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The Walking Dead: Supervivencia extrema — capítulo 6

Una vez que Charlie, este extraño hombre y yo habíamos terminado de compartir una posible cena, acompañe a mi hermana para que pudiera dormir.

Abrazo su infaltable oso, y ella durmió, como si el mundo fuera nuevamente lo que solía ser, parecía que nada le preocupaba, y estaba bien para mi que asi fuera, y que lo fuera para ella me hacia sentir mucho mejor, mi hermana empezaba a despreocuparse por lo que realmente pasaba ahí afuera.

-¿con que te ayudo?- estaba parado en el marco de la puerta, del lado de afuera cuando salí y lo vi.

-ven conmigo- le dije y lo lleve hasta la habitación de Alice.

-¿Quién es ella? ¿la conocías?- y empezó a levantar la manta que cubría el cuerpo sin vida de mi amiga.

-si la conocía, solía vivir aquí con ella, era… era mi amiga- le decía yo, mientras miraba a un costado sin verlo a el que levantaba la manta aun mas.

-lo siento- y soltó el trapo cubriéndola nuevamente al darse cuenta de que no podía verlo.

-¿quieres enterrarla?-

-si no es molestia para ti- me acerque un poco hasta donde el estaba y mi miro a los ojos.

-por supuesto que no- sentí una conexión con el, que me fue imposible dejar de verlo.

Tuve que hacerlo, baje la mirada, y comencé a levantar las piernas de Alice. El levanto la parte mas pesada del cuerpo y ambos bajamos las escaleras hasta llegar al jardín.

Cavamos juntos un pozo y cuando estuvo listo pusimos el cuerpo, terminamos de enterrarlo y me quede viendo fijamente para entonces la tumba de Alice.

Estuve asi dos minutos, y el seguía conmigo, no se movió de ahí, no me dejo sola, se quedo compartiendo esos minutos en silencio para despedir a mi amiga.

Sentí un calor agradable, había puesto sobre mis hombros ese chaleco de cuero que a mi tanto me gusto, tenia su olor, ese inconfundible olor a hombre que me erizaba la piel, me ayudo a levantar y froto sus manos sobre mis brazos para darme mas calor.

-es una noche muy fría- atino a decir sin quitarme los ojos de encima.

-lamento haberte tratado tan mal, tenia mis razones para desconfiar, no significa que confíe en ti, solo que no se como hacerlo, con una niña de diez años a tu cargo es complicado confiar en alguien- quería disculparme, tenia que hacerlo por como lo había tratado.

-tu me salvaste en tres oportunidades y mira como te lo agradezco-

-oye, yo no te pedí que lo hicieras, te ayude porque fue necesario, no estoy juzgando tus razones-

-ni siquiera se tu nombre- era momento de saberlo, habían pasado muchos días desde que lo conocí y todavía no lo sabia.

-soy Daryl, Daryl Dixon-

Daryl Dixon resonaba en mi cabeza, en eso pensaba y que sus ojos se volvían oscuros con la noche, tenia ese aliento a tabaco que llegaba a mi cara y ese pelo, tenia fijación por su pelo, y el no lo sabia.

-Alex Jenkins, es un placer conocerte formalmente- y le extendí mi brazo para saludarlo.

No me equivoque al pensar que era un ángel, para mi ese momento se hizo eterno.

Tomo mi mano y me dio un empujón hacia adelante, lo que hizo que mi boca terminara sobre sus labios.

Me aleje de el, de sus labios tan suaves y de su cara tan hermosa y lo mire sorprendida.

-tenía que saludarte como correspondía- fue lo que dijo y camino con dirección a la casa dejándome ahí, tan pensativa acariciando su chaleco.

A la mañana siguiente escuche gritos que venían de la calle, me levante y al no ver a Charlie junto a mi salí corriendo a buscarla. Al bajar la vi parada frente a la puerta.

-quédense aquí, iré a ver- y Daryl salio afuera para saber que pasaba.

-Charlie, ¿estas bien?-

-Si Alex, yo estoy bien-

-rápido, entren, corran- fue lo que escuche cuando una pareja con dos niñas entraban a la casa.

-oh gracias Dios, te debemos la vida- le dijo la señora a Daryl abrazando a su aparentemente familia.

-pueden decirme Daryl- bromeo el para romper el ambiente tan tenso que había.

Había rescatado a una familia de la hambruna de los zombies, se estaba convirtiendo poco a poco para mi en un héroe.

-no queremos causarles problemas a usted, a su esposa ni su hija señor, pero no podemos volver ahí afuera- señalo el hombre que acompañaba a esta señora con las dos niñas.

-yo no soy su esposa, ella es mi hermana Charlie, el es un amigo, y ninguno volverá ahí afuera-

-ella es mi esposa Max, ellas nuestras hijas Bella y Cheryl y yo Bennett Miller, gracias por lo que hizo, me había quedado sin munición y empezamos a correr, creo que el destino nos trajo hacia ustedes-

-no debe agradecer, usted hubiera hecho lo mismo por nosotros- le dije y camine hasta la cocina.

Daryl me siguió atrás, yo me pare a un costado de la puerta, el entro y la cerro para que pudiéramos hablar a solas.

-creí que no podías confiar en nadie- y puso un brazo en la pared mirándome a los ojos.

-esta mal, esto esta muy mal, la gente se esta muriendo Daryl-

-¿y piensas que es tu culpa? Abre los ojos niña, ninguno de nosotros es el responsable de nada-

-¿y si no llegabas a tiempo? ¿y si esa familia era devorada por los infectados?- levante la voz al sentirme terriblemente enojada, no con Daryl, ni siquiera conmigo, estaba enojada, pero no había culpable aparente.

-¿Qué vas a hacer? ¿buscar sobrevivientes e instalarlos en esta casa?- entonces el se fue dejándome sola con la palabra en la boca.

Una vez que la familia se instalo en la casa, y que ya todos estaban distraídos y olvidaron lo que sucedió, sentí la curiosidad de hablar con ellos, conocerlos mejor, saber a quienes había permitido entrar. Los observaba desde la entrada de la cocina apoyada sobre el marco de la puerta, disimulando que nada pasaba. Max estaba sentada en el sofá hablando con las hijas, y Bennett en frente de ellas limpiando sus armas. Me llamaba la atención la cantidad que tenia siendo un simple ciudadano, me hacia sospechar, desconfiar era un mejor termino para la ocasión.

Daryl en la otra punta, miraba como yo observaba a la familia, en un momento dado quise verlo, y ahí estaba el, que no entendí muy bien porque lo hizo pero asintió con su cabeza para que yo procediera.

Lo que me hizo acercarme a la familia para hablarles.

-mi amiga vivía aquí, cuando llegamos con Charlie ella estaba muerta- fue lo que les dije para poder comenzar una charla.

-lo lamento tanto, esta situación es tan incomoda, muy difícil para todos- me dijo Max mientras les hacia señas a las hijas para que se fueran.

-tuvimos suerte, cuide de Charlie desde que dejamos nuestra casa, saber todo lo que se en combate y armas, creo que es una ventaja- quise intimidarlos, no supe muy bien porque, pero lo hice, y no me sentí muy bien al decirlo.

-descuida se de lo que hablas, con mi entrenamiento de sargento también se de esas cosas, solo que nunca imaginas que sea necesario emplearlas en una situación como esta- me comentaba Bennett.

-¿en verdad? ¿eres sargento?- y sentí la necesidad de sentarme junto a Max para escucharlo hablar.

-veinte años de servicio militar le cambian la vida a un hombre, ves muchas cosas, pero nada comparado a esto- su mirada se perdía en el relato, era obvio que algo le dolía, como si hubiera perdido mas de la cuenta.

-mi padre era oficial de policía, el sheriff de la ciudad, asi lo conocían, era muy bueno en su trabajo, la gente lo apreciaba por su buena voluntad, siempre quiso lo mejor para todos- les contaba mientras que mirando un punto fijo recordaba a mi padre haciendo su trabajo.

-el mundo se fue a la mierda, los muertos se comen a los vivos, el pasado es solo eso, mierda, ni siquiera sabemos si hay un futuro- Daryl y su antipatía se volvieron parte de la charla.

-tienes razón, pero mientras haya vida, hay esperanza hijo- y Bennett se levanto del sofá y fue directamente a tomar la mano de su esposa que se encontraba justo al lado mio.

Vi el amor con el que Bennett la miro a su esposa, como con el simple contacto con sus manos ellos se demostraban todo el amor posible, y quise ver a Daryl, y lo hice. Levante la vista y el estaba mirándome con esos hermosos ojos claros y le sonreí, no entendí porque, pero quise sonreírle.

-será mejor descansar, nos estamos quedando sin comida y deberíamos salir a buscarla, pero mañana veremos eso- me levante y fui directo a la habitación donde Charlie ya dormía

Al llegar, entre con cuidado para no despertarla, me acerque, acomode su manta y la tape un poco mas para que no sintiera frío. Me quede un momento viéndola dormir y paso por mi cabeza todos esos momentos en los que ella era tan pequeña, tan inocente y valiente a su manera. Amaba a mi hermana y sabia que iba a defenderla con mi vida.

-esa niña sabe que la amas- aparecía Daryl, como si no fuera raro detrás de mi.

-¿y los Miller?- pregunte sin verlo.

-en la habitación que les asignaste- me tomo de los brazos y me dio la vuelta quedando ambos cara a cara.

-¿a que se debió tu sonrisa?-

-no lo se, sentí la necesidad de hacerlo-

-¿Qué es lo que sientes ahora?- y puso su mano derecha en mi cara y la izquierda en mi cintura.

-Daryl no es lo que tu crees, esto…

-¿y que es lo que creo según tu?- interrumpió el a mi respuesta sin sentido.

No podía evitarlo, quería besarlo, sentía los impulsos de mi cuerpo, era mas fuerte que yo, el aliento a tabaco volvía a invadir mi cara y su boca no me dejaba concentrar en la mentira que estaba pensando para quitármelo de encima.

-sientes algo por mi, puedo verlo- y acercaba su boca mas a la mía con la intención de besarme.

-Charlie podría despertar, no quiero que nos vea asi- y me perdía aun mas en su aliento, que tan cerca estaba de mi.

-dime que no lo haga, pídeme que no te bese Alex y no lo haré-

-quédate con nosotras esta noche Daryl, quédate aquí- y me solté de sus manos para acostarme junto con Charlie, y asi no descontrolarme al ver esos ojos que tanto me gustaban.

Pegado a la pared había un sofá, que prácticamente era una cama, me acosté junto a mi hermana para que el pudiera usarlo esa noche y asi tenerlo junto a nosotras.