a atrever a buscarlos allí, con una tormenta a punto de estallar. Scarlet suspiro, resignada pero de acuerdo.Al caer la noche, la tormenta prometida estalló sobre ellos. La espuma de las altas olas chocaba contra las paredes de la cabaña y el feroz viento golpeaba contra los vidrios de las ventanas. Tía Petunia encontró unas pocas mantas en la otra habitación y preparó una cama para Dudley en el sofá. Ella y tío Vernon se acostaron en una cama cerca de la puerta, y Harry y Scarlet tuvieron que contentarse con un trozo de suelo y taparse con la manta más delgada. Los dos se veían fijamente, acostados en el suelo sin decir nada. La tormenta se escuchaba terrible afuera. Ninguno de los dos podían dormir. Trataban de ponerse cómodos, pero no podían ya que la manta era pequeña y tenían que estar juntos si querían taparse con ella.-El reloj de Dudley dice que tendremos once años en diez minutos-Comento Harry en voz baja.-¿Donde y quien sera quien escribe aquellas cartas?-Pregunto Scarlet.Los dos se quedaron callados.Cinco minutos. Algo crujió afuera.-Espero que no se caiga el techo, aunque tal vez haría mas calor si eso pasa-Dijo Scarlet.Cuatro minutos.-Tal vez la casa de Prive Drive este tan llenas de esas cartas que podríamos robar una-Sugirió Harry.Tres minutos.-¿Por qué el mar chocaría con tanta fuerza contra las rocas?-Pregunto Scarlet.Dos minutos.-¿Qué es aquel ruido tan raro?-Pregunto Harry.-Un minuto y tendremos once años, Harry-Dijo Scarlet sin emoción.Treinta segundos...veinte...diez...nueve.-¿Y si despertamos a Dudley para molestarlo?Tres...dos...uno...BUMToda la cabaña se estremeció y los gemelos se enderezaron para ver que ocurría. Alguien llamaba a la puerta...