← Dime «Hola» · de Dann 19
Dime «Hola» — capítulo 1
Dime «Hola»
«Hay gente sin luz. ¿Sabe lo que es entrar en un sitio y que nadie te mire? ¿O andar por la calle y que la gente tropiece contigo? ¿O preguntar algo por tercera vez y que nadie te conteste? Ése es el hombre que busca. Una pausa, un vacío. Una ausencia. Por eso nadie se acuerda de él»˜Créspulo, «Los ojos de Julia»
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Estiman que seis por ciento de la población mundial padece de psicopatía. Imagínate, seis por ciento. O sea, de los siete mil millones de personas en el mundo, cuatrocientos sesenta millones son psicópatas; ¿cuántos lo son en tu país? ¿En tu ciudad?
¿Sabes lo que es divertido de todos ustedes? Que no saben que estamos allí, respirando justo detrás de tu oreja y haciendo que los vellitos se ericen por completo. ¿Sabes qué es lo divertido de todos nosotros? Que algunos… ven acá para susurrártelo, imagínate mi voz profunda. A algunos de nosotros no nos ven, somos como una sombra andando por la vida; acechándolos a ustedes. Persiguiéndolos, viendo dónde debemos ponerles una zancadilla e intentar hacer que caigan.
¡Plaf!
¿Escuchas eso? Es tu corazón que comienza a latir mucho, mucho más fuerte. Bum, bum… ¿dónde me estás leyendo ahora? Quizá estás en tu cuarto, témele a las sombras de tu cuarto. ¿Crees que nadie se puede esconder en él? Te sorprendería saber cuántas veces he pasado desapercibido porque no tengo luz, la gente no me ve si no voy de frente y me los llevo por delante. ¿Nunca te ha pasado que te das cuenta que alguien te está preguntando la hora y notas que lo ha hecho varias veces pero simplemente no lo escuchabas? Pues ése, déjame decirte, alguna vez hizo algo igual o peor de lo que yo he hecho. Él ha acechado gente porque odia que nadie pueda verlo, porque lo detesta tanto como yo.
Imagínate que nadie en el mundo te notara si tú no te lo propones, imagínatelo y dime cómo te sentirías. O mejor, imagínate que nada en el mundo vale suficientemente la pena como para siquiera intentarlo; porque tú serías perfecto. Serías la perfección en su máxima potencia. Pero tú no eres como yo, nunca podrías serlo.
Pero quizás estás en las afueras, viendo a un montón de gente pasar frente a ti. ¿Cuántas de esas personas podrías decir que son malas o buenas? ¿Qué método de elección usarías? ¿La intuición? La intuición no sirve con nosotros, porque te chupamos la sangre, te doblamos muchas veces, te sacamos todo lo que podemos y luego te dejamos caer como un papel arrugado que está dispuesto a morir.
Muchos no mueren, se hacen fuertes e inmunes; pero otros tanto sí. Y esos son los que importan.
Si la distribución de la población fuese más o menos uniforme en todos los lugares, el seis por ciento de las personas que conoces sería como yo. Pero estoy seguro que hay un porcentaje similar acechando a tu puerta… cuando sonríes, cuando lloras y cuando te encierras en tu casa; y los que viven sin luz como yo, son los más duros, son los más fieros y los que más adoramos la sangre.
Los vellos de la espalda se han erizado otra vez porque ahí está la respiración de nuevo, acechándote. Enfréntate a la realidad y voltéate. Pero no lo harás, no voltearás… verás por el rabillo del ojo y te parecerá que ves una sombra moviéndose donde antes había un poquito de luz. Nunca veas por el rabillo del ojo, uno nunca sabe qué se puede encontrar allí.
Sabes que de nada valdría salir corriendo, quizá estás en un lugar lleno de gente que pensaría que estás enloqueciendo. Pero en ese montón de gente también hay muchos más como yo, viéndote a ti, viéndolos a todos. Viendo cómo llevan sus vidas de un lado a otro mientras nosotros cerramos los ojos y dejamos que sientan esa falsa sensación de seguridad. Somos como unos zombis invisibles que quieren carne y cerebro, y la única forma de conseguir carne y cerebro es matando a las personas. En todos y cada uno de los sentidos que puedas darle a esa palabra.
Si en cambio, estás a solas en tu habitación, quizá te convendría asegurarte que estás realmente a solas. ¿Miras en los rincones donde la luz no llega? Quizá debajo de la cama hayan un par de lucecitas mirándote, quizá escuches una respiración lenta y pausada en alguna parte del lugar en donde estás pero te dices que es tu mente, que no es nada más que una alucinación debido a la película de terror que viste hace unos días.
Pero no es una película de terror. Es la vida, y en la vida la muerte es absoluta.
Más te valdría correr aunque de nada te servirá porque yo seguiré detrás de ti. Al igual que el otro seis por ciento seguirá detrás de ti, amenazándote y quizá con un cuchillo en la mano para terminar con tu vida de una vez por todas.
Porque todos ustedes piensan que nosotros sólo somos asesinos seriales muy inteligentes; pero también puedo matarte de manera lenta y psicológica, torturarte emocionalmente a tal grado que tú mismo querrás quitarte la vida para librarte de mi respiración en tu cuello, que sube por tu cabeza y parece que no piensa acabar.
No hay ráfagas de viento que sirvan para asustarte aún más. No hay policías que sirvan contra mí, contra una sombra delgada y fina que se pliega dentro de la habitación cada vez que entras. Conozco dónde están los cuchillos de tu casa, dónde están las cosas que más amas y también conozco a qué hora vas al baño cada noche.
Conozco a qué hora decides que es hora de dormir y también conozco a la perfección todas las sombras de tu vida y también todas las luces, porque las luces producen aún más sombras. Mientras más grande la luz, más grande la sombra desde donde me esconderé y estaré allí, viéndote.
¿Has sentido alguna vez que alguien te observa pero por más que volteas a ver detrás de ti no ves a nadie? Deberías ir a revisar en las sombras, deberías ir a revisarnos y tratar de descubrir cuál es el seis por ciento en tu vida. Somos seis por ciento, un seis por ciento que puede atormentarte de todas las formas en las que puedas imaginarte.
Cuando estés a solas, cuando estés con mucha gente, cuando estés de vacaciones y cuando estés en el trabajo. Cuando leas, cuando veas una película o serie, cuando escuches canciones. Cuando tararees el coro de tu canción favorita, ponte atento e intenta descubrir si no hay nadie más detrás de ti tarareando la canción de nuevo. Más te valdría estar seguro de eso.
Más te valdría saber si hay alguien tarareando la canción, y respirando justo en tu cuello y haciendo que tus vellos se ericen. Es mejor que sepas si todos los cuchillos de tu casa están donde deberían estar, si has salido cada noche al baño a la misma hora y si has sentido que te miran mientras vas al baño. ¿Alguna vez te has enfrentado al espejo cuando éste da a una puerta? Cuidado, podrían estar dos ojos viéndote allí.
Ahora voltéate y dime que no sientes que hay una respiración detrás de ti, haciéndote sentir incómodo, haciendo que el miedo aumente con cada segundo que pasa. Que sientes que la incertidumbre te mata de a poco.
Voltéate y dime hola.