Sangre de Basilisco. — capítulo 1
Sangre de Basilisco.
Capítulo 1: Andén 9¾: Primer encuentro.
Disclaimer: Todo lo mencionado aquí es invención mía y propiedad de J. K. Rowling ¿A que se oye bonito y se nota la diferencia? See, seguro que sí :B, ahora no puede demandarme xD
Nota: Para esas personitas que tenían en favoritos la historia y llegaron a ver el prólogo, que ahora está eliminado… decidí ponerlo a mitad de la historia como parte de un capítulo, quise empezar diferente; ya tengo mucho drama con el inicio de Lágrimas de Fénix, y con el One-Shot Roto. Que disfrutéis la lectura tanto como yo disfrute escribiendo:3
Hermione Granger bajó presurosa de la parte trasera del auto de sus padres. Ya iba diez minutos tarde para llegar media hora antes de que el expreso a Hogwarts partiera, no podía permitirse tal atraso, nunca se sabía cuándo el expreso podía adelantarse; aunque nunca lo haría con un alumno faltante, realmente nunca se iría antes o después de tiempo con o sin alumno faltante, que le preguntaran a Harry y a Ron si no. Había comenzado a avanzar al interior de King's Cross cuando recordó su equipaje; se giró dando un resoplido para ver como su padre cargaba con su baúl y sus otras pertenencias, vio como su madre traía a su pequeña mascota peluda en brazos mientras cerraba la cajuela del auto. Sonriendo momentáneamente los apresuró a avanzar. Entraron a la estación, estaba extrañamente un poco más llena que las veces anteriores. El sonido de tantas voces, tantos pasos y uno que otro chillido por parte de algún niño se le antojó desesperante en un momento así.
—Hermione, hija, un poco más despacio por favor— pidió su padre negando con la cabeza, aún así, sonriendo ante la actitud de la castaña, ya era más que sabido su afán por la puntualidad; lo único malo es que el cargaba las cosas—. Mira que soy viejo y esto pesa un poco.
—Vamos papá, entre más pronto avances, más pronto encontraremos un carrito y te liberaras de ese 'gran' peso— replicó riendo mientras se quitaba una gota de sudor de la sien. Quizá si estaba siendo paranoica, ¿Quién suda cuando el clima está fresco y tienes que usar suéter?
La pequeña familia avanzó por la estación buscando un carrito donde colocar las cosas de la chica para que ella pudiera llevarlas. Después de cinco minutos encontraron uno que estaba siendo desocupado por un señor de avanzada edad con cara de "aléjate de mí si sabes lo que te conviene" y que cargaba dos maletas, seguramente era uno de esos típicos abuelos cascarrabias. Depositaron ahí sus cosas y con la familiaridad que te dan cinco años anteriores, recorrieron el camino por los andenes, buscando el correcto. La castaña estaba emocionada, presentía que ese sería un buen año; bueno, siempre había presentido eso y al final resultaba metida en grandes líos con sus amigos, eso no quitaba que aquellos líos fueran geniales. Peligrosos, sí, pero geniales. Contabilizaba en su mente el número de andenes, pequeña manía tomada desde que puso un pie en esa estación sabiendo que era una bruja.
Uno, la felicidad de volver a ver a sus amigos la invadió repentinamente. Dos, pensaba que ya estaba en sexto curso, pronto terminaría Hogwarts. Tres, debería comenzar a prepararse para sus Éxtasis de una vez. Cuatro, quizá este año Ron si le pidiera que fuera su novia, hacía un año que se dio cuenta de que estaba enamorada de él. Cinco, tenía que apresurarse, los prefectos deben ayudar a los de primer año. Seis, ¿Este año podría ser normal para Harry? Siete, hace meses que Viktor Krum no le escribe. Ocho, su estómago sufre de repentinos cosquilleos. Nueve, demasiado cerca. Nueve y tres cuartos, había llegado a su destino. Empujando el carrito con un poco más de fuerza, cruzó la barrera seguida de sus padres. Rápidamente divisó el vapor de aquella locomotora rojo escarlata. Fijó la vista en su reloj de muñeca; con sumo placer vio que aún faltaban veinticinco minutos para que el expreso partiera. Se giró hacia sus padres para despedirse de ellos.
—Prometo escribirles. Los extrañaré mucho— les susurró a ambos para después acercárseles y darles un afectuoso abrazo.
—Nosotros a ti hija— respondió su padre besándole la frente —. Te veremos en Navidad.
—Lo sé, los quiero.
Sonriéndoles una vez más, la castaña los soltó y se giró para subir al expreso y poder buscar a Harry y a Ron, que seguramente todavía ni siquiera han de haber entrado a la estación, ya los conocía: uno llegaba tarde por esperar a que todos sus hermanos estuviesen listos, y otro llegaba tarde porque sus tíos no daban señales de querer apurarse un poco para que su sobrino llegara a tiempo. Bien, ya hablaría con Luna o con Neville.
Subió a bordo con su baúl flotando detrás de ella y su pequeño gatito en brazos, enseguida comenzó su búsqueda exhaustiva para poder divisar a alguien que le fuese conocido. No obtuvo resultados. Al menos no los esperados, porque sí se encontró con muchos alumnos de años inferiores o alumnos de su mismo curso, lastimosamente, la mayoría de estos últimos, eran Slytherin, sería algo así como una aberración si ella llegase siquiera a saludar a cualquiera de ellos. Pensándolo bien, la situación sería un poco graciosa.
Al seguir avanzando por los vagones para llegar al que era de los prefectos se topó con Padma, quien le dijo que ya había visto a su pelirrojo favorito a bordo. Avanzó con un poco más de rapidez. Si ron no estaba en el vagón de los prefectos tenía que apurarse para ponerse la túnica e ir a buscarlo y en el trayecto ayudar y orientar a los de nuevo ingreso; después ir a ver a Harry. Estaba preocupada por él, le había escrito muchas cartas contándole lo que le pasaba, o preguntándole cómo estaba. Ninguna había sido respondida a pesar de la obvia insistencia. Esperaba que no fuera nada parecido a lo que hizo Dobby cuando estaban prontos a cursar segundo año.
Dirigió su mirada hacia atrás al haber creído escuchar su nombre; no había nadie que le hablase, tal vez escuchó mal. Cuando se giró para seguir con su camino se topó estrepitosamente con alguien cayendo al suelo encima de esa persona. Trató de levantarse lo más rápido posible para no causar daño a nadie. Logró todo el efecto contrario, entre más se movía ella, más se movía la otra persona provocando un enredo de cuerpos más molesto si cabía. Se fijó en su propio cuerpo y al apoyar la mano en el suelo vio el logo de Slytherin bordado en la túnica contraria. Se detuvo en seco. Estaba frita, nada mejor que tropezarse con un Sly para saber que tu día comenzaría mal.
—Sangre sucia— esa voz… definitivamente estaba muerta. Levantó la mirada sólo para encontrarse con la penetrante mirada mercurio sólido de nada menos y nada más que de Draco Malfoy. Por un instante, se perdió en esa fría mirada.
—Dime— logró articular sintiendo la hecatombe venir.
—Quítate de encima mío. Infectas mi aire y espacio personal con tu asquerosa combinación de sangre. La gente nos mira, provocas vergüenza en mi persona— le siseó mirándola peligrosamente. El comentario le dolió, más no era nada que no se esperase.
—Yo… este… si. Ya voy— titubeó, la mirada de Malfoy estaba logrando inquietarla en demasía. Recordó lo que había pensado tan sólo unos momentos antes. Si se topara con un Sly sería gracioso, pero si se topara con un Sly que además es Malfoy, eso no podría catalogarse como gracioso, sino más bien como desastroso. Y sí, desastroso definía su situación actual. Comenzó a reír sin poder detenerse.
—¿Qué es tan gracioso? ¡Muévete!— exigió el chico debajo de ella. No pudo más que seguir riendo al grado de olvidar quién era ese chico y recargar su frente en el hombro de él —. Más de lo que puedo aguantar— musitó para sí mismo. La tomó fuertemente de los brazos llamando su atención. Seguro le dejaría hematomas. Cuando lo vio a los ojos esbozó una mueca desdeñosa—. Querida empollona come libros Granger, independientemente de tu asquerosa sangre eres una mujer. Yo soy un caballero. Aún así no esperes mucha paciencia por parte mía.
Dicho esto, la empujó sin el menor pudor o remordimiento posible. Terminó dándose un buen golpe en la cabeza. Él se levantó grácilmente alejándose de ahí con pasos rápidos y elegantes. Notó que el aspecto de Malfoy estaba un poco más descuidado que de costumbre: el cabello un poco despeinado, más pálido que lo usual, incluso un poco más delgado; lo más inquietante, fue su mirada, siempre la veía con odio, repulsión, pero esa vez no había odio, no había repulsión, no había nada, sólo gris. Se puso en pie algo adolorida preguntándose qué demonios acababa de pasar ahí. ¿Por qué Malfoy actuó tan fuera de sí? Era lógico que la insultaría, pero no lo era el que no la hubiese empujado sin esperar a que ella se quitara. ¿Por qué le ganó la risa en un momento así? No suele ser de las que ríe así sin gran motivación. Quién sabe, ya lo resolvería luego, pero lo haría, no dejaría un acertijo como ese sin resolver.
Entró al vagón de los prefectos y acomodando su baúl en el lugar donde correspondía, se puso la túnica y salió de nuevo de ahí buscando a Ron o a Harry. Encontró al segundo a varios metros de ahí, su cabellera era inconfundible. Sonriendo se encaminó a saludarlo, ya lo extrañaba. Llegó prácticamente corriendo a su encuentro envolviéndolo en un abrazo de mamá oso.
—¡Harry!— gritó efusiva. Él sólo sonrió ante tal muestra de afecto, devolviendo el abrazo a quien fuese su mejor amiga.
—Hola Mione— dijo a modo de saludó —¿Cómo estás?
—Enojada, ¿Tú qué crees? No respondiste ninguna de mis cartas— respondió a modo de reproche soltando al chico. Lo tomó de la mano y lo encaminó a su vagón de siempre, donde se reunían todos.
—Sí, bueno, mis tíos me confiscaron todo correo gracias a una "pequeña" travesura de Dudley. Oh pero valió la pena— ella lo miró interrogante. El azabache puso los ojos en blanco y se tapó la boca ahogando una risa — ¡Es que hubieras visto! Pinto el cabello de tía Petunia color rosa chillón— ambos rieron durante varios segundos. Cuando llegaron al vagón vieron que Ron ya estaba ahí sentado… comiendo. También vieron a Ginny, quien les sonrió alegre, más a Harry.
—¡Ronald Weasley! ¿No haces otra cosa más que comer?— se quejó inmediatamente la castaña sentándose a su lado mientras Harry lo hacía al lado de la pelirroja menor.
—¿Eh? Pero si tan sólo es el almuerzo…
—El tercer almuerzo de hoy— agregó Ginny riendo.
Todos soltaron unas carcajadas haciendo que Ron se pusiera más rojo que su cabello. Cuando lograron calmarse, siguieron hablando de cosas banales, sin importancia. Si habían hecho los deberes, qué había cocinado la Señora Molly para alimentarlos bien, cuántos castigos había recibido Harry injustamente y por qué aún no se mudaba a Grimmauld Place cuando claramente dijo que lo haría, las bromas de los gemelos Weasley y su éxito con su tienda. El tiempo se les fue y el expreso partió cinco minutos después.
A mitad del trayecto a Harry decidió darle hambre, así que se dirigió afuera a comprar unos dulces con la señora del carrito. Volvió cargado de todo tipo de golosinas. Quien más se animó a comer fue el pelirrojo.
—Me encontré a Malfoy afuera, estaba quitándole sus dulces a unos chicos de segundo— dijoel ojiverde abriendo una rana de chocolate —¡Miren! Me tocó de nuevo a Dumbledore. Creo que mi colección está repleta de él.
—¿Te molesto?— preguntó interesada la castaña. El aludido sólo se encogió de hombros.
—Lo de siempre.
—Mis hermanos y yo lo vimos la semana antepasada en El Callejón Diagon— el pelirrojo hizo un mohín con la nariz, claramente disgustado —. Creo que es un mortífago.
—¿Por qué crees eso?
—Bueno Mione, estaba en actitud sospechosa; iba con su madre. Los seguimos hasta una tienda de magia oscura. Mm… sí, definitivamente es un mortífago— la castaña abrió los ojos sorprendida.
—¡Ron! No puedes afirmar cosas sin tener pruebas.
—Ya.
—¡Harry, dile algo!— exclamó Hermione molesta.
—Ron, no insultes al santo omnipresente del señorito Malfoy— el pelirrojo sólo rió. La castaña rodó los ojos y decidió no alargar más el asunto. Se estaba metiendo en cosas que no le incumbían; si Malfoy era o no era mortífago no era problema de ella, ¿Verdad?
Bueno, probando, probando, 1, 2, 3… Okno xD ¡Hola! ¿Qué tal, supero las expectativas en mi TIMO de Literatura o nah? :B bueno, como yo soy tipo… dramática y esas cosas, tal vez este inicio este medio aburrido, pero no se preocupen, que conforme pasen los capítulos se pondrá interesante. Me hubiera gustado poner las emociones o el punto de vista de Draco, pero no puedo hacerlo para lo que tengo planeado… muahaha 3:) soy malvada xD Oh sí, cuando se den cuenta lo que planeo querrán lincharme, cruciarme, avadakedavrearme y demás u_ú'. También he de decir que el cap está muy corto para mi gusto; 2.000 palabritas eh D:, pero sólo para esto hay TnT mi musa se ha ido de viaje en búsqueda de Theo Nott w! [Amo a ese chico :')] El próximo cap promete 4.500 palabras mínimo, y el que sigue 7.000.. Oh shi! Y muy interesantes :D ¡Nos vemos! Que tengan lindo día n_n