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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 4

Capítulo 4:

La pirámide, el comienzo de un amor creciente

 -Hagamos lo siguiente-agrega Clara- que los más fuertes se pongan debajo de la pirámide, que vayan Peeta y Finnick en las esquinas y Joey en el medio, en la parte del centro que vayan Annie y Johanna y Katniss arriba por ser la más liviana. Ah y yo saco la foto -dice riendo y alegrándose -

Todos asentimos y vamos cada uno a sus puestos. Luego de sacar la foto, que por cierto quedó perfecta, nos caemos todos, yo caigo encima de Peeta riendo y él también lo hace, después me mira y me pregunta:

-¿Te encuentras bien preciosa?-riendo

-Sí, tu amortiguaste mi caída- le digo con mi cuerpo aún encima del suyo, aunque parezco algo depravado así es.

Lo siguiente que ocurre es algo maravilloso, espontáneo, verdadero y real. Ese era EL momento. Todo ocurre muy rápido, él me toma de la cintura y por acto siguiente yo lo rodeo con mis brazos en sus hombros, luego nos miramos y nos acercamos lentamente nuestros rostros hasta que nuestros labios se encuentran, se fusionan. Empezamos a rodar de felicidad con los dos cuerpos como si fueran uno solo, cuando nos despegamos es por el bullicio que hacen los otros al ver semejante actuación. Eso me puso muy nerviosa, yo me imagino sola con Peeta en el mundo y por eso lo besé y él obviamente no me iba a rechazar.

Entonces le digo a Peeta algo avergonzada, sonrojada y con una media sonrisa por lo que acaba de ocurrir, es una sonrisa no tan oculta así que sabe que me gusta y que no me dejará salir.

-Peeta párate, deja de aprisionarme por favor-le digo tratando de escapar de sus fuertes brazos de panadero que se aferran al piso para no dejarme salir, que son como barrotes que me encierran para no dejarme salir más de esta cárcel de amor.

-No te dejaré salir sin antes darme un último beso-me dice sonriendo pícaramente-

-No, me niego a hacerlo, ya déjame salir- le digo pero sigo sonriendo, por eso no me cree, y no va a soltarme porque sabe que si sigue insistiendo lo logrará.

Así es que todos me vitorean gritando mi nombre para alentarme a que me anime a hacerlo:

*-HAZLO KATNISS HAZLO-*repitiéndolo una y otra vez rápidamente y todos juntos como si fueran un coro entrenado.

Es cuando lo tomo, yendo por la espalda, hasta llegar a sus hombros, y lo beso, le doy la vuelta a nuestros cuerpos aprisionados y unidos por una flecha invisible de Cupido, y es entonces cuando me estoy por levantar, cuando Peeta me toma de la mano y yo caigo de espaldas bruscamente de nuevo sobre  su cuerpo aún en el piso. Él me da un último beso en la mejilla y en la oreja y me libera para poder levantarme de una buena vez. Annie me ayuda a levantarme y Finnick a Peeta, nos miran, nos susurran cosas al oído, cosas que no logro entender porque los otros nos vitorean y porque estoy pensando en qué es lo que he hecho.

En consecuencia, todos se retiran porque ya es muy tarde, cada uno se van a sus casas, excepto los vencedores que vinieron de visitas, ellos se van a dormir en las otras casas de la aldea, unas que quedan a dos de distancia de la mía. Todos se van menos Peeta, se quiere quedar para hablar conmigo.

-Katniss, siento mucho si te forcé esta noche, si te hice daño, te avergoncé o me propasé contigo-me dice un poco apenado.

-Está todo bien Peeta, no hay nada de lo que pedir perdón, de hecho nada de lo que arrepentirse ni avergonzarse -digo abrazándolo con mis manos rodeando sus hombros como cuando nos encontrábamos en el suelo y el también lo hace, pero por la cintura, justo está la radio encendida, no lo había notado, pasan algo de música lenta, lo cual viene bien para el caso, así que nos dejamos llevar por el compás de las melodías.

Bailamos un gran rato, hasta que él comienza a besar mi cuello y mi oreja, yo corro mi cabeza para que esos besos se dirijan y corran su rumbo suavemente hacia mi boca.

La situación se empieza a acelerar un poco cuando él me toma de las piernas y me alza, yo las cruzo aferrándolas a su espalda para no caer, pero en ningún momento nos dejamos de besar. Peeta, después de un rato, me besa muy apasionado, y me lleva hacia el sillón en el que vimos la película juntos, (presiento que este sillón se va a llenar de recuerdos) me recuesta con su cuerpo sobre el mío.

Cuando veo que él se quita la remera, yo me quedo perpleja observando esa parte de su cuerpo en específico, pero me interrumpe con más besos.

Mientras él me pasa su mano sobre mi ombligo yendo por debajo de mi camisa, para seguir hacia arriba, luego intenta desabrochármela pero yo lo detengo:

-Peeta… yo… yo… yo nunca….-le digo con nuestros cuerpos acelerados generando más calor a esta primavera y con una mano en su pecho. Peeta me tapa la boca con el dedo índice, y me calla con un corto beso que me deja deseando más y luego me dice-Lo sé preciosa, yo tampoco, esperaba el momento y la chica indicada, la chica indicada ya la tenía en vista desde que te conocí cuando cantaste por primera vez la canción del valle, lo confirme cuando fuiste voluntaria para salvar a Prim de los juegos, tu valentía me enamoró aún más, por eso sé que esa chica… eres tú Katniss Everdeen, mi chica en llamas-y a decir verdad así es, estoy en llamas, pero no quiero continuar con esto, al menos no por ahora.-Yo te esperaré el tiempo que sea necesario Katniss, sabes que lo haré-me regala una sonrisa y aun con el torso desnudo me da un último beso corto.

Peeta se pone devuelta la camiseta verde que tenia puesta, yo me quedo algo absorta al ver su abdomen con más detenimiento sin que me interrumpan sus deseados besos, me llama mucho la atención, está bastante trabajado desde la última vez que lo vi, me refiero a su abdomen. La primera vez que lo vi fue en mientras estábamos en los juegos, cuando estábamos en la arena en los Septuagésimos Cuartos Juegos del Hambre, cuando tuve que bañarlo o remojarlo y lavarle su ropa mejor dicho.

-Gracias, ¿y ahora qué hacemos?-le digo mientras me arreglo un poco el cabello desalineado

-Katniss Everdeen… ¿me harías el maravillosísimo honor de ser tu novio?-dice exagerando un poco y haciendo una pose capitoliana, se pone un brazo detrás de la espalda y con la otra besa mi mano inclinándose un poco.

-Mmmm… digamos que hoy todo surgió muy deprisa…-queda la frase en el aire para dar más suspenso, y como dejando algo inconcluso.

-Pero…-dice esperanzado de que la frase continúe-

-Pero podría hacer una excepción Mellark -le digo besándolo como para confirmarlo.

-Muchísimas gracias!!!!-me dice abrazándome por la cintura y yo lo rodeo para no caer mientras él me gira -me haces el hombre más feliz del mundo- luego nos besamos, y como cada vez que lo hacemos siento que una chispa se enciende en mi estómago hasta convertirse en un fuego intenso, siento que si no lo dejo de besar me extinguiré.

-Bueno, qué te parece si vamos a dormir "precioso"-le digo sonriendo y sonrojándome

-Claaaro  preciosa, ¿de verdad me lo dices?- me dice con una sonrisa de oreja a oreja-extrañaba dormir contigo, desde que fuimos a los juegos del hambre no he dormido tan bien, pero sospecho que esta noche si lo haré.

-Sí, lo digo enserio, aprovechemos que no hay nadie, tenemos la casa para nosotros solos, pero no vamos a hacer nada ok?-

-Sí mi vida! - me dice con una sonrisa de oreja a oreja, luego me levanta como sucedió en la película, subimos las escaleras y me lleva hasta la habitación de mis padres en la que cabemos los dos pero yo lo hago regresar hasta la mía, ya que esa es más chica y podemos estar aún más juntos.

Es entonces cuando dormimos acurrucados los dos haciéndola compañía al otro y asegurándonos de que esta noche no tendremos pesadillas.

A la mañana, cuando lo despierto, le doy un tierno beso en la frente, desayunamos juntos y luego se va a su casa, cuando lo estoy despidiendo, el me tiene aprisionada pero esta vez contra el marco de la puerta con un brazo apoyado allí y con la otra en mi cabellera cerca de mi oreja. No notamos que Prim nos observaba hasta que ésta dice:

-¿De qué me perdí?-dice con un ojo más grande que el otro y mirándonos de arriba hacia abajo-

Luego te cuento Prim, entra a la casa, le digo sonrojada pero sin soltar a Peeta, ni del abrazo, ni del beso, así que prácticamente ni vemos cómo es que está vestida. Ella entra algo confundida

Peeta se va saltando de alegría y chapoteando de charco en charco, ni siquiera notamos que llovía, es entonces cuando decido ir a buscarlo y empaparme con la lluvia, y al mismo tiempo quiero confirmarle lo que siento por él. Bajo la lluvia le grito:

-Peeta!!!-él se voltea y se prepara para atraparme en mi lanzamiento-

-¿Qué?-me dice sosteniéndome y yo con los brazos extendidos miro al cielo.

-Te amo mucho, no lo supe hasta anoche.

-Yo también, y lo supe desde siempre-me toma por la cabeza la tora hacia abajo, casi hasta tocar el suelo y me besa, un beso distinto pero duradero, no se compara con ninguno de los tantos que nos dimos últimamente, estoy segura de que lo vi en alguna película

Después de varios minutos nos soltamos y decide que quiere verme en el bosque a la tarde, yo no pongo ninguna excusa, ya que es sábado, ¿qué otra cosa mejor puedo hacer que salir con mi novio?

-Hasta siempre amor-le digo

-Hasta siempre preciosa-dice dando pasos hacia atrás para no darme la espalda y me suelta la mano de a poco, después pega la vuelta y se va.

Yo regreso a casa feliz, y cuando empiezo a recordar, me doy cuenta de que en casa me espera una larga conversación con Prim, pero que pienso acortar.

-Ey Katniss, ¿qué fue ese episodio romántico de telenovela que ocurrió allí afuera?-me dice tratando de parecer seria, y ocultando una sonrisa

-Solo sé que me enamoré y quiero apostar por el amor, es muy simple Prim-le digo sencillamente subiendo los hombros y mordiéndome los labios, como si no pareciese obvio!

-Está bien, te felicito!-me sonríe y luego viene corriendo a abrazarme, y yo le pregunto si desayunó

-De acuerdo, comenzaré a hacer la comida-

Comemos y luego espero a que se haga tarde para encontrarme en el bosque con Peeta…