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No sólo estoy en el mundo muggle, estoy contigo. — capítulo 10
Lo siento, hasta yo misma me decepcioné con este final, pero esperen el epílogo, disculpen que escribiera tan mal ♥ Los quiero mucho a todos!
Pasaron los meses. Ese día Hermione estaba leyendo el periódico en la hora del receso cuando vio que el auto de Draco estacionaba bruscamente y él se bajaba asustado.
-¡AMOR! ¡HERMS!- Gritó pegándose a la reja.
-¿Qué pasa cariño?- Dijo ella algo asustada.
-Unos mortífagos llegaron al banco a buscarme, salgamos de aquí ya mismo.- Dijo agitado.
-¿Cómo? Sin varitas ni contacto con el mundo mágico.- Dijo ella casi llorando.
-Sal de aquí, nos vamos, lejos.- Respondió él
Eso hizo Hermione pero cuando llegaron a la casa ya era algo tarde… él, Lord Voldemort estaba ahí, esperándolos.
-Draco… te enamoraste de la sangre sucia.- Dijo sereno cuando la vio entrar.
-Señor…- Respondió Draco abriendo los ojos como platos.
-¿Señor? Acostándote con una impura me llamas señor… que falta de respeto.- Respondió Voldemort sonriendo.
-No le hará daño.- Dijo Draco sorpresivamente levantando la mirada.
-Por supuesto que si Draco ¿Qué rayos pensabas?- Dijo su padre serio.
-No. Antes mátame que matarla a ella.- Dijo
-¡NO! ¡DRACO NO!- Lloró Hermione quien no había hablado por el susto.
-Cállate sangre sucia.- Dijo Bellatrix que había estado extrañamente callada.
-Bella cálmate, seamos cilvilizados. Ella nos ayudará y nosotros la dejaremos en paz, nos llevarnos a Draco y se acabó todo este… embrollo.- Dijo Voldemort.
-Nunca los ayudaré.- Gritó Hermione, lo único que pudo hacer Draco fue correr a abrazarla.
-Tranquila Herms, no pasará nada.- Dijo en un susurro.
La madre de Draco miraba todo con los ojos brillosos, nunca había visto a su hijo así, y ella era su propia madre, amaba a esa chica.
-A ver… señorita… ¿Granger? Si nos ayuda no la mataremos. Lo dejé bastante claro ¿no?- Dijo El Señor Tenebroso.
-No les diré nada, antes muerta.- Dijo ella soltánse de Draco.
-Eso se arregla.- Dijo Bellatriz apuntándola con la varita, le lanzó una mirada al señor tenebroso quien asintió… -Crucio.- Dijo suavemente y Hermione cayó al suelo retorciéndose de dolor.
-¡DÉJALA!- Gritó Draco y Bella paró. -¿Qué quieres saber?- Preguntó.
-¿Qué planea Potter?- Dijo Voldemort.
-Draco…- Dijo Hermione en el suelo.
-Te amo Herms, no pasará nada.- Dijo él. -Lo sé todo, se lo saqué, pero no la maten, se los diré.- Dijo ahora mirando a Voldemort.
-De acuerdo Draco…- Y en ese momento todos desaparecieron, incluso Draco, pero Hermione yacía inerte en el suelo.
-No…- Lloró Hermione, se levantó con dificultad y en ese momento llegó Harry.
-¡HERMS! Lo vi… entré en su mente.- Dijo casi llorando.
-¿Qué? ¡Y VINISTE SOLO!-
-Si… el ministerio me matará por aparecerme.- Dijo preocupado.
-Se llevaron a Draco, llévame a la Mansión Malfoy.- Pidió, Harry asintió, lo siguiente fue que aparecieron en la puerta de la mansión.
-Herms… no.- Fue lo único que dijo Harry.
Pero era tarde, Hermione tocó el timbre y salió Bella, al ver que estaba Hermione abrió y la tomó de la muñeca.
-Draco no nos dijo nada, que bueno que aparecieras.-
En ese momento Hermione vio la estupidez que había hecho, ir sin varita a la mansión Malfoy… era una idiota, luego escuchó un susurro.
-Estoy contigo.- Dijo Harry con la capa puesta.
-Te amo Harry Potter.- Respondió ella asustada.
-También yo hermana.- Dijo el moreno.
-Mira quien vino.- Dijo Bellatrix mirando a Draco y tirando a Hermione al piso, Draco estaba en una silla en frente de Lord Voldemort, moribundo y desmayado…
-¡DRACO!- Gritó Hermione desgarradora.
-Herms cálmate.- Le dijo Harry al oído.
-Vete.- Le pidió Hermione -Eres la esperanza del mundo mágico, te matarán, vete, te amo Hary, gracias por todo.-
-No te dejaré.- Las voces de ellos apenas eran audibles.
-Harry Potter, vete de aquí.-
-Te amo Hermione eres la mejor mujer que he conocido, eres como mi hermana.- Dijo Harry para luego desaparecer.
Cuando Harry apareció en la oficina de Dumbledore le contó lo ocurrido, llorando, sabía que ella moriría, estaba allá sola y le pidió a Dumbledore que la ayudara.
En la Mansión Malfoy todos fueron a comer cuando Draco volvió en sí y Hermione corrió hasta encontrarse con esos ojos grises que amaba.
-¿Por qué mierda viniste?- Dijo Draco en un tono apenas audible.
-A salvarte.- Dijo ella llorosa.
-¿Me amas Hermione?- Preguntó él.
-Más que a la vida mismo Draco, más que a nada.- Dijo ella tomando sus manos y besándolas.
-Entonces ya me salvaste mi amor.- Respondió él.
-Bien, Draco, ¿nos dirás lo que sabes o tenemos que torturarla para saberlo?- Preguntó Voldemort entrando a la sala.
-Mátenme.- Pidió él.
-¡Crucio!- Gritó Bella. Y Draco comenzó a retorcerse de nuevo, pero ese era el Crucio que faltaba para que Draco muriera.
-Herms… te amo.- Dijo y cayó sin vida.
-¡NOOOOO!- Grito ella -¡LO MATASTE! ¡Hija de…!- Pero antes de que Hermione terminara aparecieron los de la orden y Voldemort desapareció, comenzó la batalla, Tonks se la llevó y llegaron al cuartel.