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Dos salvadores — capítulo 5

Severus Snape había seguido al hombre que siempre tuvo más fe en James Potter que en él, siempre compitiendo inconscientemente por ser el más apreciado por Albus Dumbledore. Y aun aunque tuviera una oportunidad de ser el favorito de Lord Voldemortyacabar con quien nunca le dio del todo su confianza, del que solo obtuvo ordenes que favorecieran a los merodeadores, no podía solo ir y decirle a ese cruel ser; que cada vez se veía más como una serpiente, haciendo de su cuerpo fracciones convertidas en lo que conocían como horrocrux, lo que escucho.

El único con poder para derrotar al Señor tenebroso se acerca, nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida… J. K. Rowling

Una noche antes del primer año de Harry Potter Lord Voldemort escucha de voz de Severus Snape; el reclutado más necesario y fiel, la profecía que lo envuelve en miedo, uno que no aceptaría, si alguien iba a matarlo, él le mataría primero, su eternidad y su necesidad por que el mundo mágico perteneciera solo a la sangre pura no se lo iba a negar un niño, paso días encerrado en donde nadie sabía, pensando en quien podía ser ese niño, "su igual"

-Severus

Lord Voldemortlo recibió en lo que parecía, una caverna, húmeda, pequeña, iluminada por fuegoen donde se arrastraba Nagini. La serpiente inmensa se puso alerta cuando escucho los cuidadosos y pesados pasos del recién llegado, aunque su amo ya lo había captado en el aire

-Mi señor- respondió esté con toda seguridad, sin detenerse a ver que la serpiente se había acercado a él, la misma que cuando estuvo frenteVoldemort se enredo en sus pies como si contemplara asfixiarlo

-Dime Severus…- susurroel ser, sentado en una silla fina y roja, llena de polvo, seguramente un mueble antiguo que nadie apreciaba y mucho menos su portador, pero no había más, se le veía disgustado todo el tiempo mientras lo utilizaba. De cualquier forma ninguno dio importancia, solo el gordo y siempre jorobado Peter Pettigrew en la sombra -no, le gusta… no…- murmuro cual roedor, con miedo

Voldemort miro entonces al imprudente ser y lo maldijo sin importarle que este rogara porque parara, se puso de pie y rodio a Severus con cautela, siseando algo para Nagini, esta se apartó luego de segundos

-Quién puede ser mi igual, del que la profecía habla, he pensando que los Longbottom y los Potter me han desafiado antes, tres veces cada uno y sé que sus hijos han nacido en el séptimo mes a finales de este, uno después del otro

Severus palideció, aunque no fue notorio, su piel era centrina, incapaz de mostrar color y fría, como si su ser no sintiera emociones

-Mi señor… - inclino un poco la cabeza-eso no lo sé… yo solo escuche la profecía ni el mismo Dumbledore parecía saberlo

Minuto en silencio y Severus evito pensar en su destino, seguro eso haría que el hombre serpiente lo maldijera o le matara, estuvo tranquilo, sin liberar la presión, esperando

-Bien… dos bebés y solo uno mi igual, el niño Longbottom es sangre pura, eso lo descarta- su sonrisa, aunque no existían labios surgió sádica y ruidosa- el pequeño Potter

…

Severus había regresado como una nube de polvo, negra a su casa, descargando la ira que había contenido cuando Lord Voldemort a quien ya se temía nombrar por miedo a verlo aparecer. Hacia planes para atacar a los Potter sin piedad.

Quiso maldecirse el mismo, pero si moría ahora como ayudaba a Lily y a su hijo, la respuesta llego a la puerta de su casa, Lily Evans estaba al pie de ella, fuera de la casa, esperando porque abriera

-Lily- la llamo tan encantado y a la vez tan asustado, es que le debía algo, la había puesto en manos de quien todo el mundo mágico temía, cuando la miro, encontró entre sus brazos ese pequeño bulto que se movía

-Oh Severus - lloriqueo apenas lo vio

Hacia un año exacto que no lo veía y algo más fuerte que ella, como en anteriores ocasiones la había llevado hasta ahí, ese niño en sus brazos que al sentirse en el calor de la casa, alzo la cabeza

Severus y esté se miraron a los ojos, severamente, hasta que uno cedió, el pequeño Harry era idéntico a Potter y era lo único que al adulto le importaba, mientras que al pequeño de un año que comenzabaa decir sus primeras y simples palabras, no le importaba, ese pequeño sonrió deliberadamente mirándolo, se balanceo al frente y poso sus manos en el pecho del hombre

Antes de que Severus se apartara esté apretó entre sus manitas, con la fuerza que poseía, la capa de Snape y tiró de ella para que su madre lo dejara ir, Lily que conocía cada acción de su hijo, le dejo sabiendo que Snape no lo quería, aun así Harry insistió

-Tómalo... es curioso con quien quiere ir y con quien no, es muy inteligente

Asustado y comprometido por los encantadores ojos de Lily Evans tomé al niño y esté, que gustaba de ver a la cara a todos, ladeo la cabeza y se movió para mirarlo de frente, buscándolo y le sonrió

Severus desprecio que el chico no hablara con claridad porque los sonidos que emano no sonaron a nada, solo eran sonidos infantiles y tontos, tenía en sus brazos al pequeño que en meses moriría en manos de un ser cruel y todo por su culpa, cuando Lily se aparto de ellos y se fue a sentar, invitándose sola, tomó a Harry con más fuerza, sí, estaba abrazándolo contra él, entre sus brazos, con la inconfundible necesidad de impregnarse del pequeño, de su olor, de sentirlo, de reconocerlo, Harry busco su rostro una vez más y una vez más también le sonrió -pa… pa…- chilló con diversión y con mucho esfuerzo

-No no soy eso… pequeño Harry- le dijo con voz amable

Ese niño lo desarmaba, a pesar de haber pasado un año de no verlo reconocía que pensaba en él muy seguido, aunque fuera hijo de James, forzándose a odiarlo, pero en ese momento, teniéndolo en brazos, no podía, simplemente no era capaz de odiar a un ser al que condeno.

Considero decirle a Lily aunque está lo odiara para el resto de su vida y perdiera el único contacto con ese bebé que ahora se dedicaba a acariciarle el hombro como si supiera lo que hacía

-Lily hay algo que debo decirte…

Lily volteó a mirarlo, no había dicho nada desde que dejo a Harry en sus brazos y ahora que los veía, ambos parecían cansados -dime Severus

Dándose el valor suficiente, se arrodillo frente a la hermosa mujer y madre del pequeño que sujeto con cuidado en sus brazos

-Lo que voy a decirte es difícil, de decir, de escuchar y estoy seguro que de perdonar

Mirándose el uno al otro, se quedaron en silencio, si iba a decirlo era el momento, cuando tenían tiempo de defenderse o de huir

-Entonces no me digas… yo… necesito decirte porque estoy aquí

-No, no Lily escúchame- pidió con temor - le he dicho a Lord Voldemort sobre una profecía, una que él ha interpretado a su manera

Lily lo miro con confusión, que tenía eso que ver con ella o con él, pero Severus siguió hablando sin permitirle interrumpirlo -habla de un niño nacido a finales del séptimo mes, y ha señalado a Harry

En ese momento Lily salto del asiento, tomó a su pequeño, que ya estaba dormitando en los brazos de Snape y lo llevo con ella afuera, a la calle, sin saber que esté la siguió

-Lily escúchame- le pidió implorando piedad - si te lo digo es para que tomes precauciones para que huyas con Harry y James yo… yo no pudeconvencer a Voldemort de que Harry no es de quien la profecía habla

Al girarse Lily lo miro como si lo maldijera con esos ojos esmeraldas, hermosos y llenos de luz, culpándolo y dejándolo fuera de su vida de una vez y por todas.

Al llegar a su casa, Lily dejo a su pequeño en su cuna, a salvo, cuando escucho que James llegaba, iba a decírselo, por el bien de todos, aunque no la versión sincera, en la que mencionaba a Severus, ella no podía hacerlo aunque ahora sintiera que lo odiaba por poner en peligro a su hijo, antes de decir algo y encontrarse con James, pensó que Severus ya había marcado a Harry con la muerte

James la miró entrar en la sala y fue con ella y la besó y sonrió feliz de verla al finalizar un largo día

-James tengo que decirte algo

Antes de que Lily completara la historia, sin poder dar razones, alguien se apareció entre flamas verdes en la chimenea

El gran mago Albus Dumbledore, al único queVoldemort temía estaba en su casa - Lily James- los miro con adoración - ya están enterados, Severus vino a mí a decirme lo que acontecía

James se levanto hecho una furia, del lado de su esposa - ha sido él…

-Severus escucho solo una parte de la profecía ni siquiera Trelawney la sabe completa, ellas solo ha soñado a medias

-Y eso qué, es en esa "dichosa profecía" donde dice que mi hijo no es ese a quien Voldemort busca matar

Albus fue muy entendido -Me temo que no - respondió con infinita calma, odiando no poder ayudar -he venido aquí para ayudarles, ofrecerme en ayuda

-Gracias pero ya Sirius, Remus, Peter y el resto de nuestros amigos vienen en nuestra ayuda

-Bien - contesto Albus con paciencia, mirando a esos dos adultos conadmiración

Se dio media vuelta y desapareció como había llegado, envuelto en llamas verdes en la chimenea

Lily se abrazó a James incapaz de soportar la verdad, nada podían hacer, aunque James jurara que si, horas después Sirius tenía el plan perfecto, aunque tuvieran a un traidor en el grupo, como insistía que sucedía, y cuando hablaba de ello miraba a Lupin, quien sino él, de Peter no podía esperarlo, no él era bastante miedoso. Pero ni Remus ni Lord Voldemort podrían pasar el plan, excluyo al licántropo en último momento con una simple excusa

Bajo el encantamiento fidelio, sugerido por Albus a Siriusy nombraron a Peter a quien ni el mismo Lord podría creerlo, evitando así que Sirius cumpliera su palabra de morir por los Potter.

Tres meses y nada pasaba, todos estabas seguros, incluido Remus, a quienes habían desechado; de quienes fueron una generación, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw fue a todos los Slytherin

El 31 de Octubre Lord Voldemort acompañado de su temeroso y pobre Pettigrew rompió el fidelio e irrumpió en la casa de los Potter, encontrándose a un temerario James

-No tienes que morir-dijo con voz serpenteante

Pero James empuño con más fuerza su varita y con todo valor intento maldecirlo, ni un rasguño, Voldemort seguía en pie esperando su turno de atacar

-Lily… Lily huye…- gritó viendo su momento de morir

Voldemort lanzo a esté un sectumsempra derribándolo, James había sentido el corte de una espada, un simple y limpio corte dejándolo en el suelo, desangrándose hasta morir, solo podía escuchar los gritos de Lily y esperar la muerte, escuchaba también a Voldemort, andar descalzo hasta la acera y cuando giró el pestillo de la puerta, lucho pero era inútil estaba muriendo lentamente

En la habitación adornada con lechuzas, Lily daba pasos hacia atrás abrazando con fuerza a su hijo, siendo observada por el ser más horrible que existía, se pregunto cómo Severus lo veía a la cara sin temer, y después pensó, no tenia ningún motivo para temerle, se sentía en el aire no solo maldad, sino un aire que al parecer solo ella percibía, si, algo o alguien estaba ahí cuidando de ella

-No tienes que morir- siseo la voz tras dar la espalda al ser malévolo que reía

Lily no se atrevió a voltear, dejo al niño en la cuna y se dispuso a ser un escudo entre el inhumano y su pequeño hijo, Harry miro a su madre como si se preguntara porque lo había dejado, unos segundos de una mirada compartida y su madre le juro que su padre lo amaba, que ella lo amaba - Harry se fuerte…- continuo con voz tranquila llena de amor sin quitarle los ojos de enzima

Hartó de aquella muestra que desconocía apunto su varita y pronuncio con más que satisfacción las malditas palabras "Avada Kedavra"

Un rayo de luz salió de la punta de esta y golpeo contra Lily alzándola del piso, ella gritaba, su último aliento y cayó al suelo y solo quedaron el pequeño y Lord Voldemort, estés se encamino hacia el infante, descubriendo en sus ojos su reflejo, el pequeño Harry Potter tenía valor, lo reconoció y entonces pensó en matarlo de una vez, apunto su varita hacia el niño y tiro de ella lanzando un avada kedavra, sonrió entonces por la fascinación que se cernía en su cuerpo y esa sensación que comenzó a descubrir con temor, estaba desvaneciéndose y ese pequeño seguía ahí tras los barrotes de su cuna mirando a su madre en el piso y al hombre que llegaba, pasados minutos, uno que reconoció sin esfuerzo, pero que no se tomó el tiempo de mirarlo, habiendo entregado su lealtad a Albus Dumbledore, Severus Snape estaba ahí abrazando con necesidad el cuerpo inerte de "su Lily"

Cuando hubo acabado a lo que llego, Severus Snape se fue, sin velar por el pequeño, nadie debía saber que estuvo en casa de los Potter, y con nadie hablaba de Albus Dumbledore. Sin conocer el destino del bebé, Severus salió de la casa

Un desconsolado y sollozante niño miraba el cuerpo de su mamá; la mente de un bebé que no se comprendía y no descifraba y el cuerpo de esa mujer y el cuerpo inerte al pie de las escaleras se desvanecieron como si alguien los hubiera llevado de ahí y nadie se pregunto por ellos.

Los siguientes días Albus Dumbledore dio sepultura a las cajas vacías como suponía la tradición muggle y visito a un muy culpable Sirius en Azkaban, desquiciado e incapaz de escuchar y hablar.

…

Severus entro despacho de Dumbledoreincapaz de mirarloa la cara, hasta que tuvo que reprocharle

-James y Lily confiaron en la persona incorrecta Severus, igual que tú

Enseguida anuncio lo que pasaría con el bebé de los Potter y quiso evitar a toda costa involucrarse pero Albus tuvo un buen argumento para conseguir obligarlo a ayudarle, apelando a sus culpas y a sus temores, jugaba con él, ambos lo sabían

-Prométeme… prométemelo… - lo apunto con advertencia, esta vez no podía faltar a su palabra

Ese mismo día, el mismo Albus espero en la calle de Privet Drive, encontrándose ahí con McGonagall

"-He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le queda ahora.

*- ¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! —Gritó la profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4 - Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día… ¡Harry Potter no puede vivir ahí!"*J. K. Rowling

Muy por encima de su deseo, Dumbledore estaba haciendo lo que creía preciso, aunque con los argumentos de McGonagall estaba pensándoselo seriamente, Harry Potter un niño malcriado. Se detuvo un momento a mirar cuando Hagrid llegaba con el pequeño vuelto bien envuelto y arropado en su enorme brazo.

"Los hombros de Hagrid se estremecieron. La profesora

McGonagall parpadeó furiosamente. La luz titilante que los ojos de Dumbledore irradiaban habitualmente parecía haberlos abandonado.

*-Bueno- dijo finalmente Dumbledore - ya está. No tenemos nada que hacer aquí. Será mejor que nos vayamos y nos unamos a las celebraciones."*J. K. Rowling

Tras dejarlo al pie de la puerta de los Dursley, con aquella carta que explicaba el primer año de vida de Harry, su magia y su ya enlistado nombre en Hogwarts los tres seres de magia partieron del lugar como habían llegado hasta ahí.

A la mañana siguiente en Privet Drive 4, Vernon Dursley, dispuesto a llegar temprano a su trabajo vendiendo taladros, se levanto de su mesa habiendorepetido el desayuno, tomó su maletín de cuero con fascinación y se volvió a despedirse de su esposa y su pequeño, un niño regordete como él, pero sin su bigote, ambos parecían no tener cuello y sus cachetes eran rosados, "de tal padre tal hijo" se había dicho encantado y se dio la vuelta para salir

Petunia Dursley, la hermana de Lily Evans; le siguió tras constatar que algo se escuchaba, el llanto de un bebé, ya se había fijado si se trata de Dudley pero no era él, su pequeño estaba divertido tirando la comida al suelo

-Vernon - lo llamó antes de que se fuera- escuchas eso

El gordo hombre se había movido con mucho esfuerzo -¿Qué? - el bigote se levando con todo el resto de su cuero tras el exagerado gesto

-¿Escuchas eso?

Ambos agudizaron los oídos, si era un llanto, de un bebé, afuera, en la puerta de su casa, abrieron enseguida, peleándose por ver qué pasaba

Un pequeño bebé estaba sentadito llorando mientras sus mantas bajo él guardaban la carta de Albus Dumbledore, Harry se talló los ojos y volvió a llorar, de hambre, de frio y de miedo, por supuesto un bebé no sabía que pasaba pero su llanto exigía a alguien conocido a su lado, Vernon miro al bebé con desprecio- ¿Pero qué es esto? ¿De qué se trata?

Bufo desde el estomago mientras Petunia lo tomaba en brazos

-Mira- señalo la carta que había quedado a la vista cuando alzo las mantas con el pequeño

-Una carta- la tomó el hombre con mucho esfuerzo, doblándose sobre las rodillas, apenas entraron a la casa, se hecho en su sillón, Dudley que había visto a su madre sostener a otro niño comenzó a patear y manotear, lloraba como si le hubiesen pegado con crueldad

-Calma queridito - le dijo Petunia con todo amor, mientras Harry seguía llorando en sus brazos, qué iba hacer ella con dos bebés llorando -¿Qué dice? - pregunto con desesperación a su esposo

-Es Harry Potter Evans, el hijo de tu hermana Lily

Petunia miró con aberración al pequeño, que con lagrimas secas en sus mejillas la contemplo pidiendo su caridad

-¿Qué haremos con él?

-Somos sus tutores legales, tendremos que hacernos cargo de eso- bramo Vernon, despreciando también al pequeño Harry

Dudley pareció reconocer lo malo de aquello porque dio un tremendo grito ensordecedor y entonces Harry volvió al llanto

Las siguientes horas la casa era un completo desastre, cuando un niño no lloraba lo hacia el otro y Petunia estaba obligada a mantener a Harry en brazos para que no utilizara los muebles de Dudley, ni su ropa y Vernon la había dejado con su problema obligándole a no descuidar a su hijo.

Exhausta luego de que los dos niños se durmieran; había improvisado una cuna con la última que con su peso, Dudley quebró, además de que ya no cabía, la dejo sobre dos sillas también desgastadas y puso las cobijas con que había llegado y lo dejo ahí.

Dudley estaba arriba dormido en su inmensa habitación, luego de dos horas Dudley ya lloraba de hambre -Voy cariño… voy mi cielo…

Ignoro que los gritos, porque no lloraba el regordete niño, habían despertado a Harry

Abajo, Harry se levanto a mirar dejando a un lado el llanto que le broto tras asustarse con los escándalos de Dudley, un ruido seco se escucho en la sala, y Harry avivó esos ojitos esmeralda, de repente alguien se había parado frente a él, mirando con horror donde estaba

-¿Pero qué haces tú aquí? - dijo la voz con un siseo, mientras miraba a su alrededor, una casa bastante peculiar, fina, y eso que significaba, miro el corral improvisado y tomó de ahí a Harry, esté se pego a su pecho dejando escapar un suspiro

Severus Snape estaba cargando al hijo de su Lily exasperado por el trato que había recibido en el primer día, ya sabía que se quedo dormido en la acera al pie de la puerta esa noche y era lo más cruel que pudo experimentar luego del trato de su padre, pero arranco ese pensamiento de su mente y se concentro en ver que Harry al menos estaba tranquilo ahora, se había vuelto a quedar dormido así que lo apartó de él, se inclino frente al desecho de cuna y lo posó ahí mirándolo descansar, ya los pasos de Petunia, esas puntiagudas zapatillas resonaban en las escaleras, así que se apresuro en irse, trasladándose en último minuto

Ladelgaducha mujer estiro el cuello para mirar dentro de la sala, y se volvió a mirar que Harry dormida como un ángel

-Un demonio… un… un… - intento encontrar esa apalabra que emanara el repudio que sentía por ese pequeño ser

Antes de dejarse envolver por la ternura que un bebé suponía, se fue, dejándolo ahí, sin importarle si era seguro o si estaba cómodo, si necesitaba un cambio de pañales o que debiera despertarlo y hacerlo comer.

Había llegado la noche y Vernon con ella dando un grito vivaz que alertara a Dudley de su presencia

El enorme y pesado niño recibió un beso, mientras Harry era forzado por Petunia a comer de mala gana claro, porque está no estaba contenta de tener que encargarse de él.

Como ese trato; como esa cuna, Harry había recibido todo de segunda mano de Dudley y tratos desagradables de sus tíos y hasta del niño que aprendía de estos, Dudley siempre competía con él, claro que Harry no tenía ninguna ventaja porque el regordete niño lo abatía antes de darle oportunidad a competir siquiera

En sus cumpleaños, no recibía nada y nadie solía recordarlo, aunque por extraño que pareciera a cualquiera Harry entraba en la alacena; en que lo tenían durmiendo y/ocastigado, para encontrar esa misma noche lo que había soñado con tener, como ejemplo, soldaditos de plomo, ajedrez, avioncitos de juguete, papalotes y lo más extraño y atractivo eran que los soldaditos de plomo se enfilaban solos y armabas sus tropas, el ajedrez se movía con el pensamiento y algunas veces contra de este, todo por ganar, Harry intentaba por todas aprender algo de las estrategias, los aviones volaban solos, por su cabeza, sobre la cama improvisada al igual que los papalotes

Pero no pasaban días a que los tuviera y se divirtiera con ellos porque el espía de Dudley anunciaba a su madre sobre estos mágicos juguetes y lo siguiente era verlos desaparecer tras la puerta de su primo nada de lo suyo salía de ahí, solo un Dudley haciendo gran berrinche al enterarse de que los chuches no hacían lo que con Harry, moverse solos

Tío Vernon regañaba a Harry por horas mientras tía Petunia preparaba la cena y Dudley presenciaba la regañina con diversión

-En verdad yo no sé cómo llegan hasta a mí…tampoco sé como hacen eso, moverse- titubeo con miedo

-Bien pues te quedaras sin comer hasta que decidas decirme la verdad

Después de eso Harry debía inventarse una historia antes de que se sirviera la comida o no tendría bocado hasta el desayuno del día siguiente si es que el tío no le levantaba el castigo o si no se acordaba de él, hasta que Dudley se ofrecía a recordarlo a todos cuando Harry ya saboreaba él solo olor de la comida.

Para su suerte Dudley estaba feliz de tener que ir a verse con un amigo para jugar y lo habían llevado muy temprano para que desayunara con él.

Harry si, se había despertado molestado por el pesado niño de ya once años y hecho el desayuno él mismo, solo para él, porque tío Vernon tenía una gran noticia, sacaría a pasear a tía Petunia, Harry reconoció que eso solo pasaba en el mes de su cumpleaños aunque con exactitud no sabía cuándo llegaría el día,pero no protesto, se preparo dos huevos, el tocino que quiso, el zumo de naranja, fruta picada y hasta pudo atreverse a tomar gelatina embasada de las que Dudley pedía y nunca comía

Y ahí estaba solo, frente a la mesa con toda esa comida y antes de sentirse triste por eso se dispuso a comer.

…

La calle de la Hilandera lucia como siempre, desértica esa mañana, cuando todos desayunaban en sus casas, alguien se apareció en la casa de la esquina emergiendo de la nada

Severus Snape no se sobre salto

-Señor, Dobby está aquí mi señor - dijo el ser pequeño, esquelético y jorobado con temor

-Sabes qué paso con el papalote que Dumbledore envióa Harry

-Sí, si mi señor- alzo las orejas puntiagudas y abrió grandes los ojos azules que poseía, más de la cuenta - el pequeño Potter lo ha recibido mi señor- se encogió más temiendo que Snape lo castigara por haber mencionado aquel apellido - usted perdone mi señor… Dobby ha sido malo muy malo- busco con que castigarse pero Snape ya lo había perdonado y prosiguió a informar al oscuro mago - pero ese señor, Vernon mi señor se lo ha dado a su hijo…

Severus se volvió a mirar al elfo respirando con furia -¿qué escusa ha dado Harry esta vez?

-Una muy inteligente mi señor…

Severus la conocía de más, tonta, simple pero perfecta viniendo del hijo de Potter, no sé esperaba algo más inteligente, aunque apreciaba la sinceridad antes de inventarse una historia más boba y soñadora que la verdad, pero Dobby estaba plenamente encantado "En verdad yo no sé cómo llegan hasta a mí"