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Historia 120142 — capítulo 5

¡Riiiiiiiing! El timbre de las clases sonó, de forma tan molesta como era habitual, para señalar el final de las clases. Todos los alumnos estaban muy ilusionados, debido a que el verano estaba a punto de empezar, pues todo lo que se interponía entre ellos y las vacaciones eran dos días más de clase. Como era habitual, un muchacho rubio de unos diecisiete años estaba en el pasillo, dirigiéndose con sus amigos hacia la salida. Antes, como siempre, había ido a ver a su hermana, que era bastante fría con todo el mundo, pero en el fondo era un pedazo de pan. Y, como era tan misteriosa, la gente se acercaba a ella, y tenía muy buenas amigas. -Hola, Eva. Veo que vas con tanta gente como siempre, canija -había dicho él, como saludo. -Piérdete, Erik- dijo ella, con una sonrisa -yo me voy a quedar aquí un rato más así que no me esperes a la salida. Y eso había hecho. Mientras hablaba con sus amigos de los planes para aquella tarde, se disculpó diciendo que no podía ir, con la excusa de que tenía entrenamiento de esgrima. Ninguno de sus amigos acababa de entender por qué lo practicaba, pero si le gustaba, pues estaba bien. Aunque había otro motivo en el fondo: aquel fin de semana venían Shail y Zaisei. Ellos le habían contado lo que era Idhún, junto con sus padres, que de verdad le habían demostrado que el mundo existía, para lo que su padre, Jack sólo había tenido que llevarle a Limbhad y transformarse en dragón. A él le había costado creerlo, pero ya hacía cinco años que lo sabía, al igual que su hermana.  Y aquello significaba que ese fin de semana tocaba entrenamiento con Eva y sus padres en la casa de la frontera, además de las historias que le contarían Shail y Zaisei sobre aquel mundo. Aunque pudiera parecer un poco aniñado, le encantaría viajar a aquel mundo al que, por el momento, solo visitaba en sueños. Sin embargo, había otro motivo más. Resa, la hija de Shail y Zaisei, se había convertido a lo largo de los años en una de sus mejores amigas, pero no sólo eso. El muchacho había desarrollado un sentimiento que le llevaba a rechazar a las chicas del instituto que le pedían salir, que no eran pocas. Nunca había sentido nada especial por ninguna chica neoyorquina, le parecían tan... poca cosa. Aquello tampoco lo entendían sus compañeros, pero ellos suponían desde hacía tiempo que tenía a otra en la cabeza, por lo que no le molestaban con el tema. Además, ahora mismo todos estaban pendientes de las notas. Erik estudiaba bastante bien, y sus notas reflejaban su trabajo, oscilando todas entre el notable y el sobresaliente, con matrícula de honor en gimnasia. Precisamente de eso iban hablando todos, mientras se dirigían a sus casas. Tras un rato caminando, él y su grupo de amigos llegaron a la encrucijada en la que Erik tenía que separarse de ellos. Les dijo adiós con un gesto y se marchó corriendo hacia el ático en el que vivían, deseoso de llegar y ver a todo el mundo. %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%% Por su parte, Eva tampoco había tardado mucho en abandonar el instituto. Ella no iba con sus compañeras a casa, dado que ninguna llevaba la misma ruta que ella. Y muchos dís le pedía a Erik que no la esperara, ya que le gustaba caminar sola, para poder pensar y reflexionar tranquila. No le gustaban las aglomeraciones de personas, por lo que en el colegio, incómoda, se dedicaba a pensar, pero con un oído puesto en la clase. Así, hiciera lo que hiciese, cuando sus profesores la intentaban "pillar", ella siempre decía suavemente la respuesta correcta, con una sonrisa en la boca. Aquello sacaba de quicio a sus maestros, pero no se podían quejar de la chica. Sacaba notas ejemplares y no molestaba en clase, cosa que no se podía decir de su hermano, que era muy revoltoso. Eva suspiró y empezó a jugar con su pelo. Ella lo tenía de un color negro, y era largo hasta llegar a la mitad de su espalda. Erik, por su parte, lo llevaba igual que Jack. Él había heredado su bonito tono rubio, mientras que el cabello de Eva no se asemejaba al de Christian o Victoria. Pensó entonces en Jack y Christian. Era muy raro convivir con dos padres y una madre, pero te acababas acostumbrando. Como ellos, eran opuestos, en personalidad, gustos, forma de hacer las cosas... en lo único que eran iguales era en lo que habían heredado de su madre, que era un matiz muy dulce en el carácter que solo mostraban a veces. Tomando un atajo, divisó el ático en el que vivía en la lejanía. Este fin de semana tocaba visita. Eva, como siempre, atendería de forma correcta a los invitados, pero siempre pasaría más tiempo con su padre. Christian parecía ser el único que la comprendía,pues era el único de la familia cuya forma de ser era similar a la suya, y al igual que él, se daba cuenta de todo lo que sucedía a su alrededor. Ella sabía por qué Erik iba hacia casa tan emocionado. "Mi hermanito es un saco de hormonas con patas..." pensó la chica. Pasaron los minutos y finalmente alcanzó la puerta de su casa. Ahora sólo quedaba subir en ascensor. Para cuando Eva hubo llegado, Erik aún estaba saludando. Como siempre, se había desviado para ir con sus amigos, por lo que había llegado algo más tarde de lo que debería. Eva vio, no sin reprimir una media sonrisa, cómo abrazaba a Resa, quien le daba dos besos en la mejilla. Entonces, para fastidiar, decidió entrar en ese momento con un "familia, ya he llegado", levantando su flequillo negro con un soplido mientras todos se dirigían a abrazarla, excepto Erik , que le lanzó una mirada asesina. "Justo ahora tenías que entrar", quería decirle.La chica entonces sonrió placenteramente. -Hola, Eva, ¿cómo estas? -preguntaron Shail y Zaisei a la vez.-¡Hey, Eva! ¡Tenía ganas de verte! -exclamó Resa.Erik volvió a dirigir una mirada a la semiceleste mientras saludaban a su hermana. Su aspecto físico, incluyendo el color de la piel, era igual al de Shail, excepto la cara, que era la de Zaisei, y tenía los ojos de un colón marrón chocolate que volvía loco a Erik. Él y ella se llevaban muy bien, aunque en ocasiones ella se mostraba algo tímida con él. ¿Sería que ya sabía que a él le gustaba? Según Jack, que una vez más le pilló dirigiendo su mirada hacia el pelo castaño de Resa, era bastante obvio. Erik miró a sus padres, fastidiado, que le miraban con una media sonrisa mientras a Christian se le escapaba una risa. A Erik le caía bien Christian, aunque se fastidiaran mutuamente ya desde que él era pequeño. Al terminar de saludar, Resa volvió para hablar con Erik. Ella le contaba su vida en Idhún como estudiante de magia (ya que Victoria le había entregado el don), y él, la suya como un estudiante neoyorquino. Mientras el hablaba, ella le miraba. Hacía tiempo que percibía que él estaba enamorado de ella, pero actuaba de una forma tan normal que ella acababa de terminar de creer que su percepción la engañaba. Mejor así, ya que no quería hacer sufrir a su amigo. Ella se sentía protegida y a gusto con Erik, por lo que le encantaba que pasaran juntos tanto tiempo. Victoria les miraba, enternecida, mientras Christian preguntaba a su hija cómo iba en el colegio, y le picaba con el tema de los chicos. Ella era bastante guapa, pero la mayoría de los chicos consideraba que era muy fría, por lo que Eva, en venganza, le dio un golpecito en el pecho con el puño, pensando "eres tonto, papá" de forma cariñosa, a sabiendas de que él la podía oír.////////////////////////////Bufff este capítulo es algo más largo pero quería presentar y describir a todos los personajes... dentro de nada empezará la acción. No os olvideis de comentar, que sienta bien conocer vuestras opiniones ;) Ah, y me gustaría comentar: con el comienzo de las clases estaré bastante más ocupado, así que puede que no actualice tan a menudo.