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Historia 121741 — capítulo 2
Hermione no paraba de darle vueltas a aquellas palabras de Parkinson, ese sábado se organizó una salida a Hogsmade, Ron había comenzado de nuevo una relación con Lavender Brown y Harry y Cho estaban muy apegados, por lo que ellos habían decidido ir a caminar por las calles o visitar tiendas y Hermione quedó sola, buscó un libro y entró a las tres escobas por cerveza de mantequilla o hidromiel, se sentó sola a leer cuando sintió una pesada mirada sobre ella, ya la había reconocido, sólo su mirada le pesaba tanto y en una mesa más alejada de la suya estaba Draco Malfoy, igualmente con un libro y con Ananá Confitado, aunque el libro tapaba parte de su cara, sobre él se veía que los grises ojos de Malfoy estaban maliciosamente posados sobre la castaña. Él la miraba muy atentamente, no sabía la razón pero le parecía que Hermione estaba muy atractiva, aunque trató de eliminar rápidamente ese pensamiento de su cabeza y comenzó a leer su libro sin prestar mucha atención, aunque ella siempre le había parecido muy linda desde el cuarto año cuando el idiota de Viktor Krum la había invitado al baile de navidad del torneo de los tres magos, pero seguía siendo una sangre sucia, impura y le daba asco. Esa noche al regresar Hermione fue a comer y luego se sentó a las afueras del castillo comiendo Grageas y escribiendo una carta, Malfoy llegó y se sentó a su lado en silencio dispuesto a molestarle, Hermione no notó su presencia, pero él si notó que lloraba y que sus lágrimas caían en el pergamino que escribía, Hermione se dio cuenta de que el rubio estaba ahí y se apartó bruscamente, muy asustada. -No te haré daño Granger, aunque venía dispuesto a hacerlo pero... veo qué lloras, y no es que me interese o que me conmueva, tus lágrimas son como un felix felicis para mí, pero… ¿Qué rayos te pasa?- Dijo Malfoy con una mueca en el rostro parecida a una sonrisa, mientras Hermione retrocedía hasta encontrarse con la espalda contra la pared, tenía miedo pues Draco no era precisamente el más amigable de los Slytherins. -No te importa lo que pasa y sabes que no te tengo miedo ¿recuerdas el tercer año? tuviste que ir a la enfermería luego de ese puñetazo que te di.- Dijo Hermione con una sonrisa nerviosa, Draco se acercó a ella y puso sus manos a los lados de su cabeza, pegó la punta de su nariz con la de ella y le dijo en un susurro -Quizá deberías tenerme miedo Granger.- y sonrío, cuando Hermione separó sus labios para hablar y Draco sintió su aliento rozando su rostro la miró detenidamente y la besó... con tanta brusquedad que casi le dolió. Se apartó de ella con cara de desprecio y la miró con odio, sin saber que era lo que había hecho y se volvió a acercar a ella diciendo en un tono amenazador -Si alguien se entera de esto Granger, date por muerta porque no pensaré dos veces antes de lanzarte una maldición ¿entiendes?- Hermione se quedó callada en un estado de shock como si le hubiesen lanzado un Petrificus - ¿ENTIENDES?- Gritó Draco demasiado alterado y se fue dando zancadas, Hermione entendió pero lo que no logró entender fue lo que había pasado, se limpió con asco los labios con las mangas de su túnica, aunque el beso le había producido todo menos eso… Draco entró muy enojado a la sala común y encontró a Pansy sentada frente a la chimenea leyendo la revista "corazón de bruja", él la tomó por el cabello y comenzó a besarla violentamente, luego la soltó y se sentó en el sofá mirando el fuego... nunca había sentido con un beso lo que sintió con Hermione y eso le producía mucha furia, enojo y frustración porque... le había gustado.