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Arréglate la cola, patito. — capítulo 1

La niña de cabello negro y ojos azules subió al desván de nuestra casa, de esa casa que había sido testigo de tantos momentos… de tantos momentos que hacían más fuertes mis pesadillas. Pero ahora los tenía a ellos y lo tenía a él… por fin éramos una familia, aunque el concepto de la palabra aún me resultaba algo incierto.

La pequeña comenzó a dar brincos por el desván, y de pronto comenzó a estornudar… la cantidad de polvo en esa parte de la casa era impresionante, pero había una razón para esto… En esa casa, el desván era el sitio donde se guardaba todos esos objetos materiales envueltos por millones de recuerdos, por millones de sucesos… sucesos que no querían ser recordados.

Un paisaje de grandes bolsas negras era lo único que se veía, la niña de ojos azules comenzó a observar pero no hubo nada que le llamase la atención… Hasta que en la cumbre de una pila de cajas diviso una bolsa negra, pero a diferencia de las otras, está estaba atada con un pequeño lazo amarillo. Ese lazo amarillo era lo que la hacía especial, algo importante había dentro de ella.

A una velocidad impresionante, la niña de cabello negro, logro alcanzar aquella bolsa, desató con mucho cuidado el lazo amarillo y por fin vio lo que había dentro… Su rostro se ilumino e inmediatamente bajo las escaleras en busca de su madre. En mi busca.

La voz de mi hija es una de esas voces que nunca te cansas de escuchar, una de esas voces que te cautiva.

-¡Mamá! Mira lo que he encontrado… ¿Me queda bien? -

Volteé a ver a qué se refería… y allí se encontraba, la niña de cabello negro y ojos azules, vestía una ropa vieja y algo chamuscada… sin duda, había pasado por el fuego. Tuve que tragar saliva para responder, embocé una sonrisa y dije:

*-Claro, pero… -*Acercándome a ella -*Arréglate la cola, patito —*le dije, poniéndole la blusa en su sitio.

La niña suelta una risita y me abraza con todas sus fuerzas mientras yo le doy un besito rápido en la cabeza.

Fin.