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Déjame darle un respiro a tu corazón — capítulo 1

Prólogo:

Querido diario:

Sí, lo acabé de hacer nuevamente. Me corté, no lo pude evitar. Lo necesitaba.. Era eso o drogarme. Las cosas se están poniendo cada vez más complicadas. Desearía terminar con todo esto..

Alexandra miró nuevamente su diario, y movió entre sus dedos su bolígrafo. Suspiró sonoramente y dirigió nuevamente su mirada hacia la mesa que estaba delante de ella. Desde la parte trasera del instituto, podía observar como personas comenzaban a llegar a él.

Sintió la campanilla y cerró de golpe su diario. Se puso de pie mientras colocaba aquel cuadernillo encuadernado con un cuero azul oscuro en su mochila y se dirigió a paso apresurado a la puerta principal del colegio.

Estaba cansada de esa vida, pero fue la que le tocó. Lo que ella nunca imaginó, fue que conocería a alguien que le cambiaría completamente su vida.

Capítulo 1 - Bienvenida de nuevo, escuela.

Elena Gilbert se abrió paso entre sus compañeros por los pasillos acompañada por su mejor amiga, Bonnie Bennett. Iban charlando animadamente dirigiéndose a sus casilleros, cuando Elena topó con alguien.

Oh, ¡lo siento! -dijo Elena levantando la vista.- Ah, hola Alexa. -hizo una mueca con los labios.

Hola, Elena. Hola Bonnie. -la chica de cabello castaño oscuro con flequillo rodeó de forma rápida a las chicas y siguió de largo.

Que humor.. -mencionó Bonnie mientras abría su casillero y metía unos libros en él.

Su padre que ahora está preso la golpeaba y su madre desapareció hace unas semanas, ¿crees que tú estarías mejor? -reprochó Elena mientras sacaba su libro de historia y lo ponía en su bolso.

Tienes razón.. -razonó la morena y ambas cerraron sus casilleros.

¡Alex! -gritó el castaño justo antes de que ella entrara por la puerta del instituto.

Jeremy, hey. -la chica hizo una mueca, casi una sonrisa.

¿Cómo has estado? -dijo abrazando a la joven.

Jeremy, espacio personal. -dijo Alexandra en un tono gracioso. Él la soltó.- Ahí la llevo. ¿Tú?

Igual. -hizo una mueca.- Sabes, sé de algo que nos hará llevar las cosas mejor.. -dijo sonriendo de lado.

Hoy no, Jer, se me ha hecho bastante difícil dejarla por 24 horas, dejémoslo así por ahora. -respondió incómoda la castaña.

Vale, que aburrida. Más para mí. -dijo riendo. Alexandra le golpeó el hombro.

Eres un idiota, Gilbert. -mencionó entrando por la puerta. Él rió y le gritó.

¡A poco que quieres a este idiota!

Alexandra hizo caso omiso a lo dicho por el pequeño de los Gilbert mientras reía y se encaminó hacia el pasillo. Él era el único que la comprendía, un rebelde sin causa quién ha sufrido mucho para su joven edad y se refugia en cosas que no debería. Se podría decir que era su único y mejor amigo.

Para su desgracia se topó con su hermana y su amiga. Las saludó y rápidamente salió de allí, antes de que empezaran a preguntar y a sentir lástima por ella. Respiró profundamente y trató de controlarse nuevamente. Llevaba toda la mañana clavándose las uñas en la palma de la mano intentando no tomar una tijera y clavársela en sus brazos en el medio del instituto.

Pasó por su casillero, dejó unas cosas y sacó su libro de historia. Lo colocó en su mochila y cerró su casillero. Comenzó a caminar a su primer clase del día, Historia. Genial, pensó. Sumisa en sus pensamientos no inmutó cuando dobló por el pasillo y chocó con un chico.

Lo.. Lo lamento, no veía por donde venía. -se disculpó mientras miraba al piso. No solía mirar el rostro a la gente, pero aquella voz acaparó su atención.

Descuida, yo iba algo distraído. -dijo el muchacho. Ella levantó su vista y pudo ver unos hermosos ojos verdes. Abrió la boca queriendo decir algo y antes de que dijera alguna estupidez simplemente asintió y se alejó rápidamente de allí. 

Oye, ¿quién es?

No lo sé Bonnie, no le veo el rostro, sólo la espalda. -inquirió la castaña divertida, mientras observaban a un chico de espaldas en la secretaría del instituto. Giró su mirada y logró ver a su hermano entrar al baño de hombres.- Ahora vuelvo. -se dirigió a paso decidido a la puerta del baño de hombres y entró en él sin siquiera importarle si del otro lado había alguien más. Su hermano se colocaba gotas en los ojos. Enojada lo tomó del rostro y lo acercó al de ella.- No me lo creo Jeremy, el primer día de clases y ya estás drogado.

Te equivocas. -él suspiró sonoramente irritado y se soltó del agarre de su hermana.

¿Dónde está? -Elena hizo caso omiso a las palabras de su hermano y comenzó a revisar su mochila.- ¿Tú la traes?

¡Ya Elena! -la tomó por los brazos.- Tienes que calmarte. -Ella se soltó de su agarre.

¿Calmarme? ¿Ya hablas como drogadicto? Que gran chico eres. -inquirió. Siguió rebuscando pero su hermano la detuvo.

Ya basta, no traigo nada encima. ¡¿Estás loca?! -su hermana lo estaba sacando de quicio.

¿Loca? Tú no conoces a Elena loca, Jeremy. Te dejé en paz todo el verano, pero no voy a ver cómo te destruyes. -Jeremy se levantó y comenzó a irse del baño pero su hermana colocó una mano en su pecho, frenándolo.- No, no, no, no, no. -él la miró.- ¿Sabes qué? Sigue así, adelante. Pero que te quede bien claro, que siempre voy a arruinar tu "diversión".  -ella suspiró.- Jeremy yo te conozco, no eres esta persona. No te vuelvas esto.

No necesito esto. -dijo para luego dejar a su hermana sola en el baño.

Salió rápidamente del baño de hombres y se acercó a Bonnie. Pudieron observar cómo Alexandra se topaba con aquél chico misterioso de la secretaría.

Eso sí que es buena suerte, ¿eh? -le preguntó graciosa Bonnie a Elena.

Supongo. -dijo no muy interesada en el tema.- Vamos, llegaremos tarde a nuestra primera clase del día. 

Alexandra se encontraba en su pupitre, escuchando música a todo volumen con sus auriculares, mientras movía rápidamente el lápiz en su mesilla. El profesor aún no llegaba y ella creía que explotaría.

Se tuvo que negar a la tentación que Jeremy le había ofrecido. Se había prometido a si misma que no lo haría hoy, no el primer día de clases. Quería un cambio con ella misma.

Sacudió levemente la cabeza y se concentró en la música de nuevo. Dirigió distraídamente su mirada a la puerta y se encontró con aquellos hermosos ojos verdes de nuevo. Se quedó rígida al notar que entraba a su clase de historia. Separó la mirada rápidamente hacia otro lado y miró hacia el frente mientras se removía en su asiento. El chico se sentó unos asientos detrás de ella en otra fila. Suspiró y luego pudo ver entrar a Elena y a Bonnie juntas, mientras lo observaban y murmuraban cosas. Genial, lo que me faltaba, pensó. Segundos después apareció el profesor Tanner por la puerta.

Buenos días, chicos. -dijo acercándose a su escritorio.- No daré mucho parloteo y empezaré la clase así que abran sus libros.

Alexandra se quitó sus auriculares de mala gana y buscó su libro dentro de su mochila. Lo sacó y lo puso en su pupitre a lo que el resto de la clase hacía lo mismo.

Cuando nuestro estado Virginia se unió a la confederación en 1861, creó una tensión tremenda dentro del estado. Las personas del noroeste pensaban muy distinto de los tradicionales del sur, y Virginia se dividió en 1863 y la región noroeste se alió a los unionistas, creando el estado de Virginia del este.

El profesor Tanner apenas llevaba media hora hablando, y Alexandra ya quería salir corriendo de allí. Estaba totalmente aburrida y pensando en cualquier cosa menos en la clase de historia. Se acomodó en su asiento, disimuladamente se colocó sus auriculares, para dejar que la música a no tan alto volumen sonara. Sintió una mirada clavada en su nuca, y rebuscó entre el salón esa mirada. Era él, él la miraba.

¿Interrumpo algo, señorita Stevens? -el profesor Tanner le cuestionó a la chica cuando llegó a su lado.

Eh.. -comenzó a hablar quitándose los auriculares y sentándose correctamente.- No, profesor.

Bien, porque apuesto a que estás prestando mucha atención a mi clase, ¿no es cierto? -inquirió sarcástico. Se giró hacia el asiento de Bonnie.- Señorita Bennett, ¿por qué no me responde cuántas muertes hubo en la batalla de Willow Creek?

Yo.. Yo no lo sé. -respondió avergonzada la chica, mientras bajaba la cabeza.

Eso me supuse. -"Profesor arrogante", pensó Alexandra.-  ¿Señor Donovan? ¿Quiere aprovechar la oportunidad para destruir el clásico estereotipo del deportista?

No señor Tanner, a mí me gusta. -inquirió gracioso. Algunos en la clase rieron.

- ¿Alexandra? -preguntó ahora el profesor.- Seguro puedes iluminarnos sobre unos de los eventos más significativos del pueblo.

Perdone, no lo sé. -contestó la castaña.

El año pasado fui condescendiente, obviamente, Alexandra. Pero las excusas personales se van con el verano. -Alexandra quedó indignada tras las palabras de aquél profesor. Pensó inmediatamente en insultarlo y salir rápido de aquél salón pero unas palabras la sacaron de su repentino pensamiento.

Fueron 343 muertes. Por supuesto, sin contar los civiles.

Correcto, señor.. -el profesor Tanner intentó recordar el apellido del joven.

Salvatore.

Salvatore, ¿familiar de los fundadores de Mystic Falls? -preguntó interesado el profesor.

Distante.. -dijo pausado.

Muy bien, excepto que no hubo muertes civiles en esta batalla. -se dio vuelta para escribir en la pizarra pero el chico lo interrumpió.

En realidad, hubo 27 señor. Los soldados confederados atacaron la iglesia porque decían que habían armas, ¿no era así? Una horrorosa noche. -el señor Tanner quedó mudo unos momentos e intentó recordar algo que obviamente, no logró recordar.- Los archivos de los fundadores están en el ayuntamiento si quiere confirmar los hechos, señor Tanner.

El señor Tanner quedó completamente callado, y en la clase se escuchaban murmullos de los alumnos.

Sonó el timbre de salida. Alexandra suspiró aliviada. Tomó sus cosas y salió de allí rápidamente. No aguantaría ni un segundo más en el instituto.

Dame un cigarrillo, creo que mataré a alguien. -se apresuró a decir Alexandra apenas se acercó al chico.

Oye, cálmate. -sonrió Jeremy.- ¿No era que esperarías al final del día?

Lo sé, sólo que el profesor Tanner ya se encargó de recodarme lo miserable que es mi vida. -se cruzó de brazos incómoda.

Aquí tienes. -le ofreció un cigarrillo de tabaco. Ella lo tomó.- ¿Vas a durar hasta el final del día?

Lo dudo. -respondió mientras encendía el cigarro en su boca.- Aún no sé como conseguí aguantar toda la clase de historia. -dejó salir el humo por sus labios a lo que soplaba.- ¿Tú? ¿Entrarás a clase?

No me queda de otra, creo que Elena me golpearía en el rostro si no entro a clases. Ya empezó con su psicosis de que estoy drogado.

Jer, es porque lo estás. -lo miró incrédula Alexandra. Ambos rieron.- Ya, ve a clase, antes de que tu hermana se preocupe más por ti. ¿Nos vemos luego?

Claro, pasa por la casa luego, me quiero saltear lo de "cena familiar" con Jenna y Elena.

Vale, nos vemos. -se despidió Alexandra y observó cómo Jeremy se alejaba. Dio otra pitada a su cigarro y se sentó en unas bancas de allí.

¿Tan pequeña y fumando? -preguntó una voz acercándose. Ella dirigió su mirada al chico que le había preguntado eso.

Y tú, ¿tan grande y metiéndose en asuntos de otros? -inquirió tratando de que esa mirada no la pusiera nerviosa. Al menos, que él no lo notara.

-Touché. -se acercó lentamente a Alexandra.- ¿Puedo? -preguntó para sentarse junto a ella en el banco.

Como te dé la gana. -dijo sin darle importancia, sacando su bolso de allí y tirándolo junto a sus pies.

El profesor Tanner es algo arrogante, ¿eh? -dijo intentando sacar conversación mientras se sentaba a su lado.

Es un idiota. -dijo y dio otra pitada.- Se cree la gran cosa por tener título de profesor. -dejó salir todo el aire de sus pulmones.- Por cierto, te gusta historia, ¿no?

Algo, me interesa la historia de Mystic Falls. -respondió él mientras la miraba. Ella se sintió intimidada.

¿Qué no deberías estar en clase? -preguntó tratando de evadir su mirada.

¿Qué no deberías estarlo tú también? -inquirió levantando una ceja.

-Touché. -alagó la chica, citando la misma palabra que él había dicho. Terminó su cigarrillo y lo arrojó al patio del instituto.- Me largo de aquí. -Se levantó a lo que él se levantaba también.

¡Espera! -dijo él antes de que ella se fuera de allí. Alexandra se giró y frunció el ceño.

¿Mm? -quería salir de allí lo antes posible, y él sólo la demoraba.

No nos presentamos. -inquirió algo nervioso.- Soy Stefan, Stefan Salvatore. -dijo estirándole la mano. Ella lo miró unos segundos, como intentando descifrar su rostro.

- Alexandra, Alexandra Stevens. -dijo ella dándole una media sonrisa, a lo que se giraba y comenzaba a irse, dejando al joven inmóvil y aún con la mano estirada.


Hola! Qué tal? Mi nombre es Belén, y espero que les guste mi adaptación de "The Vampire Diaries". Comencé a escribir esto basándome en la serie y quería contar mi propia parte de la historia. Obviamente respeto y acredito completamente a los escritores de la serie, tan sólo quería darle un pequeño giro. 

Besos!