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Torre Sur — capítulo 1

Su vientre está un poco más abultado y sobresale de la blusa negra que debe llevar como uniforme de oficina. A pesar de que está hecha un desastre por las pesadillas y la incomodidad que le proporciona su hijo, debe ir a trabajar dado a que lleva semanas con excusas totalmente diferentes: Gripe, asuntos familiares, viajes de trabajo… La despedirán si falta una vez más, y tampoco puede arriesgarse a perder el dinero con el que mantendrá a su bebé.

Se mira una vez más en el espejo para luego salir de su pequeño y humilde departamento en el que vive sola - sin pareja o padres -. Toda su vida ha estado en soledad: su novia la dejó cuando supo sobre el hijo y sus padres murieron en un trágico accidente de auto. No tiene hermanas, solo amigas con las que comparte dos palabras por día. A pesar de su condición social, le dedica más tiempo a su vida laboral ya que prefiere abstenerse de cada pensamiento doloroso.

Las Torres Gemelas se alzan sobre su cabeza majestuosas e imponentes. Es todo un placer trabajar allí solo por la vista y nada más, dado su jefe nunca pierde la oportunidad de torturar a los empleados y hacerles la vida imposible. Ella sufría los múltiples gritos y bofetadas por el simple hecho de que "es divertido". Antes de quedar embarazada, ella pasó por abusos sexuales y sin embargo no renunció. Tiene miedo que su jefe la persiga hasta la tumba.

  • Buenos días, Lisbeth - saluda el portero de la Torre Sur. La aludida le responde con una sonrisa resplandeciente.

  • Hola, Lizz - unos cuantos trabajadores, hombres y mujeres, le dedican el abrazo matutino seguido por un beso en la mejilla.

Se podría decir que ella es el sol de toda la Torre Sur, World Trade Center. Siempre ha sido simpática y dispuesta a ayudar a los demás aunque ella esté peor. Logra sacar la sonrisa hasta el más serio de los humanos, logra que cada corazón se arrepienta de sus acciones. Lisbeth es un verdadero ángel.

Llega hasta la puerta del ascensor y no puede evitar sentir nauseas. Esos artefactos siempre le causaron un tremendo miedo hasta el punto de tener que agarrarse de alguien a su lado para no caerse. Y sus miedos aumentaron con su embarazo. Le gusta cerrar los ojos y pensar que está en el paraíso… hasta que la puerta se vuelve a abrir con el objetivo de dar vista a las oficinas principales - las más altas de todo el edificio -. Lisbeth trabaja en el piso más alto, con una gran ventana en frente. Tiene acceso a todo Manhattan.

Se sienta en la misma silla de todos los días. Comienza a administrar los distintos papeles que dejó por las semanas de su ausencia. El espacio que separa el buró de su vientre es algo grande, ocho meses de embarazo implica una separación entre vida personal y vida laboral. Lisbeth lo sabe, por lo que trata de evitar las miradas asesinas de la oficina privada de su jefe, el cual la fulmina cada vez que se abre la puerta. Lisbeth baja la cabeza por miedo y vergüenza… Seguro él la llamará cuando este desocupada y la golpeará.

  • ¡Lisbeth, cariño! - una voz en su espalda le indica que su mejor amiga, Adeline, cambió de Torre - ¿Cómo has estado?

Lisbeth se levanta de un salto y la abraza en el mismo instante. Es correspondida con cariño. Adeline y Margarret trabajan en la Torre Norte, asique se le vuelve imposible verlas con regularidad. No obstante, solo está Adeline con ella. Lisbeth suelta una sonrisa de emoción pero una lágrima de desilusión. Adeline nota ese cambio de humor, como respuesta la toma de la mano y le hace dar una vuelta como los de los bailes lentos. La amiga abre la boca de par en par.

  • ¡Si que este vientre creció! - exclama - ¿Cómo has pensado llamarlo? - pregunta solo para cambiar de tema.

  • Bueno… - Lisbeth baja la cabeza - Había pensado en Luke o  Damon si es un chico - lleva sus manos al vientre y lo acaricia con ternura -. Si es una niña, prefiero Lola o… ¡Adeline!

Lisbeth sale corriendo hacia el ascensor, seguida de su amiga. Tiene de nuevo contracciones. Su doctor le había recomendado ir a espacios sin ruido y relajantes, y el único lugar que tenía esas cualidades es el ascensor que tanto teme. Lisbeth sabe que su jefe se enfadará por salir temprano, pero este ya es asunto importante… Su bebé se retuerce debajo de su vientre. No puede pensar en papeles estúpidos.

 Las dos amigas se meten en el artefacto mientras que una se agarra del brazo de la otra hasta dejarle marcas de uñas. Lisbeth cierra los ojos y repite el proceso del paraíso: respira y visualiza su lugar feliz. Al principio le cuesta concentrarse en un ambiente determinado, pero luego lo logra a medida que las contracciones disminuyen. Aun siente esa punzada terrible. Cuando el ascensor llega al último piso, Lisbeth corre hacia la puerta, sin importarle las personas que se cruza o tratan de frenarla. Quiere salir de ese lugar de trabajo. Adeline le pisa los talones con rapidez. Ella ya es madre de dos, una de cuatro años y el más pequeño de dos años; ambos cuidados por su abuela paterna. Sabe lo que le sucede a su mejor amiga.

El sol encandila a Lisbeth, la cual tuvo que empujar al portero porque este la detenía. El ruido urbano no la tranquiliza en absoluto, aunque un poco de dolor desaparece. Tiene que esquivar algunos taxis que se le cruzan en el camino y algunas torpes personas que pasean el perro por el asfalto. No tiene intención de detenerse a pedir disculpas, solo quiere que las contracciones se deva… Alivio. Siento alivio al volver a ver el rostro de Adeline por sorpresa cuando dobla en una esquina. Están a dos cuadras de las Torres Gemelas, muy lejos de sus respectivos trabajos. Seguro el jefe las despedirá. De a poco, Lisbeth recupera el aire perdido y se dedica a palpar su vientre como si temiera haberlo perdido en el camino. Adeline se ríe de sus caras y no puede evitar esbozar una sonrisa.

  • ¿Cómo tenias pensado llamar a tu hija? - pregunta de nuevo. Lisbeth logra sacar una esplendida sonrisa antes de responder.

  • De…

Y entonces un gran ruido se escucha a dos cuadras de su ubicación. Una explosión, una colisión no son las teorías que se plantean las dos amigas: un avión chocó contra la Torre Norte, provocando que una gran ola de humo salga desprendida de ella, de los pisos intermedios… Justo donde trabajaba Adeline y Margarret. Lisbeth queda paspada antes que otro avión choque contra la Torre Sur, en la ventana de su oficina. Seguramente su jefe estaba regañando a alguien cuando sucedió. El corazón de ambas mujeres late a una fuerza incontrolable mientras dejan escapar algunos gritos de auxilio y horror. Allí estaban trabajando esa mañana si no hubiese sido por las contracciones de Lisbeth. Ahora mismo estarían dispuestas a saltar de sus oficinas, esperando a que algún bombero las rescate a pesar de estar quinientos metros de distancia.

  • Dime que Margarret no estaba allí - Lisbeth señala con el dedo izquierdo índice la Torre Norte a punto de desmoronarse mientras que con la otra mano marca en el móvil - ¡DIME, POR FAVOR, QUE HOY NO FUE A TRABAJAR!

Adeline la abraza y la estrecha contra su cuerpo en el momento que Lisbeth comienza a chillar desesperada por una respuesta.

  • No. Está en casa. - esas palabras bastaron para que la embarazada suelte una lágrima de felicidad - Está con gripe.

Las piernas de Lisbeth traicionan y se deja caer en el suelo a medida que toda la cuadra se llena de gente para ver a las torres desde un lugar seguro. Adeline la vuelve a abrazar, soltando lágrimas escurridizas.

  • Destiny - logra decir la embarazada - Se llamará Destiny.