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Historia 133167 — capítulo 2
P.O.V. Narrador.Era un dia como cualquier otro en el colegio Hogwarts de magia y hechizeria, los estudiantes estaban de vacaciones de verano. En la oficina del director Albus Dumbledore, este esperaba pacientemente a que llegaran sus invitados, de un momento a otro tocaron a la puerta.
-Adelante-dijo el director, por la puerta entro un hombre de unos veintinueve años, era alto, de piel blanca, ojos negros que denotaban frialdad e indiferencia, tenia una expresión seria, y vestia una larga capa negra, como todas sus vestimentas, su cabello era negro y largo hasta los hombros, a simple viata daba miedo, pero si te detenias a observarlo, podias apresiar que en realidad era bastante guapo, este hombre era Severus Snape el profesor de pociones del colegio y jefe de la casa Slytherin.
-¿Me llamo director?-pregunto con frialdad.
-Sí Severus hijo, pero debemos esperar a otras personas-dijo con calma el director, el profesor Snape levanto una seja en jesto interrogatorio-, se paciente hijo-dijo el directos con una sonrisa calida, el profesor tomo asiento, estando consiente que no obtendria información alguna del director.
Esperaron pacientemente unos minutos, hasta que de la chimenea del director salío un hombre alto, de cabello rubio platinado largo hasta los codos, con expresion arrogante, de ojos grises frios, de porte altiva, bastante guapo, este hombre era Lucius Malfoy.
-Dumbledore, me llamo-dijo con arrogancia viando al director con frildad y respeto.
-Lucius, mucho tiempo sin verte-dijo Albus Dumbledore, feliz de ver a Lucius, ya que lo consideraba un hijo al igual que a Severus, aunque hayan elegido el bando incorrecto, el los apresiaba, ademas sabia que, aunque Lucius no lo admitiera, estaba arrepentido de haber elegido ese bando.-, si te llame, ahora solo falta una persona-dijo con una sonrisa ansiosa, dejando desconcertados a los dos hombres frente a el.-, ¿Caramelos de limon?-dijo ofreciendo un tazon con varios caramelos muggles de limon, los dos magos negaron aún desconcertados.
-Severus-dijo Lucius, feliz de ver a uno de sus mejores amigos.
-Lucius-respondio el profesor dandole un abrazo, al cual el rubio correspondio.
La chimenea volvio a encenderse con llamas color esmeralda, de ahí salio un hombre de cabello negro-azulado, ondulado hasta los hombros, de ojos azul agua frios, de porte altiva, y expresion indiferente, que cambio al ver a sus dos mejores amigos, era bastante guapo, este hombre era Regulus Black..
-Dumbledore, me llamo-dijo y se acerco a saludar a sus amigos y al director.
-Sí, los he llamado a los tres porque quiero, pedirles un favor, y quiero que sean algo-dijo el director con gesto grave, que alerto a los tres hombres ahí presentes.
-¿Que sucede?-dijo el profesor Snape.
-Bien, recuerdan a mi hija-no era una pregunta era una afirmacion, y claro que la recordaban, si habia sido su mejor amiga, amiga, solo amiga-, pues recordaran que ella tuvo una hija...
-Pero esa criatura murio junto con Ariana-dijo Snape, triste de hablar de su mejor amiga, ademas de Lily.
-No, cuando la pequeña nacio Ariana la llevo a un orfanato, justo antes de morir, yo averigue esto hace unas semanas, y quiero pedirles que vengan conmigo, por ella al orfanato-dijo Dumbledore, parandose seguido de los demas hombres, que tenian expresion de felicidad, felicidad por ver a la hija de su mejor amiga fallecida.
-Claro que iremos-dijo Luius emocionado, suerte que todos tenian trajes, que podian pasar por muggles facilmente.
Uno a uno entrron a la enfermeria, y viajaron hasta el callejon diagon, salieron en la chmenea del bar donde habia varios magos, que al verlos juntos no tardaron en empezar los susurros, los cuatro hombres ignoraron todo a su alrrededor y caminaron hacia la puerta del bar, por donde salieron, y tomaron un taxi muggle, para incomidad de los sangre pura, avansaron hasta estar casi a las afueras de londres, donde se detuvieron frente a un edificio grande pintado de un azul triste y un blanco desvaido, salieron del coche y Dumbledore pago, se acercaron al edificio, y entraron, por la rejas y recorrieron el lugar con la mirada, para ver si reconocian a algun niño, todos estaban jugando y parecian felices, cosa que les levanto el animo un poco, creyendo que quiza ella habia tenido una infancia mas o menos feliz. Entraron en el edifiecio y se encontraron con la directora, la señora Morris, uan señora de aspecto severo, pero que no competia con el de Snape, indiferente y amargado.
-¿Albus Dumbledore?-dijo viendo al anciano director, este asintío.
-Mucho gusto señorita Morris-dijo con una sonrisa bonachona, logrando que la señora suvisara su expresion-, le presento a mis hijos, Severus, Lucius y Regulus-dijo apuntando a cada uno respectivamente, ellos la saludaron con frialdad, con un seco asentimiento en su direccion.-, quisieramos ver a la pequeña Lucia Trahyn-dijo dejando desconcertados a los trs hombres que lo disimularon al instante.
-¿Estan seguron que quieren ver a esa niña?-dijo despectivamente, causando el enfado de los hombres mas jovenes, al habar así de la hija de su mejor amiga.
-Sí estamos seguros-dijo Lucius acidamente, conteniendo las ganas de torturar a esa mujer.
-Muy bien-dijo intimidada por el tono que uso Lucius, y se dio la vuelta caminando hacia unas escaleras-, siganme los llevare a la habitacion de la niña-dijo y los cuatro magos la siguieron, comenzaron a subir las escaleras, mientras varios niños los veían con esperansa, los tres magos mas jovenes los ignoraron, pero vieron como el director les daba dulces de limon, pusieron los ojos en blanco al ver al director repartir dulces como santa claus, siguieron subiendo y doblaron un estrecho pasillo hasta estar frente a una puerta con cuatro nombres de niña, la directora entro en la habitacion donde estaban cuatro niñas, dos rubias, una castaña, y una pelirroja, que reconocieron.
-Niñas, dejen a los señores a solas con Lucia, para que puedan hablar-dijo el nombre con asco, Severus tubo que tomar la mano de Lucius y negar con la cabeza, ya que este se disponia a torturar hasta la locura a esa directora, las niñas se soprendieron al oir el nombre, incluso la duña del mismo.
-¿Porque quieren hablar con esa niña maldita?-dijo la castaña, viendo a la pelirroja con asco y superioridad, pero la pelirroja no se quedo atras ya que le mando una mirada que haria temblar al mismisimo Voldemort.
-No es de tu incumbencia-le siseo la pelirroja, con arrogancia, la directora se adelanto y le dio una cachetada que la tiro. Ahora fue el turno de Regulus y Lucius detener a Severus, que estaba apunto de matar a crucius a la directora.
-Disculpenla, es una maleducada-dijo saliendo junto con las demas niñas, antes de irse le entrego a Dumbledore una llave, y salio cerrando por fuera. Los adultos dirigieron sus miradas a la niña que se habia levantado y tenia el labio sangrando, pero en su expresion no habia miedo ni sorpresa, sino resignación y costumbre, como si lo estuviera esperando, como si ya estuviese acostumbrada.
-Maldita vieja-susurro tocandose el labio y cerrando los ojos con fuerza, al abrilos notaron que en ellos habia lagrimas que no salian.-, estupida amargada.
-¿Tu eres Lucia Trahyn?-dijo el director acercandose a ella, quien lo vio con desconfianza, al ver sus ojos, los hombres se asustaron, ya que en ellos nos habia, inocencia, felicidad, ingenuidad, miedo, dolor, nada solo indiferencia y desconfianza, ¿Que le habian hecho a la pequeña?
-Sí, y conociendo a la directora, es posible que ustedes vengan a llevarme a un psiquiatrico, lo que me importa un bledo, prefiero, un loquero a estar en este lugar-dijo con indiferencia sentandose en la cama mas pequeña, los magos se vieron preocupados.
-No somos doctores ni mucho menos-dijo el director con calma, sentandose en la cama frente a la de ella.
-Dudo que quieran adoptarme-dijo con frialdad-, la vieja amargada no lo permitira, inventara cualquier cosa para evitarlo, o simplemente les contara que ella me considera una niña maldita, para evitarlo, si a eso venian ahorrense su tiempo, y no me hagan iluciones-dijo ella con indiferencia, mirandonos.
-Nosotros conocimos a tu madre-dijo el director, captando la mirada de la pequeña, en su mirada habia esperansa.
-¿Deberia creerles?-dijo sin cambiar su tono de voz.
-Sí-dijo Severus.
-Yo era el padre de tu mamá, tu abuelo-dijo Dumbledore viendola con cariño, y miedo, cariño porque habia encontrado a su adorada nieta y miedo, al rechazo.
-En ese caso, ¿Por que no me busco?-dijo con rencor y lagrimas en los ojos, los cuales habian cambiado su color azul electrico por uno negro, y su cabello se volvio blanco por el sentimiento de tristesa que la invadio.-, ¿Por que me dejo aqui, donde todos me maltratan, donde todos me odian, donde no recibi ni la menor muestra de cariño, ni siquiera de la persona que me protegio hasta que murio?-grito levantandose y caminando hasta estar frente a la ventana que era tan grnade que abarcana del piso al techo, odiaba que la vieran llorar, que la vieran estando debil.-, ¿Por que me dejo en este lugar, donde me creen un mountruo, por que?-solloso apretando las manos que estban en puños, con tal fuerza que sus nudillos se volvieron blancos-, me abandonaron aqui, porque era un estorbo, porque me odiaban-dijo sentandose frente a la ventana abrazando sus piernas en busca de consuelo. Los magos la veían con sorpresa y pena, era solo una pequeña niña que lo unico que pidio toda su vida era un pococ de cariño, pero Dumbledore, la veia con tristeza.
-No sabia que estabas viva, creímos que estabs muerta como tu madre-dijo en un susurro con la voz quebrada.-, no eres un estorbo.
-Lo soy todos lo dicen-dijo en un susurro, incandose con la cabeza gacha.
-No lo eres-dijo Lucius parandose e incandose frente a ella, extendio una mano, pero su reaccion lo dejo petrificado de rabia, la pequeña se habia cubierto el rostro con los brazos en un acto reflejo.-, ¿Que te hicieron?-susurro horrorisado, abrazandola lenta y delicadamente.
-Tuve que aprender a la fuerza que la vida no es justa-dijo con amargura acurrucandose en el pecho de Lucius, mientras este le acariciaba el cabello con cariño-, que algunos nacen con estrella y otros estrellados, yo soy del segundo grupo, desde que tengo memoria me maltrataron, me castigaban cada que tenian oportunidad, y la señorita Harryson me protegia cuanto podia, pero no ayudaba mucho, luego ella murio, y todo fue de mal en peor.-dijo con resignación.
-Tan mal te trataron-dijo Albus con voz ahogada.
-Si a que me den cachetadas le dicen que me trataron mal, mejor seria decir que me torturaron toda mi vida, estuvieron apunto de abandonerme a mis tres años-dijo estrmeciendose, se separo de Lucius con lentitud y se acerco al director y lo abrazo con fuerza-, no me dejen sola, no quiero estar sola-dijo mientras Dumbledore le devolvia el abrazo.
-Tranquila Luci, no te dejaremos sola-dijo el director, acariciando su cabello que volvia a ser rojo sangre.
-Luci-susurro-, me gusta.-dijo separandose y sonriendo.-, ¿Quienes son ustedes?-pregunto a los magos jovenes.
-Nosotros fuimos los mejores amigos de tu mamá-dijo Regulus, parandose frente a ella-, soy Regulus Black.-dijo cargandola y dandole un beso en la mejilla, ella sonrio y le devovio el beso.
-Yo soy Lucius Malfoy-dijo haciendo una reverencia frente a ella y dandole un beso en la mejilla, ella río y le dio un beso, al inclinarse dejo al descubierto su collar, y provoco los celos de Snape sin que el se diera cuenta.-, tiene el colar-dijo sacando de su camisa un collar identico al de Lucia, Regulus y Severus tambien sacaron los collares, cuantro collares identicos.-, ¿Quien te lo dio?-dijo desconcertado.
-Lo tenia cuando me encontraron, junto con una carta que, mas bien era una hoja de papel donde tenia escrito: *Esta es mi hija Lucia Trahyn Dumbledore- dijo bajandose y enseñandeles la carta.-, ¿Y tu eres?-dijo viendo a Snape con una sonrisa, que lo dejo deslumbrado y enternecido.
-Severus Snape-dijo sonriendo con arrogancia, ella sonrio aún mas y lo abrazo, el siguiendo un impulso la alzo en brazos.-, a sus ordenes pequeña princesa.-dijo con burla y sarcasmo.
-Gracias principe-dijo besando se mejilla con ternura y torpesa.
-Termino la hora de visitas, ahora dudo que la quieran adoptar, así que deben irse-dijo la directora entrando por la puerta, los tres magos mas jovenes vieron como su expresión anteriormente tierna y feliz era reemplazada rapidamente, por una expresion fria e indiferente, y en sus ojos anteriormente calidos y llenos d eesperansa y felicidad, se volvieron indiferentes.-, ¿Que hiciste maldita mocosa?-le grito la directora al verla en los brazos de Severus.
-No hice nada malo, SEÑORA directora-dijo con una voz tan fria carente de sentimientos que los hize estremecer.
-De hecho si queremos adoptarla-dijo Dumbledore, dejando sorprendidas a la directora y Lucia, que se puso tensa en los brazos de Severus, y bajo la cabeza.
-Tienen que llenar unas formas-dijo fulminando a la niña con la mirada logrando que ella le devolviera la mirada desafiante, pero con su mano derecha que no estaba a la vista de la directora, se aferro con fuerza al traje de Severus, el noto que apesar de la mirada desafiante, ella estaba asustada. y la apreto con firmeza dejande claro que ella estaria bien.
-Confundus-dijo Regulus apuntando discretamnete hacia la directora, que al instante se le desenfoco la mirada y se quedo mirando al vacio. Dumbledore tomo unos papeles y con un movimiento de varita las formas estaban listas.
-Aqui tiene las formas que nos dio-dijo Albus dandoselas, ella asintío y le arrebato a la niña a Severus, quien noto que le tomaba el brazo con fuerza, demaciada fuerza y vieron que Lucia apretaba los labios con fuerza.
-Empaca tus cosas-le dijo la directora empujandola.
-Como tengo tantas cosas que empacar-dijo con sarcasmo, abriendo un cajon y sacando dos blusas color azul con su ropa interior y dos pantalones de jean, metío todo en una pequeña mochila de escuela y se acerco a Lucius, alejandose de la directora, lo mas posible.-, ya termine, espero no haber tardado demaciado-le dijo con sarcasmo e ironia.
La directora la ignoro, y salio de la habitacion, todos la siguieron cuando llegaron a la entrada la directora la despidio con un asentimiento.
-Espero nos heches de menos-dijo con una sonrisa ipocrita.
-Espero poder recordarlos despues de las terapias-susurro con burla causando la rida de Lucius, todos salieron del edificio, afuera estaba lloviendo, cosa que no le importo a Lucia, quien salio como si nada.
-Luci, ven-dijo Regulus, ella se cerco a el, quien la tomo en brasos y salio con los demas llegaron al bosque y se pusieron las capas, Regulus cubrio a Luci con la suya ella se acurruco y escondio el rostro en el hueco en su cuello, poco despues se quedo profundamente dormida.