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Historia 127110 — capítulo 3

Los tres chicos se adentraron en la espesura de ese bosque oscuro, en busca del señor Henry Plast. Escucharon el crujir de una rama, y los tres se cubrieron las espaldas. Pero sin apenas poder reaccionar, alguien cogió a Blaise de inmediato.

Draco y Theo se giraron. Un hombre lo tenía cogido por el cuello, apuntándole con la varita. Ni Blaise ni sus amigos podían ver quien era. Entonces, ese hombre, dejó ver su hombro, y relajó el brazo por el cual tenía agarrado a Blaise. Era Henry.

-Joder Henry, que susto me has dado.-Se quejó Blaise, cabreado.

-Regla número uno: estar siempre alerta.-Contestó el hombre, poniéndose a caminar.

El resto lo seguían.

-Estaba alerta.

-No, no es así. Tú mente no era fría. Estabas pensando en algo.

-Pensaba en que usted podría estar muerto.-Mintió Blaise.

El paso se aceleró.

-¿Dónde están las chicas?-Preguntó, más serio.

-Las hemos dejado con medimagos, para ir a buscarle a usted.-Dijo Theo.

-Eso quiere decir que el apodo que te he puesto antes te queda perfecto. Inútil.

-¿Pero…?

-Regla número dos: Nunca buscar a un compañero si dejas desprotegidos a los testigos.

-Pero si están con medimagos.-Dijo Draco, molesto.

-Regla número tres: fijarse en los detalles.

-¿Qué detalles?-Preguntó Blaise.

-¿Os lo tengo que decir todo?-Preguntó Henry.- Vais muy mal…

-¿Puede explicárnoslo todo?-Preguntó Theo, cansado.

-Me pone de los nervios el rollito de guay y sarcástico que lleva.-Susurró Draco a Blaise.

-Te he escuchado. Aprende a susurrar, idiota. -Dijo Henry, sin mirarlos.- A ver, payasos. Los hombres que estaban agrediendo a las chicas llevaban un símbolo en sus túnicas.

-¿Cuál?

-El símbolo de los Apicci. Una mafia…

-Sí, sabemos quiénes son.-Contestaron los tres chicos, mientras intercambiaban miradas cómplices y culpables.

-Bien, pues, suelen ser muy cautelosos. No atacan si no es por algún motivo. A no ser… pero no.

-¿Qué?

-Es una mafia que trafica drogas mágicas, prostitución ilegal, etc, etc. He encontrado un cadáver, y seguramente las chicas vieron el asesinato. Las descubrieron y las quieren matar. Y vosotros sois los tres capullos que las dejáis solas.

-¿Pero cómo ha deducido todo eso?...-Preguntó Blaise, perplejo.

-Llevo años en este oficio niñatos.

-Pero, están con medimagos. Están a salvo-Dijo Draco.

-No puedes fiarte de nadie. ¿A caso no hay corruptos por todas partes?

-Pero…

-Hagamos una apuesta.-Propuso Henry.

Draco lo miró desafiante.

-Hecho.

Se dieron la mano. Caminaron hasta la tienda de medimagos. Theo condució a Henry hasta la cabina donde estaban las chicas. Una medimaga se interpuso en el camino de Henry cuando quería entrar.

-No pueden entrar, el médico les está atendiendo.-Le dijo.

Henry la miró desafiante. LA ignoró, y siguió avanzando, hasta abrir las cortinas de ese lugar. Allí estaban las tres atadas de pies y manos y con la boca tapada. Solo había un medimago. Un búlgaro. Estaba manoseando a la castaña, mientras la pelirroja con los ojos rojos forcejeaba con las cuerdas y la rubia lloraba.

-¿Te divierte tocar a unas pobres chicas inocentes?-Preguntó Henry.- ¿Tienes que atarlas para ello no? Claro… Podrían derribarte de un solo empujoncito. -Empezóa hablar tranquilamente, mientras el búlgaro medimago falso, dejaba de tocar a Hermione.- Chicos, aquí se ve lo hombretón que es este cabrón, que necesita atarlas para poder estar con ellas. ¿Cuántos cojones, no?

Henry le sonrió. El búlgaro, rabioso, corrió hacia él, y empezaron a pelear.

-Coged uno a cada una y llevadlas a la "Pera".

Los chicos hicieron caso. Cogieron a la primera que pillaron y se largaron. Henry, con el hechizo confundus, pudo apartarlo de él para poder aparecerse en la… "Pera".

Las chicas estaban con una psicóloga, encerradas en una habitación, cuando Henry llegó. Los chicos, en la puerta haciendo guardia, mientras dos de ellos (Blaise y Draco) se fumaban un cigarrillo.

Henry se acercó a ellos.

-¿Y bien?-Preguntó.

-¿Y bien qué?-Preguntó Blaise.

-¿Están bien? ¿Quién las atiende? ¡Informadme!

-Pues las trajimos aquí y Theo llamó a una psicóloga para que las viera, ya que tenían un ataque de ansiedad.-Contestó Draco.

-Cómo para no tenerlo…-Comentó Blaise.

-Muy bien chico,-Dijo Henry a Theo.- aprended del inútil.

Seguidamente, entró en la habitación de donde estaban las chicas. Las vio a las tres, con la mirada perdida y cansadas, sin vida. Algo raro en una animadora.

-Hola Henry.-Le saludó la psicóloga.

-Hola Mouriel.-Devolvió el saludo.

La psicóloga era una mujer de la edad de Henry más o menos, con el cabello hasta los hombros y liso, de un castaño claro. No era muy alta, es más, parecía pequeñita, y llevaba un traje de color azul marino muy elegante. Su rostro era de confianza.

-Lo siento chicas, pero… tendréis que testificar y…-Dijo Henry, nervioso.

-Henry, espera unos minutos, tienen que recuperarse.-Dijo Mouriel.- Han padecido mucho esta noche…

-Sí, bueno, en fin, yo sólo quería avisaros… Esto… Yo ya me iba… Hasta ahora…

Ellas asintieron. La única que fue capaz de sonreírle fue Luna, aunque fuera un poco. El hombre salió de esa habitación, y encontró a los tres chicos pegados a la ventana como moscas y mirándolas, aunque sólo se les viese por atrás.

-¿Qué hacéis mirando, cacho par de marujas?-Preguntó Henry, tan brusco como siempre.

-Es que esas tres chicas nos suenan.-Le contestó Theo.

-¿Serán de Hogwarts?-Se preguntó Draco más para sí mismo que para el resto.

-Puede…-Contestó Blaise.- Tengo curiosidad. ¿Cuándo saldrán?

-En unos minutos, y no quiero que las molestéis, están muy afectadas. Y por cierto, apagad el cigarrillo, estáis trabajando.

Más tarde, las chicas salieron, un poco más relajadas. Los padres de cada una de ellas estaban en otra habitación, esperando a verlas. Ya sabían todo lo ocurrido. Las tres chicas, entraron, y ver a sus padres fue lo mejor que les pudo pasar. Luna corrió hacia su padre, Xenophilus Lovegood que estaba llorando y con un pañuelo de tela rosa en las manos. Ginny, corrió hacia sus padres. Su madre, estaba como desesperada, más atacada que la propia Ginny. Y su padre… su padre tenía aspecto de querer matar a alguien. Y Hermione, con más llorera que nunca, se tiró a los brazos de sus padres, que la apretaron tanto que no podía ni respirar.

-Oigan, hay que hacer algo.-Dijo de pronto el padre de Hermione.

-Por mí, vamos a matarlos.-Contestaron a la vez Molly y Arthur.

-Yo sólo quiero que mi pequeña flor de primavera esté bien.-Dijo Xenophlius.

-Señores, tranquilícense.-Dijo el jefe del departamento de seguridad.

-¿Cómo nos vamos a tranquilizar?-Preguntó Molly.- ¡Han querido matar a mi hija! Y no perderé a otro de mis niños…

-Henry, ¿podemos hablar un momento?-Preguntó el jefe.

-Claro.-Contestó Henry.

Ambos salieron de la habitación y dejaron que las familias siguiesen hablando.

-Henry, las chicas están en un grave peligro. Necesitamos que nos hagas un último favor.

-¿Cuál?

-Necesitamos que las protejas. Son los Apicci, tú más que nadie los conoces bien. Eres de los mejores guardaespaldas que hemos podido tener Henry.

-Pero… ¿Yo sólo?

-Tienes a tres principiantes.

Dicho esto, el jefe de policía señalo a los chicos. Los dos los miraban. Draco estaba intentando cazar a una mosca, Blaise acababa de quemarse con el café, y Theo, al estar jugando con las llaves a lanzarlas al aire, sin querer, las metió en una pecera y ahora intentaba cogerlas mientras silbaba.

-¿Me estás vacilando?-Preguntó Henry.

-Henry, por favor. Estas chicas morirán. Sólo es por un tiempo hasta que cacemos al cabecilla, nada más.

Henry lo meditó por unos segundos. Recordó el pasado…

-Está bien. Pero sólo por un tiempo.

-Genial, tendrán que vivir en tu casa. Y tus principiantes también.

-¿QUÉ?

Pero no contestó, pues el jefe estaba entrando por la puerta, mientras él seguía con cara de póker.

-Buenas noticias familias.-Dijo el jefe.- Sus hijas estarán protegidas por uno de los aurores y guardaespaldas más buenos de este país. Será el hombre con el que acabo de salir a hablar, el que os rescató.

-¿No es muy viejo?-Preguntó Xenophlius.

-¿Y qué? Es un hombre que ya ha tenido experiencias con los Apicci. Les seré sincero: sus hijas están un grave peligro de muerte. Además, también les protegerán otros cuatro agentes más. Pero tendrán que ir a vivir con ellos. El viaje será secreto, ¿De acuerdo? Traigan sus maletas y las llevaremos nosotros mismos.

-¿No hay más remedio, no?-Preguntó Ginny.

-Me temo que no…

-Está bien.-Dijo Molly.- Traeremos vuestras cosas y…

Pero la pobre señora no pudo acabar, pues se puso a llorar de la tristeza.

Mientras que las chicas testificaban, y los padres iban a por sus maletas, Henry se acercó a los chicos.

-Señor Plast.-Dijo Theo.

-Llamadme Henry.

-Sí, señor Henry.

-A ver chicos, tenemos una misión muy importante. ¿Sabéis las tres chicas que hemos rescatado? Pues tenemos que protegerlas. Os vendréis a vivir conmigo y ellas igual.

-¿QUÉ?-Preguntaron Draco y Blaise a la vez, perplejos.

-¡Genial!-Dijo Theo.

-No habrá salidas, ni las molestaréis, ni nada.

-Pero, y si no queremos…

-Ya me lo había imaginado. Pero, Draco, te recuerdo que he ganado la apuesta.

FLASHBACK

-Pero, están con medimagos. Están a salvo-Dijo Draco.

-No puedes fiarte de nadie. ¿A caso no hay corruptos por todas partes?

-Pero…

-Hagamos una apuesta.-Propuso Henry.

Draco lo miró desafiante.

-Hecho.

FIN DEL FLASHBACK

-Así que como he ganado la apuesta, elijo mi recompensa. Quiero que me ayudéis a protegerlas. A no ser que seáis demasiado patéticos…

Ahora si que estaban enfadados. ¡Les había llamado patéticos!

-Está bien.-Dijo Blaise.- Las protegeremos. Y tú, Draco, deja de apostar.

Draco bufó. Parecía el más cabreado de todos.

Pasado un rato las chicas ya tenían sus maletas en las manos. Se habían cambiado de ropa y hasta se habían cambiado el color de pelo mediante un hechizo.

-Chicos, las animadoras ya están listas. Ahora las llevaran, y nosotros iremos después.

-De acuerdo.

-Voy a buscar una cosa.-Dijo Henry.

Los tres chicos se quedaron solos.

-Bueno chicos, tenemos que ser profesionales y demostrar que no somos patéticos.-Dijo Draco.

-Estoy contigo.-Dijeron Blaise y Theo.

-Oye… ¿Creéis que son de Hogwarts? Las chicas, digo.-Dijo Blaise.

-Puesyo creo que sí.-Dijo Theo.

-Ya Theo, pero es que nosotros no podemos saberlo tanto como tú. A lo mejor son de esas que nos hemos llevado de una noche.-Dijo Draco.

-Ya, se me olvidaba, sois un par de mujeriegos.-Dijo Theo.

-Bueno, nosotros somos libres, sin compromisos.-Dijo Blaise.- El amor… no sirve ni existe.

-Tío, te doy toda la razón.-Dijo Draco.

-Qué equivocados estáis…-Dijo Theo.

-Ya bueno, es que tú eres todo un románticon.-Se burló Blaise.

-¡Basta de chachara!

Henry había llegado. ¿Se notaba eeh?

-Las chicas ya han salido, tenemos que ir nosotros. Coged esto.-Señaló un objeto que tenía en las manos.

-¿Qué es?

-Es un plumero.-Dijo Theo.- Un objeto muggle… Sirve para…

-Es ahora da igual.-Le cortó Henry.-Cogedlo, es un traslador.

Todos asintieron, y en menos de un minuto, los cuatro se trasladaron a una casa grande, con una baranda de madera de color blanco, fachada de color amarillo y jardín. Y al entrar… era una casa muy acogedora. Los chicos sonrieron al verla, mientras Henry cerraba la puerta. Ginny, Luna y Hermione bajaban de las escaleras sonriendo. Hasta qué...

-¿VOSOTROS?-Preguntó Ginny.

-¿TÚ?-Preguntó Hermione.

-¿VOSOTRAS?-Preguntaron Theo y Blaise.

-¿TÚ?-Preguntó Draco.

Todos se vieron las caras y quedaron con cara de póker.

-Vaya, al final os conocéis.-Dijo Henry, tranquilamente.

-¿Qué hacéis aquí?-Preguntó Ginny.

-¿Os quedáis?-Preguntó Luna.

-Claro que se quedan.-Dijo Henry.

-¡Qué guay, será como en Hogwarts!-Dijo feliz Luna.

-¡¿CÓMO EN HOGWARTS?!-Preguntó Hermione, que había estado en estado de shock.

-Pero, ¿Qué hacéis aquí?-Preguntó Ginny, impaciente.

-Son vuestros guardaespaldas.-Dijo Henry.

-¡¿QUÉ?!-Preguntaron alarmadas Ginny y Hermione.

Luna sonreía. Theo estaba tranquilo. Blaise y Draco sorprendidos. Ginny y Hermione alarmada. Henry sin entender nada…

Bueno, éste es el tercer capítulo de 'Protegidas'. Espero que os vaya gustando, el siguiente capítulo estará mejor. ¡Por cierto! Si véis fallos, algo que tenga mejorar o así, decidmelo ^^ ¡Se me olvidaba! (Yo, y mi cabeza de Dori), gracias por vuestros comentarios, y los favoritos y sobretodo, las lecturas. ¡Os lo agradezco muchisimo!

Besazoos!