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Harry Vulturi — capítulo 6

Justo en el día que los Vulturi llegaron a Londres se celebraba el cumpleaños número once de Dudley Dursley hijo de Vernon y Petunia Dursley hermana de la difunta Lily Potter.

Petunia despertó con mucho cuidado a Dudley para que no fuera a enojarse semejante representación vivía del hijo de King Kong aunque bueno sería un insulto grande comparar al gran mono con semejante espécimen humano cuyo cerebro lograba ser del tamaño de una nuez si podía decirse nunca lo utilizo, Dudley era de los que presumían de usar mas la fuerza bruta él y cinco compañeros mas pensaban que eso de la inteligencia no servía para nada y no era más que para los débiles.

Harry sin duda se salvo en mucho de vivir con semejante gente eran muggles de la peor calaña con adversidad férrea a cerca de cualquier indicio de magia tanto que Petunia se encargo de no divulgar nunca que su hermana menor fue una bruja, que se caso y tuvo un hijo obviamente supo de la muerte de Lily y no fue capaz siquiera de preguntar por el niño simplemente dijo que cada quien obtenía lo que con gusto merecía  y su hermana no escapo de tener un merecido tal y como ella había esperado: morir descuartizada a manos del lord tenebroso que mejor noticia pudieron haberle dado.

Entre tanto los del departamento de magia se dedicaron once años a la búsqueda del hijo perdido de los Potter nadie hizo caso a las palabras del profesor Dumbeldore por lo que el secreto solo quedo entre él y la profesora Minerva McGonagall que no estaba muy de acuerdo con el hecho de que Harry viviera con vampiros.

En fin volviendo a casa de los Dursley Petunia conducía con cuidado a su pequeño gordo a la cocina típicamente con los ojos vendados mientras Vernon se apresuraba a poner los 36 regalos en la mesa, aunque a decir verdad no entendía porque cada cumpleaños, navidad o día de reyes tenían que comprar una cantidad máxima sabiendo que Dudley ni siquiera les hacía caso y si lo llegaba a hacer seria solo cuestión de una semana para luego ir a al instituto a cambiar sus juguetes con cualquier tontería.

-ok terroncito.-se escuchó la voz chillona de Petunia rebosante de emoción por que su Dudley viera sus juguetes nuevos.-aquí están.

Petunia destapo los ojos de Dudley pero no espero la reacción que quería al ver los regalos Dudley comenzó a ponerse rojo cual tomate y la respiración se le acelero a tal punto que fue lo único que se escucho en la cocina mientras Dudley estaba a punto de hacer otra de sus acostumbradas rabietas Vernon y Petunia fueron a refugiarse en un rincón de su cocina entonces, exploto.

-¡cuántos son!.-Al ver que ni su padre ni madre respondían Dduley comenzó a golpear varias veces la mesa.-¡dime cuantos son! ¡quiero que me digan..

Venia lo segundo hacer un fingido llanto desde hacia varios anos Dudley no lloraba solamente hacia escenas para chantajear a sus padres, si chantaje era una palabra bastante fea pero lamentablemente así era, Petunia se acerco tímidamente a Dudley abrazándolo en un afán por evitar que ''llorara''.

-shhh, shhh ya, ya terroncito mira.-se separo de él.-cuando vayamos al zoológico te compraremos dos mas ¿Qué te parece?

Eso fue música para los oídos de Dudley inmediatamente dejo de llorar y corrió a sentarse en la mesa ya podía verse a sí mismo con sus treinta y ocho regalos presumiéndolos con sus amigos. Estaba seguro que se les caería la cara de la envidia.

De vuelta a Londres los Vulturi se dirigieron a su casa de campo antes de ir a cualquier lado necesitaban descansar y que Harry durmiera un rato para recuperar fuerzas tenían pensado andar todo el día  seguramente Harry se cansaría demasiado por lo que decidieron dejarlo dormir unas cuatro horas seguidas a las diez Sulpicia subió a despertar a su hijo personalmente.

-Harry.-lo removió cuidadosamente.- cariño ya es hora.

Harry se movió en las sabanas haciendo ciertos ruidos mientras se tallaba los ojos con los puños, Sulpicia no pudo evitar sonreír con el pasar de los anos su hijo se convirtió en un chico guapo, suspicaz e inteligente y no era ella quien lo decía sino las propias institutrices de Harry siempre tenían algo bueno que decir del muchacho.

-¿ya nos vamos?

-sí, pero antes será menester que tomes un baño.-Sulpicia toco su nariz con la punta del dedo índice.-anda tienes quince minutos estaremos esperándote abajo.

-si mama.

Harry se metió al baño se ducho rápidamente y salió totalmente vestido y secándose la cabeza con una toalla se miro al espejo mientras se secaba la cicatriz que tenía en forma de rayo apareció entre sus cabellos siempre procuraba mantenerla bien cubierta no le gustaba que nadie excepto sus padres supieran que la tenia le daba vergüenza, no quería que las demás personas lo miraran como si estuviera desfigurado.

En fin dejo de admirar su fea cicatriz y se limito a bajar las escaleras de la mansión Vulturi.

-vaya ya era hora.-escucho mascullar al tonto de Demetri pero como siempre no le prestó atención.

-bien.-hablo su padre.-creo que lo mejor será que nos vayamos de una vez.

Todos salieron de la casa ordenadamente subiendo al carísimo auto de tío Caius en el mismo orden, en el zoológico se todos se adelantaron y Sulpicia se quedo comprando a Harry un gran helado de fresa y chocolate el preferido de este.

-bien cariño ¿y qué te gustaría ver?-dijo Sulpicia mientras caminaban por las banquetas esquivando gente.

-mmm no lo sé, creo que todo.

-vaya todo suena muy grande no te parece.

-sí pero al menos quiero lograr algo en los quince días que vamos a estar aquí.

Justo en ese momento a Sulpicia se le ocurrió una gran idea aunque no volverían a Volterra para el 31 de julio estaba segura de que a su hijo le gustaría.

-Harry.

-dime mama.

-¿te gustaría permanecer en Londres hasta tu cumpleaños?

La respuesta era más que obvia el rostro de Harry se ilumino Sulpicia no necesito respuestas con los saltos y gritos de alegría que pegaba su hijo era más que suficiente.

-basta, basta no llames demasiado la atención.-le reprendió suavemente.-ahora sigamos tenemos que alcanzar a los demás.

Harry prefirió que su madre siguiera sola, Sulpicia dudo un poco había bastante tumulto como para animarse a dejar a su hijo solo entre tantos humanos pero Harry termino convenciéndola diciéndole que sabia cuidarse solo. Sulpicia le dio unas cuantas libras para que comprara lo que quisiera.

Harry se entretuvo viendo a los gorilas rascarse la cabeza unas risas estruendosas llegaron a sus oídos miro por el rabillo del ojo viendo a Dudley y a un chico rubio flacucho que estaba con el volvió su vista al primate y comparándolos a ambos podría decir que el gorila tenia mas belleza que ese gordo con cebo.

La hora de comida la pasaron en el restaurante italiano que estaba a un lado del zoológico cuando volvieron dedicaron el tiempo que les quedaba para ver a los reptiles, Sulpicia dejo a Harry, Demetri y Jane con las serpientes pero por alguna razón Demetri y Jane desaparecieron dejando a Harry solo.

El niño se entretuvo recorriendo cada uno de los reptiles el ultimo que le faltaba era la boa constrictor por lo que veía se trataba de una serpiente algo grande si se ponía a pensar desde siempre le gustaron las serpientes, sentía que daban una sensación como de poder o algo parecido dado a que algunas personas se les erizaba la piel cada que hablaba de ellas.

El hecho de que hubiera estado el niño que vio con los gorilas no fue obstáculo para acercarse a ver y no se equivoco era un espécimen bellísimo saco su libro de ilustraciones había por suerte una parecida la boa venia de Brasil.

-¡que se mueva!-ordeno patéticamente el gordo que estaba a un lado suyo.

El padre de este volteo a ver a su hijo y luego a Harry repitió la misma acción un par de veces hasta que volvió a golpear el vidrio.

-¡muévete!

Sin embargo la serpiente hizo caso omiso a lo que ordenaba el padre de Dudley, esta vez fue Dudely quien repitió la acción golpeando el vidrio fuertemente llamando la atención de los que estaban ahí,  incluyéndolo a el, la madre le dirigió una mirada asesina con lo que Harry tuvo para volver la vista a su libro encogiéndose de hombros.

-que aburrido.-musito finalmente alejándose de ahí.

Harry agradeció enormemente el que esos lo hubieran dejado solo así tenia campo para observar mejor a la serpiente esta vez saco un cuaderno y un lápiz para los que recargo en el vidrio para dibujar a la serpiente que seguía quieta como si supiera lo que estaba haciendo, una vez terminado su trabajo volteo el dibujo a la serpiente esta en respuesta se movió.

-¿te gusta?-pregunto Harry sintiéndose raro al preguntarle eso a una serpiente.

Pero abrió de mas los ojos al ver al reptil estirarse para ver mejor el dibujo una vez que consiguió lo que quería asintió.

-¡¿estás entendiéndome?!-exclamo Harry emocionado de que la serpiente lo entendiera.

la serpiente asintió, Harry parpadeo continuamente.

-oye esto está de lujo, jamás había hablado con una serpiente para ser la primera vez creo que esta de maravilla, ¿creciste en Brasil no?

La serpiente movió la cola a un letrero que había en el costado izquierdo del vidrio en el que Harry pudo leer claramente ''criada en cautiverio'' eso lo hizo entristecer hubiera querido que le proporcionara mas detalles como creció en el zoológico tuvo que conformarse con eso.

Harry miro hacia donde estaban los Dursley molestando otro indefenso animal por causa de su odioso gordo.

-debe ser molesto ¿no? Ver cómo te dan órdenes y pegan de gritos.

La serpiente asintió al fin alguien la entendía.

-es lo que me pasa a mi.-luego volteo hacia ambos lados para asegurarse de que nadie escuchara.-voy a contarte un secreto ¿me imagino que sabrás guardarlos no?

El animal volvió a asentir.

-bien crecí con vampiros, como veras soy algo parecido a ti no sé si puedan tener hijos pero no hace falta ver detenidamente las cosas para sentirte diferente, para sentir cuando no encajadas con algo o alguien no es que no me quieran per eso no evita que me sienta pues.-Harry se encogió de hombros.- así.

En eso Dudley vio lo que hacía Harry no dudo en llamar a Vernon y Petunia.

-¡MAMA, PAPA VENGAN A VE RLO QUE ESE CHICO HACE CON LA SERPIENTE!

Dudley se acerco empujando a Harry haciendo que el hijo del líder Vulturi cayera al suelo raspándose un brazo, Harry miro a Dudley con un odio tal que si las miradas fueran balas seguro ya lo habría acribillado por completo, pero lo peor estaba por pasar, Dudley se inclino para ve con más atención y entonces él estaba dentro de la jaula del animal golpeando el vidrio histéricamente algo bueno que Harry hizo por el fue hacer que Dudley llorara de verdad por única vez en su vida.

En el despacho del director del zoológico Los Vulturi estaban escuchando la sarteria de quejas que Petunia Dusrley le echaba a Harry que estaba parado entre Jane y Demetri la rubia estaba tentada en usar su don con esa humana fastidias y su hijito por otra parte estaba Sulpicia intentando dar explicaciones y Marco deteniendo a Didyme para que no se le fuera a echar encima a Petunia.

-¡señora por favor si su hijo fue quien empujo al mio primero!-Sulpicia comenzaba a cansarse.

-¡mentira!-acoto firmemente Petunia.-fue ese…monstruo quien empujo a mi Dudley ¡mire nada mas en qué estado lo dejo! Le recomiendo que lo meta a un manicomio de seguro es tan anormal como usted.

Didyme ya no aguanto se zafo como pudo de los brazos de Marco hubiera chupado la sangre de Petunia para escupirla después de no ser porque Aro se metió.

-serena hermana.-la sostuvo firmemente.-recuerda que ante todo somos gente civilizada.

Didyme respiro diez veces al menos eso fue de ayuda para calmarse.

-bien señora como usted comprenderá aquí sucedió algo que nadie se explica, ¿Harry porque no vuelves a relatar lo que sucedió pero esta vez sin exaltarte?

Harry trago saliva.

-bien.-Harry tomo aire.-pues cuando Demetri y Jane se fueron yo me quede con las serpientes entonces llamo mi atención la boa…

-¡eso ya lo contaste seis veces mejor empieza cuando me atacaste!-salto Dudley desde los brazos de Petunia.

-¡mejor cállate antes de que te rompa lo que te queda de cara maldito gordo!

Harry estaba dispuesto a perder toda su compostura para acabar lo que había empezado hacia unos minutos pero Aro fue más rápido y lo alcanzo a detener.

-Harry Vulturi.-Aro se oía serio. -será mejor que te calmes para poder llegar a un acuerdo ¿entendido?

Los minutos que seguían fueron los más largos en toda la existencia de Harry al último pudieron irse para su mala suerte les toco estacionarse enseguida de los Dursley antes de subir al auto vio como Dudley le hacia una mueca burlona, Harry le volvió a dirigir una mirada poco amistosa pero Caius lo calmo.

Entre tanto Petunia Dursley se fue a casa con la sensación de que había vistió esos ojos verdes en algún lado, mas no recordaba donde.