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Malfoy Manoir 3: Dark Angel Love Teens — capítulo 13
Se les caía la cara de vergüenza… esa era la verdad, pero más a Draco Malfoy, sobre todo cuando Hermione *"embarazadísima"*Granger estaba ahí, con los brazos en jarra, mirando fijamente a Reygii, fue evidente que la noticia de que él había sido realmente despectivo había llegado a sus oídos antes del atardecer, Harry no había podido pasar por alto esa situación, porque no era posible que ese chico se expresara de ese modo, no fue el hecho de que desperdiciaran la comida, a diario en el comedor todos lo hacían, sino por la grosería dicha a los protegidos de Hogwarts, pero por más que hizo, él dijo que no tenía porqué pedir perdón y no había modo de que lo obligaran a hacerlo ni aunque le habían dicho que enviarían una carta a sus padres
-Es que jamás te habías expresado así, Reygii - Rabiaba Hermione mientras daba vueltas a su alrededor - ¿Te das cuenta de lo grosero que has sido? ¿En que papel queda este colegio? ¡Ya ni siquiera Draco cuando me decía sangre sucia! Esta es una situación que no podemos dejar pasar por alto ¿Por qué no quieres disculparte?
-No pueden obligarme… solo que usen el hechizo imperio - dijo entre dientes - Y si van a expulsarme, háganlo, no me importa porque yo no pienso rebajarme a pedirle perdón a nadie, así que hagan lo que tenga pensado - Bufó mientras se acomodaba el pelo y tenía la actitud más arrogante del mundo
-A tus padres no les dará gusto…
-Me da lo mismo - Gruñó
-¿Y que pasaría si te castigan, te echan de casa y te quedas sin nada?
-Llamaría a Venus… solo dicen que es necesario que algún humano solicite su presencia para que la liberen los dioses y entonces, bueno, tendría todo de nuevo ¿No?
Harry. Draco y Hermione pensaron que Dennis se iba a sentir muy, muy decepcionado de lo que había dicho su hijo, no porque Fabien no lo fuera a estar, sino porque Venus había intentado matarlo, pero al parecer esa parte de la historia o no la sabía Gii o se le había olvidado o simplemente no le importaba nada
-Y se quejaban de mi - Murmuró Malfoy
-Una semana de detención Reygii… al menos eso si podemos hacer… ya que no podemos obligarte a disculparte…
-Bien…
-Pasarás la detención con Bennett
-¿Qué?
- chilló
-Le ayudarás con las labores de guardabosques que está desempeñando de seis a ocho de la noche, así mismo de dos a cuatro, le acompañarás al campo de quidditch para limpiar todo, sin magia por supuesto ¡Ah! Estarás bajo sus órdenes, no al revés… a ver si a él te atreves a decirle, directamente, que es… una persona pobre
-Estoy asesorando a Emma
-¿Y crees que ella querría estar junto a ti? Imagino lo que habrán pensado al enterarse
-Entonces que se vaya al carajo - dijo entre dientes y a Draco le dio ganas de darle una bofetada, pero no podía, no era su hijo y no quería usar violencia, pero la verdad es que Reygii estaba peor que nunca
Y por supuesto que en la habitación que Ben tenía compartida con todos, solo separadas por cortinas para las chicas, ya se sabía de los lindos comentarios de Gii hacia ellos, pero Ben solo sonrió de modo irónico, finalmente, era lo que todos pensaban, pero solo uno se había atrevido a decirles indirectamente lo que eran, así que esas palabras, intentaba que no le afectara en lo mínimo, aunque a Richard si le ofuscaba algo, pero igual se controlaba
El lunes la situación no fue mejor… Pero Gii tenía algo en ventaja, que nadie podía perderle el respeto, porque éste no era una dulce palomita, no se dejaba aminorar y lo peor, si alguien le preguntaba él respondía: *"¡Si, yo lo dije! ¿Y qué? ¿Tienes algún problema con eso? Intenta sobrevivir si puedes"*y cosas por el estilo, en verdad, era muy arrogante
Para Scorpius no fue sencillo la primera asesoría a Rose Weasley, cuya amiga quedaba sorprendida cuando le había dicho que tendría que recibir clases extras porque sus pócimas eran un desastre, pero ni modos, tendría que soportar al chico Weasley, la hora que pasó mientras él pacientemente le asesoraba en las pócimas, fueron tensas, él esperaba que ella de un momento a otro le hiciera un comentario hiriente, no lo iba a soportar… Estaban terminando, él estaba un poco intrigado, ella hacía todo a la perfección y a final era que no le salía la pócima ¿Qué era lo que estaba fallando? Pero ella simplemente decía que no sabía porque fallaba
-Y dime una cosa señor Malfoy ¿Se disculpará el otro señor Malfoy de lo que dijo en contra de los protegidos?
-No
- respondió tajante
-¡Ah! Que interesante…
-No hagas eso, Rose, tú no sabes las ideas que pasan por la mente de Reygii y…
-Es un altanero, un grosero y un pedante como todos los Malf…
-¿Y se puede saber si yo he sido grosero alguna vez? - Se volvió Scorpius hacia ella acercándose peligrosamente - ¿Te he ofendido? ¿Te he insultado, he hecho que haya denigrado a tu apellido o a ti misma? - Y la siguió acorralando hasta arrinconarla en la pared, mientras no le quitaba esos ojos grises de encima y ella parecía como hipnotizada, nunca había tenido tan cerca a Scorpius, podía sentir su aliento, su perfume, inclusive sus pechos rozaban con parte de su torso masculino y eso ya era decir mucho… estaba excitada… maldita sea, solo era un breve acercamiento
-N-no, claro que no lo has hecho - Jadeó Rose que ya no tenía donde escapar, con la espalda en la pared y con el cuerpo de Scorpius encima, en verdad, era hermoso, ese pelo rubio, esos ojazos grises, la nariz, los labios, todo él era… un bombón asesino… ya ni siquiera respiraba porque sus bubis rozarían más con el pecho de Scorpius pero éste seguía hipnotizándola con la mirada y bajando ligeramente la cabeza, casi, casi llegando a su rostro, los labios de Rose temblaron, por un momento, deseó que la besara ¡Oh, si! Un beso, probar esos labios masculinos tan sensuales, podría ser un pecado irresistible
-Aléjate
- susurró Rose débilmente
-No
- dijo él con suavidad - Mereces un castigo por ofenderme…
-Y-yo no te he ofendido - intentó meter las manos pero él las detuvo y las pegó a la pared, mientras que seguía aprisionándola
-No me importa si no regresas mañana a las asesorías, pero ya no aguanto mucho, me molesta que me agravies de ese modo, sobre todo porque no he sido yo, el que ha provocado ofensa alguna que te haga daño
-M-me estás ofendiendo ahora
-¿Por qué? - susurró con suavidad y esa voz grave ponía a cualquiera de nervios
-P-porque dices que vas a castigarme…
-Y es cierto - murmuró con sensualidad inclinándose más sobre su rostro, rozándole con su aliento fresco mentolado, la nariz del rubio rozó parte de su mejilla, ella se estremeció y estaba paralizada y derretida, pero Scorpius disfrutaba de sentir el aroma a chicle de ese pelo rojo intenso, de esa piel blanca pecosa, si… él también se estaba excitando demasiado, sus labios pegaron sobre la piel del rostro de la pelirroja, rozando peligrosamente, hasta encontrar los labios de la muchacha y presionar suavemente, acariciando con la lengua, suavemente, sin apresurarse
Ella se sobresaltó cuando la boca del rubio se apoderó de la suya, su pecho pegando al suyo, respirando agitadamente mientras él se mostraba calmado, cerrando los ojos con firmeza y saboreando esos labios femeninos que estaba haciendo suyos y lo enloquecían, definitivamente era algo inesperado, el primer día, el primer error decía él, pero no le importaba, tener así a Rose, besarla, tocarla, sentirla, era algo maravilloso, mordisquear sus labios, sentir su lengua rozar la suya, sin duda, la conexión de sus bocas era único
-Scorp…
- Jadeó Rose intentando repelerlo, pero no podía, no cuando su presencia era demasiado poderosa, cuando ese arrinconamiento rompía con su fuerza y su voluntad de rechazarlo, él sabía ser muy sensual y atrevido, sabía como llevar a una mujer al límite, como seducirla y hacerla sentir sensual, necesitada y ansiosa por caricias como las que él le estaba dando, no le soltaba sus manos, pero tampoco la lastimaba, solo la presionaba a la pared con su cuerpo, mientras ella se pegaba más a él y sus bocas no dejaban de conectarse mutuamente, eso era tan sensual, tan ardiente, que sentía que de un momento a otro perdería la cabeza
Los besos eran dulces, húmedos, con el continuo roce de sus lenguas, probando su saliva, mordiéndose mutuamente, chupando el delicado sabor de sus labios, en momentos dados, Scorpius cubriendo por completo esos labios femeninos, no los iba a soltar, no hasta que estuvieran sus labios hinchado por el beso, no la iba a soltar hasta que sintiera que explotaría… o que alguien los interrumpiera, pero en un momento dado, le soltó las manos y ella las dejó caer, él metió sus dedos dentro de la espesa cabellera y acarició ese suave cabello sedoso exótico y rojo
Pero no terminó ahí, él se retiró de sus labios, besando su mentón, siguiendo por su cuello, rozándole, lamiéndolo, inundándolo con su aliento, ella se estremecía, se derretía, sentía que quería que Scorp la tocara más, un cosquilleo comenzaba a llenarla, una sensación de humedad la hacía temblar de ese modo, se sentía mareada de solo desear tanto al rubio… si, era un Malfoy, si, debía odiarlo pero ¿Se podía odiar y desear al mismo tiempo? ¿Se podía amar y maldecir? Ella no pudo evitar tocar su cabello rubio suave y corto, buscó sus labios de nuevo y correspondió ampliamente al beso, sucumbiendo a la tentación, la maldita tentación llamada Scorpius, pero ésta vez, el beso fue más voraz y apasionado, más caliente, ella pegó sus caderas a las del rubio y sintió una clara erección… eso era interesante… la deseaba…
El quitó las manos de su cabello para sujetarla por su cintura, para estrecharla más a él, para que aprisionara su virilidad, para que el roce pudiera satisfacer un poco al animal que llevaba dentro de los pantalones y que querían poseer a esa mujer ¡Tan fácil como era tirarla sobre la mesa de pociones y hacerle el amor como nunca! Pero no era sitio para la señorita Malfoy, por lo que haciendo acopio de su fuerza de voluntad, temblando por el deseo hacia ella, tuvo que retirarse lanzando maldiciones mentalmente, ella estaba jadeando, respirando agitadamente
-Creo que por hoy eso es todo…
-¿Eh?
-Si sigo así… podría poseerte Rose… y no aquí, no ahora… así que mejor… me voy a calmar… y si aun tienes ganas de seguir con las lecciones… te veo mañana…
-¿Q-que lecciones?
-De pociones… o ya si quieres… de sexo - susurró Scorpius dejando a un lado su caballerosidad y salió apresurado del salón de clases, mientras que ella se dejaba caer en el suelo, con el maldito cosquilleo que nacía de aquella humedad entre sus piernas y que la ponían ansiosa ¡Maldito Scorpius por dejarla así! Pero ella nunca había tenido sexo con nadie… ¿Hubiera sido capaz de dejar que él la poseyera? Solo de una cosa estaba segura en ese momento… ¡Debía ir a su habitación y quitarse las ganas! Solo rezaba porque nadie estuviera o la interrumpiera por todos los dioses benditos…
A las dos en punto… de mal genio, de mal humor, esperando el ataque por parte de Bennett, el señorito Reygii estaba ahí, esperándolo en el campo de quidditch, ya a esas alturas, Harry le había dicho al muchacho que lo tendría ayudándolo, eso puso de malas a Ben, lo que menos quería era tenerlo ahí, pero al menos ya sabía lo que iba a hacer, suspiró a lo lejos cuando vio la figura elegante y distinguida del muchachito, pegado a la pared de mala gana, quería pasar de largo, pero no podía ignorarlo por siempre
-Estoy aquí - le dijo Gii cuando él se detuvo y le miró de modo curioso - Para ayudarte… estoy castigado una semana…
-Aja
- respondió él de modo desdeñoso
-¿Qué voy a hacer? - Gruñó
-¿Tú?.... Nada - respondió
-¿Cómo, nada? - Masculló
-No… nada… no te necesito… así que puedes irte por ahí… no te delataré, así evitarás ensuciar tus uñitas con la mugre que hay en los vestidores
-¡Pues no me puedo ir! - Se quejó - ¡Así que me quedaré aquí! - Gruñó
-Como quieras, pero no te quiero estorbándome - Le respondió de modo altivo y Gii entornó sus ojos rasgados y frunció los labios... se veía adorable... y claro que Ben, tuvo una idea para enfurecerlo más - Aunque hay algo que quizás puedas hacer…
-¿Y que demonios es?
-¡Bueno!
- Suspiró - Si te acaloras, quizás quieras darte una ducha… será un placer, verte desnudo de nuevo… igual y te tomo unas fotos… ¡Ese sería un negociazo!
-¿Qué te pasa? ¡Eres un imbécil!
-Y yo ya te dije que no me estorbes - Le respondió muy alto - Haz lo que se te venga en gana
Reygii hizo una rabieta que Bennett disfrutó en silencio, aunque lo tendría de nuevo en la tarde casi noche y ahí no sería tan fácil que se deshiciera de él, pero ni modos, el siguió su trabajo y Gii se quedó en el campo las dos horas, cuando terminó su horario y Ben no terminaba, él se marchó, pero se fue a otro sitio a rumiar su mala suerte ¿Por qué con él? Suficiente tenía como para estar a su lado, mejor lo hubieran mandado con el conserje
Se perdió por ahí, se quedó en uno de los salones echando pestes y rezando a los dioses para que la semana terminara luego, se olvidó de todo, hasta de ir a comer, pero finalmente, después de que pasaran las cinco de la tarde y se acercara la hora de irse de "guardabosques" con el idiota de Bennett, alguien se acercó a sus espaldas, era Emma y éste hizo un gesto
-¿Qué?
- Masculló
-No acudiste a la asesoría y eres el primero en reclamar si llego un minuto tarde, ya esperé media hora y alguien me dijo que te vio aquí…
-¿Quieres que te siga asesorando? - Gruñó
-Si ¿Por qué no?
-Pues por lo que yo…
-¡Ah! ¿Por qué dijiste que éramos unos muertos de hambre? Bueno, si, si lo somos, pero ahora si nos la están matando con la generosidad del director… a mí tus palabras no me ofenden, Reygii Malfoy… hace mucho… que he aprendido a recibir ofensas peores, las tuyas… son mínimas, son pequeñeces ¿O acaso Bennett te hizo algún reclamo?
-No…
-¿Lo ves? Puedes insultarnos todo lo que quieras, no me importa, no tengo dignidad si quieres tomarlo así, pero yo quiero que tú sigas siendo mi asesor ¡Me gusta la mala vida si eso es lo que estás pensando!
-No te entiendo, la verdad, no sé que esperas obtener de mí…
-Pues tu dinero quizás - Sonrió Emma - Porque otra cosa no lo creo ¡Y no porque no seas guapo! Pero no me interesas de ninguna otra manera, así que tampoco te equivoques conmigo ¿Vas a seguir asesorándome? O se te hace pesado o ya no quieres, dilo ahora y no te vuelvo a molestar, eso puedo asegurártelo
-Está bien - Murmuró - Mañana reiniciamos, aunque solo serán cincuenta minutos, porque a las seis tengo que ir a… mi castigo…
-Bien… hasta mañana entonces - Respondió Emma y salió del salón de clases, justo cuando Kii iba en compañía de Kháron, quien también estaba sorprendido de que Perla se hubiera aparecido en la asesoría, como si nada, aunque un poco más seria que de costumbre
-Hola
- Saludaron a Emma
-Buenas tardes…
-¿Ya no llevarás asesorías con Reygii? - Le preguntó con delicadeza Kháron
-Si, sigo con él - respondió extrañada
-¿Por qué? - Gruñó Keith - ¿Qué tiene él que no pueda darte yo? - Emma iba a decirle algo, pero en verdad que la mirada de furia de Keith la hizo silenciar, no le podía decir sus motivos, no era por ella, pero así debía ser, y era por elección propia, no porque se lo pidieran
-Lo siento mucho - susurró y se alejó de ellos, mientras que Kii sentía que odiaba a su hermano
¡¡¡Nos vemos el fin!!!