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Historia 127462 — capítulo 6

Las semanas fueron pasando y ya estaba finalizando el mes de octubre; en aquel momento Severus se encontraba solo en el salón de profesores mientras todos los demás estaban en el estadio de Quidditch donde Gryffindor se debatía con Hufflepuff, Snape agradecía a Dios que ninguno de sus colegas había entrado a la sala de profesores a molestarlo, disfrutaba su soledad, le gustaba estar así cuando meditaba sus cosas. Allí estaba él degustando una taza de té mientras navegaba en sus cavilaciones, aún no podía sacar a Julieth de su mente, le era imposible y él no entendía porque, se recriminaba a sí mismo, pero cualquier esfuerzo por olvidarla era en vano; sin embargo por otra parte había notado que muchas veces el recuerdo de Julieth era opacado por la revoltosa imagen de Emily Smith, la vocalista de Las Brujas de Macbeth que actualmente enseñaba música en Hogwarts; era algo bizarro porque si bien el comportamiento alocado de la chica lo desquiciaba, también sentía que le gustaba estar a su lado, y le encantaba mirarla y seguirla a donde quiera que ella iba sin que esta se diera cuenta, definitivamente no podía negar que era extraordinariamente bella, aunque ella se empeñase en usar siempre ropa negra y muchas veces desgarrada a propósito que le daban un aspecto rudo, nada podía opacar esa belleza que solo podía poseer alguien que descendiese de una veela y lo mejor de todo era que carecía de vanidad alguna, parecía que la chica desconocía su belleza o quisiera prescindir de ella, todo lo contrario a Julieth que siendo mucho menos hermosa que Emily sentía que se merecía el mundo nada más por existir, bueno no en vano llevaba sangre Malfoy en sus venas; no podía creerlo, sin proponérselo las estaba comparando  

En ese justo instante la puerta de la sala se abrió y la mitad veela motivo de los suspiros de millones de fans en el mundo mágico entró en ella; en su hombro derecho y atada a una correa le colgaba una guitarra; Severus tomó un ejemplar de El profeta que tenía sobre la mesa y comenzó a leerlo, o al menos fingía que lo hacía. Ella muy sonriente como siempre cerró la puerta tras de sí, echó un vistazo alrededor de la sala y comprobó que solo estaban Snape y ella

Buenos días Snape - Lo saludó dirigiéndose a la tetera que estaba al fondo, justo detrás de él

Buenos días - Respondió él arrastrando las palabras - No sé cuántas veces debo recordarle señorita Smith que para usted soy el profesor Snape

¡Bah! Esas son tonterías, tú y yo ahora somos colegas ¿No? Más bien deberías llamarme por mi nombre - Contestó la chica haciendo un gesto de indiferencia con la mano

No me gustan las confianzas y usted lo sabe bien - Respondió Severus

 Pero haciendo caso omiso de lo que él acababa de decir y después de destapar la tetera Emily agregó:

 - ¡Vaya!  ¡Vaya! Snape, te tragaste todo el té y no me dejaste ni un poco

Él bajó el periódico y se giró para mirarla con una ceja alzada

No lo preparé para usted - Dijo escuetamente

Eso no importa - Respondió ella encogiéndose de hombros al tiempo que llenaba la tetera con agua y luego la apuntaba con la varita - Que bueno que no olvidé como convertir el agua en té, el crédito es de McGonagall  

Él entornó los ojos y volvió a su "lectura". Ella se sirvió una taza de té y le ofreció a él, Severus no respondió sino que sin apartar la vista del periódico le acercó su taza para que ella le sirviera

De nada - Respondió Emily irónicamente

Severus volvió a bajar el periódico para encontrarse con aquellos hermosos ojos azules resaltados con esa sombra negra que los hacía parecer aún más enigmáticos

Se lo agradezco señorita Smith - Dijo lentamente

Ella alzó una ceja y sonrió

Así está mejor - Respondió ella

Severus volvió a su periódico y ella en cambio se acomodó en su silla y subió ambos pies a la mesa haciendo sonar las delgadas cadenas que pendían de sus botas, tomó su guitarra y comenzó a tocar, era una bella melodía pero al parecer desconcentraba de su lectura al profesor de pociones que volvió a colocar su periódico sobre la mesa  

Si no puede dejar de tocar al menos baje los pies de la mesa - Ordenó molesto

Ella resopló, se encogió de hombros en señal de indiferencia y continuó tocando en la misma posición en que estaba. Él estaba sumamente molesto, odiaba que ella lo desafiara pero intentó seguir el consejo que le había dado el buen Dumbledore, tenía que ignorarla. Ella dejó de tocar por un instante y le dio un sorbo a su taza de té, luego continuó tocando, pero esta vez ya no era aquella dulce melodía sino un ritmo un poco más rápido; Severus tomó su varita e hizo aparecer un par de orejeras las cuales se colocó de inmediato, ella sonrió y continuó con su rock and roll; Severus bajó el periódico por debajo de sus ojos y contempló a la muchacha que en ese momento tenía los ojos cerrados y movía su cabeza de un lado a otro haciendo bailar su rubia melena, lucía hermosa sin duda alguna, pero él no podía evitar molestarse ante el desafío de la chica, pues ella continuaba con los pies sobre el escritorio ¿Quién se creía que era?

Creo haberle dicho hace rato que bajara los pies de la mesa - Repitió ahora haciendo a un lado su periódico y las orejeras   

No lo haré - Respondió Emily sin dejar de tocar la guitarra - Si te molesta que suba mis pies a la mesa, pues puedes sentarte en ese sillón - Le dijo señalando con su cabeza  un sillón verde de orejas que estaba junto a una ventana desde la cual se apreciaba el estadio de quidditch

No tengo porque hacer eso - Respondió él

O si prefieres te puedes ir de la sala y así tampoco tienes que oírme tocar

Le recuerdo que yo ya estaba aquí cuando usted llegó, así que en todo caso quien tiene que irse es usted - Dijo Snape incorporándose de la silla abruptamente, ya lo estaba sacando de quicio 

  • Baje los pies de la maldita mesa y váyase

Ella dejó de tocar, pasó la cinta que sostenía la guitarra por encima de su cabeza para dejarla sobre la mesa, se cruzó de brazos y desafió a Snape con la mirada levantando una ceja sin siquiera moverse, no iba a obedecerle, no iba a bajar los pies de la mesa por nada del mundo y mucho menos se retiraría de la sala  

Yo no recibo ordenes de nadie - Dijo arrastrando las palabras - Nunca lo he hecho, ni siquiera de mis padres

¿Quién rayos se creía que era esa mujer? Nadie desafiaba a Snape y vivía para contarlo, tenía que hacer algo rápido, tenía que demostrarle que ella estaba en el territorio de él y que si ella no estaba dispuesta a bajar la guardia, entonces él doblegaría su carácter como fuese posible

Le dije que bajara los pies de la mesa y se largara de aquí - Repitió él señalando la puerta

Y yo te dije que no recibo ordenes de nadie y mucho menos de un amargado e idiota como tú que pierde la paciencia con cualquier cosa - Espetó Emily molesta  

Ahora sí que había ido demasiado lejos, pensó Snape, ella tenía que obedecer a como dé lugar, de modo que se encaminó hasta ella, tomó sus pies con una mano y los empujó violentamente fuera de la mesa, ella lo miró incrédula y se incorporó de la silla hecha una fiera

¿QUIEN DEMONIOS TE CREES QUE ERES SNAPE? - Gritó furiosa

Soy Severus Snape la persona que la ha hecho seguir las reglas, gracias por obedecer señorita Smith - Contestó él con su tono de voz parsimonioso y una sonrisa irónica en los labios

A MI NADIE ME HACE OBEDECER, ¿ME OYES? - Volvió a gritar ella empujándolo esta vez, pero Severus la tomó por ambos brazos y la desafió con sus penetrantes ojos negros

¿Quién es ahora la que perdió la paciencia? - Le preguntó entretanto ella se removía tratando de zafarse, con la respiración entrecortada por la ira - Siempre te creíste la gran cosa por ser la hija de una familia millonaria y ahora quieres hacer lo que te place solo porque eres una estrella del espectáculo, pero déjame recordarte princesa del rock, que aquí no eres una estrella, aquí solo eres una más de nosotros y nadie te va a rendir pleitesías - Concluyó al fin tuteándola

Emily no podía creer lo que le estaba diciendo Snape en ese momento, ella jamás había querido tal cosa, no iba a admitirlo, pero sus palabras la hirieron, ella no era una persona superficial, por el contrario siempre había huido de las personas así, siempre había tratado de ser lo más humilde posible, es solo que él… bueno él  siempre había sido un hombre difícil, todo el tiempo encontrando defectos en los demás menos en los Slytherins, siempre amonestando y queriendo dominar a los demás, pero ella no lo iba a permitir, no dejaría que intentaran doblegarla, jamás se lo permitió a nadie, de hecho en casa siempre fue la oveja negra por esa misma razón, y por eso le encantaba hacer rabiar a quien la criticase, para demostrar que ella jamás cambiaría  

Eso no es cierto - Respondió ella zafándose al fin - Lo que pasa es que tú juzgas por tu condición, tú eres un ególatra que te crees mejor que todo el mundo, pero no lo eres Snape, solo eres un tonto de cabello grasiento - Concluyó dando media vuelta para tomar su guitarra

Pero esas palabras que ella soltó, a Severus le hicieron recordar tanto las palabras de James Potter y los merodeadores cuando estudiaban en Hogwarts, que no pudo evitar llenarse de ira

No irás a ningún lado - Le dijo tomándola del brazo

¡Que rayos!....

Retira lo que dijiste artista de medio pelo - Le dijo él

No lo haré - Contestó ella con determinación - Lo que dije es la vedad, ahora suéltame

Pues no te soltaré hasta que hayas retirado tus palabras y además reconozcas que la ególatra aquí eres tú 

De acuerdo - Dijo ella - No vas a soltarme ¿No?

Severus negó con la cabeza

 - Pues veamos si no lo haces - Dijo la chica con una sonrisa burlona - Yo también te obligaré a obedecer

Al terminar de decir esto, con la mano izquierda que era la que tenía libre le soltó un puñetazo en el estómago que efectivamente lo obligó a soltarla

Eres una maldita salvaje - Espetó él molesto, estaba encorvado tratando de recuperar el aire, pero no estaba dispuesto a perder esa batalla, según él aun no terminaba y no iba a quedar derrotado

Simplemente te lo pedí por las buenas y no obedeciste - Le dijo ella tomándolo por la barbilla para obligarlo a mirarla - ¡Que patético eres!

Ahora lo sabía, sus palabras no solo le recordaban a los merodeadores sino también a Julieth, no podía soportarlo más, tenía que hacerla pagar, de modo que se incorporó y aprovechando que la tenía bastante cerca volvió a tomarla, pero esta vez por la cintura, la atrajo hacia él violentamente y ella abrió los ojos en señal de sorpresa colocando sus manos a la altura del pecho de él para tratar de separarlo

¿Que rayos haces Snape? - Inquirió incrédula mientras él acercaba peligrosamente su rostro al de ella, cada vez más y más

Solo te daré una lección para que sepas quien manda - Contestó él cuando ya rozaba la nariz de ella

Emily estaba anonadada ¿De verdad él se atrevería a besarla? No sonaba lógico, no viniendo de una persona como Severus Snape, estaba en shock, no podía moverse si quiera, él también se estaba haciendo la misma pregunta, pero sin saber porque no podía detenerse.

Justo en ese preciso instante en que los labios de Snape ya casi tocaban los de Emily que giraba el rostro para evitar el contacto, la puerta se abrió y Albus Dumbledore entró, la impresión fue tal que Severus no pudo reaccionar y permaneció sujetando a Emily contra sí, solo que había desviado la mirada de ella y la había posado sobre el director, ella en cambio sí reaccionó y aprovechando que él había aflojado la fuerza de constricción, lo empujó obligándolo a soltarla y a retroceder, en ese momento ambos se ruborizaron al extremo cuando advirtieron la enorme sonrisa en el rostro de Dumbledore y cuando éste empezó a hablar

Disculpen si interrumpí algo - Dijo el anciano sin poder evitar reírse - De verdad no fue mi intención

No interrumpiste nada abuelito, solo discutíamos - Le contestó Emily nerviosa, dándole una palmada cariñosa en el brazo mientras tomaba su guitarra y se marchaba lo más rápido posible

Severus respiró hondamente, sabía lo que le venía

Vaya manera de discutir muchacho - Espetó palmeándole el hombro - Al parecer ya olvidaste a esa mala mujer - Dijo refiriéndose a Julieth

Severus le tenía mucha confianza a Dumbledore, pero aun así nunca había querido revelarle sus penas amorosas, sin embargo el anciano que lo conocía bastante bien y además lo consideraba un hijo, siempre había terminado por descubrirlo hasta que al final a él no le quedaba más remedio que confesar. Pero en este momento tal y como lo había hecho cuando el director descubrió lo que él sentía por Lily y luego por Julieth,  trató de cambiar la conversación    

¿la señorita Smith es tu nieta? - Inquirió rascándose la cabeza en señal de confusión - No lo sabía, ni siquiera sabía que tuvieras hijos  

Realmente no lo es - Respondió Dumbledore mirándolo con suspicacia - Me refiero a que lamentablemente no lleva mi sangre, pero ella adora llamarme así y a mí me gusta, pero no intentes cambiarme el tema 

No intento nada Albus

Dime, ¿Ya olvidaste a Julieth? Emily y tú hacen buena pareja a pesar de las diferencias, aunque te confieso que nunca me imaginé que tú y ella…

Entre Emily y yo no hay nada Albus

Si hasta la tuteas - Contestó Dumbledore divertido - Ella es un poco loca si, y muy diferente a ti pero ya sabes, polos opuestos se atraen - Concluyó juntando paralelamente ambos dedos índice

Albus, entre la señorita Smith y yo no hay nada, ella es una revoltosa, una rebelde sin causa, arrogante, insoportable ¿Cómo podría fijarme en alguien así? La detesto tanto como detesto a Potter

Si claro - Contestó Dumbledore mirando a través de la ventana de la habitación desde donde podía ver a Emily bajo el haya, tocando su guitarra rodeada por varios adolescentes - Aunque no lo creas ella es una buena chica hijo no como…

No la nombres - Lo interrumpió Severus antes de que él continuara - No quiero que me hables de ella

¿Aun piensas en ella?

Severus no contestó, lo que Albus interpretó como una respuesta afirmativa, se giró de la ventana y tomó a Severus por los hombros, él en cambio miraba al piso, estaba avergonzado de sentir algo por alguien que no valía la pena, que lo había humillado y se había burlado de él pisoteando su orgullo

Tienes que intentarlo Severus - Le dijo el anciano con voz paternal - Esa mujer pudo ser tu perdición, no sé qué habría pasado si te hubieses casado con ella, es una mortifaga de corazón, una asesina

Lo sé Albus, créeme que lo sé, pero no sé qué sucedió conmigo, he intentado olvidarla, no sabes cuánto, pero… es imposible

Dumbledore soltó a Severus y se acarició la barba como meditando una posibilidad

¿Y si te hechizó? - Inquirió - ¿Si te doblegó de algún modo?

Snape frunció el ceño y sacudió su cabeza como si Dumbledore hubiese dicho algo sumamente absurdo

¿Qué dices? Eso es completamente ilógico, no es que yo sea el mejor de los magos, pero modestia aparte no creo que puedan hechizarme tan fácilmente

¡Oh Severus! Suspiró Dumbledore dando vueltas en torno a él - Te sorprendería las cosas que pueden lograr las mujeres con su astucia

No… eso es completamente absurdo Albus

El anciano se detuvo de nuevo frente a Severus, volvió a palmearle el hombro cariñosamente y lo condujo hasta la ventana para que viera a la chica tocando y cantando mientras sus fans coreaban sus canciones

Como sea - Dijo  - De todos modos ¿Por qué no te das una nueva oportunidad hijo? A veces la felicidad está frente a nosotros y nos negamos a verla

Estás loco - Respondió él

Severus se apartó del anciano y de la ventana ¿Acaso estaba chiflado? Él no quería pasar por lo mismo una vez más, además la revolucionaria de Emily Smith sería la última persona con la que él podría considerar ser feliz