Tituladas 17.2% · 34,225 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,464 de 95,612 páginas identificadas · 89,859/90,219 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 127110 · de

Historia 127110 — capítulo 13

¡Hola bonitas! Como notearéis, ahora actualizo antes, ¿se nota mucho que llegan las vacaciones? ¡JAJAJAJAJAJAJA! Gracias a: lau_balikiliki que me aviso de que no puedo hacer estos juegos (El de elegir opciones para saber que pasará en el próximo capítulo), que me podrían amonestar. Así que lo que haremos será lo siguiente: Yo pondré las opciones en los comentarios, así vosotras podréis comentar y ver esas opciones mientras comentáis, ¿de acuerdo?

Y bueno, el capítulo de hoy va dedicado a:

-Shelly_Lovegood

-Lily Evans 13

-MortifagaBlack

-lau_balikiliki

-DeathlyHallows

-KarePotter26

-AlineDubois

-Peetkat (¡POR FIN!)

Muchas gracias a todas <3 (¡¡Ya son 117 favoritos!! ME MEO DE LA EMOCIÓÓÓÓÓÓN)

Por cierto, hasta dentro de una semana no podré ni leer ni escribir nada. ME voy de viaje de fin de curso a Alemania,y como comprenderéis, y creedme que no voy a coger si quiera un ordenador, estaré demasiado ocupada pasándomelo bien y desconectando de todo, así que lo siento, pero hasta dentro de dos semanitas no actualizo :C ¡No so enfadéis! Os compensaré (A) Aún así yo llevaré mi libretita para apuntarme las ideas, e ir escribiendo pequeñas escenas ^.^

Y ahora, ¡a leer!

¿Y ahora qué hacían?

Draco y Hermione no tenían nada. Bueno sí, el bolito mágico de Hermione. Por suerte, metió un monedero, pero… Lo único que tenían era una tarjeta de metro. Ni dinero, ni comida, ni agua…

-¿Por qué hemos aparecido aquí?-Preguntó Draco.- Juraría que yo había pensado en aparecernos en Trafalgar Square…

-Am… He sido yo.-Dijo Hermione.- Lo siento. Estaba nerviosa, pensé en mis padres y…

-¿Qué tienen que ver tus padres con todo esto?-Preguntó Draco, cogiéndola de la mano para ir avanzando entre la gente. Estar quieto no era seguro.

-Aquí venía al teatro con ellos. Me pasó lo mismo cuando busqué horrorcruxs con Harry y Ron… Lo siento, de verdad.

Y a Hermione se le vino el mundo encima. Era demasiado… sus padres estaban en peligro, ella estaba en peligro, y hacía que mucha gente como Draco y Henry estuviesen en peligro por ella. Pero poner de nuevo en peligro a sus padres…

En su mente volvió a revivir la guerra, y como sus padres volvían a estar en peligro.

Si le pasaba algo a sus padres, ella no sería nada.

Draco vio como de los ojos de Hermione resbalaban pequeñas lágrimas; era como si no quisiese llorar en ese momento y menos delante de gente.

-¿Qué te pasa?-Preguntó Draco.- ¿Por qué lloras ahora? Saldremos de aquí, Hermione, no hace falta ponerse así…

Pero ella ni lo miraba, era como si no lo hubiese escuchado, así que el rubio valoró de nuevo las palabras de Hermione.

-¿Es por tus… padres?

La pregunta clave. Hermione lo miró, con los ojos rojos por aguantarse las ganas de llorar. Asintió.

-Esto Hermione… Yo no sé qué puedes estar sintiendo, porque yo… bueno, es como si no hubiese tenido padres… y no sé lo que es pero… sé que están bien. Ahora mismo están protegidos, así que no tienes de que preocuparte. O al menos, no hace falta que te preocupes.

A Hermione le dio mucha pena Draco.

-¿Cómo que no tienes padres Draco?

-A ver… Puede que mi madre me haya parido, me hayan alimentado, me hayan vestido, y todo lo que tú quieras. Pero, ¿Qué clase de padres son ellos? Mira Hermione… Mi padre me maltrataba. Me torturaba a base de Cuccios e imperios, por no decir que a veces me levantaba la mano. Y todo por ese calvo sin nariz. Y lo peor, es que mi madre nunca decía nada.

-Genial.-Dijo Draco de mal humor.- Ahora estamos perdidos.

-Te equivocas.-Se apresuró a decir Hermione.- Me acuerdo que Ginny, Luna y yo, dijimos que siempre que pasase algo, algún improvisto y nos separásemos, tendríamos un plan B.

-¿Y cuál es?

-Iríamos en metro hasta Piccadilly Circus, siempre a las 4, sea la tarde o la madrugada. Por eso tengo una tarjeta. El problema es que creo que ellas no tienen…

Draco cada vez estaba más perdido y asustado por aquel sitio.

-¿Por qué Piccadilly Circus?

-Bueno, Piccadilly Circus es el punto de reunión de turistas. Está lleno de ellos. Pensamos que si nos reuníamos allí y encontrábamos a Los Apicci, no podrían atacarnos tan fácilmente. Está lleno de gente, y les sería más difícil reconocernos.

Draco se giró para mirar a Hermione un momento, asombrado.

-Vale, las mujeres sois más inteligentes que los hombres, acaba de quedar demostrado.-Dijo Draco, quitando su cara larga y sonriéndole. Hermione se sintió mejor.

-Lo que tenemos que hacer es encontrar el metro e ir allí. Espero que ellas se acordasen del plan B…

Blaise y Ginny aterrizaron en algún punto de Londres.

Concretamente, en un callejón. Un callejón oscuro y sucio.

Ambos cayeron en el suelo dándose un fuerte golpe.

-¿Porqué me has soltado?-Preguntó Blaise, mientras se levantaba.

-Porqué he perdido el equilibrio, y si te seguía cogiendo haría que te cayeses tú también.-Contestó la otra.

-Pues tu idea no ha funcionado muy bien… ¿Estás bien?-Preguntó acercándose a ella.

-Lo siento por no querer que te hagas daño.- Contestó de mal humor.- Y no, no estoy bien.

-Ginny, mira tú brazo…-Dijo Blaise.

Ginny lo miró. Tenía sangre.

-Sólo es una rascada.-Contestó ella.- Tú tienes una en la mejilla.

-No me duele. Venga, será mejor que nos vayamos de aquí.-Dijo el chico.

Anduvieron por esos callejones tan siniestros un buen rato.

-¿Y ahora qué hacemos?-Preguntó Blaise.- Tendríamos que haber aterrizado en Trafalgar Square.

-No lo sé, pero yo lo único en lo que pensaba era correr.-Dijo Ginny.- Aún así aún podemos hacer una cosa.

Ginny le explicó a Blaise el plan que idearon Hermione, Luna y ella.

-Flipante…-Dijo Blaise.- ¿Cómo no se nos ocurrió a nosotros?

-Bueno, ahora lo principal es salir de este sitio… ¿Tienes dinero?-Preguntó ella.

-Creo que sí…-El moreno empezó a rebuscar en sus bolsillos.- Vale, me parece que no tengo tanto…Sólo dos peniques.

-Mierda… Tendríamos que comprar una tarjeta de metro.-Dijo Ginny.

-Bueno, tenemos magia.

En ese mismo sitio, había dos hombres rojos de la borrachera, riendo sin parar.

-Cógete de mi brazo.-Dijo Blaise.

Y Ginny sin discutir le hizo caso. Cogió el brazo de Blaise, y se sintió más segura. Intentaron pasar de ellos como si nada, pero la cosa se les puso complicada.

-¡Buapaaa! ¡Hip!-Dijo uno.-¡Ezaz piernaaaaaaaz!

-¡Qué cudlito! Jejeje…

Ginny cohibida, y Blaise rabioso.

-Pasa de ellos, sigamos adelante.-Dijo Ginny, al notar como los brazos de Blaise se tensaban.

-Yo es que me la tiraba…

-¿Cuánto la hoddda?

Y con eso el moreno no pudo. Paró en seco y se giró, soltándose del brazo de Ginny.

-¡Blaise, quieto, pasa de ellos!-Decía.

Pero Blaise avanzó hacia esos dos borrachos (y la pelirroja lo siguió).

-Cuidado, su noviete nos va a pegad.-Se reía uno.

Blaise tocó el cuello de uno de ellos, apretándole fuerte. Lo dejó inconsciente.

El otro se asustó más, pero no le dio tiempo a escapar. Blaise lo cogió del pelo y lo arrastró dos pasos adelante.

-¡Perdón, perdón!

-No es a mí a quien tienes que pedir disculpas.-Dijo Blaise.

El hombre estaba frente a Ginny, de rodillas y llorando como un niño.

-¡Lo siento, lo siento!

-¿Qué? No te he escuchado. Pídele perdón más fuerte.

-¡Lo siento de veras!

-Vale, y ahora repite esto: Soy un mamón de mierda y no volveré a hablarle así a una señorita. Venga va, estoy esperando.

Y le tiró más del cabello.

-¡Soy un mamón de mierda y no volveré a hablarle así a una señorita!-Repitió el otro.

-Qué manía con hablar en voz baja. ¡Grita más hombre!

-¡SOY UN MAMÓN DE MIERDA Y NO VOLVERÉ A HABLARLE ASÍ A UNA SEÑORITA!-Volvió a repetir, llorando cada vez más.

Blaise lo soltó y el hombre se levantó corriendo, para huir.

-No me ha hecho falta ni pegaros, ¡espero que te haya quedado claro gilipollas!-Gritó Blaise.

Después, caminó hacia Ginny.

-Estás totalmente loco.-Dijo la chica.- Pero gracias.

-No me las des. Ese tío era un mal educado. Espero que se le haya quedado grabado el mensaje.-Contestó Blaise.

-Creo que sí… Tendrás que enseñarme esa técnica para dejar inconsciente a la gente.

-Prometido.-Dijo Blaise.

Ambos se sonrieron, mientras el chico cogía a Ginny de la cintura y se la aproximaba a él. Esos callejones no eran nada seguros, y menos para una chica. Una chica buscada por la mafia mágica.

Fueron en busca de un metro, aún sin tener ni dinero ni tarjeta. Ya improvisarían…

Luna y Theo acabaron entre dos casas iguales. Un poco más, y Theo se hubiese estrellado contra la pared de la casa.

Se levantó enseguida, al ver que no tenía a Luna cerca.

-¿Luna?-Medio gritó-susurró.

-Aquí.-Dijo una vocecita.

Detrás de él, estaba Luna, intentando levantarse aún. No se lo pensó dos veces, y corrió para ayudarla.

-Gracias.-Dijo ella.

Pero al andar, empezó a cojear.

-Luna, ¿te has hecho daño?-Preguntó Theo.

-Me duele un poco el tobillo…-Contestó.- No es nada.

-¿Cómo que no? Anda, súbete a mi espalda, te llevaré a caballito.

-Pero Theo, no podrás caminar bien conmigo a cuestas.

-Eres pequeña y delgada. Y no es por presumir ni nada de eso, pero estoy lo suficiente fuerte como para llevar a Blaise en brazos. Así que venga, súbete.

Ella lo miró con ojos de preocupación, y Theo no pudo evitar sonreír.

-Venga Luna, sube.-Insistió él.

-Vale, pero en cuanto te canses avísame eeh…

Theo se agachó, y sin ningún problema la cogió.

Al salir a la calle principal, vieron que todas las casas eran iguales. Un barrio muggle un poco peculiar. Siguieron avanzando, hgasta llegar a la salida/entrada, donde leyeron "Privet Drive"

-Estamos en Privet Drive.-Dijo Theo.- Tendríamos que estar en Trafalgar Square.

-M… De que me suena a mí Privet Drive…

-¿Qué hacemos?

Y como Ginny y Hermione hicieron con Blaise y Draco, Luna le explicó a Theo el plan B.

-¡Sois increíbles! Pero ahora tengo yo otra duda… ¿Cómo llegamos a Picadilly Circus?

-Con el metro se llega a todas partes.

-No veo ninguno cerca de aquí, Luna…

Theo llevaba su varita en mano, por si algo pasaba.

Entonces una ráfaga de viento muy fuerte casi los tira. De esa ráfaga, apareció un autobús de tres pisos, morado y con letras doradas donde ponía "AUTOBUS NOCTÁMBULO". De la puerta salió un chico, con el traje del mismo color morado que el autobús. Stan (el hombre de traje morado), dijo su discurso.

-Bueno, siempre podemos ir en autobús…-Dijo Theo a Luna.- Mira en mis bolsillos, a ver si encuentras dinero.

Luna hizo caso, y encontró algo.

-Tienes 1 galeón y 20 sickles.

-¡Suficiente!-Dijo Stan, arrebatándole el dinero de las manos a Luna. Pasad. ¿No lleváis maletas?

-No, vamos bastante ligeros.

-¿Le ayudo con la chica?-Preguntó Stan mientras miraba a Luna, encima de Theo.

-No gracias, puedo yo solo.

-Como quiera.-Entonces se giró y gritó:- ¡Ernie, en marcha!

Ernie despertó de repente, comió un trozo de su sándwich, y arrancó a potencia máxima. Mientras tanto Theo ya había dejado a Luna en una de las camas. Ella estiró la pierna, y por fin dejó caer el pie en la cama. Bufó del alivio. Lo malo eran las curvas y los frenazos que daba ese autobús.

-¿Por cierto, a dónde vais?-Preguntó Stan.

-A Pi…-empezó a decir Luna, pero Theo la interrumpió.

-A Westminster Abbey.- Contestó él.

Cuando Luna vio que Theo estaba muy serio, sabía que era porque algo malo estaba pasando.

Y es que A Theo no le gustaba nada como un hombre, desde el tercer piso del autobús, los miraba. Sólo esperaba llegar lo antes posible y que la idea de que tuviese a uno de los Apicci en el mismo autobús, fuera incierta.

-¿Se ha hecho daño?-Preguntó Stan.

-Un poco…-Contestó Luna, midiendo sus palabras.

De pronto, un hombre que parecía estar durmiendo, se levantó.

-Trabajo en San Mungo. Podría curarte esa molestia.-Se ofreció.

  • Pues si lo hiciese le estaría eternamente agradecida…-Dijo Luna.

El hombre se acercó y empezó a mirarle bien el tobillo, para saber lo que tenía. Theo por otra parte, estaba en constante vigilancia. No se fiaba de nadie, y no podía hacerlo.

Después de un cuarto de hora, El hombre pasó la varita por el tobillo de Luna, dejándoselo aliviado.

-¡Muchísimas gracias!-Dijo la rubia.- No sé que hubiese hecho si no llega a estar usted…

-Mi deber como doctor es ayudar a los demás.-Le sonrió el hombre.

Un hombre joven, alto, con el cabello castaño y los ojos azules.

-¿Cómo te llamas?-Preguntó el hombre.

-Eeh… Lila Moon.-Contestó ella.

Después miró a Theo, quien le sonrió. Chica lista.

-Encantado Lily Moon, yo soy el doctor Jordan MacDougal.

-Encantada.

-Y vosotros que sois… ¿novios, hermanos, primos…?

-Esto… Hermanos.-Dijo Theo.

-No os parecéis mucho.-Opinó Stan.

-Sí, es más, Lila parece rusa…-Dijo Jordan MacDougal.- Me gustan las rusas.

-Es adoptada.-Dijo Theo, aproximándose más a ella.

-Y…-Intervino Stan, de nuevo.- ¿Qué vais a hacer en Westminster Abbey?-Preguntó.

-Vamos a visitar a nuestra abuela.-Dijo Luna.

-La queríamos mucho.-Empezó a decir Theo.- Mató a sus diez esposos, cuando se cansó de ellos. Mamá dice que hemos heredado ese carácter tan... peculiar.-Y sonrió falsamente.

Jordan MacDougal, tragó saliva y Luna abrió los ojos como platos.

-En fin, creo que mejor iré a dormir.-Dijo.- Espero que no te vuelvas a hacer daño Lila. Cuidaos mucho familia Moon.

-Sí, espérate a que no te mate porque me he cansado de verte.-Le dijo Theo muy serio.- Era broma.- Y empezó a reír.

Jordan aligeró el paso hasta su cama, y durmió inquieto.

-¿Por qué has dicho esas cosas tan feas?-Preguntó Luna en voz baja a Theo.

-Estaba haciendo demasiadas preguntas.-Explicó Theo.

Ya…"estaba haciendo demasiadas preguntas". Lo único que le pasaba al azabache era que tenía unos celos que no se los aguantaba. ¡Como se notaba que Jordan quería ligarse a Luna!

-En la próxima parada llegaremos a Westminster Abbey.-Anunció Stan.

Theo asintió y después miró hacia arriba. El hombre que los observaba desde el tercer piso, aún estaba ahí, quieto, mirándolos fijamente.

Theo, como acto reflejo, cogió la mano de Luna. La apretó con fuerza, y cuando el autobús paró…

-¡CORRE!-Tiró de la chica como si su vida fuese en ello. Bueno, su vida iba en ello.

Corrieron y corrieron, y el hombre del tercer piso salió corriendo detrás de ellos. Un hechizo salió en dirección a Luna y Theo, pero chocó con la pared. Metió a Luna tras una esquina y desenfundó su varita.

Empezó una combate en plena calle. Salían rayos de colores hacia allí y hacia allá. Luna salió para ayudar a Theo en esa lucha, pero Theo la volvió a epujar hacia detrás de la esquina.

Finalmente, Theo le dio de lleno al hombre. Salió disparado 3 metros atrás, quedando inconsciente.

-Quédate aquí.-Le sentenció Theo a Luna, jadeando.

Theo se acercó al hombre. Le tocó el cuello, y comprobó que tenía pulso.

-¿Vas a matarlo?-Preguntó Luna asustada, detrás de él.

-¡Luna, te dije que te quedaras ras la esquina!-Pero no pudo echarle bronca ante esos ojos de corderillo asustado.- No, no voy a matarle. Sólo le borraré la memoria.

Theo apuntó a la cabeza de ese hombre, y con obliviate, le borró la memoria.

-El metro estará por aquí cerca, ¿no?

-Creo que sí.-Dijo Luna.- Cuando Ginny y yo vinimos a hacer turismo con Hermione por Londres, me pareció escuchar la parada de Westminster Abbey.

-De acuerdo. Vamos, rápido.

Dejaron al hombre inconsciente, y salieron corriendo, en busca de un metro.

-Draco, ¡eso está mal!-Decía Hermione.

La castaña le estaba echando bronca a Draco por robar comida.

-Y que quieres, ¿Qué nos muramos de hambre? ¡Llevamos 2 horas y media caminando!-Preguntó él, acariciándose el brazo, donde Hermione la había pegado.-Además, sólo son dos manzanas verdes-nótese el detalle- y si no te comes la otra (sí, la que he cogido para ti), me la comeré yo.

-Pero no está bien. ¿Te gustaría que a ti te robasen algo?

-Hermione, no estamos ahora como para que me des clases de ética y moral…

Ella hizo un puchero y frunció el entrecejo. Tenía hambre sí, pero robar estaba mal.

-¿La quieres o no? Mira que estoy a punto de acabarme la mía…

-Está bien. Pero que conste que tendremos que volver algún día para pagarlo.

-Está bien.-Dijo el rubio, sonriendo de forma triunfante y dándole la manzana.

Ella empezó a morder la manzana, con remordimientos, pero volverían a pagarle las dos manzanas, así que eso le hacía sentir mejor.

Draco y Hermione se daban las manos. Pero como un padre a su hija. Así que el rubio, disimuladamente entrelazó su mano con la de ella.

Ella casi se atraganta.

-Lo hago sólo para que parezcamos una pareja. Sonríe un poco.-Dijo él.

Ella ni si quiera le había echado en cara nada.

-No estoy yo como para sonreír Draco.-Dijo ella.-Creo que estamos a punto de llegaral metro.

Y a unos 5 metros de distancia, tenían esas escaleras subterráneas que daban a los trenes. Bajaron a toda prisa. Todo estaba completamente vació, a excepción de los vagabundos que dormían por las noches allí.

Hermione hizo que Draco pasase antes que ella, porque no sabía como se utilizaba todo eso. Es más, ni si quiera iba a meter la tarjeta, esperaba a pasar sin nada, pero los barrotes no le dejaban.

-¡¿Qué le pasa a esta cosa?! ¡No me deja pasar!-Se quejaba Draco, forcejeando conlos barrotes.

-¡Espera a que pase la tarjeta rubio oxigenado!

Bajaron de nuevo más escaleras, y llegaron por fin, a su destino, pero el tren aún no había llegado. De pronto, aparecieron dos personas, vestidas de negro, a la otra banda de la estación. Llevaban las típicas capas negras, y parecía buscar algo o… alguien.

Draco observó la zona: estaban acorralados. Si eran Los Apicci, estaban acorralados. Y Hermione también lo había notado.

Probó suerte con un plan que le apareció de pronto en la cabeza: cogió su varita, cambió su color de pelo a pelirrojo claro y rizado, y se puso frente a Hermione.

¡Y PUM! Le plantó un morreo a la chica, mientras la agarraba por la cintura y la empotraba contra la pared.

Fue tal beso de sopetón, que Hermione se sobresaltó y ni si quiera cerró los ojos: es más, los tenía más abiertos que de costumbre.

Al principio no sabía ni cómo reaccionar. Hacía un año que no besaba a nadie, y no esperaba que su próximo beso fuese en un metro, perseguida por asesinos y "fingido".

Oh, no, mierda, mierda, ¿qué hago? ¿qué hace? Esto no puede estar pasando… Va Hermione, tranquilízate… ¿Y si te apartas? Lo dejaría muy mal… Genial, ahora aprovecha para meterme mano. Pensaba.

Esos dos hombres se fijaron en ellos. Les extrañó ver a un pelirrojo marreándose con una mujer en el metro, a esas horas de la noche. Pero no querían molestar a dos muggles. Así que se fueron.

Aún así, Draco seguía al lío. Hermione, aunque notaba como le ardían las mejillas, el corazón le iba a mil por hora y pareciese que se fuese a desmayar ahí mismo, consiguió relajarse un poco y seguir ese beso.

Al fin, cuando les faltaba la respiración, se separaron.

Draco sonrió, y Hermione se sintió MUY avergonzada.

¡Acababa de besar a Draco Malfoy! ¡Por Merlín! ¿Qué acababa de hacer? Bueno, sólo era un beso para que no les pillasen… eso es… pero, ¿porqué se sentía tan rara?

-Vaya, no lo haces mal, para que fueses tan mojigata en Hogwarts.-dijo Draco, con ese tonito de superioridad característico de él.

-Gracias, tú tampoco lo haces mal.-Contestó ella, de forma indiferente. Se sorprendió a ella misma por esa contestación.

Empezaron a escuchar el traqueteo del tren, y ambos entraron allí. Callados, intentando salvar la situación, pero en alerta constante.

Ginny y Blaise, después de conseguir salir de ese callejón y adentrarse en alguna parte de la ciudad, encontraron el metro.

Corriendo (pues sentían pasos detrás ellos), bajaron por las escaleras, mientras Blaise sacaba la varita.

Pero llegó la hora de improvisar. No tenían ni dinero, ni tarjeta, y las cámaras de seguridad los miraban. Aún así supieron reaccionar rápido; mientras Ginny lanzaba un hechizo para romper la cámara, Blaise probó con "Alohomora", algo que para sus ropresa, funcionó.

-Los muggles tienen aparatos muy raros…-Dijo Blaise.

-Los muggles son listos, y lo que intentan es que nadie entre sin pagar.-Le contestó Blaise.

-Y aún así nosotros podemos colarnos.-Dijo sonriendo el moreno.

-Porque tenemos magia… Pero créeme que hay muggles más inteligentes que tú.

Dejaron de hablar sobre el tema, al llegar a la estación. Blaise miró para ambos lados y vio que no había nadie. Daba incluso miedo.

-¿Cuándo llegará el tren?-Preguntó el chico.

-No lo sé… Mira los horarios si quieres, pero2 no creo que tarde mucho.-Contestó la pelirroja.

Después ella fue a sentarse mientras esperaban, y creía que Blaise la seguía, pero no fue así. Él fue hacia el lado contrario, y bajó a los raíles.

Ginny, al sentarse se dio la vuelta, y casi le da un vuelco al corazón. Vio a Blaise, en medio del raíl, esperando con los brazos en jarra.

-¡SAL DE AHÍ!-Gritó Ginny, mientras corría hacia la dirección de Blaise.

-¿Qué pasa?-Preguntó Blaise tan tranquilo.

-¡SAL DE AHÍ AHORA MISMO IMBÉCIL SI NO QUIERES QUE TE MATEN!-Gritó de nuevo.

-¡Vale, vale! Tranquila…-Contestó el otro, como si Ginny tuviese una pistola y le apuntase.

Al subir de nuevo a tierra a salvo, Ginny le dio una colleja.

-¿Estás tonto o qué?-Le regañaba.

-¿Pero qué pasa? Sólo quería ver mejor si llegaba el tren.

La chica gruñó.

-Anda, tira y siéntate ahí… Que al final seré YO quién te tenga que proteger a TI.

Ambos se sentaron y Blaise rió, creído.

-Sí que te preocupas por mí, pecosa…-Dejó caer.

-No es eso justamente. Es que no tengo ganas de verte partido en dos en medio del metro de Londres.-Contestó ella, aún con el entrecejo fruncido.

-Admítelo: te gusto. ¿Has visto como te has puesto al verme en peligro?

-Oh no, por favor no… Ya sacas tu egocentrismo.

Pero él seguía a lo suyo, pese a las contestaciones de Ginny.

-Primero por mí rascada en la mejilla, después por qué no me pelease, y ahora por ponerme en el raíl. Si es que, ya lo sabía yo…-Decía mientras iba contando cada cosa con los dedos de las manos

-Mira que eres tonto eh…-Dijo Giny, poniéndose de brazos cruzados.

-Pero no dices que no.-Volvió a atacar el moreno.

-En serio Blaise, cállate. Que te pones muy pesadito…

-Lo ves…

-¿Y qué quieres que te diga? ¿Qué hay tensión? ¿Feeling? Pues sí, lo hay. Ala, ¿te callas ya?-Dijo Ginny roja y de morros.

-Yo sé que algún día esa "tensión" se resolverá…-Dijo Blaise, sonriendo de lado.

"Por Merlín que vergüenza…" Pensó Ginny.

Al fin el tren llegó y entraron. Y para su sorpresa, Blaise vio una melena rubia, pero corta en otro vagón.

-¿Ese es… Draco?-Preguntó.

Por otra parte, Hermine observó una cabellera pelirroja y ondulada a lo lejos.

-¿Ginny? Draco, ¿esa es Ginny?

Todos rieron al encontrarse, corrieron los unos a los otros, y se abrazaron con tanta fuerza que iban a quedarse sin respiración.

-Hermione, estás muy roja…-Dijo Ginny.

-Ah… Esto, será de la emoción.-Dijo Hermione como escusa.

Pero tanto Draco y Hermione sabían realmente porque estaba así.

-¿Y Theo y Luna?-Preguntó Ginny.

-Creíamos que lo sabríais vosotros.-Respondió Hermione.

Pero pronto, después de dos paradas, Theo y Luna aparecieron, un poco asustados.

Entraron corriendo, y todos se abrazaron.

Pero Theo se dejó de emociones.

-Chicos, no estamos para celebraciones. Alguien nos sigue.-Anunció.

-Bueno, ahora el tren se pondrá en marcha y saldremos de aquí.-Comentó Blaise.

Y por supuesto, el tren arrancó. Pero después de unos minutos, empezó a perder velocidad y las luces comenzaron a apagarse.

-¿Qué mierdas está pasando?-Preguntó Draco.

Dos hombres, por cada lado del vagón los rodearon, rompiendo las ventanas.

Los Triple I hicieron una especie de círculo, metiendo a las chicas dentro de él.

Pronto empezó la lucha, donde ellas también ayudaban. Rayos de color amarillo por aquí, escudos protectores por allá… en fin, suerte que no había muggles.

Hermione rompió el vidrio que tenían detrás, mientras los hombres estaban por los suelos.

Todos estaba muy oscuro, un ambiente tétrico. Iban palpando la pared para encotrar algún hueco por el que escaparse. Hasta que Hermione encontró algo.

-¡Aquí, aquí! ¡Aquí hay un túnel de salida!

Pero al entrar, dos sombras negras se adentran con ellos.

El túnel se dividía en tres túneles más y las parejas decidieron dividirse. Hermione y Draco entraron por el túnel del medio, Ginny y Blaise por el de la izquierda, y Theo y Luna por el de la derecha.

Theo tiraba de la ano de Luna, mientras ella iba casi volando.

-Luna, ¿puedo decirte algo?-Preguntó Theo jadeando.

-Sí.- Contestó ella, igual que él.

Giraron a la izquierda.

-Sé que no es el mejor momento para decirlo, pero, creo que me gustas. O no sé, es algo raro.

A Luna le entraron las cosquillas en el estomago, entre la emoción y la adrenalina.

-Oh Theo, pues yo…

Pero no le dio tiempo a acabar, pues una de las sombras negras se les apareció de pronto por delante, cogiendo a la rubia.

Ella gritó, y se escuchó por cada rincón de

Las dos sombras cogieron a la rubia y se la llevaron.

Mientras otro grito desgarrador se escucha. Es de Theo. Ambas sombras estaban lanzándoles cruccios, pero el saber que Luna estaba en peigro, le hacía estar en pie pese al dolor.

Aunque hubo un momento en el que no pudo.

Estaba de rodillasfrente a las dos sombras que ahora eran personas, mientras una de ellas cogía a luna y le tapaba la boca.

La otra persona se paró frente a él y rió.

-¡Envertestatil!-Gritó.

Un rayo azul marino salió de la varita de ese hombre y le dio a Theo directamente en el pecho, haciéndole caer al suelo.

Luna estaba roja de la rabia, llorando a más no poder e intentando forcejear. Llorando, llorando y llorando, parecía que iba a desmayarse ahí mismo.

Pese a tener la boca tapada, se podía escuchar bien "¡Theo!"

El hombre que tenía cogida a Luna habló al ver que su compañero iba a matar al chico.

  • Espera, no lo mates. No vale la pena, recuerda lo que nos dijo el jefe. Cogemos a las chicas y nos vamos. No perdamos el tiempo.

El hombre gruñó, y finalmente dijo:

-Está bien.

Luna consiguió soltarse mientras e ir hacia Theo. Intentó llamarlo, hacer que reaccionase. Al final le dio un beso suave, esperando que así despertase. Pero nada.

Los hombres volvieron a cogerla mientras gritaba el nombre del chico.

Theo quedó tirado en el suelo, mientras unos pasos rápidos se apresuraban hacia él.

Demasiado tarde.