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Severus se enamora... — capítulo 95

-Te amo-dijo ella para luego besarlo-ahora Severus, ¿me harías el honor de ser primero que me haga el amor en esa cama?-dijo ella mirando la cama en la mitad de la habitación

-Me encantaría hacer eso

-Bueno, ¿y que esperas?-dijo ella mientras lo abrazaba por el cuello

Severus no espero más y empezó a besarla, sus manos pronto comenzaron a cobrar vida recorriendo las curvas de la pelinegra, ella se erizaba ante el contacto mientras torpemente le quitaba la ropa a Severus, en esos momentos agradeció que no llevara su vestimenta usual, pues de seguro ella no hubiera tenido paciencia para desabrochar la gran cantidad de botones que esta contenía y de lo más seguro hubiera terminado arrancándosela de un tirón, Severus sentía como su cuerpo empezaba a reaccionar ante las suaves caricias de la mujer, una sensación electrizante tenia lugar en su espina dorsal, a la pelinegra le pasaba lo mismo, cada una de sus terminaciones nerviosas respondían al tacto del hombre haciendo que poco a poco un intenso calor se apoderara de su cuerpo, Severus la llevo entre besos a la cama, ella yacía debajo de él, durante un momento el pelinegro solo se dedico a admirar su belleza y luego procedio de nuevo a besarla, pasando de sus labios a su mandíbula y a partir de allí dejando un camino de besos y caricias sobre su torso, volvió a hacer lo mismo hasta encontrar de nuevo los labios de Amy, concentrado en ellos deslizo sus manos hasta la espalda de Amy para desabrochar su brasier, pero no encontró el broche, Amy en ese momento solto una pequeña risa y lo miro

-Es la segunda vez que te pasa eso-dijo ella-lo que buscas esta en el frente cariño

Severus esbozo una media sonrisa y levanto una ceja, ella lo acababa de llamara cariño y en efecto era la segunda vez que el estúpido brasier tenia el broche en frente, y cuando buscaba el broche atrás y no lo encontraba se sentía como un completo e idiota adolescente hormonado,a Amy por el contrario la situación le parecía divertida y claramente se lo demostraba a Severus con su sonrisa, Severus estaba encima de Amy mirándola, asi que esta se levanto un poco y tomo las manos de Severus acercándolas a su pecho

-Aquí esta lo que buscas-le susurro y luego lo beso

Severus desabrocho el brasier con delicadeza, a veces esa cosas parecían cubos de Rubik en serio, al poco rato ambos se encontraban completamente desnudos sumidos en las caricias del otro, Amy soltaba ligeros gemidos lo cual excitaba aun más a Severus, pronto Severus se introdujo en ella haciéndola soltar ahora un gemido bastante sonoro, Amy se aferraba a Severus mientras sus caderas comenzabanaa danzar, Severus callaba los gemidos de Amy con sus besos, pronto las embestidas de Severus se tornaron más rápidas ocasionando que Amy se arqueara y tirara su cabeza hacia atrás dándole acceso a su cuello a Severus, él llevaba al cielo a Amy con sus caricias, y para Severus el cuerpo de Amy era el mismísimo paraíso, al cabo de un rato y según Amy retornar del paraíso un par de veces, Amy y Severus se encontraban acostados en la cama mirándose el uno al otro, Amy delineaba el rostro de Severus con sus delicadas caricias mientras este solo se dedicaba a mirarla

-Me gustan tus ojos-dijo ella delineándolos con cuidado-me gusta tu nariz-dijo ella ahora tocando sus mejillas y luego dándole un beso en su larga nariz-me gustan tus labios-dijo ella y luego deposito un suave beso en ellos-ahora sus manos jugaban en su cabello

Severus le dedico una de esas sonrisa que solo a ella le regalaba-a nadie le gusta mi nariz-dijo el burlón

-A mi me gusta-dijo ella sonriendo-te da un toque… aristocrático

-Si tu lo dices

Ella le sonrió y lo volvió a besar-Severus aunque me encantaría seguir en esta cama contigo, lamento informarte que ha llegado la hora de ir al castillo

-Es una lástima

-Lo sé-dijo ella aun jugando con su cabello-me gustaría que me acompañaras

-¿Quieres que este presente cuando hables con Albus?

-Si, no quiero estar sola-dijo ella

-Lo haré si así quieres-fue su respuesta

-¿Piensas que debería de darle otra oportunidad a mis abuelos?

-Eso solo depende de ti, ¿quieres hacerlo?

-Supongo que todos merecen una segunda oportunidad, pero te juro que si me vuelven a Sali con lo mismo que me dijeron en el mundial de quidditch les lanzare un hechizo

-Que agresiva

-Y eso que no me has visto molesta-dijo ella riendo

-Creo que no me agradaría ser la persona con la que estas molesta-dijo él

-Es muy listo profesor Snape, pero ha decir verdad solo un par de personas me han hecho molestar lo suficiente como para causar miedo y una de esas fue mi madre y creeme no es bonito verle molesta a ella

-Me lo imagino

-Pero tu puedes estar tranquilo, no creo que me pueda molestar contigo fácilmente, bueno claro esta a menos de que me encuentre tomada y me llames Suzanne, esa es una mala combinación-dijo ella

-El alcohol y tu no son una buena combinación al parecer

-Solo no me dejes tomar vodka y tequila-dijo ella

-Ahora que lo recuerdo la primera vez que me besaste estabas tomada

-El vino no cuenta-dijo ella-además solo me alentó un poco, yo de por si te quise saltar encima desde que te vi, entonces el vino no cuenta

-Explicate mejor mujer

-Bueno, considera la siguiente situación: He estado bebiendo vodka o tequila, estoy sola y es tarde, mi hipotálamo está nadando en una sopa de estrógenos y progesterol. De repente, hasta Lockhart me parece un candidato viable con el cual acostarme...

-Lockhart, ¿en serio?

-Las personas hacen estupideces estando ebrias, no soy la excepción, supongo que tu estando ebrio alguna vez haz hecho algo estúpido

-Tienes razón, las personas hacen estupideces estando ebrias

-Lo ves, no soy la única-dijo ella y luego empezó a reír a carcajadas cosa que sorprendió a Severus, ahora ¿qué la había hecho reír?

-¿De que te ríes?

-Solo recordé algo-dijo aun entre risas

-¿Puedo saber qué?

-Supongo-dijo ella y luego lo miro-es solo que recordé esas noches en las que me aventuraba a algún bar

Severus frunció el ceño, no le agradaba saber de las aventuras como las llamaba Amy

-No te molestes ahora-dijo ella-ni siquiera nos hemos levantado de la cama, me acabas de hacer el amor, no te puedes molestar Severus Snape

-Vale, no me molestare-dijo el guardándose su recelo

-Más te vale-dijo ella-además lo que recordé es gracioso, solo te iba a decir que había recordado que cuando estaba sentada en la barra y se me acercaba alguien que se quería hacer el galante conmigo, pero no era de mi agrado, por Merlín-dijo ella y volvió a reír-digamos que no era muy sutil al decirles que no estaba interesada en ellos

-¿Qué les decías?

Ella lo miro y trato de poner expresión seria-"Mira, este es mi décimo trago y aun no tengo ganas de follar contigo, así que vete a perder el tiempo a otra parte"-dijo ella y luego volvió a reír a carcajadas

-Vaya manera de ser rechazado

-Era eso o crearles falsas ilusiones y la segunda opción me parece demasiado cruel-dijo ella

Luego de eso el silencio lleno de nuevo la habitación, ambos permanecían mirándose el uno al otro, sabia que tenían que ponerse de pie y marcharse, pero ninguno de los dos tomaba la iniciativa, podrían quedarse toda una eternidad perdidos en los ojos del otro, Amy acariciaba el rostro de Severus, el tenia a Amy cautiva en sus brazos y con unos de ellos acariciaba su fina cintura causando a veces que Amy riera por las cosquillas que esto le causaba, esa escena era simplemente perfecta, la sonrisa que la pelinegra reflejaba en su rostro era una de las cosas más hermosas que Severus hubiera visto jamás, eso le hacia recordar lo que la madre de Amy le había dicho en el momento en que supo de la relación, ella le había agradecido el haberle devuelto a Amy esa sonrisa, que según ella no veía desde que la pelinegra era una niña, él la hacia sonreír con sinceridad, esa sonrisa era de felicidad, él la hacia feliz, él le había devuelto la felicidad a aquella mujer, recordó que cuando hablaba con Nova creía que moriría ahí, estaba frente a una veela ajustando cuentas por su hija, le habían acabado de decir que eran pareja, esa hermosa mujer y él ese hombre mayor, creyó que ella le reclamaría él haberse aprovechado de su niña, pero vaya sorpresa la que se llevo cuando la veela lo abrazo y le beso la mejilla agradeciéndolo por hacer sonreír a su hija, solo le había pedido que no la dañara o sino conocería a una veela molesta, esa había sido su única advertencia; Amy miraba al pensativo Severus y lo saco de su ensoñación con un delicado beso

-Me alegra que ya no la escondas de mí-dijo ella rompiendo el silencio

Severus entendió enseguida, ella hablaba de la marca, el ya no la cubría, al recordarlo palideció un poco, si es que eso era posible, e instintivamente retiro aquel brazo de la cintura de la mujer

-Sabes que te amo ¿verdad?-dijo ella al ver como Severus retiraba su brazo-que eres la persona más importante que hay en mi vida, que para mí no hay nadie más maravilloso que tú, que me haces sonreír tanto que me duele la cara-dijo ella con los ojos humedecidos y una suave sonrisa-que mi corazón late por ti y que es solo tuyo, si sabias eso, ¿verdad?

Severus la miraba en silencio mientras veía como algunas lágrimas lograban escapar de aquellos ojos grises que le miraban, ella estaba llorando, pero una sonrisa se asomaba en su rostro, en sus ojos no se demostraba tristeza, por el contrario rebosaban de felicidad, ella lloraba pero estaba feliz, lloraba de la felicidad…

-Te amo-el rostro de Severus era todo un poema al ver como emanaban de aquellos bellos labios esas palabras dirigidas a él-te amo-repitió ella y tomo el brazo que Severus había apartado-y por eso esta marca no me importa, te amo demasiado, esa estúpida cosa no me importa, porque tu no eres eso y tú me importas demasiado como para dejarte a un lado por una estúpida marca en tu brazo, te amo tanto-dijo ella con el brazo de Severus entre sus manos-que ya no me molesta que veas esto-dijo ella hora posando la mano de Severus en la cicatriz de su cuello-es solo una marca ¿verdad?

Severus se acerco a ella y la beso, la beso como si no hubiera un mañana, esa era su forma de decirle que también la amaba, él no era un hombre expresivo y sentimentalista, pero si la amaba, sin duda alguna la quería, pero aun sentía conflictos por sus sentimientos hacia Lily, ella estaba muerta, si, pero el aun la quería, siempre la querría, y de un modo u otro sentía que eso no era justo para Amy

-Es solo una marca-le susurro tras terminar el beso por la falta de aire

Amy aun conservaba el maquillaje de la obra de hace un rato, por lo cual ahora tenía el rímel corrido a causa de las lágrimas, ella estaba consciente de ello, pero no le importaba, ella seguía sonriendo, Severus intento limpiarla un poco con sus dedos, pero solo consiguió esparcirlo más cosa que hizo reír a Amy, ella le decía a Severus que ahora ya no se quería marchar a Hogwarts, solo queria quedarse a su lado, para el pelinegro eso sonaba más que tentador, pero aun así le recordó su cita con Albus, ella soltó un bufido y le dijo que podía cancelar la cita e ir mañana, a Severus la idea no le parecio para nada mala y por supuesto la secundo, él sugirió enviar una lechuza, pero Amy le recordó que ella no tenia una, ahora el que había soltado un bufido había sido Severus, tal vez le regalaría una lechuza después pensó él, Amy opto por llamar a su elfina para darle el mensaje a Albus

-La ama ha llamado a Ivy-dijo ella haciendo una reverencia-¿la ama Amy se encuentra bien?-dijo la elfina al ver el rostro con maquillaje corrido de Amy- la ama Amy ha estado llorando, ¿hay algo que Ivy pueda hacer para que se sienta mejor ama Amy?

-Gracias por preocuparte Ivy-dijo Amy sentándose en la cama y tapando su cuerpo desnudo con las sabanas-pero estoy bien, no te preocupes, no lloro porque este triste-dijo ella

-A Ivy le alegra escuchar eso ama Amy-dijo la elfina- A Ivy le alegra que la Srta. no este triste, cuando la ama esta triste suele llover, pero hoy es un día soleado, la ama esta feliz y eso hace a Ivy feliz

-Gracias Ivy-dijo Amy tras escuchar el discurso de la elfina-te agradezco la preocupación, pero te he llamdo para pedirte un favor-dijo la pelinegra-me gustaría que fueras a Hogwarts y le informaras a Albus Dumbledore que no podre reunirme con el hoy

-Ivy ira a Hogwarts con gusto ama-dijo la elfina

-Gracias Ivy, ahora puedes retirarte-dijo Amy con una sonrisa

La elfina desapareció tras un "plop" dejando de nuevo solos a Amy y Severus

-Ivy tiene razón hoy es un día soleado-dijo Amy quien miraba una de las tantas mariposas que adornaban su habitación

-Prefiero los días en los que llueve-fue la respuesta de él

-Los días lluviosos son hermosos, pero tristes-dijo ella

-Entonces la lluvia te pone triste-dijo él

-No sé si sea la lluvia, pero por alguna extraña coincidencia siempre que estoy triste esta lloviendo, pero últimamente no tengo razones para estar triste, por el contrario tengo una excelente razón para estar feliz-dijo ella con una gran sonrisa

-¿Y cual es esa razón?

-Tú-articulo ella mientras tocaba una de las mejillas de Severus

De nuevo la elfina aprecio tras un "plop" en la habitación, hizo de nuevo una referencia y dio a Amy el mensaje de Dumbledore, este le había dicho que lo lamentaba, pero que no podía faltar a la reunión, tenían algo importante de lo cual hablar y según le dijo Ivy él le tenía una sorpresa, a Amy esto no le agrado para nada, una sorpresa de Albus Dumbledore, ella odiaba las sorpresas y además cualquier cosa proveniente de ese viejo loco era sospechoso, ¿por qué se las tenia que dar de misterioso?, Amy dio un largo suspiro y le indico a Ivy que se podía marchar de allí, miro con pesar a Severus y muy en contra de su voluntad se levanto de la cama dejando a Severus apreciar su cuerpo desnudo, su larga y espesa cabellera negra cubría la mayor parte de su espalda, ella tomo su varita y tras un pronunciar un hechizo su rostro volvió a estar limpio, luego apunto a Severus quien la miraba con picardía y pronuncio el mismo hechizo, no era que él estuviera sucio, pero si estaba cubierto por el labial de ella, con un movimiento de su varita Amy estuvo vestida, ahora ya no llevaba la ropa de hace un rato, ahora llevaba un vestido y este no eres corto como los que solía llevar, era largo y caía hasta sus pies, la manga llegaba hasta los codos y este tenia un escote en el pecho, para sorpresa de Severus Amy recogió su larga cabellera en un moño dejando solo su flequillo y algunos mechones sueltos, se veía hermosa, al parecer no le importaba que la cicatriz en su cuello quedara a plena vista esta vez,se hunto un poco de labial y pronto estuvo lista, Severus con un movimiento de varita también estuvo pronto vestido, Amy insistió en ir vía polvos flu, pero Severus termino convenciéndola de aparecerse, le dijo que si no lo practicaba jamás se acostumbraría a la sensación, Amy abrazo a Severus y desaparecieron de la casa apareciendo en las afueras de Hogwarts, ahora Amy le reprochaba a Severus, si hubieran ido vía polvos flu ya estarían en el despacho de Albus y no tendrían que caminar, Snape ignoro el comentario y siguió caminando, al llegar al despacho Amy había notado la sorpresa que Dumbledore había mencionado, una sorpresa que a Amy no le agrado para nada, sus abuelos estaban allí, Sylvia y Balthazar LeBlanc se encontraban frente a ella, al verlos la expresión de Amy cambio a una de calma a una de verdadera molestia, saludo cortésmente pero en tono cortante, Severus solo observaba la escena en silencio, asiq ue esos eran los famosos LeBlanc, Amethyst se dirigió a Albus y le reclamo, se supone que hablarían sobre si ella debía o no hablar de nuevo con sus abuelos, pero no, él tenia que traerlos, la poca paciencia que Amy poseía en eso momento se acaba con cada palabra que salía de la boca de aquel viejo director, sus tontas explicaciones no le interesaban, su molestia era clara y ninguno de los presentes en el despacho lo paso por alto, Albus sugirió que seria mejor que Severus y él no estuvieran presentes, ya que el asunto era algo familiar, pero Amy declino aquella propuesta, solo dijo que él era como de la familia para ella y bueno Severus, era Severus, no quiso develar aun ante los desconocidos que eran sus abuelos su relación con Severus, en cuanto estuvo dispuesta a oir a sus abuelos tras los múltiples discursos de Albus ella tomo asiento junto a Severus en dos sillas que el hombre había hecho aparecer, Sylvia y Balthazar estaban nerviosos, no querían hacer molestar a su nieta, bueno en realidad nadie querría hacerla molestar, por Merlín ella era una semi-veela, Amethyst escucho en silencio lo que estos tenían para decirle, durante aquella charla el verbo "lamentar" surgió muchas veces, ellos se lamentaban, pero según decían la querían, querían que ella formara parte de su familia…

-Sus lamentos no traerán a papá de vuelta-espeto ella-ustedes le dieron la espalda y ahora esta muerto

-Y lamentamos eso tanto como tú Amethyst-dijo Sylvia

-Gerard era un gran hombre y nosotros fuimos unos tontos por darnos cuenta tan tarde de eso

-Él esta muerto y ustedes tienen gran culpa por ello

-Lo lamentamos-dijeron

Ahora Amy se habia levantado de su asiento, estaba furiosa, el tono de su voz había subido considerablemente y sus ojos, sus ojos tenían una tonalidad rojiza, afuera el sol había desaparecido y una tormenta parecía avecinarse, los truenos resonaban en el firmamento, el clima parecía cambiar con el humor de la semi-veela

-DEJEN DE LAMENTARSE!-grito ella-por su culpa él esta muerto, por su culpa él murió, por su culpa a mi me arrebataron mi niñez, por su culpa yo estoy rota, por su maldita culpa!-decía ella muy alterada

Albus  le indico a Severus que tratara de calmar a Amy, asi que este se acerco y ella de inmediato se abrazo a él con fuerza, estaba tan molesta, pero tan triste a la vez, afuera llovía y las gotas chocaban contra las ventanas, Amy abrazada a Severus las observaba mientras este le susurrara que se calmara, pero no eran aquellas palabras las que tenían efecto sobre ella, era él quien lo hacia, era su voz, era simplemente él, cuando estuvo más calmada se separo de Severus y dirigió su mirada a los tres espectadores que miraban la escena algo perplejos, ahora el primero en hablar fue Albus

-No fue su culpa Amy-le dijo él-ellos no tuvieron la culpa de lo que paso y tu lo sabes, pero tu los culpas porque ellos estuvieron ausentes, pero eso no los hace culpables de lo que les paso a tu padre y a ti

-Si no lo hubieran rechazado él tal vez hubiera estado a salvo con ustedes, él tal vez estuviera vivo-dijo ella ahora hablándole a Sylvia y Balthazar

-Sabemos eso y no hay día en que eso no nos mortifique-dijo Balthazar

-Tu perdiste a tu padre Amethyst, tu madre perdió a su esposo, y nosotros perdimos a nuestro hijo, perdimos a nuestro único hijo mi niña-dijo Sylvia levantando se su asiento-y ahora no queremos perder a nuestra única nieta, a nuestra única familia-y en ese momento abrazo a una desprevenida Amy, ella se tenso ante el contacto y se quedo estática, Amy ciertamente no respondió el abrazo, pero tampoco lo rechazo para suerte de su abuela

-¿Por qué ahora?-pregunto Amy cuando por fin pudo articular palabra-¿Por qué no me buscaron antes?

-Temíamos tu reacción Amethyst, tu temperamento no es que sea dulce-dijo Sylvia liberándola del abrazo

-No me conoces, no puedes afirmar tal cosa, no sabes nada de mí-dijo Amy

-Te equivocas-dijo Balthazar-si sabemos de ti, eres nuestra única nieta, por supuesto que sabemos de ti-dijo el hombre

-Puede que no estuviéramos en contacto contigo, pero sabemos de ti Amy-dijo su abuela

-¿Qué saben con exactitud?

-Mucho y a la vez nada-dijo Balthazar

-Preguntamos Amy, asi averiguaras que tanto sabemos-dijo su abuela

-Mi nombre, ¿Cuál es?

-Amethyst Suzanne LeBlanc Sauniere-dijo Balthazar

Ni siquiera Severus se sabia el segundo apellido de Amy, al parecer esos viejos si estaban informados sobre Amy

-¿Recuerdan el nombre de mi madre?

-Como no hacerlo-dijo su abuelo-tu padre se la pasaba mencionándola

Esto hizo que a Amy se le dibujara una sonrisa en el rostro, su padre molestaba a los suyos hablando de su madre

-No han respondido aun-dijo Amy

-Nova LeBlanc, de soltera Sauniere y próximamente White-dijo Sylvia-por cierto felicidades por tu hermana-dijo la mujer haciendo que Amy alzara una ceja, estaban bien informados

-¿A qué escuela fui?

-Beauxbatons-dijo su abuelo-fuiste la mejor de tu generación, te graduaste con honores y para resumir un poco luego estudiaste medimagia, historia y actualmente trabajas como profesora de Historia de la magia en Hogwarts

-Aunque para ser franca Amy, no entiendo que haces de profesora, podrias ganar mucho más como sanadora, eres excelente en ello

-Me importa un bledo el dinero, me gusta lo que hago ahora y eso me basta-respondió ella tajantemente

-Si quieres podría contarte lo que sé y asi nos ahorraríamos las preguntas, ¿ te parece?-pregunto el abuelo de Amy

Ella solo asintió y él procedio a hablar

-Naciste el 9 de enero de 1973, actualmente tienes 21 años, tu madrina se llama Minerva McGonagall y tu padrino Aberforth Dumbledore, resides en Inglaterra desde los 19, posees una casa en las afueras de Londres, la mayor parte de tu vida la pasaste en París donde eres dueña de una casa, dominas gran cantidad de lenguas, sabes tocar el piano y tus pasatiempos son leer y nadar, posees una mitad kneazle de color blanco a la cual llamas Gaia, tu varita posee un núcleo de pelo de veela, más exactamente  de tu madre, mide 32 cm y esta hecha de sauce, eres muy selectiva con las personas a tu alrededor, por lo cual tus amistades son pocas, tu abuela y yo solo sabemos de la familia Prewett, mantuviste una relación de 2 años con el ahora cazador del equipo de quidditch de Bulgaria Luka Sinclair, ¿quieres saber algo más?

Amy estaba sorprendida, si sabían sobre ella, demonios hasta sabían de su varita, ya su abuelo había mencionado tantas cosas y le preguntaba que si quería saber algo más, en serio ¿podria saber más? Amy por curiosidad le señalo que continuara, pero esta vez fue Sylvia la que hablo

-Lo que diré sonara como si te estuviéramos acosando, pero igual lo hare, tu hermana se llama Amelie, odias el quidditch, tu color preferido es el verde y odias el rosa, prefieres usar vestidos antes de cualquier otra cosa, amas el té de menta, no comes carne, solo pollo, detestas el jugo de calabaza y en general cualquier cosas que tenga calabaza, eres una bruja brillante y excepcional

-Están bien informados-dijo Amy-al parecer no perdieron el tiempo todos estos años, saben cosas que ni los dos caballeros presentes aquí conocían de mí-dijo haciendo referencia a Albus y Severus

-Bueno, los investigadores privados hacen maravillas-dijo Balthazar

Severus y Albus se encontraban en un silencio sepulcral, Severus procesaba algunos detalles que no sabia y los guardaba en su memoria al igual que Albus

-En serio parecen acosadores-dijo Amy

-Solo queríamos saber algo de nuestra nieta-dijo Sylvia

-He de admitir que saben bastante, es lo mínimo que se puede esperar de dos viejos Ravenclaws ¿verdad?-pregunto ella

-Es curioso, no eres la primera que nos dice eso-dijo Sylvia con una sonrisa

-Gerard decía lo mismo-dijo Balthazar respondiendo la pregunta aun no formulada de Amy -te pareces a él al parecer

-Se parece a él en efecto-interrumpió Albus-pero sin duda alguna posee el carácter de su madre

-Toda una Slytherin debo suponer-dijo Balthazar-tal cual como tu padre, porque para ser honesto no creo que no hallas respondido la pregunta de que en que casa hubieras quedado aquí, después de todo la curiosidad corre por tus venas

-Tu mismo lo has dicho, tal cual como mi padre

-Me alegra que así sea-dijo él-pero me parece que nos hemos desviado del tema principal, vinimos aquí para pedirte una oportunidad de que nos des un espacio en tu vida, no ha hablar de que tanto sabemos de ti

-Una oportunidad…-dijo ella más para ella misma que para los demás

Amy ahora daba vueltas por todo el despacho, caminaba de un lado a otro sin musitar palabra alguna, parecía que se hubiera olvidado que no se encontraba sola, sus ojos aun estaban de un tono algo rojizo, Severus y Albus podían notar como los ojos de los abuelos de la pelinegra se enfocaban en el cuello de ésta, directo en la cicatriz que había allí, Severus dedujo que Amy sabia que ellos miraban su cicatriz y por ende estaba algo molesta, a ella no le gustaba ser vista de esa manera

-Saben, podrían dejar de mirar mi cicatriz, se que no es bonita, pero no es la cosa más interesante en este despacho, tal vez, no se, quizás podrían enfocar su mirada en otra parte, porque es realmente de mala educación lo que están haciendo y claro esta, también esta el hecho de que me disgusta en demasiado-dijo ella haciendo un ademan con sus manos y luego llevándolas a su cabello para desatarlo dejando que este cayera hasta su cintura, se le veía algo revuelto, pero eso no le importaba en ese momento, el clima estaba algo raro aquel día, estaba muy cambiante, tal cual el temperamento de Amethyst, esto no paso desapercibido por Albus y Balthazar

-Curioso…-dijo albus llamando la atención de Balthazar, desde ese instante parecían comunicarse con miradas, no pronunciaban palabras, pero claramente sabían algo que los demás no

-Si quieren una oportunidad tendrán que reivindicarse conmigo-dijo Amy-y claro, con mi madre-dijo ella dirigiéndose a sus abuelos-y Dumby, por cierto me encantaría saber que te parece curioso a ti y al señor-dijo refiriéndose a Balthazar

-Te lo diré en cuanto termines de hablar sobre estos con tus abuelos, además ellos me pueden ayudar a explicarte

-Ahora soy yo la que tiene curiosidad-dijo Amethyst quien ahora se encontraba mirando a Albus

-En realidad eres única Amethyst-dijo Balthazar-no eres una bruja cualquiera

-Eso lo sé-dijo ella con algo de arrogancia-soy excepcional

-Que modesta-dijo Sylvia

-La modestia es una perdida de tiempo-dijo ella

-Me parece mi querida Amy que aun no has respondido, ¿les darás una oportunidad?

-Una oportunidad, solo una-fue su respuesta-y tendrán que disculparse con mi madre

Balthazar suspiro-Solo espero que no morir en el intento-dijo él algo divertido arrancándole una sonrisa a Amy

-Entonces mi querida niña-dijo Sylvia-¿ podríamos llamarte Amy?

-Supongo…abuela-dijo ella

A la mujer se le dibujo de nuevo una sonrisa y abrazo a Amy, esta de nuevo se puso rígida ante el contacto, pero movió sus brazos palmeando la espalda de la mujer, se sentía tan rara haciendo eso, ese abrazo no se parecía ni un poquito en los que les daba a Severus, aunque claro a él se los daba en situaciones completamente diferentes a esa, cuando la mujer la soltó fue el turno de su abuelo, los abrazos se le hicieron una eternidad a Amy, cuando por fin la sesión de abrazos termino y Amy había dejado de mirar a Severus de manera amenazadora tras notar la mirada de burla de este, al finalizar Amy pregunto si ahora podían decirle que era lo que encontraban interesante, entonces los abuelos de la pelinegra y Albus empezaron a secretear entre ellos mientras Amy los miraba algo exasperada junto a Severus…

-Pero que lindo, aun te burlas de mi-le dijo Amy a Severus

-Verte en esa situación tan sentimentalista amerita mi burla-dijo el

-Fue cortesía, pero fue demasiado incomodo, me puse rígida ante el contacto-dijo ella

-Parecías de piedra

-Tengo esa reacción con todos, bueno a excepción de ti claro, pero esa clase de gestos solo se dan cuando estamos en ciertas situaciones-dijo ella algo picara-ademas siempre esa acción termina acompañada por un grito ya sea de tu parte o de la mía

Ni siquiera en el despacho de Albus y rodeada por sus abuelos Amethyst se guardaba sus atrevidos comentarios, era algo insensata a veces, bueno la mayoría de las veces a decir verdad, pero ella lo hacia principalmente porque le divertía ver la expresión de Severus al mencionar algo de su intimidad, dicho esto ella se dirigió de nuevo a los demás

-Lamento interrumpir lo que parece tan amena charla, pero en serio, ¿me van a decir o no?-dijo ella

-No desesperes querida-dijo Albus-además al parecer tu también tenias una charla interesante con Severus-y luego volvió a la conversación con los abuelos de la pelinegra

A Amy se le salio una sonrisa y se sonrojo un poco, ¿Cómo era que ese viejo se enteraba de todo?, su abuelo alzo una ceja y empezó a examinar a Severus con la mirada, ¿Qué acaso el había notado algo también?, pero justo ahí fue cuando Amy noto que no habían preguntado por Severus, no habían preguntado quien era o porque estaba allí, entonces ha Amy le surgió la duda, ¿sus abuelos conocían a Severus?

-¿No te parece algo interesante que mis abuelos no preguntaran quien eres o que haces aquí?-dijo Amy para Severus-digo dado el tema que discutíamos, no creo que ellos lo hicieran frente a un desconocido, puede que sean solo desvariaciones mías, pero diría que ellos saben quien eres, dime Severus, ¿estoy equivocada?