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Historia 126382 — capítulo 9
-Ginny…- Susurró Hermione detrás de la pelirroja.
-¿SÍ?- Dijo ella cabizbaja.
-Yo… lo… lamento.-
-¡Ni lo digas Herms! ¡Yo como tu amiga debería entenderte y no lo hice!-
-¡Y yo no debí decir lo que dije!-
-Es cierto en parte…-
-Olvídalo.-
Y se abrazaron, cuando se separaron Ginny habló.
-¿Qué harás entonces?-
-No lo sé Ginny, pero debo irme, Harry me llamará a casa en un rato, te quiero.- Y se fue corriendo.
Al llegar a su casa el teléfono sonó al instante.
-¿Sí?-
-Herms ¿Cómo estás?- Preguntó Harry del otro lado.
-¡Maravilloso! ¿Y tú?-
-Bastante bien ¿Estás en tu casa?-
-OBVIO IDIOTA.-
-Ah, cierto… ok.-
Y colgó, luego sonó el timbre, cuando la castaña abrió allí estaba él, con su cabello negro enmarañado y sus ojos verdes llenos de lágrimas de alegría, al fin volvería a ver a su hermanita.
-¡HARRY!-
-¡Herms!- Y se fundieron en un profundo abrazo.
-¿Por qué no me dijiste que vendrías?- Dijo ella llorando.
-Sorpresa de cumpleaños.-
-Faltan dos días.-
-¡Me quedaré toda la semana!-
-¡Oh Harry!- Y se volvieron a abrazar, Hermione ayudó a Harry con sus maletas y entraron a la casa, donde en seguida Hermione comenzó a darle de comer a Harry y se sentaron a hablar en el sofá.
-¿Qué?-
-Sí… ahora no sé qué hacer.-
-Lo que me cuentas es grave hermanita.- Dijo Harry refiriéndose al problema con Draco y Oliver.
-Lo sé, sólo no sé qué hacer Harry.- Dijo ella llorando.
Harry la abrazó y la besó en la frente, su pequeña hermanita…
-¿Te doy una idea?- Preguntó.
-Por favor.-
-Haz lo que te haga feliz, por una vez no pienses en nadie más.-
-Pero Oliver…-
-Oliver no será el que va a vivir el resto de su miserable vida con alguien a quien no ama, aunque sé que no te ama, así que…-
-¿Papá y mamá?-
-Ellos ya vivieron su vida, sólo no les basta.-
-¿Y…?-
-¿Y tú?-
-¿Qué hay de mí?-
-Exacto ¿Qué hay de ti? ¡Sé feliz Hermione!-
-¿Tú… crees?-
-Por supuesto… debes decirle a Oliver.-
-¿Cuándo?-
-La próxima vez que lo veas.-
-Vendrá a cenar…- Susurró.
-Entonces hoy será.-
-Pero tú…-
-¿Esa amiga tuya Ginny está libre hoy?-
-Gracias…-
Y así lo hicieron, Harry y Ginny salieron por unas copas, y ella esperó a Oliver.
-¡Hola preciosa!- Dijo al llegar.
-Hola…-
Entraron y se sentaron a la mesa.
-¿Por qué tan callada?-
-Tenemos que hablar.- Dijo ella en respuesta.
-Demonios… de acuerdo.-
-Oliver yo, sé que desde siempre hemos tenido este compromiso y todo eso, pero… Oliver, no te amo, amo a alguien más y… no sé si sea justo, quiero ser feliz.-
Oliver estalló en risas.
-¿Qué te pasa?- Preguntó ella molesta.
-Yo venía a decirte… me enamoré, me enamoré de Katie Bell.- Dijo sonriente.
-¡Oliver eso es maravilloso!- Y se lanzó sobre él a abrazarlo.
-¿A que sí?- Dijo él riendo.
-Gracias…-
-No hay de que, siempre supe que no me amabas, eres hermosa, te quiero, pero eres como mi hermana, nuestros padres no planearon muy bien las cosas, criarnos juntos no fue una gran idea.- Dijo riendo.
-Te quiero Oliver.-
-También yo.-
Se abrazaron de nuevo.
-Debo irme, le diré a mi padre que puede comerse toda su herencia.- Dijo riendo.
-También tengo que hacer algo parecido.-
Ya en la puerta él volteo a mirarla.
-Si algún día estás sola y… ninguno de los dos está funcionando, búscame, casarme contigo sería maravilloso, eres una gran persona.- Dijo riendo.
-Claro que sí.- Susurró ella, se quitó su anillo y se lo dio.
Ahora podía ser feliz, sin Oliver, sin sus padres, sólo Draco y ella… al fin.
DING DONG.
-Draco no está, su padre tuvo un accidente, se fue Alemania.- Dijo Theo cuando vio a Hermione en la puerta.
-¿Qué?-
-Draco no está, su padre…-
-Escuché. ¿Qué le pasó?-
-No lo sé, no me llama.- Theo se veía preocupado.
-Lo llamaré…-
Maldita sea, ¿No podía ser feliz sin contratiempos?