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Dos salvadores — capítulo 27
Lily se paseo por su casa, mirando a sus dos hijos entretenidos en un juego de ajedrez mágico el cual no se destruía, simplemente la pieza salía del juego, así lo había querido Lily y así lo había hecho James padre para el par de niños
Por una vez más, Lily tenía esa sensación de cobardía al dejar todos esos años a Harry sin ella, sin James aunque no estaba segura si le dejo o no sin Severus Snape, se froto los brazos como si esa sensación se convirtiera en frio, un frio intenso que el recuerdo de Severus Snape; haciéndola suya, en su casa y en su cama, le estaba quitando de la piel, lo amaba, lo amo entonces y seguía amándolo y nunca iba a negárselo, aunque no diría nunca que así era, Snape nunca sabría que le correspondió incluso cuando estaba en la cama con James Potter, a pesar de darle un hijo a esté, quizás por Harry, quizás por Albus Severus; que a pesar de parecerse a James, tenían un alma de un autentico Prince, bondadoso, amoroso, de un carácter fuerte, en extremo inteligente como supuso que era Harry
-Mami- dijo Albus Severus con voz dulce y excitada por ser ganador por quinta vez contra su hermano mayor -mami… - repitió mirándola con esos ojos suyos esmeraldas
-Qué pasa cielo
-Acabo de ganas a James Sirius
Esté salto enseguida - le he dejado mami…
Lily solo sonrió, ese par era tan competitivo como lo fueron en su momento James y Severus en Hogwarts y aun que sabía que era cuestión de herencia que un Snape y un Potter compitieran entre ellos, no amedrentaba sus fortalezas uno contra él otro, James Sirius tenía el talento de elaborar planes y meterse en líos y Albus Severus era un excelente pensador no para meterse en problemas sino para salir de ellos, si ella tenía a sus dos mejores amigos en casa, por la sangre que corría en sus venas y por sus caracteres tan parecidos a sus padres y al menos eso la hacía sentir en casa, con ese par, para ella nada había cambiado
A veces, se juraba estar frente los críos Potter y Snape peleando y ella en medio y terminar calmándoles y muchas veces dando prioridad por instinto; y no porque fuera el menor, a Albus Severus cosa que a James Sirius molestaba de sobremanera y sus rabietas superaban a las del mismo ególatra James Potter padre
-No es cierto te he ganado acéptalo- reclamo Albus Severus
Inmediatamente James Sirius se lanzo sobre su hermano
-Basta… basta los dos he dicho
De ocho y seis años, los hermanos solían enfrascarse en vengativas y el más pequeño era partidario de las pociones, había hecho a James Sirius pasar horas en el baño vomitando o con secreciones, le había enfermado de la panza, le había hecho crecer el cabello, incluso lo había dejado sin cabello, le había hecho nacer pústulas sin hechizarlo aunque sin una varita el crio Snape ya se las arreglaba para que en sus arrebatos más ferocesJames Sirius fuera el blanco natural de su cólera
El pequeño había comenzado a mostrar magia desde bebé encendiendo las luces cuando Lily le dejabaa que durmiera y él no pretendía hacerlo, también hacia que las aves le cantaran para despertarle en las mañanas, que el árbol que creía afuera le diera sombra en los días de verano, y más grande, a partir de los cuatro ya conjuraba muy bien los hechizos, ni siquiera James padre le había mostrado alguno de ellos y desde que entro en el colegio infantil se mostraba interesado en leer un par de horas al día como entretenimiento
James Sirius en cambio, no había mostrado nada de magia, tenía ya ocho años y no era capaz de lograr uno de los hechizos más simples y eso que James padre le dedicaba tres horas a la práctica pero Lily suponía que haría magia en el momento y lugar indicados pero hasta ese día el chico no hacia ni un poco de magia aunque usando la escoba era talento natural a diferencia de su hermano menor
Con los cabellos alborotados y colorado por el esfuerzo Albus Severus paro de pelear por salir debajo de su hermano, James Sirius miro a su madre por encima del hombro, a su espaldas
-Los dos paren ahora
Los dos se pusieron de pie cual soldados - ahora James Sirius iras castigado a tu cuarto y tú Albus Severus iras castigado a la cocina, te quiero en la silla de castigo, vamos- mando dando una palmada y el par de niños salió corriendo
Ahí estaba esa sonrisa triunfal y delicada de Lily Evans, una madre ejemplar sin duda que forjaba a dos pequeños magos para que hicieran siempre el bien, se sentó en la calmada sala consciente de que aquel padre de chiquillos estarían pensando dos veces antes de volver a pelearse ese día, siempre era lo mismo, evitaban pelearse y terminaban haciendo y después urgían un plan para portarse correctos hasta la llegada de su padre
Habiendo pasado el castigo pidió al mayor de sus hijos ir a estudiar un poco los deberes del colegio muggle a pesar de las vacaciones y fue con Albus Severus a repasar historia de la magia, como le gustaba al chico, Lily estaba segura de dar esa información al niño para que Severus Snape no odiara su falta de criterio al criarlo como digno hijo suyo, toda una eminencia en el mundo mágico
-Bien cariño, puedes decirme los nombres de los fundadores de Hogwarts
Albus Severus se llevo un dedo a los labios y miro al techo concentrándose para después saltar de emoción
-Godric Gryffindor- empuño cuatro dedos, dejando el quinto en señal de cantidad -Helga Hufflepuff y Rowena Ravenclaw…- ahora tenía tres dedos desempuñados - y Salazar Slytherin
-Excelente cariñó… ahora dime quien fue Salazar Slytherin
Albus Severus hizo una mueca de contradicción, siempre confundía a los dos fundadores, le había pasado justo el día anterior - Es un mago de la Edad Media que opinaba que solo los magos desangre puraeran dignos de estudiar magia
Lily siempre reparaba en la casa de Slytherin, quizás porque Severus Snape perteneció a ella aunque nunca fue fiel a las creencias de su fundador o al menos eso creía, solo era una teoría pero el chico podía llegar a Hogwarts y pertenecer a esa casa y mejorar las creencias que se tenían de estapara el bien de todos los egresados y de los que aun pertenecían estudiando
-Mamá podemos seguir después
Sorprendida cerró el libro y se quedo mirando al pequeño - y qué quieres que hagamos entonces sino es estudiar magia
-Bueno, quiero que me hables más de ese mago, el que perteneció a Slytherin
Lily resoplo emocionada, siempre le gustaba contar a su hijo las aventuras, si, inventadas, pero sobre Severus Snape
-Bueno te cuento aquella vez en que…
Pero el niño la detuvo - cuéntame cuando volvo en la escoba por primera vez
Al niño siempre le había ilusión pensar que ese mago, que era importante en su vida porque así se lo había dicho su madre, había sido igual de malo para volar en escoba, al menos al principio haciéndolo confiar en que algún día estaría volando una escoba sin ningún problema, igual que su hermano
Lily comenzó su historia hablando de los ojos de la profesora madame Hooch y siguió con las instrucción sobre como tomar una escoba y Albus Severus se apresuro a contar la parte en que subes a ella
Sin que notaran el tiempo James Sirius llego al cuarto para informarles que su padre había llegado
El pequeño salto de la cama, agradeciendo a su madre la historia y salió a encontrarse con su querido padre y Lily llego a espaldas de sus hijos sonriendo a James con cariño
-Llegaste temprano o me he perdido del tiempo
Losesposos se besaron - creo que te has perdido del tiempo, qué tanto hacen tú y mis hijos que se les van las horas cual nimbus 2000, volando- dijo con divertida ironía
Los dos chicos se sonrieron porque su padre fuera un autentico cuenta chistes
-Leíamos, pero bueno, creo que es hora de que suban a dormir
-No, no déjales son vacaciones y quiero jugar con ellos
Los dos pequeños se aventaron contra su padre y se colgaron de él como monitos, eso le encantaba, esa era la mejor parte del día, llevar colgando de si, al par de chiquillos guerrosos, lanzarlos a la cama y llenarlos de cosquillas
-No basta… para papá…- suplico Albus Severus contorneándose de risa intentando detener las manos de su padre
-No, no parare… - lanzo cual hombre lobo, soltó un aullido y siguió con las cosquillas para el pequeño
James Sirius que se creía demasiado grande para una guerra de cosquillas, a pesar de haberla tenido segundos antes mira a su padre jugar con su hermano
-Vamos J S… ayúdame a atacar a esté pequeño duende - pidió a su hijo muy en su papel de hombre lobo
Y el chico entro a la guerra
-Parar… parar por favor mamá…- lanzó llorosamente, las cosquillas ya estaban torturándolo en vez de parecerle gracioso
Y así acababa un sano juego para ser enviados a la cama, y Lily discutía con James no sin antes encerrarse y lanzar un hechizo silenciador, si Lily siempre terminaba discutiendo por la sensibilidad del pequeño
James por su parte parecía frustrado, es que ese chico le recordaba a quejicus, lento, torpe y sensible como Lily gustaba de recordarle
-Solo jugábamos
-Tu hijo suplico que le dejaras- lanzo furiosa
-Bueno si me pase con las cosquillas pero solo eran cosquillas no es que lo estuviera torturando
-Ni lo digas James…- espetó nerviosa y aun furiosa, el pobre niño estaba rojo y cansado a punto de desmayarse cuando llego a rescatarlo
-Lo siento ¿ya? No volveré a jugar así con mi hijo está claro que es un niño muy sensible
Lily se cruzó en brazos, así acababan las peleas, James padre sintiendo que le reprochaba como trataba a su pequeño hijo y Lily como la mala, la que socorría al indefenso niño
-Sabes que me ha recordado esto - y esa frase continuaba la disputa - cuando defendiste a quejicus
-No le llames así James- lanzo mirándole molesta
-De que te sirvió defenderle si te llamo sangre sucia
-Lo habrá hecho por el coraje que sentía, se desquito conmigo pero estoy segura que nunca lo dijo para ofenderme o lastimarme
-Ya lo ves, ahí está… defiendes a quejicus igual que a tu hijo, siempre defendiéndole, me parece que le defiendes más que a James Sirius
-No le defiendo más, solo tiene seis años y estuviste a punto de hacerlo desmayarse por las cosquillas, te suplicaba que pararas
-Bueno ya, ya dije que no más guerra de cosquillas, hare con él otros juegos, no se quizás jugar con peluches y esas cosas
Lily volvió a mirar a James con furia - tiene seis años no seis meses,jugar ajedrez, ver películas, leerles un cuento o simplemente conversar con ellos es más correcto
-Está bien, está bien eso hare
Los dos se evitaron hasta entrar en la cama, Lily volvía a quedarse dormida, cansada del día, de la labor de ama de casa y de madre, últimamente ansiaba que las noches llegaran para dormir, los dos niños se hacían difíciles de controlar por las vacaciones y ella estaba tan cansada para notar que James estaba en la misma cama
…
Harrylanzo una miradita de molestia, esa mañana, a Sarah Bell, la mujer tenía viniendo a desayunar con ellos desde el incidente en la ciénaga y claro, Ni Severus ni Minerva parecían entender lo que sentía
Sarah se encargaba de mantener tres horas seguidas entretenido a Snape, negándole toda atención al chico, incluso, está ya le daba órdenes que su "padre" no protestaba, como enviarlo a su habitación cuando hablaban, cuando jugaban ajedrez, cuando está se metía en la cocina y terminaba arrastrando al hombre a ella, Harry incluso los había visto besándose y la mujer se tomaba el atrevimiento de reprenderlo por ir por la casa como si fuera el único ahí
Pero esa mañana las cosas resultaron diferentes, estaba a unos días de ser su cumpleaños número trece y aunque la mujer estaba invadiendo con Snape la mesa de té, Harry se quedo planeando el evento en la sala, frente de la terraza para no perder de vista lo que su ahora padre hacia
-Harry- le llamo Mcgonagall, en un encantador tono de abuela
-Sí
- se levantobien erguido, como Severus Snape se dejaba ver, siempre recto e imponente
-Quieres ayudarme con el té, Sarah Bell quiere más
Harry volteo a mirar a Snape, esté parecía más tenso de lo normal, quizás molesto o sobrepasado por esa chillante voz femenina
-Si
- fue detrás de Minerva y aguardo con ella, no sin dejar de mirar sobre el hombro a la parejita
-Parece que Sarah Bell no termina de agradarle - dijo Mcgonagall mirando afligida a "su hijo"
-¡Con esa voz… es peor que Lavender Brown! - comento molesto sin dejar de quitarles la mirada
-En eso te doy la razón, anoche lo he visto tan cansado, seguro que le tiene sobrepasado tener que verla todos los días
-Bueno fue usted quien le obligo a vestir como pingüino y llevarle a su casa, ahora cree que no debe despegársele - comento Harry con el mismo aire de molestia ahora mirando a Mcgonagall con cierta discriminación
La bruja se quedo sin aliento un segundo, Harry tenía razón, aquello era culpa suya, para su suerte la tetera comenzó a silbar y les saco de la plática - trae el azúcar Harry - le pidió amablemente seria y salió frente al chico hasta la terraza a la sala de té
-Oh querida Minerva gracias, tú siempre tan atenta
-Por nada querida- imito su mismo tono amablemente forzado y dejo el té y Harry se acerco a dejar el azúcar, la bruja miro a Snape y esté a ella suplicando por primera vez en su vida que le matara - Severus hijo Harry comenzó la lista de preparativos para su fiesta, porque no le ayudas yo me quedo con Sarah
La mujer iba a lanzar una rápida protesta pero Snape se levanto siendo muy cortes y jalo a Harry con élevitando que Sarah se les pegara
-Esa bruja y su sentido de respeto - lanzo furioso sin notar que Harry seguía detrás de él, cuando lo escucho reírse, se volvió ágilmente sobre los talones y lo fulmino con la mirada, ¿de qué se reía el malcriado?
-Lo lamento padre es solo qué…
Snape miro el elegante corbatín, la camisa bien alisada, el chaleco sobre ella y el saco de pingüino que además llevaba y los pantalones de catrín, ¡vaya suerte que tenían los dos! Vistiéndose como los engreídos Bell y demás amistades aristócratas
-Bueno Mcgonagall dijo que haces una lista
-Oh si- se apresuro a ir por ella a la carrera y Sarah a pesar de estar en la terraza se asomo metiendo sus narices -Harry cariño no corras dentro de la casa, compórtate querido
Harry palideció, regañado una vez más por la visita y Snape estaba igual, Bell dando órdenes en casa ajena, no le quedaba duda de que la mujercita ya se creía con derechos que no acertaba en qué momento paso todo eso
Pero Harry volvió a pasos calmos y dio al profesor sus notas -veamos…- dijo el hombre volviéndose para leer en completo silencio, Potter había mejorado la caligrafía, no tenia tantos manchones y respetaba el margen e iba muy derecho - entonces pretende que hagamos una fiesta de helados
-Si…
-Y cuál es la idea sobre hacer una fiesta de helados
-Eso, comer helados de todos los sabores además de pastel estoy seguro que el abuelo Dumbledore no faltara
-Y pretende que además vengan esos Gryffindor como el año pasado eh- gruño mirándole directamente a los ojos
-Al menos no habrá muggles, bueno eso si no decide invitar a Sarah Bell- aludió a la mujer con enfado
-Cero muggles Potter- lanzo furioso
Harry no pudo sentirse más feliz, Severus Snape, su padre tampoco quería la mujer - hablare con Mcgonagall de la fiesta
El crio pensó que hasta ahí todo estaba dicho y miro que su profesor se iría, quizás donde Sarah Bell así que se apresuro a soltar lo que estaba deseando-no entiendo padre… por qué Sarah Bell debe acompañarnos hasta la tarde cada día, por qué me da órdenes y por qué debemos vestir con todas estas ropas, yo prefiero mi ropa muggle de pantalones y remeras
-Esa mujer es… es visita y no podemos ser descorteces, ahora vaya a ponersealgo más ligero, lo espero en el jardín trasero
Harry se dirigió enseguida a la habitación y se cambio, cuando regreso encontró que el profesor llevaba una ligera playera gris y pantalones negros, como le era más familiar excepto por la gabardina siempre bien abotonada y la capa
-Vamos Harry- dijo el hombre empujándolo por la espalda y fue donde las mujeres - señora y señorita- dijo muy amable y cortes - mi hijo y yo vamos a salir
Sarah se levanto y Snape se apresuro a detenerla - lady Sarah no quiero ser descortés pero es un paseo padre e hijo
Mcgonagall sonrió feliz, Harry por fin iba a salir de ese lugar y esperaba que Snape fuera lo suficiente buen padre para entretenerlo
A metros de la casa, Harry se tomó del brazo de su profesor y desaparecieron de ahí, apareciendo en Honeydukes
-Pero que bien…- exclamo Harry encontrándose frente a la puerta de la dulcería
-Le parece bien quedarse dentro una hora, iré a tomar una cerveza
Harry supuso que era un buen trato aunque imaginaba que pasaría tiempo con él, aun así asintió y cuando se hubo encaminado Snape lo regreso
-A dónde vas, pretende entrar ahí sin dinero, oh es que pretende que se le regalen todo por ser el gran Harry Potter - lanzo con ironía
Perola cantidad de knut que le fueron dadoslo valió y entro en la dulcería a comprar, grageas de todos los sabores de Bertie Bott, pensando que las peores las ofrecería a Sarah Bell a la mañana siguiente en que se apareciera, con lo divertido que eso sonaba, Harry llevo dos cajas de ellas y siguió con las ranas de chocolate a las que le tenía tantas ansias, era su dulce preferido además de no perder las esperanzas de coleccionar a todos los magos de sus cromos
En la tienda estaban un par de Gryffindor que Harry no quiso toparse y les saco la vuelta para topar con un par de leonas de Hogwarts de las que ya no pudo escapar, ofreció una sonrisa y se disculpo para ir por regaliz y plumas de azúcar
Vaya que había mucho quecomprar y ver, hasta que Draco Malfoyy sus guardias aparecieron molestando al dueño del lugar
-Vaya Draco ahora también fastidias a los mayores - lanzo Harry con prepotencia
-Potter- mascullo el rubio con desprecio -mi querido padrino sí que supo deshacerse de ti, él y mi padre están en el caldero chorreante
Uh pequeño rubio de seis años corrió donde Draco abrazándose a sus piernas y esté lo boto enseguida, cuando los Slytherin que lo acompañaron rompieron en carcajadas
-Cállense idiotas, cállense todos tú Scorpius hijo de… lárgate
El pequeño rubio miro a su hermano con rabia y mostrándole la lengua se dio media vuelta y se fue por donde vino
-Eh Draco hasta tu hermano sabe que eres un idiota - dijo Harry burlonamente
-Atrápenlo- mando Draco a Crabbe y Goyle
Y los dos gorilas se acercaron a Harry le tiraron sus compras y llevándolo de cada brazo lo jalaron hasta afuera y Draco y el resto de los Slytherin salieron detrás del rubio - espero que tengas a la mano tu varita Potter porque de esta note salvas -sonrió burlonamente con la varita empuñada frente a su rostro
Harry peleo a jalones para zafarse de Crabbe y Goyley estos le soltaron a la vez cuando Malfoy apunto a Harry
Expelliarmus- lanzo Draco sin dar tiempo a Harry de empuñar su varita y lo lanzo por el aire cayendo sobre su brazo a los pies de Honeydukes
Harry quiso levantarse pero el dolor del hombro dislocado se lo impidió, pronto todo Honeydukes estaba afuera y Snape se entero por la ventana
-Pero qué- gruño el hombre poniéndose de pie y saliendo silenciosamente se fue, llegando con el mismo silencio envolvente para que nadie le captara al parecerse
Los chicos, todos saltaron al ver al temido profesor, aunque a juzgar por su atuendo, no es que fuera el mismo temible profesor de pociones
-Qué está pasando aquí - siseó cada palabra con desaprobación
Y todos abrieron paso a que frente a él quedara Harry levantándose y Draco aun apuntando la varita
Lucius y el resto de los clientes del caldero chorreante aparecieron - Draco Malfoy que dijimos sobre tacar a Harry Potter
Harry miro al rubio con odio, sosteniéndose el brazo con un gesto de dolor compuesto en el rostro y Snape lo miro, lo jalo donde él y lo llevo dentro de Honeydukes
-Profesor no he sido yo le juro…
Snape no decía nada, le dejo sobre un banquillo que el dueño tuvo a bien acercarles y se aparto dos pasos para apuntarlo con su varita, al hombro - braquiam emendo - siseó claro y casi como un susurro
Harry se retorció y apretó los dientes por el tirón de huesos que sintió y después un crujir de los mismos y su hombro estaba sanado
-Gracias profesor - dijo con la voz temblorosa por lo doloroso que había sido el proceso
-Recoge tus compras
-Pero señor, nos vamos…- lanzo preocupado, yendo detrás de él
-Irnos de aquí, si… pero para su suerte este es un paseo que le debo y no nos iremos porque los Malfoy se han dedicado a molestar
El dueño volvió a parecerse esta vez con las compras casi rotas de Harry, las cajas de grageas estaban aplastadas, las plumas de azúcar rotas y las ranas de chocolate corrieron con la misma suerte y los cromos arrugados y sus magos borrados, iba a lamentarse pero el profesor le lanzo una mirada molesta, para que no se le ocurriera comenzar a lloriquear
Harry fue detrás de él intentando seguir su paso - le ha atacado Potter - pregunto entonces muy serio
Harry lo pensó dos veces, no, no lo había atacado, ni tiempo había tenido - sus gorilas me detuvieron hasta que Draco me lanzo el hechizo
El profesor hizo una mueca que Harry no pudo ver, si, lo lamentaba por él, si no le hubiera dejado solo, pero llevarlo donde los mortifagos era matarlo él mismo
- bien
-Bien, bien- gruñó Harry a sus espaldas- le he dicho que no me ha dejado ni defenderle
-Ya podrá atacarle cuando este sosegado y su arrogancia no lo eche a perder - comento con irónica advertencia
Harry frunció el ceño, estaba diciéndole que lo atacara, a Draco - esta diciéndome que le ataque
-Estoy diciendo que está bien que no haya pretendido que podía con Draco y que espere a ser un buen oponente para él
-Pero soy un buen oponente - dijo con disgusto
-No, ni él ni usted, Draco Malfoy es incapaz de atacarlo sin dejarlo antes indefenso y usted es tan arrogante como su padre para caer en provocaciones
Harry lo pensó dos veces antes de discutir, vaya que el hombre tenía razón, ninguno de los dos era digno oponente Draco creyéndose mejor por tener ayudantes y él solo porque apenas dos años atrás se entero que era mago
-Ahora dígame, que pretende hacer con tantas grageas
Se detuvo y Harry cocho contra él, estaba viendo los dos paquetes destruidos
-Oh lo siento… - dio dos pasos atrás y alzo la mirada a ver al profesor - pensé en darle a Sarah Bell - confeso molesto por el solo hecho de recordarla
-Y qué espera exactamente qué pase, qué le rescate a ella de usted, o qué le rescate a usted de Mcgonagall
Harry paro un momento su cabeza, libre de enojos y estrategias, no había pensando que Mcgonagall intervendría, obligaría a Snape a portarse cual caballero y a él le castigaría ejemplarmente sin mencionar que Sarah Bell no saldría nunca más de la casa
-Sarah Bell estaría demostrando su punto al decir que usted necesitaba mano firme para aprender a comportarse - dijo Snape con las palabras masculladas mirando a Harry sobre su hombro
Seguro que el crio no había pensando en eso
-Podría fingir que ha sido culpa suya tomarse con un mal sabor
Aquello pareció complacer a los dos, Snape no tendría más culpa que llevarle a una tienda de dulces y Harry pasaría por un chico amable
-Procure invitarle cuando no esté cerca eso me dejara fuera de la riña
Harry asintió, el profesor, su nuevo padre estaba dejándole manipular a dos mujeres adultas y hacer una pequeña travesura, no dijo nada más para que él profesor no desistiera
Fueron a comer helados y Snape dijo a Harry que hiciera el pedido para el día de su cumpleaños aprovechando que pasaban por ahí
Esa vez Harry volvía a ser solo un crio yendo y viniendo cual desquiciado pegado a la heladera viendo con ansias todos los sabores
-Si no sabe cuales pedir que sean todos - gruño algo cansado de verle actuar como un chiquillo
-Oh sí, todos los saboresordeno y fue a sentarse frente a ese enorme barquillo de galleta repleto detres sabores de nieve
Snape no tomó ni un poco de helado aunque Harry le invito amablemente, hasta que tuvo a bien exclamar con fascinación - está riquísimo, debes probar padre
Snape quedo más frio que el hielo, tomado por sorpresa por el crio de Potter al llamarlo padre, sin ninguna pretensión más que invitarle de su helado y para no ser descortés u ofensivo con él; y más, para no recibir un buen regaño de Mcgonagallacepto un poco,aunque no de buena gana para que Harry no sintiera que llamándolo así iba a poder manipularlo
Pero aquella pretensión de manipulación nunca llegó, Harry llegó a la campiña lamentando que las plumas de azúcar que había comprado para regalarle a su "padre" iban rotas y saludo a Mcgonagall y se fue directo a la habitación
Dejando a los dos profesores a solas -¿qué ha pasado? Por qué se le ve tan deprimido
-Es un crio que esperas bruja, un momento está bien y al otro mal
-No le abras hecho nada - amenazo con un dedo y los ojos puesto en él
-No le he hecho nada… he tenido que verme con los Malfoy, los Lestrangey los Carrow y le deje en Honeydukes, pero Draco estaba ahí y el muy…- iba a insultar a su propio ahijado por más que esa obligación le fuera impuesta - le lanzo un hechizo tuve que acomodarle el hombro
Mcgonagall lucio tan pálida como Snape, los dos pensando en el dolor que pudo sentir el crio
-Pero ese Draco va a escucharme
-Me escuchara a mí, de cualquier modo ya he dicho a Potter que podrá vengarse
-Pero qué… Severus Snape… cada vez más cabezota
-Tranquilízate bruja…- le lanzo ofensivo - le he dejado bien claro que lo haga cuando le dé razón y siempre y cuando no le ataque por orgullo
Aquello cambiaba las cosas, Severus nunca había contraatacado a James Potter cuando esté lo tomaba de blanco en cambio mantenía la cabeza fría para estar calmo y atacarle a fin de vencerle, entonces pensó que quizás fue toda las que soporto de los merodeadores por lo que insulto a su mejor amiga
-Bien… estoy segura que hará lo que le has dicho, voy a verle
Snape se fue a la cocina a preparar algo para calmar sus ansias, tratar con esos mortifagos había sido desgastante, Mcgonagall en cambio fue donde Harry
-Puedo pasar Harry
El niño se levanto de la cama - adelante
La mujer fue a sentarse donde él- me ha dicho tu padre lo que paso con Draco
-Oh eso… está bien no me molesta
-Entonces que te tiene tan afligido
Harry alcanzo la bolsa de Honeydukes - he comprado plumas de azúcar que pensé en obsequiarle a mi padre pero… Draco se encargo de romperlas
Mcgonagall hizo una mueca de contrariedad, pobre Harry, él quería tener una buena acción para el profesor y Draco se encargo de sacarle la posibilidad
-Bueno déjalo ya… seguro que Snape no se las comería
Harry se burlo, seguro que sí, no había querido helado hasta que le llamo padre y no tuvo otra opción, eso hizo creer a Harry que Snape gustaba de oírlo llamarlo padre y se juro que lo haría más seguido, se metió en la cama con esa idea, llamar cuando fuera posible padre a Snape, así iba a dejarle claro que lo quería de padre, y que solo lo necesitaba a él y confiaba en que solo él podría darle una buena crianza, sin ayuda de ninguna Sarah Bell