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Historia 130111 — capítulo 1
El Profeta lo anunciaba; Dumbledore reemplazaría al inepto y manejable profesor Dippet como director de Hogwarts.
Tom siempre había sabido que esto pasaría y que supondría un problema, una mancha en sus planes, otra mancha en sus planes. Dejó su ejemplar de El Profeta sobre la mesa de la biblioteca y se apretó el puente de la nariz delicadamente pero con clara frustración.
¿Cómo se supone que abriría la cámara con Dumbledore tan cerca?
No. No podría hacer nada mientras siguiera en el colegio, no mientras Dumbledore lo vigilara, no hasta que ellase fuera.
Ellahabía sido el problema, la segunda mancha oscura en los planes de Tom, una mancha incluso mayor que la de Dumbledore.
-¿Planeando asesinarme, Riddle?
La voz femenina hizo que a Tom le entrara la ira a la sangre, pero no se daría a notar, él era un experto en fingir y adopto su máscara con naturalidad.
-No más de lo usual, Granger
La chica sonrió, sabía que lo había echo, Hermione se sentó sobre la mesa de Tom quedando a la izquierda de este, Tom alzó la vista, en efecto, estaba sonriendo.
-Me alegra que pienses en mí tan seguido - se burló ella y le señaló El Profeta con la cabeza - ¿Un día díficil?
-Dumbledore asumirá el cargo
-No es algo que no supiera - Hermione hizo una pausa - en el fondo todos lo sabían
-Sospechaba sí, pero no creí que fuera tan pronto
-Eso significa que no abrirás la cámara, es mejor para todos nosotros Riddle, y para ti, que no se te olvide que intento salvar tu alma... - Tom bufó - y me lo estás poniendo difícil
-Ya... - dijo cansinamente
-Venga, vamos a la torre - Hermione tomó impulso y saltó de la mesa
-No quiero ir aún, tengo cosas que hacer
-Sí, también yo. Vamos
Tom miró a la mesa, suspiró, tomó su ejemplar de El Profeta y siguió a la chica hasta la puerta de la biblioteca, ella se detuvo al salir.
-¿Vienes Granger? - preguntó mirando a su espalda
Hermione lo alcanzó y lo tomó de la mano.
Tom bufó ocultando una secreta punzada en el pecho, el odiaba cualquier tipo de contacto humano, pero la piel de Hermione solía agradarle, incluso debía admitir para si mismo que le gustaba estar con ella. Obviamente nunca lo iba a admitir ante nadie más. Mucho menos frente a ella.
-Mi sexto sentido me dice que me ocultas algo Riddle... - pinchó Hermione
-Ya sabía que las brujas y las mujeres en general tenían un sexto sentido, pero jamás pensé que fuera tan... inútil
-Ya, pues tengo un séptimo, un octavo....
-Ahora mismo me quedaría con el sexto. ¿Qué crees que oculto Granger? después de todo pareces conocerme muy bien
Hermione lo miró pensativamente y Tom sintió una presión en los dedos, sorprendido la miró para su desgracia Hermione se dio cuenta.
-Creo que te gusta estar cerca de mí, ese era tu secreto
-Boberías...
-No me engañarás así de fácil Riddle - Hermione sonrió y Tom no dijo nada
Llegaron a la torre de premios anuales, la contraseña fue pronunciada y la puerta se abrió, ascendieron por la escalera sin soltarse las manos.
-Volveré el lunes, tengo que informar tus avances, como cada semana. Promete que vas a estar bien y que no utilizarás magia negra.
-Lo prometo
-Gracias....
-Oh...
-¿Sí?
-Cuídate Granger
-Lo haré, te veré pronto
Sin poder evitarlo el chico abrazó a Hermione, ella le devolvió el abrazo afectuosamente y le besó la frente.
-Hasta el lunes - susurró
-Hasta el lunes
Dicho eso Hermione dio media vuelta y se alejó unos pasos, con cada paso que daba se iba desvanceciendo para aparecer lejos de allí, llendo hasta su tiempo.