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Historia 130671 — capítulo 22

POR PEETA:

-Oh Jack, estaría encantad de ser tu esposa- la oigo decir, a lo lejos BUM! Siento como algo cae por mi interior algo doloroso que ya no me hace más falta: mi corazón. La realidad es como estrellarse contra un vidrio, mientras uno vive en la fantasía las cosas se tornan color de rosa, sales del mundo en el que vivías para adentrarte en un paraíso de sueños e ilusiones, cuando uno sale ( en mi caso es expulsado) eres estrellado contra un vidrio, sientes el frío tacto de la realidad cortándote el cuerpo y tu solo puedes quedarte ahí: inmóvil mirando como tu paraíso se aleja, escuchas voces, risas, llanto y gritos muchos gritos que nunca paran, caes al piso roto por dentro y por fuera sientes como te derrites, no sabes llorar, solo sabes ir y quedarte ahí observando como tu te hundes en la oscuridad. Cuando la gente explota en victorees yo me escabullo hasta llegar a la salida, recojo el auto y salgo a toda velocidad a casa. Llego y como era de esperar estaba solo, cierro la puerta de un golpe sordo y entro, mis pisadas retumbaban en el frío mármol dejo las llaves en la mesada y subo las escaleras con dirección a mi cuarto, entro en este y prendo la luz, estaba como siempre, con cuadros por todas partes algunos a la vista otros tapados por sabanas blancas, el cuerpo me pesa mas que mil toneladas de acero, las manos pierden poder al tiempo que yo equilibrio, caigo en el piso mirando el techo, preguntas insensatas rondaban por mi cabeza : ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué el? ¿Y ella, que ah sufrido tanto, por qué nos torturan así, que hemos hecho? Puntos suspensivos rondan por mi mente hasta llegar a la pregunta que esperaba esconder: ¿ Y ahora, que pasara? Me dejara a la fuerza, así nomás, pelearemos como hemos hecho siempre o nos dejaremos ganar por  el adversario que tanta ventaja nos lleva, de que nos serviría decirle a alguien si nadie nos creería?  Me siento como un pequeño insecto, encerrado en una botella, el aire comienza a irse y a mi me quedan escasos momentos, salvo a mi princesa o la dejo con el dragón donde se que morirá? No, are algo, pero qué? La confusión nubla mis pensamientos, todo por culpa de el, el es el culpable, nosotros éramos felices, pero no el tenía que intervenir y arruinar todo. El enojo crece dentro de mi como una enredadera de maldad, me paro de un salto, esto era injusto toda mi vida fui una persona buena y amable, encontré el amor pero me lo quitaron, no, me lo arrebataron, lo sacaron de mis brazos a la fuerza no nos dejaron ser felices, la fuerza sale inesperadamente de mi pateo un atril dejando que el cuadro  caiga, el atril se rompe, pateo otro y luego otro, tiro muchas sabanas destapando cuadros, caigo sobre uno que aún no estaba seco y comienzo a desparramar mis manos por el, el paisaje ahora era un torbellino de colores, con huellas digitales y marcas de uñas en el, el resplandor de algo llama mi atención, era un cuadro que había tirado segundos atrás, el fondo verde oliváceo chocaba contra el sol formando un resplandor en este, me acerco para saber de que pintura se trataba, era la pintura que había pintado el día que conocí a Kat, sus ojos de color gris, fingiendo estar enojados, esos ojos, que pasaron de mirarme de reojo cuando yo estaba ahí, tirado en una esquina de la celda de costado a ella, con una herida en el antebrazo izquierdo, esos ojos, que ahora me miran con amor, ojos que me aman que se iluminan cuando la miro, cuando le digo cosas hermosas al oído, cuando nuestras manos se tocan y nuestros labios se unen. No me doy cuenta que estoy llorando hasta que las lagrimas chocan contra el cuadro manchando mis manos de verde oliva, me dejo caer ahí, en el piso lleno de pintura y sabanas.

  Debieron de pasar dos horas, cuanto mucho tres cuando desperté en el mismo lugar donde me había dormido, mi celular vibro unos segundos y luego sonó el contestador, la voz de Kat resonó por los parlantes, quería verme. Torpemente me paro del piso y marco su número, al tercer tono ella responde:

-¿Hola?- pregunta con voz nasal, había estado llorando, casi puedo sentir sus lagrimas caer y aterrizar en la palma de mi mano, frías, mojadas, llenas de sentimientos.

-Kat, soy yo- digo, ella se incorpora rapidamente, cierra la puerta y luego exclama:

-¡Peeta! Eres tu, eres tu, eres tu! Peeta te extraño, donde estás? Tengo miedo, ya empezamos a planear la boda, me caso en un mes, ¡Un mes! Por qué no estás aquí con migo? Por qué te fuiste antes? No sabes lo horrible que es todos hablando y yo ahí, fingiendo ser feliz…- hablaba a sesenta por hora, no entiendo como no se le enreda la lengua, antes de que pueda continuar la corto.

-Amor, tranquila solo intenta respirar- ella inhala mucho aire y lo suelta por la boca acomodándose sobre el piso- Todo ira bien, te amo y te extraño más que nunca, no se que me paso, siento haberme ido más temprano, pero la sola idea hace que el estomago se me revuelva… En fin, tienes que ser fuerte, por los dos Katniss, se fuerte por tu madre, por Effie, por Prim, por Haymitch, se fuerte por mi Katniss, que yo solo no puedo- digo, silencio luego muchos sollozos de la otra línea, Kat esta guardándose las lagrimas.

-Pero tu no lo entiendes! Tres horas antes de que Jack me propusiera matrimonio Snow vino a hablar con migo, me amenazo con matar a Prim, con matarte, sabe lo nuestro, tiene fotografías, seis para ser exacta de cada cosa que hemos hecho en los últimos días, sabes como me sentí? Estaba obligada a rendirle tributo a esa rata- intenta continuar pero otro sollozo corta el relato.

-Oh Kat, yo no sabía nada, lo siento tanto-

-No es culpa tuya Peet, quiero verte amor, te necesito más que nunca.-

-Dime donde y sabes que yo estaré ahí-

-Debajo del muelle, a media noche.-dice, su petición me asombra parece darse cuenta y agrega- Se que es raro pero no podemos arriesgarnos si nos ven estaremos los dos muertos- Entiendo, bueno hasta entonces, te amo Katniss y quiero verte otra vez - Te amo Peet, tengo que irme adiós- Adiós…

Tiempo después

Tomo el auto en medio de la noche y conduzco hacía el muelle, el aire era frío y se acercaba una tormenta, llego lo más rápido posible, dejo el auto y bajo de suerte decidí traer una linterna porque no se veía nada, debajo del muelle todo era húmedo y mohoso.

-¿Katniss?- pregunto al no recibir respuesta decido acercare más, vuelvo a preguntar, nada el único ruido que oía eran las olas chocar una contra otra, siento que alguien me toca la espalda reclamando mi atención, me vuelvo y sin previo aviso Katniss sale de la oscuridad, con los brazos en alto y grita Buuu, la linterna vuela por el aire y cae sobre una rocas yo me sostengo de las rodillas intentado recobrar los latidos del corazón, paso de el susto a la risa.

-Hay Kat, me asustaste-digo, me paro y la tomo por la cintura, atrayéndola a mi, se veía tan linda con la luz de la luna de fondo, llevaba unos tejanos, unas botas y una camiseta junto con una chaqueta, se dejo el pelo suelto ( es raro, porque la mayoría de las veces lo lleva en una trenza) la beso como besas a alguien que hace años que no ves, ella corresponde a mi beso, enreda sus dedos por mi cabello, su lengua juega con la mía, la levanto del piso y la atraigo más a mi, ella muerde mi cuello, mis orejas y besa mis mejillas, la apoyo sobre el capot del auto besando cada centímetro de su ser.

-Te extraño Kat, te necesito- digo.

-Y yo a ti Peet, tengo una buena noticia-dice separándose de mi, la miro extrañado.

-¿Que pasa?

-Jack se fue por tres días para arreglar unas " cuentas pendientes"- hace énfasis en la palabra pendientes mientras mueve los dedos formando dos comillas- hoy se fueron todos a dormir temprano, estoy sola -

-Que buena noticia-digo volviendo a besar su cuello.

  No recuerdo como pero solo se que terminamos en mi casa, luego una cosa llevo a la otra… Y desperté en mi cama, sudando y agitado, alguien estaba usando la ducha, la puerta se abre dejando ver a Katniss enfundada en una toalla color verde, llevaba le pelo alborotado en una improvisada coleta, toma una remera del piso, se la pone dejando caer la toalla, la remera era larga, llegaba a siete dedos debajo de la cintura… Pero esperen, esa remera era mía?

-Kat, que haces?- digo soltando una carcajada.

-Que? No me la prestas- pregunta haciendo pucheritos.

-Sabes que a esa carita no puedo decirle que no-digo ella sube a la cama y me da un tierno beso- Buenos días amor- Buenos días linda- digo ella se vuelve a meter en la cama junto a mi, apoya su cabeza en mi pecho mientras yo paso mi mano por detrás y acaricio su cabello, nos quedamos así, un buen rato, luego yo rompo el silencio:

-Kat, puedo hacerte una propuesta?-

-Claro Peeta-

-¿Te gustaría formar una nueva vida con migo?- ella se sobresalta y se para de mi pecho, mirándome a los ojos, buscando una simple mancha de mentira.

-Perdón?

-Si, escapar junto a mi, irnos de Italia, irnos de Europa, empezar de cero en otro lugar donde nadie nos conozca-

-Peeta no puedo, las palabras de Snow fueron verdaderas si dejo a Jack cosas horribles pasaran…

-No lo harán, le avisaremos a Haymitch y a los demás-

-Peeta, no puedo abandonar a Prim-

-Entonces que ella venga con nosotros, vamos Katniss, escapemos y seamos feliz juntos, no se si podría soportar verte caminar al altar, no perderé a la mujer que amo dos veces, ya perdí a mi madre, no te perderé a ti- digo con toda la sinceridad de la que soy capaz, pequeñas lagrimas caen por sus hermosos ojos.

-Y, que dices?-

-Digo que te amo, y que correré una locura de amor por ti- dice, esas deben ser las palabras más hermosas que escuche en estos días, la atraigo más a mi, ella besa mi frente y luego se apoya en mi pecho.

-Te amo Peeta-

-Te amo Katniss- En este caso desearía no haber dicho esas palabras, haber podido saber que pasaría después, algo que, yo creía imposible, sin dejarme reaccionar Benjamin y Andrew entra, por la puerta como cualquier día normal, riendo y hablando de otra cosa, pero su expresión cambia cuando nos ven a nosotros.

-¿Peeta?- pregunta Andrew.

-Hermanos, no es lo que creen-

-Bueno pues entonces dinos que creemos- dice, antes de poder contestar Katniss se me adelante.

-Peeta, creo que es tiempo de decirles-

-Chicos, les presento al amor de mi vida Katniss Everdeen, hace más de tres meses que salimos, todo este tiempo fue a escondidas, las veces que les decía que estaba con Cato mentía estaba con ella, la amo desde el momento en que la vi, el día que me capturaron en la casa de los Everdeen, ella cuido de mi y aunque hayan sido unos pocos segundos una parte de mi, muy pequeña en aquellos días supo que esa chica me cambiaria la vida y así es: nos enamoramos profundamente, se que ella esta comprometida pero- digo, pero Katniss me interrumpe.

-Pero estoy obligada, me amenazaron con destruir a mi familia y a Peeta, yo nunca aceptaría pero no tengo opción, amo a Peeta, no hay cosa de lo que este más segura en mi vida, por favor entiendan que yo soy la culpable de todo, nos arrastramos juntos a esto pero la que siempre llevo la delantera fui yo, por eso si tiene que arrestar a alguien yo me lo merezco.-dice me quedo sin palabras, es la primera vez que veo a Kat hablar así, ella nunca tubo el don de la palabra, pero hoy demostró lo contrario, sus ojos se mantenía imponentes contra los de mi hermano, pero podía percibir miedo, Andrew nos mira por un momento, luego a mi, luego a ella, comparten miradas con Benjamin y susurros para por fin salir de la habitación dejándonos solo.

-Que crees que pasar?-dice Kat, abrazándose a mi.

-No se, pero se que hoy te luciste con las palabras, estuviste espectacular Kat.- digo, ella se sonroja.

-Bueno, solo hable desde el fondo de mi corazón-dice ella soltando un bostezo.

-Kat, sabes lo que hacen los guerreros después de ganar una batalla?-

-No, que hacen?- pregunta divertida, le susurro al oído y luego la miro a los ojos, ella sonríe y asiente, nos paramos de la cama y nos vestimos. Tomo el auto y conduzco en dirección a el pueblo, donde sin dejar de ser un pueblo del siglo XIX seguía siendo una cuidad del siglo IXX, entramos y reservamos un turno de suerte mi amigo estaba desocupado así que lo tomamos, Kat se apoya en la camilla y elegimos el modelo, ella me toma la mano y mira para otro lado cuando la abuja entra en su piel, acabamos y podemos ver el resultado: una pequeña y perfecta P tatuada en el talón izquierdo, escrita en cursiva antigua, partimos para su casa nos despedimos con un hermoso beso prometiéndonos vernos al día siguiente.

HOOLA

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SOFI:)