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Mentiras dolorosas — capítulo 4
A la mañana siguiente, cuando Hermione despertó pensó que estaba soñando pero no, era verdad, si estaba en el mundo mágico, se alegró, volteó a ver a su hijo pero no estaba, se levantó rápidamente y bajo a ver si estaba. Lo encontró en la cocina con Molly, el pequeño tenia harina en la nariz, Hermione sintió alivio al ver con Molly.
-Buenos días.-dijo entrando a la cocina, el pequeño corrió hacia ella y le dijo lo que hizo con la señora Molly, habían preparado unos panqueques. Hermione se sentó a comerlos.
-Molly, iré en busca de un trabajo.-dijo la castaña tomando un poco de zumo de calabaza.
-Oh querida, eso no será necesario, no tienes que trabajar, acá todo esta bien.
-No Molly, quiero ayudar, no voy a dejar que yo y Scorpius seamos una carga, eso es lo que no quiero, suficiente con que me hayan dejado quedarme aquí.-la castaña se retiró amablemente de la mesa para ir a ducharse y alistarse para buscar un empleo, en el mundo muggle ella en la inmobiliaria a parte de vender casar, llevaba la contabilidad, creía que podía con eso.
Cuando estuvo lista, bajó a la sala y se despidió de Molly y Scorpius y desapareció de la casa para aparecer en un callejón en el Callejón Diagon, ahí buscaría un empleo libre, se paseó por todo el Callejón Diagon en busca de empleo pero en ninguno habían puestos libres hasta que vio un pequeño cartel en Flourish y Blotts Librería que decía que necesitaban ayuda, Hermione no lo pensó dos veces y entró para ocupar ese pequeño puesto, el dueño con solo saber quien era ella quiso aceptar pero le pareció extraño como alguien como ella pedía ser una empleada de el pero la acepto, Hermione empezaría inmediatamente, Hermione estaba contenta, trabajaría en un lugar "magnífico", lleno de libros, como a ella le gustaba.
Hermione trabajó gustosa toda la mañana y parte de la tarde en la librería, al salir un tumulto de gente y periodistas estaba reunidos, empujándose para ver a alguien, Hermione no podía ver quien era pero parecía que era alguien importante, Hermione se adentró entre la multitud para ver quien era, la curiosidad la mataba, aunque se hubiese metido entre la gente aun no podía ver quien era, las personas la empujaban, le pisaban los pies. *"Maldita sea, yo y mi estúpida curiosidad"*maldijo Hermione para sus adentros, entonces miro a su alrededor y le pregunto a una mujer que estaba cerca quien era al que todos quería ver.
-Es el hombre con más derecho, ha construido una fortuna el solo, ha adquirido la mayoría de las tiendas en el Callejón Diagon, dicen que quiere adquirir más lugares. -dijo la mujer tratando de ver quien era dando salto para poder logar verlo.
Hermione se preguntaba quien era, tenia dos opciones o arriesgarse a ver quien o salir de la multitud hecha añicos, la curiosidad la mataba quería ver quien era, así que se arriesgó, se apartó de entre la multitud, se estaba volviendo loca, cuando casi estuvo cerca de saber quien era alguien le tocó el hombro, al voltear no reconoció a nadie y de seguro fue un accidente, volvió a mirar hacia adelante para saber quien era y al hacerlo se encontró con la mirada que no veía en cinco años, su corazón se detuvo, un nudo en la garganta se le formó, no podía respirar, su pecho se hundía, su mente estaba en shock, sus ojos estaban como platos, no podía creer lo que estaba viendo, el también la veía y también estaba en shock, Hermione trato de tragar pero no pudo, él, quería correr hacia ella y abrazarla para comprobar que no era un sueño, ella abrió la boca para decir algo pero las palabras no fluían, ella camino hacia él y él hacia ella, los dos creían estar en un sueño, cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Hermione alzó su mano para tocar su mejilla y comprobar que lo que veía era real.
Tocó su mejilla y al hacerlo una sonrisa se le escapó del alma pero luego recordó esos cinco largos años en los que lloró por su "muerte", cosa que nunca fue cierta, él también sonreía pero al ver que la expresión de Hermione cambio a la de dolor, no entendió. Hermione retenía las lágrimas y el las veía, ella veía que sus labios se movían como si estuvieran hablándole pero no escuchaba nada, solo escuchaba su corazón palpando. Hermione Quito la mano de la mejilla de Draco y se tapó la boca para que no la escuchara sollozar, poco a poco Hermione se fue alejando perdiendo en la multitud, Draco no sabía que decir, todo había pasado muy rápido, la vio desaparecer y sintió ganas de seguirla pero le esperaba una entrevista y no pudo, tuvo que resignarse a volver.
Hermione no podía con el dolor, corrió hasta un callejón alejado y ahí lloró, lloró como esas noches que recordaba cuando le había dicho que Draco había muerto, todos estos años creyendo una mentira y gracias a esa mentira tuvo que escapar al mundo muggle.
Con la poca fuerza que le quedaba se levantó y pensó en su habitación en la Madriguera y en un parpadeo ya se encontraba ahí, se tiró en su cama a llorar, una parte de su corazón aun lo amaba y la otra lo odiaba por mentido.
-Hermione, eres tú?.-preguntó Molly desde el otro lado de la puerta, Hermione tragó amargamente y trato de hablar como si no estuviese llorando.
-Si, lamento no haberte avisado que no llegue pero estaba cansada, no creo que cene.-Molly le respondió con un "esta bien", cuando Hermione comprobó que ya se había ido siguió llorando hasta quedarse dormida.
En cambio, Draco, ya se encontraba en su mansión con un vaso de wisky de fuego en la mano, pensando y recordando lo que había ocurrido en la tarde, todo fue tan rápido que no pudo ni siquiera abrazarla, todos estos años buscándola, no aceptando su realidad y esa tarde en la que tenía una junta importante ella aparece, Draco quería tener un giratiempos y volver en el tiempo para abrazarla y besarla. Todo este tiempo cuestionando si ella se había ido por huir de él.