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¿ Dejarías de estar enojada si te digo que te amo? — capítulo 1
Al finalizar la segunda guerra las clases se restablecieron en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Los estudiantes que no les había afectado el cambio realizado en el último año, decidieron dar la prueba de los ÉXTASIS, para iniciar su carrera post-Hogwarts si los aprobaban.
Harry Potter ingreso a la academia de aurores; Ron Weasley comenzó a trabajar junto con su hermano en Sortilegios Weasley, para luego seguir los pasos de su mejor amigo y, a Neville Longbottom le ofrecieron el puesto de profesor de herbología en Hogwarts.
-Hannah Abbott, ahora novia de Neville se encontraba presenciando una de sus clases en el invernadero, sin embargo no estaba prestando mucha atención pues estaba intentando desquitarse con la planta.
-Hannah, la planta no tiene la culpa-le recordó Ginny-.
Las tres chicas se habían vuelto muy amigas desde el comienzo de las clases.
-Ya lo sé-dijo Hannah-. Pero me molesta que no haga nada para impedirlo. A veces siento que el que haya matado a la serpiente le dio más fama de la que imaginaba.
-Nosotras también lo tenemos que soportar-dijo Hermione-. Ron y Harry también hicieron bastante
-Tienes razón, lo siento.Pero…-Hannah bufó-. Mira lo que tengo que soportar-.
En ese momento un corro de niñas se acercaba a la mesa de Neville sonriéndole coquetamente y pidiéndole ayuda con respecto a la asignatura.
-Al menos debería decirles que tiene novia-la apoyó Hermione-. No me quiero imaginar a los chicos fuera de Hogwarts.
Pasaron los últimos cinco minutos de la clase hablando de cómo las afectaba la fama de sus novios y, de repente sonó la campana que anunciaba la hora del recreo.
Había pensado en quedarse en el invernadero unos minutos más, pero en vista de que el grupo de niñas iba en aumento y no se apartaba del escritorio, el enojo de Hannah alcanzó su límite.
-¿Vienes Hannah?-preguntó Ginny que ya se encontraba a unos metros de la puerta-.
-Sí. Aquí ya no hago falta-exclamó y salió del aula.
Ese día, Hannah decidió ignorar a Neville cada vez que lo veía, por lo que al dirigirse a su sala común no le había hablado ni una vez.
Entró, subió a su dormitorio y allí encontró a su mejor amiga Susan Bones, quien la miraba con una mezcla de enojo y confusión.
-¿Qué pasa?-le preguntó Hannah-.
-Eso te digo yo a ti-soltó Susan-. Vi a tu novio unas tres veces y me dijo que lo estuviste evitando durante todo el día
-Se acordó de que existo-ironizó Hanah-.
-Pues eso creo-comentó Susan-. Llevan más de seis meses saliendo.
-No lo digo por eso-replico Hannah y le contó a su amiga que la traía tan molesta-.
-Deberías hablar con él-opinó Susan-. Seguro que te va a escuchar.
-Pensaba en no hacerlo, aun así creo que tienes razón. Supongo que iremos juntos a Hogsmeade. ¿Nos acompañas?
-No puedo. ¿Acaso olvidaste que Ernie y yo vamos a ir juntos?
-Ah, claro. Debería sentirme como Harry: mis dos mejores amigos juntos.
A la mañana siguiente se levantó con mucho más ánimo del que esperaba y se arregló dispuesta a ir a Hogsmeade. Llegó al vestíbulo y allí diviso a sus amigas.
-Hola-saludó Hannah alegremente-.
-¿Y esos cambios de humor tan repentinos?-preguntórnGinny-.
-Pues…creo que lo mejor es que hable con él.
-Qué gran idea. Aún así deberíamos darnos prisa-dijo Hermione-.
Continuaron hablando por el camino hasta que llegaron a la entrada de Hogsmeade y allí vieron al novio de la rubia.
-Creo que es hora de que nos alejemos-opino Ginny-.
-¿Me están Preguntando?
-No; te estamos avisando-afirmó Hermione-.
Se acercó a su novio y tímidamente lo saludó.
-Hannah-exclamó Neville-. Me tenias preocupado. Ayer me estuviste evadiendo y…
-Si sobre eso tenemos que hablar-interrumpió ella-. Y no es nada malo, no te preocupes-añadió al ver la cara del chico. Es sobre
-¡Hannah! ¡Neville!-llamaron dos voces detrás de ellos. Eran Harry y Ron. Se acercaron a saludar.
-Podemos ir ya a las tres escobas-se quejó Ron-. Estoy muriéndome de hambre
-Enserio que te emocionas por ver a tu novia-se burló Harry-. Pero tienes razón, vamos.
Al llegar al local divisaron a Hermione y a Ginny en una mesa del fondo y aunque no pudieron evitar miradas curiosas siguieron como si nada.
-¡Harry!-exclamo Ginny y le dio un beso a su novio acompañado por un bufido de Ron-.
-¡Ron!-saludó Hermione y también le dio un beso a su novio. Harry bufó y todos rieron-.
-¿Qué tal les va ahora que no están en Hogwarts?-preguntó Neville con curiosidad-.
-Pues no me puede quejar-respondió Harry-. Me va muy bien en la escuela de aurores aunque la oclumancia sigue sin ser mi fuerte.
-¿Y a ti, Ron?
-Sortilegios Weasley es grandioso. George ya está un poco más animado y creo que pronto podré presentarme en la academia de…
-¡No lo puedo creer!-exclamó una niña de no menos de diez años que se había acercado a la mesa-. ¡El trío de oro! ¡Y Neville Longbottom! ¿Me pueden dar sus autógrafos?-había hablado tan fuerte que la mayoría de personas que estaban en el local empezaron a pedir firmas y autógrafos ignorando por completo a Ginny y a Hannah.
-¿Te parece si nos vamos de aquí?-sugirió Ginny. Hannah asintió y juntas salieron del local.
Esa gota había derramado el vaso y a Hannah ya no le quedaba ni un poco de paciencia. Sin darse cuenta las lágrimas habían empezado a caer por sus mejillas y la pelirroja la miraba preocupada.
-No es nada-sollozó Hannah-. Es mejor que vuelva al castillo.
-Está bien-dijo Ginny abrazándola-. Yo arreglo cuentas con esos dos tontos.
Hannah rió y cabizbaja se dirigió al colegio
Ginny, molesta, se sentó en una banca frente al local a esperar a sus amigos. Al verlos salir, se dirigió hacia ellos con la furia Weasley marcada en el rostro y le dio una manotazo a Harry y otro a Neville en la coronilla.
-Ginny ¿Pero qué…?
-Ustedes dos son unos tontos-interrumpió Ginny-. Harry, es la primera vez que te veo en dos meses y lo único que has hecho es firmar autógrafos. Y tú Neville, ¿No te das cuenta de lo que falta?
El aludido lo pensó un rato y luego negó con la cabeza. Hermione, al parecer si había caído en cuenta y se había ahogado un grito.
Ginny más furiosa aún le dio otro manotazo a Neville y le dijo: -Hannah se fue. Espero que puedas arreglar esto tú solo. Vámonos Potter-exclamó y tomando a Harry de la mano lo alejo de sus amigos.
-Lo siento Neville-dijo Ron y entro de nuevo al local con Hermione.
Neville, cayendo en cuenta de su error se devolvió con paso lento hacia el castillo. ¿Cómo podía haber sido tan tonto? Tenía que hablar con Hannah lo antes posible.
Ella, aún con rastro de lágrimas en sus ojos estaba observando por una ventana del castillo. Desde esa distancia pudo ver cómo su novio caminaba por los terrenos devuelta hacia el colegio. A unos metros de él venía un gran grupo de chicas pero no parecía haberse dado cuenta.
Nuevamente las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Pensó que era mejor ir a su sala común para hablar con su mejor amiga y en el camino encontró a Neville.
-Ho…-comenzó él-.
Hannah, con la mirada más fría que fue capaz de dirigirle lo hizo callar, y en vista de que él no iba a decir nada más se dirigió a su dormitorio.
Para su mala suerte, Susan aún no había llegado. Así que decidió dormirse temprano y procurar olvidar ese terrible día.
Habían pasado dos días desde la salida a Hogsmeade y ella seguía sin dirigirle la palabra a Neville.
Se encontraba en los jardines de la escuela charlando con sus amigas cuando una voz las interrumpió:
-¿Hannah, por favor podemos hablar?
-Chicas, ¿No escucharon algo?-dijo Hannah-. Ah, debió ser el viento. En fin, me tengo que ir; nos vemos luego.
Hannah comenzó a caminar ignorando olímpicamente a Neville.
-¡De verdad lo siento!-gritó el chico-.
-Acepto tus disculpas-habló Hannah-. Sin embargo, voy a seguir enojada contigo.
-¿Y no me puedes decir por qué?-reclamó Neville-.
-No lo sé. Si quieres puedes preguntárselo a tu séquito de admiradoras que viene por allá, ellas deben saber.
-¡Espera! Ellas no….
-¿Qué?-saltó Hannah- ¿Me vas a decir que ellas sólo son tus alumnas? Ni tú mismo te lo crees-exclamó y se dio la vuelta.
-¡¿Dejarías de estar enojada si te digo que te amo?!-gritó Neville a todo pulmón
Hannah paró en seco y, al parecer todos los que estaban allí se habían quedado sin habla. Neville siempre le había dicho que la quería pero nunca que la amaba.
-¿Qué…que dijiste?-preguntó mirándolo a los ojos-.
-Que te amo-respondió el muchacho acercándose a ella-. Lo lamento, de verdad. Esto de la "fama" no ha sido fácil para mí. Pero si no te tengo a ti para compartirla no la quiero. Sé que me comporte como un…
Hannah no lo dejo terminar porque lo había callado con un beso. Cuando se separaron por la falta de oxígeno ella le dijo:
-Yo también te amo, Neville.