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Malfoy Manoir 3: Dark Angel Love Teens — capítulo 9
Por supuesto que para Emma y Perla fue emocionante que ellas pudieran preguntar a quien le simpatizara aunque sea de vista, si querían ser su tutor por unos días, no sería mucho tiempo, solo de lunes a viernes una hora u hora y media a lo máximo, para que les enseñara algo de magia básica y eso, claro está, significaría créditos extras en las calificaciones, claro que Richard estaba molesto con la idea, eso de que alguien le enseñara, frunció sus labios y se puso en una actitud de niño caprichoso y Perla se acercó a él
-Rich…
-¿Qué pasa Perlita?
-No te pongas así… te hace lucir más guapo - le dijo seriamente y éste soltó una risita, la verdad es que si, que Richard poseía el cabello negro, negro y unos ojos profundos y serenos, era muy atractivo, sobre todo después de quitarse toda esa ropa rota y la mugre que poseía de pies a cabeza, ya Emma le había recortado el cabello a casi todos
-Es que no necesito asesores, se un poco más de magia que todos ustedes…
-Sabes todos los hechizos prohibidos, los que sirven para atacar, destruir y lastimar… pero no los básicos, no te pongas en ese plan de niñerías y mejor buscas quien te asesore, aunque dice Ben, que si no encuentras uno en dos días, pues entonces, te darán uno
-¿Y tu ya sabes a quien se lo vas a pedir?
-Sip…
-¿De verdad?
-Claro que si… y si me dice que no ¡Pues ni modos! Y si me dice que si… será increíble
-Bueno, está bien… seguiré en el juego, solo porque la comida es buena y la cama está increíblemente suave y calientita… y porque tengo mucha curiosidad en saber cosas de mi abuelo estando aquí, como asesinaron a mis padres, solo me han dicho cosas malas de él, pero estoy seguro que no todo es así
La verdad es que desde el primer día, la pequeña familia que formaban Ben y los muchachitos, los niños, al sentarse a la mesa, habían considerado un insulto el modo de presentar una mesa, lleno de viandas, comidas que en su vida habían probado, dulces, pasteles y caramelos de postres… Pero ellos habían aprendido una cosa del modo más cruel… a no abusar y ser precavidos, ninguno, ni siquiera los niños más pequeños probaban los postres ni lloraban por los dulces, solo se limitaban a comer la comida, lo básico, dejando todo lo demás, a Benneth le molestaba haber visto en el comedor como los alumnos jugaban con la comida, la tiraban y escogían lo que les convenía, claro, era normal, ninguno, en su vida, había pasado hambre alguna vez
Ellos no eran avorazados, comían despacio, masticando lentamente, inclusive ver tantas cosas en la mesa durante el desayuno, el almuerzo y la cena, les quitaba un poco el apetito, pues les seguía pareciendo una exageración lo que servían en el colegio, aparte, Benneth vigilaba que no comieran cosas que pudieran hacerles daño debido a que sus estómagos no estaban acostumbrados y podrían provocarles vómito u otra cosa peor
Al día siguiente… Emma decidió buscar a su asesor o asesora, cuando de pronto vio a Mia sentada en una de las largas mesas del comedor y bueno, sabía que la ropa que ella tenía, era de esa muchacha y se le hizo una buena idea… ir a ponerse a sus pies, finalmente Ben había dicho que tenían que ser agradecidos y hacerles sentir a todos ellos, lo importantes que eran
-Señorita Mia Malfoy - se acercó Emma y se inclinó levemente
-¿Eh?
- Murmuró y levantó la vista, miró a la guapa muchachita sonriente, portando uno de los que eran sus vestidos
-Solo quería decirle que estoy muy agradecida por la ropa que tan amablemente nos obsequió y que portaremos con mucha dignidad, porque es usted, señorita, una persona muy desprendida y espero que las bondades del cielo le den más de lo que merece
-Oh… bueno… no fue nada - se ruborizó Mia ante los cumplidos
-¿Cómo que no fue nada señorita? Veníamos en harapos y usted nos ha convertido en personas bien
-Es ropa de calidad…
-Lo se, por eso es que le estoy humildemente agradecida y quiero decirle que lo que desee, lo que quiera, estoy para servirle…
-¡Vamos chica, no te quedes ahí parada, siéntate un momento!
-No quiero molestarla…
-¡Claro que no! - Sonrió Mia envuelta en la miel de adulaciones lo cual le fascinaba - Siéntate - le señaló y Emma tomó asiento un momento - ¿Y que están haciendo ahora? - Preguntó mientras se retocaba el labial
-Ahora estamos buscando un tutor para que nos enseñe lo básico en magia… dice el director que con una hora al día es suficiente para aprender lo más común, decidió que fueran alumnos porque así no tendríamos la presión de un profesor
-¡Ah! ¿Uno de nosotros? ¿No estarás pensando en mí?
-No señorita, no quisiera quitarle el tiempo
-¡Por supuesto! Siempre ando muy ocupada - suspiro y de pronto Gii se sentó a su lado, mirando solo un segundo a Emma y volviendo su vista hacia su libreta de anotaciones, Mia detuvo su labial y se volvió a ver a su hermano que estaba verificando sus apuntes con su elegante y perfecta caligrafía - Pero mi hermano Reygii no tiene tantas cosas que hacer y seguro él puede ayudarte en tus asesorías
-¿Qué?
- Chilló Gii alzando los ojos hacia Mia - ¿Qué dices?
-Es que esta adorable criatura está buscando asesor y pensé en ti, porque sé que por las tardes, antes del quidditch, no tienes nada que hacer… yo si, con mi club de modas y mi club de lectura, apenas y me da tiempo para salir con sobresalientes en los exámenes
-¡Oh, no, no señorita Mia! - Negó Emma - No quiero nada a la fuerza ni que su hermano se viera obligado… si Benneth se entera que me están enseñando a la fuerza, se molestará conmigo por permitirlo
-¡Ah! ¿Y que hay entre tú y ese adorable muchacho? Muy guapo por cierto…
-Es como mi hermano mayor…
-¿Y no tiene novia?
-No señorita, Benneth no tiene tiempo para esas cosas, además, no tenemos mucha vida social, así que él esta… libre…
-No creo que por mucho tiempo - sonrió Mia - se ve precioso así con las ropitas que Scorpius le dio, le hace ver elegante, aparte, es altísimo… dan ganas de comérselo enterito ¿Verdad Gii?
-No juegues conmigo Mia - masculló su hermano de mal humor, eso de escuchar esas cosas de su hermana le era incómodo, pero así era Mia, cuando algo le gustaba no era muy calladita ni lo ocultaba, sino todo lo contrario
-¿Entonces no quieres asesorar a esta linda damita? - hizo un puchero
-Ya le dije que no quiero que sea obligado - sonrió Emma - Mejor me voy y me pongo a buscar…
-Está bien - dijo de repente Reygii y Emma se detuvo
-¿De verdad está bien?
-Si
- hizo un gesto desdeñoso con la boca, sin verla, mirando solo a sus apuntes como quien no quiere la cosa - te espero a las cinco cerca de la biblioteca, se puntual, no me gusta esperar mucho y además a las seis y media tengo práctica de quidditch
-¡Oh! Que bien… ¡Gracias! - sonrió Emma
-Hola, hola, hola - apareció Keith de repente y miró a Emma de pies a cabeza, le sonrió ampliamente, la chica era preciosa, sin todo ese lodo y con ese vestido bonito, sin duda, parecía una damisela frágil y llamativa - ¿Qué pasa aquí?
-Nada, esta muchacha que me agradece el que yo sea tan desprendida y le haya donado parte de mi exclusivo guardarropa, aparte, acabo de convencer a Gii de que la asesore en magia, porque ella necesita un estudiante que la asesore
-Ah
- suspiró Keith y miró a su hermano con su gesto aburrido y fastidioso revisando apuntes - Pues si Gii no está convencido o no quiere, pues entonces yo puedo hacerlo con mucho gusto
Gii alzó la vista y miró a Keith detenidamente, mientras que Emma se quedaba absorta de que ese otro muchacho se apuntara de inmediato, Mia miró a cada uno de sus hermanos y frunció el ceño, dejo el lápiz labia y el espejo, mientras se centraba en Emma que aún estaba sorprendida por la oferta de ese guapo muchacho, bueno, los dos eran lindos
-Bueno, Gii ya había aceptado, pero finalmente, con esa carita de pocos amigos que tiene, quizás Emma, reconsideres a mi hermano Keith, es menos osco que éste - hizo una seña con los ojos
-¡Ah! Es muy amable su oferta - sonrió ella con mucha pena - Pero no quiero desairar al joven Reygii… ya había aceptado, a no ser que él ya no quiera y…
-Ya te dije que yo te asesoro - respondió Gii y se levantó - Asunto cerrado, te veo en la tarde
-¡Si, gracias! - sonrió de nuevo Emma
-¿Te gusta la mala vida, he? - Masculló Mia y Emma tuvo que despedirse de Mia y de Keith, marchándose rápidamente, ocultándose tras una pared y suspirando, de verdad no sabía como le iba a ir con Gii, porque se notaba que era muy distinto de Keith pero… Gii era Gii… y algún sacrificio tenía que hacer
Keith no ocultó su molestia y azotó su libro en la mesa
-¿Enojado?
-Reygii debió dejarme la asesoría a mí, es notorio que aceptó de mala gana
-¡Oye! La chica no quiso que tú lo asesoraras, quizás considera que Gii es más lindo que tú…
-¡Pues si quiere algo más con él, se topará con pared!
-Eso no lo podemos evitar, es su decisión
-¡Pero Gii debió negarse! ¡No es justo!
-No sé que está pasando por su cabecita loca… yo se lo pedí pensando que se negaría rotundamente y me sorprendió… quizás algo quiere con esa chica
-¡JA!
-Déjalo ya, Kii, no remedias nada con estar en ese plan… cuenta hasta mil a ver si te calmas
En tanto…
Kháron estaba en el salón de clases, sentado al frente, con la pierna cruzada con elegancia, leyendo un libro, como siempre, odiando los cuchicheos de las chicas a sus espaldas, en esa ocasión estaba solo, huyendo de Gii para que no le hiciera preguntas estúpidas, y esperando claro, que no les dijera nada a los demás, porque lo que menos quería, era que lo estuvieran fastidiando, de repente, una sombra le cubrió la luz y alzó sus ojos de mala gana pensando que era Reygii, pero no, un par de lindos ojos marrones le miraban fijamente
-Hola
- saludó Perla
-¿? ¿Hola?
-Me llamo Perlita… digo, Perlis… Mj… Perla…
-Aja…
-¿Tú te llamas Kháron, verdad?
-Si…
-Oye, disculpa mi atrevimiento, pero… resulta que debemos tener un asesor para que nos enseñe un poquito de magia… y yo me preguntaba si tu… bueno… si tu quieres ser mi asesor…
-¿Yo?
-Si… solo es una hora diario, podrían ser más, pero yo sé que tienen muchas clases
-¿Sabes quien soy yo, verdad?
-Si… Kháron Christopher… dicen que tu abuelo es Caronte ¿No? tienes una familia interesante
-Bueno y si ya lo sabes ¿aun así quieres que yo te asesore?
-¿Por qué no? - Masculló - Bueno, si no quiere pues no…
-¿No te doy miedo?
-¿Por qué me darías miedo? - Preguntó intrigada - la verdad es que no te comprendo nada
-Porque cuando yo toco algo, si quiero, puedo quitarle la vida
-¡Ah! Eso - suspiró - Pensé que era por otra cosa
-¿Eh?
-Anda
- alzó su mano - tócame… y quítame la vida…
-¿Te burlas de mi? - Jadeó ofuscado y sorprendido, abriendo sus ojos azules lo más que pudo
-Oye… nosotros somos la basura de la sociedad… si me muriera en este momento, no se perdería de mucho en el mundo ¿No es así? Cuando te vi me gustaste para mi asesor, claro que Benneth me dijo que no, que me buscara otro, pero yo no le hago mucho caso, pero si tú eres el que tiene miedo de que te vean conmigo porque soy una disidente, entonces es otro asunto el tuyo, solo dime que no y te dejo en paz
-Está bien… no me importaría ser tu asesor, si eso quieres
-¡Cielos, gracias! - Sonrió abiertamente y dando saltitos de alegría, claro que eso no paso por alto para las chicas que estaban al fondo del salón y estaban observando a esa atrevida chica hablándole al guapísimo de Kháron
-Estás jugando con fuego…
-Todos los días, estamos con la muerte al lado, por eso no me preocupa nada lo que digan de su persona
-Me sorprendes en verdad, pero no puedo negarme ya…
-¡Muchas, muchas gracias! - volvió a saltar de modo gracioso
-Bien… he… a las cinco y media… al pie de las escaleras principales, ya buscaremos un sitio adecuado para que te la asesoría, supongo que el director me hará llegar lo que quiere que les enseñemos ¿verdad?
-Yo creo que si…
-Entonces es un hecho, seré tu asesor y te estaré esperando en ese sitio, los días que deba asesorarte
-¡Gracias!
- Y volvió a levantar la mano
-¿Eh?
-¡Es un trato! ¿No es así? Sellemos nuestro trato con un fuerte apretón de manos - sonreía alegremente y esa sonrisa, la verdad, distraía al muchacho, porque era limpia, sincera, con esos ojos tan brillantes
-Si… claro - y alzó la mano para estrechársela
Ella la apretó y de repente su gesto cambió y no soltó la mano de Kháron, al contrario, le jaló el brazo y contempló su mano con detenimiento, acariciándosela suavemente y mirándola detenidamente, haciendo que el muchacho se sorprendiera, y las chicas al fondo del salón que estaban escandalizadas
-¡Que manos tan lindas y suaves tienes! - Susurró - Tus uñas son perfectas… tan limpias… y hueles a menta - se inclinó para aspirar el perfume de su piel - ¡Oh, cielos! Si que eres tan perfecto que da miedo ensuciarte
-¡Oye!
- Jadeó Kháron sintiendo un ardor en sus mejillas por primera vez
-¡Oh!
- Masculló ella - lo siento, mis manos si son muy toscas - chilló y Kháron miró que las manos de la chica estaban maltratadas y con las uñas mordidas - ¡Bueno! entonces te veo después, señor Christopher…
-Kháron…
-Khá-ron
- sonrió ella y se alejó alegremente, mientras que él sentía que aún le ardían sus mejillas y las sacudió ¿Acaso se había sonrojado? ¡En su vida le había sucedido cosa semejante! ¡Esa chica si que era todo un caso! ¿Pues que se creía? Pero no podía quitarse ya de la mente, todas las escenas graciosas… y era linda… Perlita, Perlis, Perla…
Volvió la vista a su libro e intentó leer, pero no pudo, recordó las graciosidades de la niña y aún sentía sus manos sobre la suya, no pudo evitar sonreír y tuvo que morder su pluma para simular, pero era imposible, se relamió los labios y se los mordió, pero ya no podía controlarse, esa chica era todo un torbellino y no le temía para nada, sonrió abiertamente, mientras que los que entraban se embelezaban por esa situación, las chicas del fondo, se pusieron muy celosas ¡no era justo! Que esa intrusa, manoseara de ese modo a Kháron y que lo hiciera reír de ese modo, era una bacteria insignificante, así que no podía fijarse en él…