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Mentiras dolorosas — capítulo 15

Hermione estaba en las perfectas, junto a Draco y Scor. Los dos hombres del que siempre estaría enamorada.  -Estas segura de esto?.-le pregunto su amiga pelirroja. Ginny había ido a visitarla esa tarde.  Hermione le sonrió delicadamente y asintió. Ginny le sonrió de vuelta, era la felicidad de su mejor amiga y no podía cuestionarlo.  -Vaya...nunca pensé que fuera Draco...simplemente era...inimaginable...digo, todos los insultos y las miradas asesinas, hablaban de más.-repuso la pelirroja aún impresionada. Hermione se limitó a reír.  -En fin...donde esta mi hermoso sobrino?.-pregunto una Ginny divertida. En eso Scorpius salió corriendo hacia ella y Ginny lo recibió con los brazos abiertos. -Pero que grande estas! Espero que un día tu mami te deje quedarte en mi casa.-dijo mientras le hacía cosquillas.  En eso llego Draco, el cual saludo a Hermione con un dulce beso.  -Bueno,Hermione es hora de que me vaya, mañana vendré de nuevo.-dicho esto la pelirroja se fue.  -Cómo te fue hoy? -Un poco cansado pero bien, ser auror es cansado. Pero me alivia la idea de que me esperas.-en eso Scorpius corrió hasta el y le abrazo.  Al llegar la noche la familia se acostó a dormir temprano pero lo nunca imaginaron que alguien los vigilaba de cerca. ˜˜˜˜Al día siguiente Ginny regreso pero iba acompañada junto a Luna y cada una con sus hijos.  Hermione estaba contenta de ver a sus adorables sobrinos. Luna estaba con la pequeña Rose de seis años, se parecía mucho a Ron solo que con los ojos de Luna, grises y el pequeño de Hugo de cuatro años. Este era rubio con los ojos de Ron, azules. Ginny junto a James de siete años, este tenía el cabello de su padre pero sus ojos eran chocolates, luego estaba Albus de seis años,también había sacado el cabello de su padre al igual que sus ojos, verdes y por último, Lily, la pequeña niña de cuatro años, esta pequeña era la misma imagen de su madre, pelirroja y ojos chocolates.  Los seis pequeños jugaban juntos en el jardín, reían sin parar. Las tres madres los veían sonrientes.  -Las eh extrañado mucho chicas.-confeso Hermione, las otras dos la miraron melancolíca y la abrazaron, ella se conmovió al borde de las lágrimas. -De verdad que las he extrañado, si supieran como era mi vida en el mundo muggle.-sin más Hermione les contó lo difícil que era vivir sin magia.  Mientras tanto en la oficina de Draco llego una carta de amenaza contra el y su familia. Estaba preocupado, aun no había descubierto quien la había mandado. Temía por su hijo y por Hermione.