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Mi hermano, mi protegido — capítulo 23
Así, igual de rápido que los meses anteriores, mayo salió corriendo y dio paso a junio, mi peor pesadilla.
Ludo Bagman ya había anunciado en qué consistiría la tercera y última prueba del Torneo de los Tres Magos: internarse en un laberinto y superando los obstáculos que allí hubiesen, hallar la Copa de los Tres Magos.
En realidad, no parecía ser muy difícil. Quiero decir, Cedric seguía siendo uno de los mejores estudiantes del colegio de magia más prestigioso del continente y sin embargo, yo no podía evitar sentirme terriblemente intranquila al respecto. Mi parte racional sencillamente parecía haber dejado de existir en ocasiones, dando paso a malos pensamientos. Incluso comencé a sentir ansiedad, lo cual no me ocurre muy a menudo.
Me carteé con mi madre acerca de mis recientes malos presentimientos, a lo cual contestó que el Oráculo de Delfos, o más bien, Elizabeth, como todos la llamamos, había advertido en mi futuro tiempos oscuros que se aproximaban, aunque no sabía con exactitud qué pasaría, pues la magia nublaba sus visiones. Eso me heló por completo la sangre.
—Oh, vamos, deja las paranoias —comentó Cheshire cuando se lo comenté—. Todo saldrá bien, igual que siempre.
—Casi siempre —refuté de mal humor.
Cheshire agarró al vuelo el sentido de mis palabras, ¿cómo no hacerlo?, después de todo él había presenciado el gran desastre que había sido aquella misión del 26 de agosto de 1889; no solo porque fallé en mi objetivo, sino que el peso de aquel error aun me oprimía el corazón.
—Tienes razón, pero la culpa no fue tuya…
—En fin —le corté—,el plan.
Mi compañero me miró con tristeza, pues notaba que yo no había superado aquello y que si algún día lo hacía, me iba a costar mucho. Mi intención nunca fue causarle un mal rato, pero estuve bastante huraña por unos minutos, hasta que decidí que tenía cosas mucho más importantes de las qué preocuparme que problemas personales y encima, caducados.
—Lo siento —se disculpó.
—No, soy yo quien te debe una disculpa —repliqué, haciéndole una suave caricia tras las orejas—. Cambiando de tema, creo que debemos informar totalmente a Cedric de lo que vamos a hacer en la prueba, para que pueda recurrir a nosotros si nos necesita.
—Sí, me parece bien.
De modo que gastamos toda la tarde discutiendo los pros y los contras del plan que habíamos desarrollado para proteger a Cedric con la poca información de la que podíamos disponer, por supuesto, eran más los contras, y aunque intentábamos mantenernos positivos algo no seguía bien, y solo Hades sabe qué sería.
¡Hola, chicos y chicas!
¿Cómo están?
Espero que les haya gustado este cortito capítulo.
No desesperen, ya vendrá uno más largo.
Prepárense, porque estoy desarrollando una sorpresa sorpresiva, jijiji, pero no les daré más pistas, tendrán que esperar.
Muchas gracias por todo su apoyo.
Un abrazote.
Mars