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Historia 119478 — capítulo 1
Disclaimer: Todos los personajes que reconozcan del mundo de Harry Potter le pertenecen a J.K Rowling, la trama de los primeros dos capítulo está basada en los primeros tres capítulos del libro 'Los Ashton' de Child Maureen, gracias a el surgió la idea en mi cabeza de crear una historia así... Aún no lo termino así que no sé que más pasa en el... Sin más a leer!
Cap 1.-
"Propuesta y boda"
Alegre. Así era como se encontraba. Por fin su tortura acabaría, no tendría que soportar más a la odiosa Madge Cook.
De todas las novias que había acesorado, Madge era la más engreida, pesada y demás adjetivos negavitos que hubiera hacia su persona. Desde un comienzo la joven rubia había logrado desesperarla hasta llegar al punto de no querer acesorarla más.
Pero hoy su tortura llegaría a su fin, después de cinco meses planeando la boda de la joven Cook, Hermione iba a ser libre de ella.
Lanzando un largo suspiro se dejo caer en el cómodo sillón de cuero negro llevando consigo sus pies a la mesa de cristal que se encontraba en el centro. Cerro sus ojos y disfruto de la paz y tranquilidad que sentia en esos momentos.
Pero lo bueno dura poco y Hermione no estuvo más de acuerdo con ello.
La puerta de la sala en donde se encontraba fue abierta de golpe. Exaltada abrió rápidamente sus ojos y se encamino hacia la joven rubia que venia muy nerviosa.
-
Luna, ¿qué te pasa? - inquirió mirando a su amiga.
-
No está - respondió la aludida posando sus ojos azules en los miel de Hermione.
-
¿Quién no está? - comenzaba a entrar en pánico, muy pocas veces había visto a Luna así de nerviosa.
-
Madge. Madge no está - la respiración de Hermione se corto, sentia que se asfixiaba en ese cuarto.
-
No estoy para bromas Luna - ella lo sabia. Sabia perfectamente que Luna nunca diria un disparate como ese.
-
Que más quisiera yo que fuera una broma - respondió Luna con la voz quebrada.
Suspiro. Tal parecía que Madge Cook se empeñaba en darle problemas hasta el último momento.
-
¿La han buscado ya en el jardín? tal vez sólo salio a tomar aire, ya sabes lo que dicen de los nervios - Hermione trataba de encontrar cualquier cosa antes de aceptar que la novia había huido.
-
Hermione, le hemos buscado por todos lados y no está - Luna hacia pausa ante cada palabra para que Hermione entendiera mejor.
Oh! Eso era mucho peor. Cómo le iba a decir al novio que lo habían dejado plantado. Ella en sus tres años de trabajo como acesora no había tenido una experiencia como esa.
Todas las bodas organizadas por ella y Luna se llevaban acabo, salian tal como lo habían planeado y está no tenia que ser la excepción.
Como si de una cachetada se tratara, Hermione salio corriendo hacia la habitación asignada para el novio.
Comenzó dando pequeños y suaves golpes a la puerta para no alarmarlo, pero después de unos cinco minutos en los cuales nadie había ido a abrirle cambio sus suaves golpes por unos más fuertes, más desesperados. Los nudillos de sus manos ahora se encontraban rojos de tanto golpeteo, era como si el novio tampoco estuviera, como si también hubiese huido.
Presa del pánico continuo con los golpeteos aumentando su intensidad. Un suspiro de alivio salio de su boca cuando escucho un "Ahora voy" y pasos acercandose a la puerta con murmullos llenos de blasfemias hacia su persona.
Cuando la puerta estuvo apenas abierta Hermione se adentro como una tormenta.
-
¿En dónde está? - inquirió mirando por todos lados de la habitación
-
¿Qué carajos te pasa? - rebatió él. Acaso estaba loca o qué.
-
La novia, su prometida, la señorita Cook, como usted quiera llamarla. Dígame dónde está - urgió ella sin mirarlo.
-
Ella está ahí. Bajo mis sabanas - apunto la comoda y grande cama.
-
No es momento para bromas - él la ignoro, se encamino al mini bar tomo la copa que segundo atrás había dejado y la llevo a su boca.
-
Tampoco está aquí - hablo Luna, logrando que Hermione se diera cuenta de su presencia.
-
Así que Madge escapo - sorbiendo el poco de whisky que quedaba en su copa observo a ambas jovenes
-
Sí señor Malfoy - se atrevió a hablar Luna
-
Estoy sorprendido - aseguro - ¿Me podrías dejar a solas con tu amiga? - Luna asintió y sin más se marcho, deseando que el señor Malfoy no desquitara su enojo con ella.
-
Cásate conmigo - dijo él mirandola fijamente con sus penetrantres ojos color mercurio.
-
¿Está usted loco señor Malfoy? - respondió ella con las cuencas de sus ojos salidas a más no poder.
-
He escuchado ya eso muchas veces - respondió con una sonrisa cínica.
Hermione no dijo nada, sólo lo observo.
-
Cásate conmigo Hermione - volvió a repetir él.
-
¿Cómo se le ocurre pensar que me casare con usted? - ignoró la proposición nuevamente.
-
¿Por qué no? Soy un novio al cual lo han dejado plantado - Desaflojo su corbata.
-
Debe de ser muy traumante el hecho de dejarlo plantado - aseguro la castaña
-
Si lo miras desde mi punto de vista - murmuro - Entonces sí - fijo sus ojos grises en los miel de ella.
-
¿Por qué tendria que casarme contigo? - lo miro esperando una respuesta logica para su locura.
-
Escucha. En los negocios que suelo tener siempre hay viejos con ideas raras, ellos creen que al estar uno casado se hara más responsable de las empresas y de los negocios, por tal motivo me han pedido casarme. De hecho lo iba a ser, hasta hace un par de horas - él no hacia una señal de querer tomar aire - Nuestro matrimonio sólo durara un año y medio. En ese año yo cerrare ofertas importantes y después de eso tú eres libre al igual que yo - termino su monologo.
-
No sé nada de usted - exclamo al tiempo que comenzaba a caminar como un animal enjaulado.
-
Eso se puede solucionar - apunto - Lo que tienes que saber de mi te lo dire ahora mismo. Soy guapo, rico, empresario y heredero de la fortuna Malfoy. Qué más quieres.
-
Eso no es... - Hermione callo por unos minutos. Recordaba muy bien la conversación que había tenido con su padre tiempo atrás.
-Flashback-
Era un día caluroso del mes de abril. Estaba en casa de sus padres, su mamá se encontraba en la cocina sirviendo las bebidas y su papá. Su papá estaba sentado frente a ella en la comoda silla del jardin.
La observaba fijamente sin intención alguna de apartar su mirada.
-
Encontre al hombre perfecto - solto. Hermione lo observo con el ceño fruncido.
-
¿A qué te refieres? - pregunto temerosa de saber la respuesta.
-
Te encontre al marido perfecto - dijo de lo más feliz.
-
Pero papá yo no me qui..
-
Es Cormac McLaggen - continuo su padre - Es el hombre perfecto para ti. Soltero, rico y lo que es aún mejor lo conoces de siempre.
-
No lo voy a hacer - se opuso rotundamente.
Su padre le dijo unas cuantas cosas más para hacerla cambiar de opinión, pero lo único que logro el señor Granger, fue que Hermione saliera de su casa enojadisíma y que ahora evitara a Cormac a toda costa.
-End flasback-
Draco podia ver el debate mental de Hermione, sabia que estaba evaluando las cosas. Ahora sólo tenia que dar en el punto exacto para que ella dejara de pensar tanto y aceptara. Él encontraria esas palabras mágicas, después de todo él era un Malfoy y un prestigioso empresario que siempre lograba lo que se proponía y está vez no iba a ser la excepción.
Obtendria el sí de Hermione tanto en este momento como cuando el padre les preguntara sus deseos por unir sus vidas.
Ella sabia que al aceptar casarse con Draco su padre terminaria con la descabellada idea de unirla al play-boy de Cormac. Pero también sabia que sus planes no eran casarse en estos momentos y mucho menos con un desconocido, pero si ella lo veia desde otro punto, Draco no era un desconocido en si. Llevaba cinco meses de conocerlo, en los cuales habian estado planeando toda la boda, así que eso cambiaba las cosas, para bien o para mal pero las cambiaba.
Y para ser sincera con ella misma, eligiria a Draco sobre Cormac. Podia conocer a este último desde que estaba en el vientre de su madre, podia tener una "amistad" con él; pero jamás aceptaria casarse con él, primero aceptaba casarse con Draco.
Las cosas ya estaban claras. Aceptaba el trato de Malfoy. Aceptaba hacerse pasar por su esposa durante un año y medio, ahora sólo se lo tenia que hacérselo saber.
-
De acuerdo acepto - ella lo miro - Pero tendrás que aceptar ciertas condiciones - agrego al notar la alegria reflejada en su rostro.
-
¿Cuanto quieres? - pregunto
-
Disculpa - Hermione lo veia con el ceño sumamente fruncido. ¿Había escuchado bien? ¿Él le estaba ofreciendo dinero?
-
¿Cuanto dinero me pediras con tal de aceptar ser la señora Malfoy? - con paso lento él se acerco a uno de los sillones de cuero negro.
-
No me interesa su dinero señor Malfoy - gruño.
-
Me sorprende que no quieras ni un peso de la cuenta Malfoy - prosiguio él - Pero olvidalo. Mejor dime esas condiciones tuyas - agrego al ver la cara de enfado de Hermione.
-
Te diré las principales - ignoro la cara descompuesta de Malfoy - Quiero seguir trabajando y dormiremos en cuartos separados.
-
Lo primero sí, pero lo segundo no. Tengo empleados, comenzaran con los cuchilleos si ven que no dormimos juntos - se justifico antes de que Hermione soltara blasfemias hacia su persona.
-
Bien - mascullo enojada.
-
Estas segura de esto Hermione - ella miro fijamente a Luna, dando su pequeña pero significativa respuesta con un asentimiento de cabeza.
-
Bien iré a avisarle al padre que sí habrá boda - y dando saltos hacia la salida desaparecio la despreocupada Luna.
-
Espero no equivocarme - lanzando un suspiro se sento en el sillon de la estancia.
Sus nervios los tenia al tope esperando que Luna le avisara la hora en la que tendría que salir de ahí para enfrentarse a todas las personas que esperaban ansiosas la aparición de la novia. Rogando porque Luna apareciera de una buena vez, apareció Draco Malfoy.
-
¿ Nerviosa? - inquirió - Pensé que después de la amena conversación y acuerdo que tuvimos tus temores se esfumarían.
-
Ahora no Malfoy - comenzaba a darle jaqueca y el tener que soportar a Malfoy en esos momentos no estaba en sus planes.
- Relájate señora Malfoy - Hermione se tenso ante la cercanía de Draco.
Al parecer Draco lo había notado, porque descaradamente y aún muy cerca de su oído izquierdo lanzo un sonrisilla socarrona.
-
¿Has venido a comprobar que no he escapado - espeto ella ante la actitud de Malfoy.
-
Soy tan predecible -Hermione rodó sus ojos. Era tan irónico y arrogante.
-
Vete Malfoy - siguió ella tratando de relajarse ante la fría respiración de él que golpeaba su cuello y oreja.
-
Querida, tu amiga Luna me ha dicho que me viniera para acá - y sin más tomó asiento junto a ella; muy, muy, muy cerca de ella.
Sin contestarle cerro sus ojos e inhalo y exhalo tantas veces como le fue posible. Draco la observaba tratando de no reírse de su comportamiento, sabia bien que si lo hacia ella se enojaría bastante y él no deseaba eso, no. No cuando el futuro de sus negocios dependía del 'Sí quiero' de ella.
-
Dame el número de tu amiga Luna - Hermione abrió los ojos rápidamente, vio a Malfoy con las cuencas de sus ojos salidas a más no poder.
-
No. Para qué lo quieres. Acaso la utilizaras a ella también. Eso nunca Malfoy - rugió
-
No te pongas celosa amor mío - dijo - Yo no quiero su número sino Theo.
Al saber eso volvió a relajarse. Apenas había conocido a Theodore Nott, pero a pesar de los pocos minutos, en los cuales le dijo todo lo que el padrino del novio tenia que hacer, se dio cuenta que él no era igual que Malfoy. Al contrario Theodore era más serio, misterioso y menos socarrón y baboso como su amigo.
-
Entonces cuando vea a Nott le daré el número - sin contradecirla Draco guardo silencio por unos segundos.
-
¿Por qué? - soltó él de repente
-
El qué - respondió ella mirando las rosas que estaban en la mesa
-
¿Por qué aceptaste esto sin pedir un peso de la fortuna Malfoy? - justo en esa pregunta Hermione deseo que Draco regresara a sus tonterías. Lo maldijo silenciosamente.
-
Ahora no te lo puedo decir, pero ten por seguro que después de que esto termine te lo contare todo - respondió. De todas las preguntas que había a él se le antojaba precisamente esa.
-
Hmp - con ese monosílabo el interrogatorio dio por finalizado.
Parándose del cómodo sillón, el joven rubio se encamino al mini bar, una vez detrás de la barra y con las cosas necesarias para prepararse otro whisky, observo atentamente a la joven castaña.
Ahí estaba ella, su futura esposa enfundada en el vestido de su ex-prometida. Observo cada centímetro de aquel hermoso vestido comparando a ambas chicas, en Madge ese vestido luciría extremadamente bien, pero en Hermione lucia extremadamente mejor que en Madge; él no iba a negar que Hermione era simplona pero a la vez simpática. En ella el vestido lucía estupendamente divino, su sencillez y naturalidad eran una combinación perfecta para con el vestido. En cambio si Madge estuviera portandolo en estos momentos el vestido no se luciría como en estos momentos, Madge con su sensualidad llevaría al extremo el bello atuendo.
- Ya es la hora - anuncio Luna apenas asomando su cabeza por la puerta - Primero sales tu Draco.
El rubio dejo su vaso con whisky en la barra y sin mirar a Hermione salio.
-
Cuando yo te avise saldrás Hermione - Luna se acomodo su audífono por el cual recibiría la orden para que Hermione saliera.
-
Ya, ya - se acerco a Hermione y la abrazo fuertemente.
-
Deseame suerte Luna - desechando las ganas de llorar comenzó su camino.
Izquierdo, derecho. Música. Izquierdo, derecho. No mires a nadie.
Esas eran las cosas que se iba repitiendo Hermione. Sentía que el aire le faltaba, que el vestido la asfixiaba, que en cualquier momento caería, que ya no podía más...
Esa no era la boda que ella quería, de hecho ella no soñaba con una boda como las demás mujeres, sus intenciones siempre habían sido claras. No casarse nunca. Y ahora ese nunca estaba más muerto que una flor al marchitarse con la llegada del invierno.
Deseaba que sus padres estuvieran presentes, que su padre la entregara y no el mejor amigo de su futuro esposo. No quería que Nott diera su mano ante el altar a Draco.
- Relájate Hermione - murmuro Theo - Por qué te puedo llamar por tu nombre, cierto.
Ella asintio y dejo salir una sonrisa nerviosa.
-
Toma aire, inhala y exhala - siguió Nott hablando en susurros, apenas moviendo su boca.
-
No creo poder - su voz salio más temblorosa. Sus manos comenzaron a sudar y el aire comenzaba a hacerle falta.
-
Sé que lo lograras, sólo nos falta dar otros cinco pasos más - anuncio él y el pánico se apodero de ella con mayor intensidad.
-
No me molesta que claves tus uñas en mi brazo - dijo él - Pero todos los invitados te observan y no creo que esto les guste - ruborizada hasta el cuello cabelludo, solto su agarre.
Theo le dedico otra sonrisa y tomo su mano para dársela a Draco.
Inhala y exhala, Hermione. Inhala y exhala, Hermione. Inhala y exhala.
Se repitió.
- Cuídala Draco - dijo Nott y ella sintió un infinito aprecio hacia ese chico que apenas conocía.
La peor hora.
La peor hora en toda su vida.
Era oficial.
Estaba casada.
Ya era la señora Malfoy.
No había habido desmayos o interrupciones, salvo sorpresa por parte de Draco al enterarse que era hija de Nicholas Granger. Su sorpresa tardo hasta la foto de recién casados, osea unos pocos segundos.
Pensar que ahora era Hermione Malfoy le daba escalofríos. Su esposo, que raro se escuchaba esa palabra, y ella se dirigían rumbo a la recepción; se llevaría acabo en un prestigioso hotel a las afueras de Londres.
Él, sentado junto a ella en el fino asiento de la limosina color perla, no dejaba de escribir en su celular y ella aburrida no dejaba de ver la carretera por la ventanilla.
-
¿Era necesaria una fiesta? - inquirió
-
Ya había pagado todo, tenemos que ir, no dejare perder dinero así - se excuso - Además te presentare a mi padres.
¿Qué? Ella en verdad había escuchado bien, él había dicho ¿padres? Lo miro con infinita confusión en su rostro.
-
¿Tus padres? - él asintió - Pero qué les vas a decir cuando se den cuenta que te casaste conmigo y no con Magde
-
Ellos no sabían quién era mi prometida, relájate - la quijada de Hermione quería golpear el suelo.
-
¿Por qué? - no entendía nada.
-
No están aquí por mucho tiempo y cuando lo estaban inventaba cualquier excusa para no presentarles a Magde. Su avión apenas está pisando tierras inglesas, por eso no estuvieron en la boda - aclaro él ante la atenta mira de la castaña.
-
Vaya - murmuro
-
El nombre tampoco lo saben, para ellos será como si tú y yo estuviéramos comprometidos desde siempre.
-
Pero los medios te conocen - aseguro la joven
-
Sí, pero nunca supieron quién seria la afortunada señora Malfoy hasta el día de hoy - se jacto él
-
Eres perverso Draco Malfoy.
Draco río arrogantemente mientras el chófer anunciaba que habían llegado.
Hola a todas (os)
Está es mi segunda historia Dramione, díganme ¿qué les pareció? ¿debo continuar o dejarla en el olvido?
Espero que comenten...
Saludos
Cuídensen :3