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Historia 128285 — capítulo 8

Poco a poco y sin saber cómo, las cosas habían empezado a arreglarse. Primero porque Alice me confesó todo sobre su nuevo novio sin saber que yo sabía más de lo que ella pensaba, además, esto tenía doble beneficio ya que Joshua dejó de perseguirme. Poco después Tom cortó con su novia la estirada y recuperé mi precioso sitio en el comedor junto a mi mejor amiga y mi peor enemigo. Y por último aprendí que ser un ángel negro tiene sus ventajas, ya que puesto que eres prácticamente inmortal, no puedes ahogarte, por lo que pasé casi una noche entera sumergida en el lago, buceando junto al enorme calamar gigante. Respecto a Tom y yo, simplemente no pasó nada, tan solo fue un momento de debilidad de ambos… fuese lo que fuese, lo ignoramos. Además, sé perfectamente que yo no puedo tener ningún tipo de relación amorosa con nadie, por el simple hecho de que yo ni siquiera soy totalmente humana, a veces lo pienso y me pongo a llorar en la almohada en silencio.

-¡Ánimo Slytherin!- Grita Anthony junto a mi oído derecho mientras Patrice se encarga de hacer lo mismo junto al izquierdo. No sé como he podido aceptar la invitación de acudir con ellos al partido, lo único que voy a conseguir es una jaqueca. En ese momento Rosier se encarga de introducir la Quaffle por el aro y la grada estalla en aullidos de orgullo y alegría. Yo no puedo evitar sonreír por el entusiasmo de mi casa.

-Este año nos llevaremos la copa.- Me señala Patrice por quinta vez esa mañana.

-¿Y qué pasa con Joshua? Él la perderá entonces.- Le pregunto con una mirada traviesa.

-Podrá superarlo.- Dice Patrice riendo.

Finalmente Slytherin consigue ganar con un resultado aplastante de 260- 80, de verdad espero que gane este año, hay demasiadas esperanzas puestas en ellos y creo que si después de todo esto no lo consiguen, serán apedreados por sus propios hinchas.

Después de la intensiva mañana, nos dirigimos al comedor, sin embargo Patrice nos abandona por el camino porque tiene que hacer "algo", yo sé exactamente que ese "algo" es un "Morrearme con Joshua", así que le doy una sonrisa cómplice, Patrice no quiere desvelar su relación a Slytherin, cosa muy difícil ya que sé que Riddle está enterado, sin embargo, aunque han pasado dos semanas de nuestro encuentro en el pasillo, él parece no contar nada, cosa tan extraña como increíble.

Me dirijo con Anthony al comedor y allí me separo de él al llegar a nuestra mesa, todavía no hay mucha gente, siguen fuera, en el estadio, además, la comida todavía no ha aparecido, al sentarme pongo mi cabeza entre mis manos y comienzo a frotar mis sienes mientras lanzo un suspiro de alivio.

-¿Un día duro?- Pregunta una voz divertida a mi lado. Yo miro a Tom por el rabillo del ojo, ¿Enserio me lo ha preguntado a mí? ¿Quiere saber como me ha ido el día?

-Lo suficiente como para no ver otro partido en todo el mes, todavía me retumban los oídos.- Riddle ríe divertido, eso sí es extraño, ¿Quién eres tú y que has hecho con Tom Riddle?

-No te preocupes, ahora que estás aquí ya puedes comer una tonelada de comida para olvidar los males, como haces siempre, pero luego no pienso ser yo quien te lleve rodando hasta las mazmorras.- Ah, ahí está nuestro querido prefecto de siempre. Yo le lanzo una mirada de reproche.

-No como tanto, además, ese chiste está demasiado usado. ¿No se te ocurre nada mejor?

-¿Quieres que lo intente? Seguro que encuentro algo.

-No hace falta, por hoy ya me has desmoralizado suficiente.- Digo con una mirada agria.

-Si esto te desmoralizase ya te habrías vuelto anoréxica hace tiempo.

-Tienes razón, la verdad es que no me importa mucho lo que digas.

-¿Y tu amiga la rubia? ¿Te ha cambiado por el idiota de Hufflepuff?

-Shhh.- Le chisto.- No digas eso, no puedes decírselo a nadie.- Riddle sonríe divertido.

-¿Y qué ganaría yo con eso?

  • Que Patrice no te odie.

-Eso no me sirve.

-Que yo no te odie.- Tom me mira arqueando una ceja.

-Tenía entendido que tu ya me odiabas.

-Te odiaré un poco menos.- Bromeo con una sonrisa.

-No es suficiente…- Yo hago un mohín.- No me mires así, pareces una niña de cinco años. De todas formas no voy a decir nada, solo serviría para deshonrar a nuestra casa.- Yo habría sonreído ante el echo de que no iba a decir nada, si no fuera por la segunda mitad de su frase.

-No digas tonterías. Que…

-Que alguien de nuestra honorable casa tenga una relación con una rata rastrera de la casa de menor integridad de este colegio no es una tontería.- Me interrumpe, yo abro mucho los ojos, ya que por la seriedad de su mirada, me doy cuenta de que lo dice totalmente enserio, él verdaderamente piensa eso.- Es una deshonra.

-¿Cómo puedes simplemente decir eso? Es una blasfemia a todas las normas de integridad del colegio. Hufflepuff es una casa tan honorable como Slytherin. Y por el hecho de que tú seas prefecto, creo que la situación todavía es peor. ¿Qué tienen las serpientes que no tengan los tejones?

-¿Quieres que te haga una lista? Porque nos llevará tiempo.- Dice sarcásticamente mientras me lanza una mirada como si yo fuese la loca en esa conversación. - Las serpientes son inteligentes, astutas, ambiciosas, determinadas…- Yo le interrumpo.

-Los tejones son justos, leales y trabajadores. Los leones son valientes, honorables y tienen coraje, mientras que los cuervos son inteligentes y sabios. ¿No te das cuenta? Cada casa tiene unas características que la hacen única y especial, pero solo cuando todos nos unimos, podemos llegar a ser invencibles, podemos ser astutos, justos, valientes e inteligentes, todo a la vez. Nosotros….

-¡Para!- Me corta Tom.- Ya he oído demasiadas ofensas hacia tu propia casa, cállate ya.- ¿Ofensas? A mi la sangre se me sube a las mejillas mientras noto como la ira corre por mis venas. Miro alrededor y de repente me doy cuenta de que los pocos alumnos que hay en la mesa Slytherin, no más de quince, nos están mirando. Yo me tenso. Cuando Riddle levanta su mirada de la mesa todos ellos se giran fingiendo estar ocupados con algo para disimular que nos estaban escuchando. Son como si fuesen asustados corderitos frente al lobo… patético.

-¿Sabes?- Le digo acercándome a su oído para que nadie nos escuche- Yo no soy la vergüenza para Slytherin, eres tú. Puede que las serpientes te adoren, pero los demás ahora creen que las cualidades de las serpientes ya no son la astucia e inteligencia o determinación, ellos creen que las serpientes se definen por ser crueles y mentirosas. Y eso es por tu culpa, pero en esta casa de sumisos yo soy la única que es capaz de decirte la verdad, y no lo que quieres escuchar.- Acto seguido me levanto del banco del comedor y me dirijo a la salida, ya sin apetito, tengo el estomago demasiado lleno de ira y mariposas...

Me dirijo al puente que cruza el gran precipicio de Hgwarts y me quedo sentada en uno de sus ventanales, con las piernas colgadas del vacío, en momentos como este me pregunto qué ocurriría si saltara, ¿Moriría? ¿Sobreviviría…?

-Por fin te encuentro.- Oigo una voz a mi espalda, masculina, la reconozco al momento como la de Anthony. Él coloca las manos en la repisa donde yo estoy sentada, justo a mi lado, y se asoma al vacío.

  • Increíblemente mortal y terrorífico.- Exclama echándose hacia atrás con la cara más pálida que de costumbre, hace tiempo que yo noté que Avery temía a las alturas.

-También es hermoso y silencioso… se puede pensar.- Él me mira fijamente.

-No puedes alejarte de la humanidad, Eluney.

-Puedo intentarlo.

-De tanto pensar lo único que conseguirás es un buen dolor de cabeza. ¿Qué ha pasado esta vez con Riddle?

-La culpa ha sido mía, me había olvidado de lo idiota que es.- Comento mientras levanto las piernas y las giro para ponerlas sobre el suelo del puente y no sobre el vacío, ahora estoy de cara a Anthony.

-Él no es idiota…- Dice sin poder evitarlo, siempre defendiendo a su amo, igual que un perro.

-Lo siento, también había olvidado que tú estas con él.- Digo girando los ojos y poniéndome en camino al castillo, dejando a Anthony atrás. Pero él enseguida vuelve a estar junto a mí.

-No te pongas así.- Dice en tono disgustado.- Yo no estoy con él ni con tigo, simplemente no pertenezco a ningún bando.

-Eres parte de su séquito Avery estás más con él que con migo.- De su garganta sale un sonido de disgusto.

-No entiendo por qué no podéis llevaos bien.

-Quizá sea porque es un idiota que se cree mejor que todo el mundo y considera a las demás casas una porquería. ¿Cómo puede alguien tener una mente tan retorcida como para pensar que una persona es una rata rastrera? Y sobretodo teniendo en cuenta que ni siquiera la conoce… no se puede opinar así.- Digo en voz alta aunque más bien es una reflexión a mí misma.- No tiene derecho.- Grito indignada al viento mientras me paro de golpe tensando los brazos hacia abajo y con los puños cerrados. ¿Por qué esto me sienta tan mal? ¿Por qué me da tanta rabia? Anthony se para junto a mí y pasa uno de sus brazos alrededor de mi cuello, estrechándome contra él para darme apoyo. Nos miramos a los ojos.

-No has comido nada.- Me reprocha.

-Si Tom estuviese aquí diría que no me hace falta, que tengo reservas suficientes como para sobrevivir a una era glacial con todo lo que he comido estos cinco años.- Digo rodando los ojos, él sonríe y nos encaminamos de nuevo al castillo, algo más relajados.

Llegué con migo misma a la conclusión de que el único modo de enfadarme menos y estar serena manteniendo mi salud mental es alejándome de Soy-mejor-que-nadie-Riddle. Para ello, decido hacer un nuevo intento de aislarme de la humanidad dedicando mi tarde de domingo a recoger y colocar libros en la biblioteca. Actividad que todo el mundo detesta y por el contrario, a mí me entusiasmaba, era increíble la cantidad de libros que hay en la biblioteca de Hogwarts, y es increíble lo que puedes llegar a encontrar en los lugares más recónditos, donde menoslo esperas. Una vez en tercer curso encontré un libro de hechizos olvidados tan fascinantes como útiles. Y el año pasado encontré otro en el que entre sus páginas, había atrapado un poema de un antiguo alumno de Hogwarts, un tal Stephen Swords, con una fecha que señalaba al año 1423.

La biblioteca comienza a despejarse conforme pasan las horas, pero yo sigo colocando libros con absoluta dedicación, tratando tan cuidadosamente a cada uno de ellos como si fueran mis hijos. En ese momento, mientras coloco un grueso tomo en una de las estanterías altas, pienso en ello… ¿Puedo tener yo hijos? ¿Los tendré alguna vez…? Justo en ese instante de vacilación el gran tomo se me resbala de la mano mientras lo coloco, con la mala suerte de ir a parar a mi cara, golpea mi nariz, se hinca en mi mejilla y cae al suelo en un gran estruendo. Yo también caigo sentada, cubriendo mi rostro con mis manos por el dolor. Entonces alguien llega a mi lado, airado.

-¿Estas Loca? Ese libro es enorme, podía haberte matado, ¿Cómo puedes ser tan descuidada?- Dice apartando mis manos de mi cara para poder ver mi nariz mejor. ¿Riddle?- ¿En qué estabas pensando?

-¿Me estabas espiando?- Digo ignorando su enfado y mi dolor. Es la única manera por la que puede haber llegado a mi lado tan rápido.

-Claro que no, tengo cosas mejores que hacer.- Dice con ceño fruncido.- Como por ejemplo, mi ronda de prefecto, la estaba haciendo cuando he visto que las luces de la biblioteca todavía estaban encendidas a pesar de lo tarde que es, y cuando he entrado, he llegado justo a tiempo para presenciar como ese libro te aplastaba el cráneo.

-¿Qué hora es?

-Las doce. Hace horas que la biblioteca se vació, estás sola. ¿Qué demonios haces todavía aquí?

-Pues… ordenando libros.

-¿Estas castigada?

-No… solo es que… me gusta hacerlo y he perdido la noción del tiempo.- Riddle me mira con una mueca extrañada, yo estoy sentada en el suelo contra la librería, él está acuclillado justo frente a mí. Él toma mi barbilla con una mano para elevar mi cara y observar mejor mi nariz, que ha comenzado a sangrar. Con su otra mano acaricia el puente de mi nariz y lo presiona con delicadeza.

-Creo que te has librado de una fractura, sin embargo tu mejilla…- Dice acariciándola suavemente con su pulgar, cuando retira la mano veo que tiene sangre.- Has tenido suerte, si la esquina del libro se hubiese clavado en tu ojo en vez de tu mejilla, ahora mismo serías un pirata.- Yo suelto una pequeña risita. Él arquea una ceja.

-¿Te parece gracioso?

-Un poco.- Digo mientras sonrío ligeramente, la sangre corre de mi nariz a mis labios y la pruebo en mi boca. Él saca un pañuelo de tela perfectamente doblado del bolsillo de la túnica y me lo tiende.- Gracias.- Susurro mientras lo pongo sobre mi nariz y aprieto para cortar la hemorragia.

-Creo que puedo arreglar eso.- Dice sacando su varita. Yo levanto las cejas con sorpresa. ¿Debería dejar que él me cure? Dudo un momento, él me observa con expresión paciente.-¿No te fías de mí?- ¿Puedo fiarme de él? Finalmente, quito el pañuelo de mi cara y la dejo expuesta a su varita. Que sea lo que Merlín quiera. - Levántate.- Ordena mientras se incorpora, yo obedezco. Él susurra unas palabras que no logro entender mientras apunta con su varita mi cara, y siento como un pequeño pinchazo en el interior de mi nariz que se extiende como un cosquilleo al resto de mi cara, después no noto nada, incluso ha desaparecido el dolor, abro los ojos para encontrarme con Tom frente a mí, mirándome fijamente. Yo me llevo las manos a la cara para comprobar las heridas, y me encuentro con la grata sorpresa de que aunque la sangre sigue ahí, han sanado. No puedo evitar sonreír.

-He de reconocer que eres bastante bueno con hechizos de curación.- Reconozco, después me llevo el pañuelo a la cara de nuevo para intentar limpiar los restos de mi accidente. Él lo agarra de mi mano y comienza a limpiar mi mejilla él mismo.- Gracias…- Susurro con voz quebrada. Nuestros ojos se encuentran y su mirada es tan profunda que me hace estremecerme, es como si pudiera leer todos mis secretos al mirarme así, como si pudiera ver dentro de mí… Es entonces cuando me doy cuenta de que nos hemos ido acercando inconscientemente el uno al otro, mi cuerpo está casi rozando el suyo, intento dar un paso atrás pero choco contra las librerías. Veo el atisbo de una sonrisa maliciosa en sus labios, él sabe que estoy atrapada… y se acerca más a mí, dejando de limpiar mi cara y colocando una mano tras mi cuello y otra tras las la base de mi espalda, me tiene atrapada entre sus brazos, puede besarme perfectamente… y yo quiero que lo haga… noto el sabor de mi sangre todavía en la boca; y justo entonces recuerdo algo que el propio Tom dijo: "Algunas personas bebían o se inyectaban su sangre para ver si vivían más tiempo, todos acabaron locos" Justo en ese instante todo mi cuerpo se tensa, mi sangre es toxica… si él me besa ahora morirá, no puedo dejar que pase… Él recorta distancia y yo giro la cabeza, de modo que su boca acaba en mi mejilla sana, la besa, y sin dudar un solo segundo va haciendo una cadena de besos por ella, bajando hacia mi cuello, mi mente comienza a nublarse. Yo jadeo cuando él cierra sus dientes en mi nuez, tengo que pararlo ya o no seré capaz. Pongo mis manos en sus hombros, e intento empujar para apartarlo.

-Tom no…

-Shhhhh… no te asustes…

-No es eso… es sangre… mi boca todavía sabe a sangre…- Él deja de besar mi cuello para incorporar su cabeza y mirarme a los ojos.

-No me importa…

-A mí sí… la sangre me da nauseas… necesito ir al baño.- Él frunce el ceño, entre molesto y pensativo, finalmente me suelta y se separa de mí. De repente mi cuerpo siente frío, como si me faltase algo necesario… tan necesario como la ropa… ¿Es posible que sin el cuerpo de Tom me sienta desnuda? Sacudo mi cabeza intentando aclarar mis ideas.

-Te acompaño.- Sentencia él.- Necesito supervisar que mi hechizo no te provoca efectos secundarios.

-¿Efectos secundarios?- Digo asombrada y preocupada. Él tan solo sonríe maliciosamente. Al llegar a los baños de la segunda planta yo entro en el de chicas, Tom se queda esperando en la puerta. Me sitúo frente al espejo, apoyándome en la pila y miro a mi reflejo a los ojos. ¿Qué acaba de pasar exactamente? El segundo botón de mi camisa está desabrochado, no lo recuerdo así, veo una marca roja en mi garganta, justo sobre mi nuez… la acaricio con mi mano derecha y esto produce que mi mente reviva todas las apasionadas sensaciones por las que he pasado hace apenas cinco minutos… Vuelvo a notar ese incendio devastador de placer y lujuria en mi interior… ¿Cómo puede alguien provocar eso? Mi mente sigue algo nublada… Yo lleno mi boca de agua y la enjuago varias veces, hasta que el agua pierde todo el color rojizo y yo ya no noto el sabor de la sangre. ¿Y ahora cuando salga…? ¿Qué va a pasar? Me estremezco y muerdo mi labio con ansiedad… en realidad me encantaría perderme en Tom… es algo que no puedo explicar pero… Mi mente es un lío, yo abrocho el segundo botón de mi camisa, en ella hay una gota de sangre… No llevo puesta la capa, la dejé en mi habitación antes de dirigirme a la biblioteca por lo que solo llevo puesta la camisa y la falda… Mojo mi cara para refrescarme y despejar mi cabeza un poco y decido no planear nada… que pase lo que tenga que pasar…

Al salir de los lavabos me encuentro con Riddle sentado afuera en el pasillo, apoyado contra la pared, con las piernas dobladas y las manos sobre ellas, me recuerda a uno de los modelos de la revista corazón de bruja, con esa simple pose es tan sexy… Nuestros ojos se cruzan, no decimos nada, y de repente noto que se ha desabrochado la corbata y la lleva colgando a los lados de su cuello, todavía lleva la capa pero también la lleva desabrochada, dejando ver su camisa, que se pega a su cuerpo bien formado y me hace cortar la respiración… ser tan perfecto no tendría que ser legal… y sin darme cuenta de repente noto que estoy lamiendo mi labio superior… nuestras miradas vuelven a cruzarse, y esto supone nuestra perdición, Tom se pone de pie en un tiempo record y con un movimiento demasiado elegante, al segundo siguiente, sin saber como, tengo sus labios sobre los míos, puedo sentir su tacto, el calor que emanan… sus brazos comienzan a elevarme desde la cintura, yo salto y enrollo mis largas piernas en su cintura, sin dejar de besarnos él empuja con mi cuerpo la puerta del aseo femenino y entramos dentro, mi interior es como un incendio que me quema de deseo, su lengua pide entrar en mi boca, cosa que acepto gustosa, saboreo a Tom, es un sabor único, algo que no puedo describir, es… mi espalda choca contra una pila y Tom me sube sobre ella. Suelta mi boca y desenfunda sus dientes en mi cuello de nuevo, en el lateral, saboreando mi piel, yo suelto un pequeño gemido sin poder contenerme y él se excita todavía más, volviendo a mi boca y separando mis labios con sus dientes, dañándome ligeramente para abrir camino a su lengua al mismo tiempo que hace un movimiento con sus hombros para que su capa resbale, yo lo ayudo con mis manos y cuando cae al suelo pongo las manos alrededor de su espalda, se nota ancha y fuerte, lo estrecho contra mí, nuestros cuerpos totalmente pegados, mis piernas alrededor de su cintura todavía, sus manos revolviendo mi pelo a la vez que empuja mi cara contra la suya y profundiza el beso todavía más. El latido de mi corazón retumba en mis oídos como si se hubiese amplificado, me siento completa, soy totalmente feliz, no quiero que esto acabe nunca… Subo las manos desde su espalda a su pelo, agarrándolo entre mis dedos y tirando suavemente de él, se siente suave… oigo un pequeño gemido en su garganta, le gusta… sonrío ligeramente, todavía besándolo, inspecciono cada centímetro de su boca deliciosa hasta que finalmente separamos nuestros labios y respiramos el uno frente al otro jadeando, nuestras frentes apoyadas, sus manos me sueltan y se colocan una a cada lado mío, apoyadas en la pila, yo también bajo mis manos y las coloco sobre mis piernas, con las que dejo de rodearlo, y entonces abro los ojos. Observo al hermoso chico que tengo frente a mí, sus ojos todavía cerrados, tez pálida como la niebla y labios algo hinchados, los míos escuecen ligeramente por sus mordiscos, en estos momentos no parece el mismo chico que esta mañana dijo todas esas cosas horribles sobre las demás casas.

-Tom…- Digo con voz suave, él abre sus ojos, completamente negros, cuesta distinguir la pupila del iris.- Yo…

-Shhh- Interrumpe él, no dejándome hablar.-Esto… lo he estado esperando desde hace años.- Confiesa, yo abro mucho los ojos, asombrada.

  • Pero si tú siempre me has tratado… mal.

  • Creo que solo era una forma ridícula para captar tu atención. Cada vez que me cruzaba contigo, o que rozaba por casualidad tu brazo en el comedor… era insoportable… costaba contener las ganas de besarte.

-Yo… sabía que pasaba algo… nunca me di cuenta de por qué… pensaba que me odiabas a muerte y por eso no nos podíamos llevar nunca bien…- Él ríe suavemente y finalmente se separa de mí y me tiende la mano para ayudarme a bajar de la pila, lo hago de un salto. Cuando estamos de pie el uno frente al otro acaricia mi mejilla.

-Te acompañaré hasta la sala común.- Me dice.

Al llegar a nuestras familiares mazmorras, junto enfrente del muro Tom susurra la contraseña. En el muro aparece un pasadizo que da a nuestra sala común. Sin embargo, antes de entrar miro a Tom a la cara, confusa por lo que acaba de pasar.

  • ¿Vas a volver a ignorarme después de entrar por este pasadizo? ¿Cómo si nada hubiese pasado?- Me atrevo a preguntarle.

-¿Es eso lo que quieres?- Yo lo pienso. ¿Quiero eso? Es decir… lo de hoy ha sido totalmente increíble pero… Tom es cruel e idiota la mayor parte del tiempo ¿Quiero tener algo con él? ¿Merece la pena? Miro a sus manipuladores ojos negros, a sus atractivas fracciones…

-No.- Confieso, tanto a él como a mi misma.

-Yo tampoco, pero si me quieres a tu lado tienes que modificar tu conducta en público. Tienes que dejar los enfrentamientos conmigo en el comedor, tienes que parar de contradecirme, tienes que…- Yo frunzo el ceño, de repente enojada.

-No.- Digo rotundamente.- Si quieres estar conmigo, tienes que estar con migo de lleno, no voy a convertirme en algo que no soy, si no te gusto se acabó, mañana quiero tu respuesta.- Acto seguido me adentro por el pasadizo hasta la sala común, con una determinación que estoy lejos de sentir, pero no voy a dejar que una relación me cambie. Es tan tarde que la sala común está prácticamente vacía, tan solo hay unos cuantos alumnos de último curso alrededor del fuego, hablando sobre algo de los finales. Yo me dirijo a mi habitación para contárselo todo a Patrice y que me ayude a tomar una decisión, necesito un ambiente tranquilo. Sin embargo al entrar a la habitación encuentro todo menos tranquilidad, Patrice y Olive están en la cama de Alice, consolándola ya que esta llora totalmente fuera de sí, todas tienen un semblante de gran preocupación.

-¿Qué ha pasado?- Digo comenzando a tener un muy mal presentimiento. Alice me alarga algo con un brazo tembloroso mientras no para de llorar, Olive lo coge y me lo pasa, yo al darme cuenta de lo que es no puedo contener un jadeo del horror, es un test de embarazo, y da positivo.

-¿Estáis seguras? Puede que…- Intento.

-Lo hemos repetido tres veces, todos positivo.- Dice Patrice. Esto supone un gran problema para Alice, tan solo tiene dieciséis años, además de que esto le supondrá la expulsión de Hogwarts.

-¿Quién?- Digo cabreada, dejando claro de que estoy dispuesta a partirle las narices al maldito irresponsable que la ha dejado embarazada.- Olive y Patrice miran a la desconsolada Alice, que asiente, entonces Olive me mira.

-Fue Rosier.


PERDON POR LA TARDANZA PERO HE ESTADO BASTANTE OCUPADA, ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO EL CAP, COMO SIEMPRE, OS RUEGO QUE ME HAGAIS SABER VUESTRA OPINIÓN.

DEDICADO A LAS ANTERIORES COMENTADORAS:

GRACIAS A TODOS LOS LECTORES :-)