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Rock me — capítulo 65

La luz, siempre es la tonta luz que se filtra por las cortinas la que me despierta cada mañana. Ahora estaba tan, pero tan cansaba que la luz no significaba nada a lo cómoda que estaba en mi camita calentita descansando un poco del día anterior, el que se resume a un día de locos...

-Buenos días.-¡Ah no!

Yo solo quería dormir, dormir y no despertar más, ¿pero es que este hombre tenía un sensor en su cuerpo que siempre sabía cuando yo me despertaba? Más encima, ¿por qué se le ocurría darme los buenos días besando así mi cuello? ¿Qué él no se cansa nunca?

-Buenos días...-Me estiré entre sus brazos sin abrir los ojos aún, sólo disfrutando de sus besos repartidos...

-¿Cómo amaneciste?-Me preguntó acariciando mi estómago.

-Cansada ¿tú?-Le contesté abriendo recién los ojos y topándome de frente con los suyos, con esas pestañas kilométricas que del primer día me volvieron loca.

-Feliz.-Contestó estampando sus labios en los míos.

-¿Por?-Inquirí pasando mis manos por su pecho trabajado...

-Porque te tengo...-Respondió acercándose de nuevo a besarme, pero nuestra acción se vio interrumpida por ciertas vocecitas gritonas...

-¡Mami! ¡Mami!-Gritaron mis morenos en miniatura.

-¡Papi!-Gritó la princesa de la casa que traía en sus brazos a la pequeña princesita.

-Porque los tengo...-Se corrigió Zayn mirando a nuestros cuatro hijos.

Sí, cuatro hijos... Desde que nació Arianna ya habían pasado siete años, y dentro de esos siete años muchas cosas pasaron y cambiaron, por ejemplo el hecho de que ahora yo ya no era más Eliona Rice, sino que era Eliona Malik, y que ya no era una simple mujer, sino que era la madre de cuatro preciosos niños que eran los responsables de mi cansancio, de volver mi vida caótica y de hacer que mi vida tuviera sentido y valiera la pena...

Arianna ya tenía siete años, era una morena preciosa con su cabello castaño oscuro hasta la cintura, tenía las pestañas de su padre pero el mismo color de ojos mío, todo el mundo decía que ella era igual a mí pero con el color de su padre. Ari como la llamaban todos ya estaba en el colegio, y era la mejor de su clase, era muy estudiosa y responsable, también seguía siendo la luz, la vida, los ojos y todo de Zayn, Arianna por decirlo de alguna manera había heredado sus dotes musicales y desde pequeña se interesó por la música y por aprender a tocar los instrumentos, Zayn obviamente estaba más que orgulloso con este hecho y le fomentaba cada uno de sus caprichos musicales, aunque claramente ella se ganaba cada cosa que quería con su forma de ser tan única.

Desde que era pequeña siempre que le pasaba algo recurría a mí, hasta el día de hoy en lo mismo, cada vez que le pasa algo soy su primer pensamiento, aunque eso pasa con los otros tres igual...

Luego de Arianna venían mis gemelos de cuatro años, sí, teníamos unos gemelos maravillosos que no podían ser más desordenados, más revoltosos, juguetones, porfiados, gritones, destrozones, ósea eran la copia exacta de su papá, y cuando digo la copia exacta es que es la copia exacta, solo que con ellos era cosa de imaginarse a Zayn con los ojos azules, esos eran mis gemelos, Aizus y Kylan Malik los que ponían de cabeza todo nuestro mundo, los que cada día cuando los íbamos a buscar al jardín nos llevábamos reclamos de ellos, los que no se podían estar quietos nunca, los que amaban molestar a su papá, los que se morían si yo me les perdía un segundo de vista, los que eran mi vida.

Siempre se dice que las niñitas son el tesoro de los papás y los niñitos de las mamás, concuerdo con eso, mis niñas son mis tesoros, pero estos dos revoltosos son todo, son mis bebés, mis hombrecitos, mis niños, con los que nunca jamás me gustaría compartir con alguna niñita, eso se los tenía prohibido...

Y por último estaba el conchito de la casa, nuestra pequeña Georgiana, la única rubia de sus hermanos, mi pequeño pedacito de sol, la lucecita que iluminaba a todos, esa pequeña de diez meses que apenas caminaba era la adoración de todos, de sus hermanos sobre todo, ni que decir de su papá que cada vez que Geo suspiraba él se volvía loco. Mi pequeña rubia también tenía los ojos azules, tan azules como el cielo mismo, su piel era blanca como la nieve y era un dulce, una niña risueña que le robaba el corazón a todos...

En conclusión aquellos cuatro eran mi vida entera, eran lo mejor que me había pasado en la vida,  aunque todos los días me vuelvan loca, me hagan rabear, se porten mal, no me hagan caso y siempre pero siempre corran a los brazos de "papi" cuando los reto, sin ellos y sin su papi yo no tendría nada que estar haciendo en esta vida...

-¿Qué hacen despiertos a esta hora?-Les pregunté subiendo a mi bebé a la cama y metiéndola debajo de la tapa.

-Tenemos hambre.-Contestó mi hija mayor metiéndose solita bajo las mantas y acurrucándose al lado de su papá.

-Estamos aburridos.-Añadió Aizus acurrucándose a mi otro lado mientras su gemelo se entretenía haciéndole caras a su hermana menor.

¡Ay dios! De esto hablaba cuando decía que no parábamos en todo el día, eran las ocho de la mañana y ellos estaban aburridos. ¿Qué nunca se le acaban las pilas?

-Papi...-Llamó la atención de Zayn Arianna.

-¿Qué pasa estrellita?-Le preguntó él acariciando su cabello.

La relación de ellos dos era envidiable, era hermosa y única. Ellos dos se entendían como nadie, ellos dos baboseaban por el otro, ellos dos no prestaban atención a nadie más que no fuera el otro, simplemente estaban enamorados y yo amaba verlos juntos y ver esa química que tenían.

-¿Recuerdas que hoy tenemos que salir con Darcy y tío Harry?-Le preguntó ella. ¿Y para dónde tenían que salir y por qué yo no sabía nada de eso?

-Jamás lo podría olvidar princesa.-Le dedicó una dulce sonrisa él y ella le dio un beso en su mejilla.

-¿Para dónde si se puede saber?-Pregunté mientras Georgiana se me escapaba de los brazos y se iba gateando hasta los brazos de su papá.

-Hoy está lista mi guitarra mami.-Me respondió Ari al mismo tiempo que Kylan aprovechaba de tirarse encima de su hermano y entre los dos comenzaban a llenarme de besos.

-¿Es serio? ¡Qué felicidad!-Felicité a mi hija a duras penas porque con los besos de los gemelos me costaba hablar.

-¡Hey! ¡Hey! ¿Ustedes dos cuándo van a entender que la mamá es mía?-"Reprendió" Zayn a sus hijos mirándolos severamente, claro, en broma. Jamás los retaba excepto cuando de verdad hacían algo realmente malo.

-No es tuya.-Le contestó muy seguro Aizus.

-Es mía.-Añadió Kylan.

-No, es mía, toda mía, completamente mía y siempre mía.-Dijo Zayn tomándose todo muy en serio y mirándome directamente a los ojos.

Este hombre no cambiaba, seguía exactamente igual a como lo conocí, aunque claro, ahora llevaba siete años más encima, tenía cuatro hijos sobre los hombros pero seguía igual de sexy, de comprometido y de enamorado y yo seguía igual de profundamente enamorada de él, lo amaba cada día más, lo quería, lo adoraba y lo deseaba como siempre, aunque claro, una vida de casados más una vida de padres no es siempre tranquila y es solo felicidad, no todo es color de rosas, y obviamente teníamos nuestras peleas y discusiones que siempre terminaban en risas, besos abrazos y caricias...

-La mamá es de todos, ¿cierto?-Me preguntó llena de dulzura mi hija mayor.

-Claro mi amor.-Le respondí acercándome como pude a ella para poder besar una de esas mejillas tan exquisitas que tenía.

-¿Reunión familiar y nadie me llama?-Preguntó alguien desde la puerta de la habitación matrimonial. -Qué feo.-Se hizo la dolida.

-Ven para acá.-Rodé los ojos y ella corrió a meterse a la cama también.

-¡Tía!-Gritó Aizus, el eterno enamorado de su tía Diane.

Mi Diane, mi pequeña Diane que ya no era para nada pequeña, ya era toda una mujercita, una adolescente que tenía diecisiete años de edad. Ella junto con mis hijos y Zayn seguía siendo mi todo, yo a ella le habría prometido estar siempre a su lado y jamás abandonarla, Diane había sido como mi primera hija, mi primer motorcito a seguir en esta vida y yo a ella le debía todo lo hermoso que me había pasado, porque gracias a ella había conocido a Zayn, porque gracias a ella todo había comenzado...

No podía creer como habían pasado tan rápido los años, cómo ella había crecido tanto, no podía creer que este año ya estaba en la universidad estudiando lo que siempre había amado, arte, igual que yo, igual que mamá... No podía creer como cada día que pasaba era más igual a ella, tampoco podía creer que aún la tenía conmigo a pesar de que sus cuatro sobrinos la volvían loca a cada segundo del día...

Gracias a dios ella jamás se había puesto celosa de ninguno de mis hijos, de hecho muchas veces hacía como de mamá suplente y debo reconocer que a ella le hacían bastante caso, incluso más que a Zayn...

-¡Amor!-Le contestó contenta llenando de besos a los cuatro niños de la casa.

-Mami hambre.-Me recordó el gemelo mayor, Kylan.

-Ya voy, ya voy, pero todos me ayudarán.

-Yo voy a vestir a Gianna.-Se excusó Diane rápidamente tomando a la bebé en brazos y parándose de la cama.

-Yo la voy a ayudar.-Se lavó las manos Arianna saliendo disparada junto a su tía y su hermanita.

-Yo te ayudo mami.-Se ofreció mi gemelo número uno.

-Yo también.-Apañó el gemelo número dos.

-Yo tengo sueño.-Se excusó el padre de todos ellos.

-Gracias mis vidas,-besé a mis preciosos hijos. -A no moreno, mueve tu trasero de la cama y anda a alimentar a tu familia.-Regañé a Zayn mientras lo golpeaba con una almohada.

-Está bien, está bien...-Me detuvo.

-¿Y qué esperan? Todos a vestirse.-Le comuniqué a mis pequeños y ellos corrieron a vestirse cerrando la puerta de la habitación de un fuerte portazo, algo muy común en ellos.

Luego de eso, muy a mi pesar me levanté de la cama y busqué la ropa que me pondría ese día, cuando ya estuvo lista comencé a desvestirme...

-¿Me quieres provocar?-Me habló al oído Zayn mientras me abrazaba por la espalda.

-¿A ti? ¿A estas alturas del partido y después de tres embarazos?-Me reí.

-Hasta con cien años me provocarías amor.-Aseguró él y yo me volteé entre sus brazos para mirarlo con una ceja alzada. -¿Qué?-Inquirió.

-Shh...-Lo callé y ocupé mis labios para eso, sus besos, sus labios y sus caricias siempre iban a ser lo mejor de esta vida...

El no se hizo de rogar y rápidamente me tomó con fuerza por la cintura mientras me besaba con toda la pasión que existía en este mundo, sus besos, incluso después de diez años de estar juntos me hacían delirar.

-¡Desayuno!-Gritaron y golpearon la puerta del otro lado sobresaltándonos y haciendo que nos separáramos al instante.

-¿Recuérdame cuándo y por qué decidimos tener hijos?-Me preguntó queriendo parecer arrepentido, aunque estaba completamente segura que él jamás se arrepentiría de sus cuatro tesoros.

-Jamás lo decidimos, solo pasó...-Le respondí levantando los hombros.

-¡Soy el más feliz porque pasó!-Chilló de repente para después besar mis labios, ponerse ropa y correr a preparar el desayuno.

Sí, de ahí, de él los cuatro niños que estaban abajo habían sacado toda su energía...

Bajé después de vestirme y la mesa estaba toda lista, solo me tocó sentarme a desayunar, cómo me encantaban estos desayunos donde yo no tenía que hacerlos, ya que Elle ya no vivía con nosotros más, ella había conocido a un hombre que según ella era el amor de su vida así que se casó y se fue de la casa, no hay día que no la extrañemos, pero la vemos casi a diario porque según ella no puede estar lejos de sus niñitas y menos de sus cuatro retoños pequeños...

-¿Cuáles son los planes para el día de hoy?-Pregunté a mi familia mientras desayunábamos.

-Nosotros tenemos nuestros propios planes.-Dijo Zayn mirando a Arianna que le sonreía.

-Entrenamiento de fútbol.-Me recordó Aizus mientras se comía su tazón de leche con cereales.

-Anotado.-Le dije. -¿Tú?-Le pregunté a mi hermana.

-Saldré con Anabella, no la veo hace días.-Me respondió.

-Pero si ayer dijiste que habías ido a su casa.-Le dijo Zayn mirándola con una ceja alzada. ¡Hey! Mi esposo tenía razón...

-Eh...-Comenzó a balbucear muy nerviosa, yo también la miré con una ceja alzada. -Es que... Ya casi no la veo con esto de la universidad que se me hace muy poco el tiempo.

-Si claro, no te creo nada.-Le dijo Zayn cruzándose de brazos  como queriendo regañarla.

-Tú silencio.-Le dijo ella.

Ellos dos ni con los años se llevaban bien, pero Zayn actuaba como un papá para ella y ella lo quería y respetaba mucho, también era obvio que se adoraban.

A mi esta niñita, rayos, perdón, ¿mujer? No me engañaba, pero ya iba a descubrir qué rayos se traía entre manos.

Después del desayuno todos se fueron a jugar, a hacer tareas, a ver televisión a desordenar el mundo hasta que llegó la hora de almuerzo, en donde comimos tranquilamente a excepción de Georgiana que no quería nada, al final su lindo papi tuvo que darle la comida. Era una consentida y caprichosa igual que su hermana.

-Nosotros nos vamos.-Me avisó Zayn mientras llegaba a mi lado. Eran como las cuatro de la tarde ya...

-Bueno, yo en unos minutos parto con los gemelos al fútbol.-Le avisé.

-Te voy a extrañar.-Me dijo abrazándome a su cuerpo.

-Yo igual.-Le dije abrazándome a él.

-¡Ya papi! ¡Nos están esperando!-Reclamó su atención Arianna haciendo que nos separásemos.

-Ya voy, ya voy.-Se rió él. -Te amo.-Susurró en mis labios antes de besarme.

-Te amo más.

-Chao mami te amo mucho más.-Se despidió mi hija abrazándome fuertemente y dándome un gran beso.

-Mi princesa, te amo mil veces más que eso.-Le aseguré mientras besaba su frente.

-Chao Geor.-Se despidió de su hermana pequeña que jugaba en la alfombra.

-Chao solcito.-Se despidió Zayn de la bebé a la que llenó de besos antes de desaparecer por la puerta con Arianna.

Listo, era tiempo de comenzar la carrera con los gemelos, a los que llamé y bajaron de su habitación completamente listos con sus equipos de fútbol.

-Di ya me voy con los gemelos, me llevo a Georgiana, cierra la puerta cuando salgas.-Le avisé a mi hermana que estaba en el sillón de la casa revisando no sé qué cosa en su celular.

-Anotado, adiós peques.-Se despidió de los tres niños.

-Chao tía.-Se despidió con el beso y el abrazo más grande Aizus.

Yo solo sonreí contenta y feliz de la familia que tenía y salí con mis tres niños directo al entrenamiento de los hombres de mi vida. Cuando llegamos los dejé más que encargados con los entrenadores y me fui corriendo a la galería, algo pasaba con unos cuadros y unas ventas que tenía que solucionar.

 Al llegar allá descubrí que eran unos problemas con unos precios, nada que no se pudiera solucionar... Al terminar de solucionar eso me quedé el resto de la tarde en la galería pintando un poco, lo extrañaba y era raro el tiempo que tenía para hacerlo, además con la compañía de Georgiana todo era más fácil, y ella amaba jugar entre pinturas y lápices aunque quedaba siempre toda sucia pero se veía encantadora y me recordaba mucho a mí con mi mamá...

Tantos años pasaban y pasaban y yo seguía necesitándola día tras día, cómo que hubiese gustado que ella hubiese visto crecer a sus nietos a Diane, a mí... Pero bueno, la vida continuó hace diecisiete años atrás y nada se le podía hacer más que recordar con cariño y con todo el amor del mundo...

Cuando la hora de ir a buscar a los gemelos se me hizo me fui corriendo dejando la galería a las chicas que trabajaban para mí, las que siempre se entretenían cuando iban los cuatro terremotos Malik...

Ese día en particular no me traje conmigo ningún regaño ni acusación de parte de mis gemelos, solo muchos goles y anotaciones, ellos iban demasiado contentos pero muy cansados...

-Vamos a ver televisión.-Me avisó Aizus apenas entró a la casa y se tiró al sofá de la sala, su hermano lo imitó.

-Está bien, pero no muy fuerte.-Le pedí dejando las llaves del auto y las de la casa encima de una mesita. -¿Pueden cuidar a su hermana un minuto mientras subo por algo?-Les pregunté, tenía que ir a buscar unos dibujos que Diane me había pedido para hacer no sé qué cosas para la universidad y yo ahora necesitaba.

-Sí mami.-Me respondió Kylan afirmando a su hermanita entre él y su gemelo.

-Confío en ustedes.-Les guiñé un ojo, ellos repitieron mi gesto.

Yo subí las escaleras riendo, y jamás imaginando en lo que me iba a encontrar en esos instantes en los que  abriría la puerta de la habitación y me llevara semejante sorpresa.

Ella en su habitación besándose apasionadamente en su cama con un hombre, eso sí que no me lo esperaba, jamás me lo habría esperado...

-¡Diane!-Grité haciendo que ella y su acompañante se sobresaltaran, y ahí lo vi, ahí vi su rostro y me quise morir y desmayar en ese momento, no lo podía creer... -¿Niall?

Tarán... Les presento aquí la nueva parejita :3 ¿Se lo esperaban? ¿Sí? ¿No?

Bueno niñas este es el fin absoluto de Rock Me, pero es el principio de They don't know about us...¡BIENVENIDAS!

Aquí el link: http://potterfics.com/historias/143495

¡Las quiero muchos! Gracias INFINITAS por todo <3