← Hace mucho calor, Draco. · de
Hace mucho calor, Draco. — capítulo 2
Durante la cena, comió tranquilamente conversando con Harry y Ginny. Ron ese año no había vuelto a Hogwarts, cosa que suponía un gran alivio para ella y sus ganas de disfrutar del último año.
Ella hablaba con la pareja feliz mientras que Draco la observaba desde la mesa de Slytherin, cosa de la que la castaña se dio cuenta y no podía hacer nada más que reír interiormente ante las caras del rubio.
-Buenas noches alumnos- Interrumpió la directora McGonagall al terminar la cena- Un par de avisos importantes. Primero, los de primer curso deben seguir a los prefectos de sus casas hasta las habitaciones, el resto ya sabéis el camino. Y segundo, este año los cuatro premios anuales han sido concedidos a.. Hermione Granger
Ella sonrió ante su nombre y no escuchó los otros tres, dado que ya la habían informado antes sabía que sus compañeros serían Malfoy, Nott y un chico que desconocía. Es decir, compartir torre con tres hombres, pero ella no le veía ningún problema.
Nada más terminar los anuncios de McGonagall, Hermione salió del comedor bajo la atenta mirada de todos. Si alguien tenía la duda de que ese verano había cambiado, ahora ya sabían con certeza que no era la misma mosquita muerta del año anterior.
-Granger, te toca esa habitación.- Dijo Draco al verla entrar por la puerta de la torre de los Premios Anuales.
-Oh, hombre gracias, que considerados sois por esperarme- Añadió sarcástica.
-¿Verdad que si?
-No lo dudo, pero me quedaré la del fondo, la más grande.
-Esa es la mía.- Gruñó Malfoy.
-Ya no, Draquito.
Se acercó hacia él, a coger su baúl que estaba colocado al lado de sus piernas. Oyó unos leves sonidos por lo que supuso que Nott y el otro chico debían estar en sus correspondientes habitaciones. Él se veia frustrado, no pensaba dejar que ella se quedara con su habitación.
Se agachó a coger su baúl y al levantarse rozó suavemente el pantalón de Draco con el hombro y le sonrió.
-Siempre podemos compartirla. - susurró muy cerca de su oreja.
Mientras se topaba con la mirada mercurio de Malfoy se dirigió hacia la puerta que se veía más al fondo. Recorrió con la vista las preciosas paredes de la Sala Común, con los colores de las diferentes casas, los sillones rojos, y la bóveda azul llena de estrellas que se encontraba sobre su cabeza, era simplemente preciosa.
Abrió la puerta de madera que la separaba de una hermosa habitación con los colores de Gryffindor y los de Slytherin, la decoración cambiaba según sus dueños. Cuando vio una enorme cama no pudo más que lanzarse sobre ella y suspirar ante la mirada del rubio.
-Necesito una ducha urgente.
Pero cuando se iba a levantar con la intención de dirigirse al baño, Draco la acorraló, sentándose sobre ella en la cama, y sonriendo con esa media sonrisa que solo él poseía.
-¿Se puede saber que pretendes con tus juegos?
-Sería divertido, ¿no?- suspiró Hermione.
Él se acerca al rostro de la castaña, dándole pequeños besos en el cuello mientras ella cierra los ojos y solo sonríe de manera provocativa. Dado que pudo notar como Draco se tensaba como hacía unas horas en el tren.
-Si alguien supiera lo que ha sucedido..
-¿Lo que ha sucedido o lo que seguirá sucediendo?- Él continuó con la tanda de besos.
-Ah, ¿Que quieres más? -rió divertida.
-¿Sientes eso? -la pegó a él.- Aun no me saco tu horrible olor, Granger.
-Bien que te gusta mi ''horrible'' olor.
Entonces el rubio olio su pelo con deseo, y empezó a desabotonarle la camisa del uniforme a Hermione. Pero ella se levantó, tumbando a Draco en la cama y quitándose ella misma del uniforme ante sus ojos impacientes, hasta que quedó en ropa interior. Él la acercó de un tirón y besó su boca como si la necesitara para vivir, se reclamaban algo, sus lenguas se cruzaban cada segundo y sus respiraciones se agitaban cada vez más. Finalmente, la castaña, con suma habilidad, le quitó la ropa a el rubio, empezando a repartir pequeños besos desde su cuello bajando hasta su ombligo.
-¡Draco! -se oyó a Nott aporreando la puerta- ¿Dónde se ha metido la inútil de Granger?
-Lo castro- Gruñó cabreada.
-Sh, calla.- Se levantó a abrir.
Mientras se dirigía a la puerta, Hermione desde la cama pudo observar bien por primera vez a Draco. Tenía su pelo rubio platino revuelto, sus piernas, sus brazos y su abdomen presentaban unos músculos bien definidos que hicieron que se mordiera el labio inferior.
-¿Que mierda quieres Nott? - Dijo abriendo solo un poco la puerta para que no viera a Hermione.
-¿Has visto a Granger?, nos vamos a meter en un lío como no venga ya.
-No, todavía no he visto a la sangre-sucia en todo su esplendor.- Sonrió de forma cínica.
A Hermione esa referencia a la sangre la sacó de quicio, iba a hacerle pasar un mal trago. Se acercó lentamente a él, asegurándose de que Theo no la veía, se agachó y empeó a propinarle pequeños besos por encima del calzoncillo haciendo que este se estremeciera y se atragantara en su conversación con la otra serpiente.
-¿Estás bien?- preguntó el pelinegro ante la cara de Draco.
-Emm, si - se estremeció de nuevo ante las caricias de esta- Espera que cierre un libro que estaba leyendo, está emitiendo aire y me estoy helando.
Se apartó de la puerta en nada, agarró a Hermione de los brazos y le plantó el beso más pasional de su vida mientras la acercaba a él. Cuando la respiración de faltó se separaron jadeantes, con sus frentes pegadas.
-Sal por el baño, se comunica con la Sala Común- le decía el rubio con voz ronca.
Se dirigió hacía allí con cuidado de no hacer ruido, abrió la puerta que le dio la vista de un gran baño, con una bañera grande, y gigantesco espejo tras la pila de manos. Todo era en tonos color crema, blancos y dorados. Excepto una gran puerta de madera que debía dar a la Sala común.
Salió de allí y vio a Theo apoyado en el marco de la puerta de Draco hablando con él, salió completamente y se acercó a ellos.
-¿Alguien preguntaba por mi?- Rió divertida ante las caras de ellos dos, pues solo llevaba puesta la camisa ajustada del uniforme, con unas braguitas que dejaban ver sus largas piernas.
-Hermione... estás..- balbuceó Nott.
-¡Theo! - saltó a sus brazos y le dio un pequeño beso en los labios- ¡Desde verano que no te veía!
-¿Verano?- Gruñó de nuevo Draco ¿celoso?
-Si, digamos que nos encontramos un par de veces en vacaciones- Nott se rascó la nuca.
Las miradas entre los tres fueron un poco incómodas, aunque a la vez Hermione se divertía con la situación- Se oyó un ruido tras ellos, unos libros habían caído al suelo. El otro premio anual que no conocía estaba mirándolos con la boca abierta. Claro, Draco en boxers, la castaña en su estado y abrazada a Nott.
-Hola, soy Hermione Granger- saludó.- Orgullosa leona.
-Lo-Louis S-Sparks- tartamudeó aceptando el saludo.- Ravenclaw.
Notó sobre ella dos miradas cortantes, dos miradas de serpientes, se volteó y les guiñó el ojo para que se mosquearan más.
-Granger, haz el favor de ir a vestirte.- Ordenó el rubio.
-Si Draquito, ya voy.
Se fue caminando provocativamente ante la mirada de los tres jóvenes, hacia la habitación que Malfoy le había indicado nada más entrar en la torre. Una vez allí, se apareció en la habitación del oji-gris y empezó a acariciarle la espalda mientras escuchaba lo que ellos hablaban sin verla.
-¿Te ha llamado Draquito?- inquirió ingenuo Nott.
-Ni me lo menciones, esta completamente loca.- Dijo con voz roca y cerró la puerta en las narices de los otros dos para encerrarla de nuevo en sus brazos.